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sábado, 26 de octubre de 2024

Estudios entomológicos forestales del pinsapo de la Sierra de Ronda (H. Strohmeyer, 1930).

Heinrich Strohmeyer [1], entomólogo forestal alemán, realizó en 1927 un viaje de estudios a las principales sierras españolas, entre ellas la Serranía de Ronda. 

Según escribe en su artículo "Estudios entomológicos forestales del pinsapo de la Sierra de Ronda" (1930) [2]:

 

En las cumbres de la Sierra de Ronda, también conocida como Sierra de la Nieve, se encuentra el último vestigio importante de los antaño extensos bosques de «pinsapos», que el botánico Boissier describió a principios del siglo pasado como Abies Pinsapo. Esta zona forestal, que ocupa unas 600 hectáreas, ha sido estudiada en detalle varias veces desde el punto de vista botánico, pero hasta 1927 no se había realizado un estudio de los insectos forestales dañinos que allí se encuentran (he publicado informes preliminares sobre mis observaciones en las Actas de la reunión de invierno de 1928 del Märkischer Forstverein, publicado por J. Nëumann en Neudamm) [3]

 

Al igual que el botánico Neger, que visitó los pinsapares en 1907 [4], y con el apoyo del Ingeniero Jefe de Montes Eladio Caro [5] y de los responsables forestales locales, organizó la visita al pinsapar tomando como punto de partida la ciudad de Ronda. La noche del 23 al 24 de julio de 1927 salió acompañado de su mujer, un guarda forestal y otro ayudante. Después de más de 6 horas de marcha ininterrumpida llegaron por la mañana al borde inferior del pinsapar, donde hicieron un descanso en una pequeña choza de piedra construida por el guarda forestal [6] (ver Imagen 1).  


Imagen 1

Imagen 1: Choza de piedra del Francisco Molina, guarda del monte "Pinsapar" o monte "Sierra de Nieves" del Ayuntamiento de Ronda. Fotografía de H. Strohmeyer.

 

Strohmeyer comprobó que el pinsapar se caracterizaba por la inexistencia de repoblado natural, a pesar de la abundancia de piñas en los pinsapos (ver Imagen 2).

 

La ladera norte, sobre la que se alzan los pinsapos, resultó ser muy rocosa y pedregosa, por  lo que el desnivel final es variable pero generalmente bajo. Como resultado, los árboles están a menudo ramificados hasta el suelo. Su altura varía en la parte inferior entre 20 a 30 metros, pero disminuye hacia la cresta. Llama la atención la abundancia de conos, sin embargo, casi en ninguna parte se podía encontrar un rastro de crecimiento joven rastro de crecimiento.

 

Imagen 2

 

Imagen 2: Los árboles están a menudo ramificados hasta el suelo. Su altura varía en la parte inferior entre 20 a 30 metros, pero disminuye hacia la cresta. Llama la atención la abundancia de conos, sin embargo, casi en ninguna parte se podía encontrar un rastro de crecimiento joven rastro de crecimiento. Fotografía de H. Strohmeyer.

 

Sobre ramas del tejado de la choza del guarda observó rastros de alimentación de un escarabajo de la corteza del género Cryphalus.

 

Una inspección más detallada reveló que se trataba de Cryphalus numidicus Eichhoff (ver imagen 3). Su comportamiento alimentario difiere significativamente del de su pariente más cercano, Cr. piceae Ratzeb en que la polilla tiene forma cuadrada, pero representa un pronunciado conducto transversal de un solo brazo. Al igual que Cr. piceae, numidicus también vive de forma monógama. La longitud del conducto transversal suele ser de 7-10 mm; los conductos más largos, aparentemente de dos brazos, se forman por la colisión de dos conductos adyacentes. Las galerías larvarias son ligeramente sinuosas y suelen ramificarse verticalmente hacia arriba y hacia abajo, normalmente 8-10. Todo el patrón de alimentación penetra en la corteza y en la albura aproximadamente a la misma profundidad, sólo las cunas pupales son roídas algo más profundamente en esta última. La Fig. 3 muestra patrones de alimentación aún no completados en la parte superior del tronco, la Fig. 4 muestra patrones de alimentación completados en una rama (ver Imagen 4).

 

 Imagen 3

Imagen 3: Imagen de Cryphalus numidicus Eichhoff. Sample ID: CNC COLEO 00152924. License: CreativeCommons - Attribution (2012). License Holder: CNC/CBG Photography Group, Centre for Biodiversity Genomics. Fuente https://v3.boldsystems.org/index.php/Taxbrowser_Taxonpage?taxid=264075

 

 Imagen 4

Imagen 4: Rastros de daños de alimentación de Cryphalus numidicus Eichhoff. La Fig. 3 muestra patrones de alimentación aún no completados en la parte superior del tronco, la Fig. 4 muestra patrones de alimentación completados en una ramas. Fotografías de H. Strohmeyer.

 

Al día siguiente continuó visitando el pinsapar de Ronda y observó daños en las yemas que intuyó causados por un lepidóptero de la subfamilia Phycideae.


Después de una corta noche de sueño en la cabaña de piedra, salimos antes del amanecer, llevando algunas monturas con nosotros, para visitar las partes altas del bosque y la cresta de la montaña. En nuestra caminata vimos sobre todo árboles de entre 100 y 200 años, pero se dice que se han identificado árboles de hasta 500 años contando los anillos de crecimiento. Pude determinar el tronco más fuerte del bosque haciendo una fotografía.

...

En varios abetos que examiné más de cerca, encontré las yemas erosionadas y a menudo cubiertas de grumos de resina, como puede verse en las ilustraciones adjuntas. Sin embargo, no pude encontrar la causa de los daños, por lo que tuve que conformarme con llevarme algunas ramitas carcomidas. Sin embargo, el tipo de alimentación me hizo sospechar que se trataba de una pequeña mariposa de la subfamilia Phycideae.


Informó de sus hallazgos a Auguste Barbey [7], quién visitó el pinsapar de Ronda en 1929. Como resultado de su viaje Barbey escribió "A travers les forêts de pinsapos d'Andalousie" [8], homenaje a la memoria de su abuelo Edmond Boissier, botánico que describió taxonómicamente el pinsapo como nueva especie de abeto, el Abies pinsapo Boiss [9]. En su texto describe las condiciones vegetativas del pinsapo y la situación de los pinsapares. Barbey estudió los insectos plaga del pinsapo, descubriendo especies nuevas para la ciencia.

 

El entomólogo forestal suizo A. Barbey, a quien informé de mis hallazgos en el bosque de Pinsapo, realizó un viaje de estudio allí en abril de 1929 e hizo varias observaciones. Según su carta, pudo encontrar la oruga de la yema, de la que yo sólo pude recoger los rastros de alimentación. También encontró un Cripturgus en una rama delgada de Pinsapo, que me envió para su identificación. Considero este escarabajo como una nueva especie, que describí como Crypturgus Barbeyi m. en el Entomologische Blätter.

 

Strohmeyer coincide con los ilustres visitantes al pinsapar de Ronda que le precedieron en señalar las causas que amenzaban a estos bosques.


Aparte de la pequeña mariposa, creo que todos estos insectos sólo causan daños secundarios. Estos últimos vestigios de los bosques de pinsapo están amenazados de extinción principalmente por las cabras, que hacen casi imposible su regeneración. Por eso es gratificante que, según un anuncio de la revista «Renovación Forestal», el Gobierno español tenga la intención de declarar reserva natural el bosque de pinsapos de la Sierra de Ronda. Con la suficiente supervisión, este interesante remanente forestal puede conservarse de este modo.

 

Por último, Strohmeyer hace referencia al artículo de Bezares "Los escolítidos del pinsapo en la Serranía de Ronda" publicado en 1928 en la Revista de Fitopatología, al año siguiente de su visita al pinsapar de Ronda [10].

 

Después de la impresión de este trabajo, recibí la edición de 1928 de la Revista de Fitopatología del Profesor Dr. Aulló y Castilla en Madrid, en la que veo que el Ingeniero Auxiliar Eugenio Bezares visitó el bosque de Pinsapo aproximadamente un año después que yo, a finales de junio de 1928, y encontró allí un Cryphalus, que él pensó que era Cr. piceae Ratzeb. y también un Cryturgus, que tal vez sea idéntico a la especie encontrada por Barbey y nombrada por mí y no -como cree el descubridor- al Crypt. ńumidicus Ferr. Un solo ejemplar de Ips erosus Woll. fue capturado también por Bezares.

Biografía y notas

[1] Heinrich Strohmeyer (nació el 2 de abril de 1871 en Horbach, distrito de Gelnhausen, Alemania; falleció el 18 de marzo de 1955 en Marburgo, Alemania). Jefe Forestal de Munster, Alsacia, y más tarde Consejero Ministerial del Gobierno Alemán en Berlín.

[2] Strohmeyer, H. (1930). Forstentomologische Studien im Pinsapo-Wald der Sierra de Ronda. Z. Pflanzenkr, XL, p.1-7, 9 Fig. (Estudios entomológicos forestales del pinsapo de la Sierra de Ronda).

[3] Strohmeyer, H. (1928). Bericht über die Winterversammlung des Märkischen Forstvereins. Verlag J. Neumann in Neudamm (Actas de la reunión de invierno de 1928 del Märkischer Forstverein, publicado por J. Nëumann en Neudamm).

[4] F. W. Neger (1907). Die Pinsapo - Wälder in Südspanien. Naturw. Zeitschr., f. Land- u. Forstwirtsch. 1907. 5, 385.   

[5] Eladio Caro y Velázquez de Castro. Ingeniero de Montes de la 45ª promoción, año 1900. Tomado de Historia del Cuerpo de Ingenieros de Montes (1853-2010), por Antonio García Álvarez (2010).

[6] Francisco Molina, guarda del monte "Pinsapar" o monte "Sierra de Nieves" del Ayuntamiento de Ronda. Disponible online en  https://www.rfnatura.es/francisco-molina-guarda-del-pinsapar-de-ronda/, consultado el 19/10/2024.

[7] Auguste Barbey (1872-1948), ingeniero y entomólogo forestal suizo, nieto de Edmund Boissier. Ver en este blog la entrada El pinsapo más antiguo de Europa Central proviene de semillas de Yunquera.

[8] Barbey en su obra A travers les forêts de pinsapos d'Andalousie, de homenaje a su abuelo Edmond Boissier, analiza las condiciones de existencia de los bosques de pinsapo y describe las características biológicas de sus insectos plaga, de los que descubrió cinco especies nuevas para la ciencia. Fuente: Obituario de Auguste Barbey, por Paul Bovey. Accesible online en https://www.e-periodica.ch/digbib/view?pid=sng-005%3A1949%3A129#380, consultado el 27/08/2024.

[9] Edmond Boissier describió, clasificó taxonómicamente y dió nombre a la nueva especie como Abies pinsapo Boiss (1838) (tomó el nombre vulgar con el que este árbol era conocido en la zona) en "Notice sur l'Abies pinsapo", accesible online en Biblioteca Digital del Real Jardín Botánico: https://bibdigital.rjb.csic.es/idurl/1/9536. Ver en este blog la entrada Contribución a la discusión etimológica del término Pinsapo.

[10] Ver en este blog la entrada Los escolítidos del pinsapo en la Serranía de Ronda (E. Bezares, 1928).


viernes, 4 de octubre de 2024

Los escolítidos del pinsapo en la Serranía de Ronda (E. Bezares, 1928).

Durante la segunda quincena de junio de 1928 Eugenio Bezares [1] recorrió los pinsapares de Ronda y Grazalema, junto con Ángel Riesgo, Ayudante del Laboratorio de la Fauna Forestal Española. Como resultado de su visita escribió el artículo "Los escolítidos del pinsapo en la Serranía de Ronda", publicado en la Revista de Fitopatología, VI, n.° 6: páginas 38-42, editada en Madrid por el Laboratorio de la Fauna Forestal Española [2]. 

 

Imagen 1

Imagen 1: Artículo de E. Bezares "Los escolitidos del pinsapo en la Serrania de Ronda". Revista de Fitopatología, 1923-1928, VI, n.° 6: 38-42. Madrid: Laboratorio de la Fauna Forestal Española, 1923-1928.

 

Los escolítidos son pequeños escarabajos que excavan galerías en los troncos, ramas y ramillos de los árboles.

Escribió Bezares que durante la excursión entomológica que realizaron la segunda quincena de junio:

"Dos pinsapares fueron objeto preferente de nuestra atención. El de la Sierra de las Nieves, situada en el término de Ronda, y el de la llamada Sierra del Pinar de Grazalema. En la primera sólo logramos hallar un pinsapo atacado por los escolítidos."

Observó que estos pequeños insectos no constituían plaga en los pinsapares. Tan solo encontró en el Pinsapar de Ronda un pinsapo de dimensiones medias que presentaba el ataque de escolítidos, solamente en sus ramas superiores. En el laboratorio comprobó que:

"... el ataque principal era debido al Cryphalus piceae Ratz, del cual recogimos insectos perfectos al levantar la corteza de las ramillas atacadas."

El escolítido que Bezares identificó como perteneciente a la especie Cryphalus piceae Ratz. es un escarabajo, de unos 1,7 mm de longitud (ver Imágenes 2 y 3), de la corteza del pinsapo y de otros abetos (ver Imagen 4) del centro y del sur de Europa.

 

 Imagen 2

Cryphalus piceae. Autor Gilles San Martin, Namur (Bélgica). Derechos de uso CC BY-SA 2.0. Accesible online en:  https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=101346592

Imagen 2: Cryphalus piceae. Autor Gilles San Martin, Namur (Bélgica). Derechos de uso CC BY-SA 2.0. Accesible online en:  https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=101346592

 

Imagen 3
 
Cryphalus piceae. Autor Gilles San Martin, Namur (Bélgica). Derechos de uso CC BY-SA 2.0. Accesible online en: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=114961894

Imagen 3:  Cryphalus piceae. Autor Gilles San Martin, Namur (Bélgica). Derechos de uso CC BY-SA 2.0. Accesible online en: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=114961894

 

Imagen 4

Esta imagen es la imagen número 1231207 en Forestry Images, una fuente de imágenes de salud forestal, recursos naturales y silvicultura operada por The Bugwood Network de la Universidad de Georgia y el Servicio Forestal del USDA. Autor Gyorgy Csoka, Instituto de Investigación Forestal de Hungría. Derechos de uso CC BY 3.0. Accesible online en: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9092579
 
Imagen 4: Esta imagen es la imagen número 1231207 en Forestry Images, una fuente de imágenes de salud forestal, recursos naturales y silvicultura operada por The Bugwood Network de la Universidad de Georgia y el Servicio Forestal del USDA. Autor Gyorgy Csoka, Instituto de Investigación Forestal de Hungría. Derechos de uso CC BY 3.0. Accesible online en: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9092579
 

Además de Criphalus piceae Ratz. identificó otros dos escolítidos: Crypturgus numidicus [3] y Tomicus rectangulus [4]. 

"Estando observando un trozo de ramilla del mismo pinsapo, D. Angel Riesgo vio caminar sobre su mano un escolítido pequeñísimo, que, clasificado más tarde, resultó ser el  Crypturgus numidicus Hbst, del cual fué hallado otro ejemplar, también vivo, en las galerías de un trozo de ramilla intensamente atacado por el Cryphalus. Esto nos hace suponer que coexistan los ataques de ambos escolítidos sobre el pinsapo, aunque desde luego, y refiriéndonos a este caso particular, nos atrevemos a asegurar que el ataque del Crypturgus era secundario, no sólo porque no encontramos más que dos ejemplares de él, sino también porque las dimensiones de las galerías, y especialmente de las cámaras de ninfosis, corresponden más al Cryphalus que al diminuto Crypturgus, uno de los más pequeños de los escolítidos conocidos."

"Fué también recogido sobre un pinsapo caído un ejemplar adulto de Tomicus rectangulus Eichh."

Ya en Madrid, en el laboratorio, sobre ramas sanas de pinsapo colocaron individuos de Criphalus, obtenidos de las ramas atacadas traídas de su recorrido por los pinsapares de la Serranía de Ronda. Interesante es la mención al parásito de Ecphylus eccoptogastri Ratz., un himenóptero de la familia de los Ichneumones (avispillas endoparásitas de orugas).   

"Dos puntos serían interesantes de estudiar en estos escolítitidos. Uno, el que se refiere a la forma de invernar, y otro, el del número. de generaciones anuales que presenta. Con este objeto, se han colocado en el Laboratorio sobre ramas sanas del, pinsapo un cierto número de Cryphalus de los que salieron de las ramas atacadas que trajimos para su estudio. Estos insectos aparecieron con fecha 19 de julio y al mismo tiempo aparecieron también numerosos ejemplares de un bracónido, el Ecphylus eccoptogastri Ratz., seguramente parásito de aquéllos."

Concluye Bezares indicando que durante su visita no ha detectado daños de escolítidos de importancia, aunque en el futuro no descarta que puedan presentar un peligro para los pinsapares.

"Para terminar, y volviendo al comienzo del artículo, repetiremos que sólo sobre cuatro pinsapos encontramos ataques de escolítidos: dos en la Sierra de las Nieves, y otros dos en la Sierra del Pinar de Graza1ema. Es decir, que, por ahora, no ofrece más interés el asunto que desde el punto de vista entomológico; no obstante, hemos de hacer constar que la presencia de esos focos no deja de representar un peligro latente, dado el estado de decadencia y debilidad que, hablando en términos generales, caracteriza a aquellos pinsapares, y que hace que los individuos que los componen estén por sus condiciones vegetativas propensos al ataque de los insectos que han sido objeto de este estudio."


Bibliografía y notas

[1] Eugenio Bezares y Barrena Sarobe, ingeniero de montes de la 70ª promoción (año 1924). 

[2] Bezares, E. (1928). Los escolitidos del pinsapo en la Serranía de Ronda. En Revista de Fitopatología, VI, n.° 6, pp. 38-42. 

[3] Según el "Tratado de Entomología Forestal para profesionales y propietarios de bosques" (1913) de A. Barbey: Crypturgus mediterraneus Eichh. (Crypturgus numidicus Ferrari). Orden Coléoptera, Familia Scolytideæ. De 1 a 1,3 mm de longitud.

[4] Según el "Tratado de Entomología Forestal para profesionales y propietarios de bosques" (1913) de A. Barbey: Tomicus rectangulus Eichh. (Tomicus erosus Woll., Tomicus laricis Perris). Orden Coléoptera, Familia Scolytidæ. De 3 a 4 mm de longitud.