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sábado, 29 de agosto de 2026

Los pinsapos del monte Vertiente Sur de Sierra Nevada: una historia de experimentación forestal

Entre los primeros ensayos de José Almagro en los años treinta y las plantaciones de José Elorrieta y Florentino Martínez en los cincuenta del siglo pasado, el pinsapo formó parte de una de las experiencias forestales más singulares realizadas en Sierra Nevada.

Imagen de pinsapos de Tello. Autor M. Ferrer. Legado fotográfico del Padre Ferrer (1960-2003). Álbum 16, fotografía 4.

Imagen de pinsapos de Tello. Autor M. Ferrer. Legado fotográfico del Padre Ferrer (1960-2003). Álbum 16, fotografía 4. 


Hay lugares cuya historia forestal no se puede comprender únicamente observando los árboles que hoy crecen en ellos. El monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, en Lanjarón (Granada), es uno de esos lugares.

Durante buena parte del siglo XX fue un auténtico laboratorio forestal en plena montaña mediterránea. Allí se ensayaron decenas de especies arbóreas procedentes de diferentes regiones del mundo con un objetivo que, visto desde la perspectiva actual, resulta extraordinariamente ambicioso: conocer qué especies podían sobrevivir, crecer y contribuir a la restauración forestal de las altas vertientes de Sierra Nevada.

Entre aquellas especies estuvo el pinsapo (Abies pinsapo Boiss.).

La historia de sus plantaciones en este monte presenta, además, una particularidad que merece ser destacada. Las fuentes disponibles documentan tres momentos diferentes de presencia experimental del pinsapo: una primera referencia de José Almagro, publicada en 1932, cuando señala la existencia de ejemplares a 1.250 metros de altitud. Las otras dos referencias sitúan explícitamente una plantación de pinsapos en 1933-34 en La Hoya del Manzano, a 1.600 m de altitud y otra plantación posterior en la misma parcela, realizada en 1958-59. Ambas experiencias, realizadas por José Elorrieta y Florentino Martínez, fueron publicadas en la monografía del IFIE "Resultados de las experiencias sobre introducción de especies forestales en el monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, Lanjarón (Granada)", de 1967.

El pinsapo fue objeto de experimentación en distintos momentos y en distintos sectores del monte Vertiente Sur.

Un monte concebido como laboratorio forestal

El origen de esta historia se encuentra en la preocupación existente durante las primeras décadas del siglo XX por los graves problemas de erosión y torrencialidad de Sierra Nevada.

José Almagro San Martín recibió el encargo de participar en la formulación de un plan de experiencias hidrológico-forestales para la vertiente sur de Sierra Nevada. El proyecto de experiencias de repoblación en la cuenca alta del río Lanjarón fue firmado en enero de 1929 y las experiencias comenzaron en 1930.

La idea era mucho más compleja que una simple repoblación. Sierra Nevada presentaba una enorme variación altitudinal. En el ámbito adquirido para las experiencias se pasaba de cotas próximas a los 600 metros hasta aproximadamente los 3.200 metros. Almagro veía en esta circunstancia una oportunidad excepcional para estudiar el comportamiento de especies forestales bajo condiciones climáticas muy diferentes.

Imagen  de la parcela de experimentación situada a 1.200 m de altitud con plantas de segundo año. Monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, Lanjarón (Granada). Fuente: Fototeca del CENEAM, código de fotografía 59943.

Imagen  de la parcela de experimentación situada a 1.200 m de altitud con plantas de segundo año. Monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, Lanjarón (Granada). Fuente: Fototeca del CENEAM, código de fotografía 59943. 

 

En su artículo de 1932 explica precisamente esta concepción. El Estado había adquirido una superficie continua que ascendía desde las zonas bajas hasta las altas cumbres, permitiendo disponer de una sucesión de condiciones climáticas. La finalidad era tanto abordar la corrección hidrológico-forestal de la cuenca como investigar las especies capaces de adaptarse a cada altitud.

El monte Vertiente Sur de Sierra Nevada acabó convirtiéndose así en uno de los grandes campos experimentales de la selvicultura española.

Décadas después, Cuadros y Francia describirían el lugar como un sitio de ensayo de especies forestales en el que se habían instalado numerosas parcelas experimentales durante más de sesenta años.

La dimensión de aquella experiencia resulta impresionante. El monte tenía 3.210 hectáreas y llegó a albergar más de un centenar de taxones, con representaciones de especies indígenas y exóticas. Las primeras mediciones se realizaron en 1942, 1944 y 1953, aunque fueron incompletas; posteriormente, los trabajos del IFIE proporcionaron inventarios mucho más detallados.

En otras palabras, el pinsapo no constituye un episodio aislado, sino una pieza dentro de un programa experimental de enorme amplitud.

Almagro y el pinsapo: una referencia que se remonta a 1932

La primera referencia documental que hemos localizado es especialmente importante porque procede directamente de José Almagro y fue publicada en 1932, cuando las experiencias todavía se encontraban en sus primeros años.

En su artículo «Vertiente Sur de Sierra Nevada. Primeras impresiones», publicado en el número 24 de Montes e Industrias, Almagro repasa el comportamiento de las numerosas especies que estaba ensayando.

Después de comentar los resultados obtenidos con Abies concolor, escribe:

Al Abies pinsapo lo podemos observar por ahora en los 1.250 metros de altitud, con sus características de crecimientos muy lentos, pero en buenas condiciones vegetativas.

La frase es breve, pero tiene una enorme importancia histórica. En primer lugar, porque constituye una mención explícita al Abies pinsapo en el propio contexto de las experiencias forestales de la vertiente sur de Sierra Nevada. En segundo lugar, porque proporciona una cota concreta: 1.250 metros de altitud.

Y, finalmente, porque Almagro no describe al pinsapo como una especie que simplemente hubiera sido introducida de manera anecdótica. Lo incluye dentro del conjunto de especies cuyo comportamiento estaba observando y valorando.

Su valoración resulta además interesante desde el punto de vista ecológico: el crecimiento era «muy lento», pero los ejemplares presentaban buenas condiciones vegetativas.

Es decir, la experiencia inicial no se interpreta como un fracaso. Al contrario, a pesar de su lento crecimiento, el pinsapo estaba vegetando satisfactoriamente.

Un experimento que continuó durante décadas

La experiencia iniciada por Almagro no terminó con sus primeras observaciones. El proyecto de 1.929 fue el punto de partida de una actividad experimental que se prolongaría durante muchas décadas. El objetivo inicial de encontrar especies adecuadas para la restauración forestal fue dando paso a una auténtica colección de ensayos sobre adaptación, crecimiento y comportamiento de numerosas especies.

La importancia del lugar aumentó con el tiempo. El estudio histórico Monte Vertiente Sur de Sierra Nevada: 75 años de investigación forestal señala que las experiencias comenzaron en 1930 y que posteriormente fueron continuadas por diferentes generaciones de investigadores del IFIE y, después, del INIA.

El propio patrimonio experimental acumulado permite comprender por qué debemos hablar de una historia de experimentación, y no de una única campaña de plantación.

Los datos disponibles muestran además que las primeras parcelas sufrieron pérdidas y que algunas experiencias fueron repetidas o ampliadas. Los inventarios de 1.942, 1.944 y 1.953 constituyen una fuente fundamental para conocer aquella primera etapa, mientras que la monografía del IFIE de 1.967 recopiló resultados de experiencias con otras 35 especies.

Este carácter acumulativo de la investigación es esencial para comprender la segunda referencia histórica del pinsapo. 

Referencias al pinsapo en la monografía del IFIE de 1.967. 

La información recogida en la monografía Resultados de las experiencias sobre introducción de especies forestales en el monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, Lanjarón (Granada), procede de José Elorrieta Artaza y Florentino Martínez Mata, responsables de las mismas durante su trabajo en el IFIE. 

Respecto al Abies pinsapo se indica lo siguiente: 

Se realizó la plantación en 1.933 y 34 en la Hoya del Manzano, a 1.600 m, sobre una zona muy soleada con suelo profundo; en 1950 se repusieron marras; en 1963 quedaban sólo 27 pies de la 1ª plantación y los mejores medían 10 m de altura y 24 cm de diámetro, 7 m y 14,5 cm, 6,5 m y 14 cm, de la 2ª plantación quedan 36 ejemplares.  

En 1.958-59 se colocaron en esta parcela 34 plantas de 3 años, criados en maceta, híbridos de Abies pectinta x A. pinsapo, cuyos crecimientos parecen más prometedores que los del pinsapo.

Elorrieta y los pinsapos de Tello 

La tercera referencia localizada aparece en un trabajo muy posterior: "Expansión naturalizada de Abies pinsapo en España", de D. Soto, J. I. García-Viñas y E. Pérez-Bujarrabal (2.001).

El artículo analiza diferentes experiencias de introducción y naturalización del pinsapo realizadas fuera de sus áreas naturales de distribución. Los autores escriben:

Tello y Hoya del Manzano, Lanjarón (Granada). Entre 1958 y 1965, J. Elorrieta, director de este centro experimental del IFIE, introdujo unas 120 especies [...] entre estas últimas A. pinsapo...

La referencia continúa indicando que de aquellos pinsapos quedaban entonces una veintena de ejemplares, de buen desarrollo y con muestras iniciales de germinación. 

Esta información es extraordinariamente valiosa por varias razones. En primer lugar, porque sitúa expresamente al pinsapo en Tello y Hoya del Manzano. En segundo lugar, porque proporciona un periodo temporal: 1958-1965. Y, en tercer lugar, porque identifica al responsable: J. Elorrieta, director del centro experimental del IFIE.

Tres momentos, tres referencias

La documentación disponible permite construir provisionalmente una pequeña cronología:

FechaReferenciaLocalizaciónInformación sobre el pinsapo
1929-30Inicio de las experiencias de AlmagroMonte Vertiente SurComienza el gran programa experimental
1932José Almagro, Montes e Industrias (1932)1.250 m de altitudAbies pinsapo observado, crecimiento muy lento y buen estado vegetativo
1933-1934Cita en monografía del IFIE (1967).Hoya del Manzano, 1.600 m de altitud.Se realizó la plantación en la Hoya del Manzano. En 1.950 se repusieron marras; en 1963 quedaban 27 pies de la 1ª plantación, de la 2ª plantación quedan 36 ejemplares. En 1.958-59 en esta parcela se plantaron 34 plantas de 3 años de Abies pectinata x A. pinsapo.  
1942, 1944, 1953Primeras mediciones de las parcelasMonte experimentalInventarios iniciales, incompletos
1958-1965Soto y otros. Expansión naturalizada de Abies pinsapo... (2001).Tello y Hoya del ManzanoPlantación de Abies pinsapo dentro de nuevas experiencias
1967IFIE. Resultados de las exp... (1967).Monte Vertiente SurPublicación de resultados de experiencias de introducción de especies.
1985Manuel FerrerTelloFotografías y referencias al arbolado experimental
2005Incendio forestalTelloDestrucción de prácticamente todo el recinto arbolado

El valor de la altitud

La diferencia entre los 1.250 metros mencionados por Almagro y los aproximadamente 1.543 metros de Tello merece una consideración especial.

El proyecto experimental de Sierra Nevada estaba concebido precisamente para estudiar la adaptación de las especies a lo largo de un fuerte gradiente altitudinal.

Almagro pretendía elevar las experiencias hasta las mayores cotas posibles. En su artículo explica que la selección de especies debía hacerse en función de la altitud y que era necesario investigar especies procedentes de otros lugares de elevada montaña para conocer sus posibilidades de aclimatación.

El pinsapo encajaba perfectamente en esta lógica experimental. Se trataba de una especie mediterránea de montaña, con una distribución natural muy restringida en el sur de la península Ibérica. Llevarla a la vertiente sur de Sierra Nevada suponía comprobar hasta qué punto podía prosperar fuera de sus localidades naturales, pero dentro de un ambiente montañoso mediterráneo.

El resultado inicial descrito por Almagro era alentador: crecimiento lento, pero buen estado vegetativo.

Décadas después, el hecho de que los ejemplares de Tello fueran descritos como de buen desarrollo y presentasen incluso indicios de germinación demuestra que la experiencia volvió a ofrecer resultados positivos.

Tello: una de las piezas fundamentales del experimento

La importancia de Tello dentro del monte Vertiente Sur no se limitaba al pinsapo. Los trabajos históricos señalan que este sector albergaba una parte sustancial de las parcelas experimentales. Cuadros y Francia identifican Tello como uno de los cinco núcleos principales de ensayo, a unos 1.543 metros de altitud.

Con el paso de las décadas, allí se desarrolló un arbolado experimental de gran interés.

Manuel Ferrer, en su obra Sierra Nevada y La Alpujarra, publicada en 1985, fotografió y documentó parte de aquel patrimonio forestal. La propia síntesis histórica del monte utiliza una fotografía de Ferrer para ilustrar una parcela de Pinus jeffreyi en Tello, cuyos árboles habían alcanzado dimensiones sobresalientes.

Las fotografías que acompañarán este artículo adquieren así un valor especial.

No son simplemente imágenes de árboles antiguos.

Son testimonios visuales de un experimento forestal iniciado medio siglo antes, cuando Ferrer recorrió la zona y encontró todavía en pie parte de aquel extraordinario patrimonio experimental.

Y entre las especies ensayadas se encontraba también el pinsapo.

Un experimento que terminó bajo el fuego

La historia del monte Vertiente Sur tiene un desenlace particularmente dramático. El incendio del 28 de julio de 1.973 destruyó 543 hectáreas del monte, próximas a dicha localidad. Sin embargo, una fracción considerable sobrevivió y permitió que el monte continuara desempeñando su función investigadora durante décadas.

El golpe definitivo llegó el 22 de septiembre de 2.005. Un incendio iniciado en las inmediaciones de Lanjarón afectó a 3.475 hectáreas de los términos municipales de Lanjarón, Lecrín y Nigüelas. La práctica totalidad de los recintos arbolados de Tello, en la margen derecha, y Prado Abarca, en la margen izquierda, quedaron calcinados. Precisamente allí se encontraba buena parte de las especies y parcelas iniciadas unos 75 años antes. 

El incendio de 2005 no fue solamente la pérdida de una superficie arbolada. Supuso la desaparición de buena parte de un archivo vivo de la historia de la investigación forestal española.

Los autores del estudio histórico destacan que, tras el incendio, algunos ejemplares aislados que lograron sobrevivir fueron respetados como testigos de aquella época. En cierto sentido, estos árboles supervivientes tienen un valor que trasciende el puramente forestal. Son los últimos testigos de un experimento que había comenzado en los años treinta.

Imagen de la zona de Tello después del incendio de 2005. Autor M. Ferrer. Legado fotográfico del Padre Ferrer (1960-2003). Álbum 16, fotografía 8.
Imagen de la zona de Tello después del incendio de 2005. Autor M. Ferrer. Legado fotográfico del Padre Ferrer (1.960-2.003). Álbum 16, fotografía 8. 
 

El pinsapo como protagonista inesperado

La historia del Abies pinsapo en el monte Vertiente Sur resulta especialmente sugerente porque anticipa algunas cuestiones que hoy ocupan un lugar central en la conservación forestal.

El pinsapo es una especie relicta, de distribución natural muy reducida. Sin embargo, durante el siglo XX fue introducido experimentalmente en numerosos lugares fuera de sus áreas naturales, y algunas de aquellas experiencias demostraron que podía desarrollarse satisfactoriamente en ambientes diferentes de los que ocupa naturalmente.

El propio trabajo de Soto, García-Viñas y Pérez-Bujarrabal se planteó precisamente estudiar experiencias de expansión y naturalización del pinsapo en España. Los autores señalan que existen ensayos de adaptación de la especie de mucha antigüedad y consideran que algunos de estos resultados demuestran una capacidad de adaptación superior a la que tradicionalmente se le atribuía.

El monte Vertiente Sur constituye uno de esos casos históricos. Y tiene una particularidad adicional: la experiencia no comenzó en una época reciente relacionada con la conservación del pinsapo, sino dentro de un programa de investigación forestal iniciado en los años veinte y treinta, cuando las prioridades eran la restauración hidrológico-forestal y la búsqueda de especies adecuadas para las montañas españolas.

De la restauración hidrológica a la conservación de la biodiversidad

Existe aquí una evolución conceptual muy interesante. Para Almagro, la preocupación fundamental era la torrencialidad de Sierra Nevada.

Los torrentes que descendían de las altas cumbres producían graves daños en las vegas y poblaciones situadas aguas abajo. La solución pasaba por recuperar la cubierta vegetal, controlar la erosión y estudiar qué especies podían utilizarse en las diferentes condiciones de la montaña.

El pinsapo no fue introducido, por tanto, con el objetivo de crear una reserva de conservación de la especie tal como hoy entenderíamos una actuación de ese tipo. Formaba parte de un experimento de selvicultura y restauración de montaña.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el significado de aquellos ensayos cambió. Un pinsapo plantado para estudiar su adaptación podía convertirse décadas después en un árbol adulto, productor de semillas, capaz incluso de iniciar regeneración. Y un conjunto de ejemplares plantados experimentalmente podía acabar constituyendo un pequeño núcleo forestal de interés propio.

Eso es precisamente lo que parece haber ocurrido con los ejemplares de Tello descritos por Soto et al., que mostraban buen desarrollo y signos iniciales de germinación. 

La investigación forestal había creado, sin pretenderlo necesariamente, un pequeño laboratorio de naturalización del pinsapo.

Epílogo: los árboles que cuentan una historia

Cuando se contempla hoy el monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, puede resultar difícil imaginar lo que representó durante décadas.

Allí se ensayaron especies procedentes de lugares muy alejados, se estudiaron sus crecimientos, se compararon supervivencias, se analizaron sus posibilidades de adaptación y se construyó, parcela a parcela, uno de los patrimonios experimentales forestales más singulares de España.

El pinsapo estuvo presente en esa historia desde una fecha extraordinariamente temprana.

La referencia de Almagro de 1.932 nos proporciona la primera ventana documental. La de Elorrieta nos lleva después hasta Tello, donde décadas más tarde seguían existiendo ejemplares de buen desarrollo. Ferrer fotografió parte de aquel paisaje experimental en los años ochenta. Y el incendio de 2.005 destruyó buena parte del arbolado que había sobrevivido a más de siete décadas de investigación.

Pero el incendio no consiguió borrar completamente la historia. Quedaron documentos, fotografías, publicaciones y algunos árboles supervivientes.

Las fotografías que conservaron la memoria de aquellos árboles

Aquí aparece una segunda historia, casi fotográfica. Décadas después de aquellas plantaciones, Manuel Ferrer recorrió Sierra Nevada y dejó testimonio gráfico de numerosos lugares del macizo.

En 1.985 la Editorial Andalucía publicó el libro "Sierra Nevada y la Alpujarra", en cuatro tomos, de M. Ferrer S.J., conocido como el Padre Ferrer. El autor dedica un capítulo al Arboreto de Tello y la investigación forestal

Las fotografías que siguen, cuyo autor es M. Ferrer S.J., proceden del libro "Sierra Nevada; lo que nuestros ojos vieron" editado por CETURSA Sierra Nevada S.A. en 2003. En la página 273 aparece una fotografía de gran interés para la historia que aquí contamos.En el pie de foto se lee sobre Casa Tello: 

No comprendo cómo esta zona no esté conside-
rada como una auténtica Escuela de la
Naturaleza, donde se hallan multitud de especies
de pináceas, cedros, pinsapos, ...
 

Pero la imagen es mucho más que una fotografía paisajística. En ella aparece un gran abeto dominando el primer plano, rodeado de una densa vegetación arbórea y arbustiva. Al fondo se reconoce el paisaje desnudo y abrupto de las altas montañas de Sierra Nevada.

Las fotografías de Ferrer adquieren así un valor documental extraordinario. Nos permiten ver cómo era aquel paisaje forestal cuando las experiencias iniciadas décadas antes todavía formaban parte del monte.

 

 

 

Imágenes de M. Ferrer S.J., procedentes del libro "Sierra Nevada; lo que nuestros ojos vieron" editado por CETURSA Sierra Nevada S.A. en 2.003. 
 

Referencias bibliográficas y notas

  1. Almagro, J. (1932). «Vertiente Sur de Sierra Nevada. Primeras impresiones». Montes e Industrias, n.º 24, diciembre de 1932, pp. 632-638.
    Fuente primaria fundamental para el artículo. Describe las características de la cuenca alta del río Lanjarón, el planteamiento de las experiencias forestales y los resultados iniciales de las plantaciones. En la p. 637 menciona expresamente Abies pinsapo a 1.250 m de altitud, indicando que presentaba un crecimiento muy lento, pero buenas condiciones vegetativas.
  2. Almagro, J. (1929). Proyecto de experiencias de repoblación en la Cuenca Alta del río Lanjarón. Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias (IFIE).
    Proyecto que constituye el antecedente de las experiencias desarrolladas posteriormente en el monte Vertiente Sur de Sierra Nevada. Su existencia y fecha han sido recogidas en los estudios históricos sobre el sitio experimental.
  3. Navarro Gómez-Menos, J.; Francia Martínez, J. R.; Cuadros Tavira, S. (2005). «Monte Vertiente Sur de Sierra Nevada: 75 años de investigación forestal». Cuadernos de la Sociedad Española de Ciencias Forestales.
    Trabajo fundamental para reconstruir la historia del monte como centro de experimentación forestal, desde las experiencias iniciadas en 1930 hasta las décadas posteriores, incluyendo la organización de las parcelas, los inventarios y la incidencia de los incendios.
  4. Cuadros Tavira, S.; Francia Martínez, J. R. «Caracterización del sitio de ensayo de especies forestales de Lanjarón (Vertiente Sur de Sierra Nevada). Aspectos climatológicos y fitoclimáticos».
    Estudio utilizado para contextualizar las condiciones ambientales de las zonas experimentales de Lanjarón, particularmente la información climática y fitoclimática de Tello y otros sectores del monte.
  5. Soto, D.; García-Viñas, J. I.; Pérez-Bujarrabal, E. «Expansión naturalizada de Abies pinsapo en España».
    Fuente fundamental para la segunda etapa de la historia del pinsapo. Los autores documentan la introducción de A. pinsapo en Tello y Hoya del Manzano entre 1958 y 1965, bajo la dirección de J. Elorrieta, y señalan la supervivencia de aproximadamente una veintena de ejemplares de buen desarrollo, con indicios iniciales de germinación.
  6. Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias (IFIE) (1967). Resultados de las experiencias sobre introducción de especies forestales en el monte Vertiente Sur de Sierra Nevada (Lanjarón). Madrid: IFIE, 164 pp.
    Fuente histórica de especial interés para el seguimiento de las experiencias iniciadas en el monte. Se trata de una referencia clave para profundizar en la identificación de especies, parcelas, fechas de plantación y resultados obtenidos durante las primeras décadas de experimentación.
  7. García Álvarez, A. (2010). Historia del Cuerpo de Ingenieros de Montes (1853-2010). Madrid: Colegio y Asociación de Ingenieros de Montes.
    Utilizada como referencia general para contextualizar la evolución del Cuerpo de Ingenieros de Montes y el marco institucional y científico en el que se desarrollaron las experiencias forestales de Sierra Nevada. 
  8. Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) (1974). Los incendios forestales en España durante 1973. Ed. Ministerio de Agricultura.
  9. Vázquez de la Cueva A. (2016). Incendios forestales en la España peninsular (1974-2010). Análisis temporal y espacial desde una perspectiva ecológica. Monografía INIA, Serie Forestal nº 29. 
    Copia digital : realizada por la Biblioteca de Andalucía. 
  10. Ferrer Muñoz M. (1960-2003). Legado fotográfico del Padre Ferrer : Álbumes (selección). Consultado el 30/08/2026, accesible online en https://www.bibliotecadigitaldeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.do?id=1045714
    La Biblioteca de Andalucía dispone de la totalidad del legado fotográfico del Padre Ferrer, alrededor de 8500 clichés fotográfios originales organizados en álbumes númerados. En este registro, la BVA ofrece solamente una selección de 237 imagenes positivadas con motivo de la exposición celebrada en la Biblioteca de Andalucía en septiembre del 2021
    No se dispone de ninguna imagen positivadas del álbum 1. Según la secuencia del autor, faltarian en el legado los álbumes 5, 7, 9, 10 y 15
  11. Ferrer Muñoz, M. (1985). Sierra Nevada y la Alpujarra. Ed. Andalucía.
    Obra de referencia para las fotografías y texto de Ferrer sobre las experiencias forestales en Tello.
  12. Ferrer Muñoz M. (2003). Sierra Nevada, lo que nuestros ojos vieron. Ed. CETURSA Sierra Nevada. Con fotografías de Ferrer de los pinsapos de Tello.  
  13. Fototeca del CENEAM. Consultado el 30/08/2026, accesible online en https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/centro-de-documentacion-ceneam/fototeca/fototeca-ceneam.html

martes, 24 de octubre de 2023

Nota sobre los incendios forestales en la Sierra de las Nieves

    La problemática de los incendios forestales de los montes de la provincia de Málaga viene de antaño. A final del siglo XIX los incendios forestales eran una de las principales causas de deterioro de la riqueza forestal malagueña (Pacheco, 1879)[1]. Durante el periodo 1874-1909 destacaron algunos municipios de la comarca de la Serranía de Ronda por el número de incendios (entre 11 y 25) y por la superficie afectada (entre 100 y 500 ha) (ver Imagen 1), aunque ésta notablemente inferior a la de los grandes incendios forestales actuales (Araque y otros, 1999)[2]. Valga como ejemplo de ello el incendio de 07/08/1991 que arrasó 8.074 ha y que destruyó total o parcialmente nueve bosquetes de pinsapo en los términos municipales de Istán, Parauta y Tolox (Ortiz y otros, 1994)[3 y 4]

Imagen 1

 Distribución municipal de superficie incendiada 1874-1909 (Araque y otros, 1999)

Imagen 1: Distribución municipal de la superficie incendiada en Andalucía en el epriodo 1874-1909. Fuente: E. Araque Jiménez, J.D. Sánchez Martínez, E. Moya García y R. Pulido Mérida. "Los incendios forestales en Andalucía y Extremadura durante el tránsito de los siglos XIX al XX" en Incendios históricos. Una aproximación multidisciplinar, pp. 163-217. Baeza: Universidad Internacional de Andalucía. 1999.

 

    Durante las últimas décadas varias son las circunstancias que han determinado la existencia actual en la Sierra de las Nieves de extensas superficies arboladas y de matorral con un alto riesgo de incendio:

  • la migración de población de las zonas rurales a la ciudad y a la costa, con el consiguiente abandono de cultivos agrícolas y de cambio de uso a forestal y la notable disminución de la actividad pecuaria extensiva y de su cabaña ganadera,

  • el extraordinario incremento de la superficie forestal pública debido a la repoblación forestal, y

  • la insuficiente inversión en gestión selvícola de las nuevas masas forestales.

    En la actualidad la aprobación de una normativa más rigurosa en incendios forestales ha venido a regular el empleo del fuego en tareas agrícolas y ganaderas, especialmente en la eliminación de restos vegetales, y en actividades recreativas, turísticas y fabriles en el monte. Ello, junto con la organización y puesta en funcionamiento de un dispositivo profesional de extinción, ha supuesto un avance muy importante en el control de este grave problema ambiental.

    No obstante lo anterior, los incendios forestales constituyen hoy en día la principal amenaza para los pinsapares (Cortés Molino y otros, 2023)[5]

    En la Imagen 2 se puede observar como la superficie recorrida por el incendio forestal del 19 y 20 de octubre de 1975 del Llano de los Jaguarzos se quedó justo en el límite del pinsapar de la cañada del Saucillo y muy próximo al pinsapar de  la cañada de los Mármoles.

Imagen 2

 Imagen aérea del vuelo de 1977 del Llano de los Jaguarzos en el Monte de Yunquera. Se observa la zona siniestrada en el incendio de octubre de 1975.

 Imagen 2: Fotografía aérea del vuelo de 1977 donde se observa la zona siniestrada por el incendio forestal de 1975 del Llano de los Jaguarzos. Autor: José Pino Díaz.

 

    Durante el periodo 1970-1984 los incendios forestales ocurridos en los montes del término municipal de Yunquera (Málaga) y sus proximidades, según los informes y partes de incendio que constan en el Archivo personal de José Pino Rivera[6], fueron los siguientes (ver Imagen 3): 

  • IF-13/09/1970 Cerro del Muelle, 
  • IF-29/09/70 La Rana, 
  • IF-08/1970 Peñoncito, 
  • IF-31/10/71 Cerro de los Porqueros, 
  • IF-05/04/1974 Querencias, 
  • IF-22/08/74 Puerto de las Abejas, 
  • IF-29/10/74 Las Lomas, 
  • IF-07/06/1975 Barranco del Monje, 
  • IF-10/1975 Llano de los Jaguarzos, 
  • IF-10/1976 Morenas de Briñuelas, 
  • IF-03/12/1979 Solana de las Camaretas, 
  • IF-18/03/1981 Roza del Escribano, 
  • IF-23-24/03/1981 Cerro del Médico, 
  • IF-9-10/08/1981 Monte Aguilera Pto. Janón, 
  • IF-22/08/1981 Los Buhos, 
  • IF-24/08/1981 Los Horcajos, 
  • IF-28-29/11/1981 Chaparralejo, 
  • IF-29-30/11/1981 Querencias, 
  • IF-12/06/1983 Morenas de Briñuela, 
  • IF-13/08/1983 Peñoncito, e 
  • IF-22-24/09/1984 Sierra Prieta.

 Imagen 3

 Incendios forestales del periodo 1970-1984 en los montes de Yunquera (Málaga) y cercanías, según el archivo personal de José Pino Rivera. Autor José Pino Díaz.

Imagen3: Incendios forestales del periodo 1970-1984 en los montes de Yunquera (Málaga) y cercanías, según el archivo personal de José Pino Rivera. Autor José Pino Díaz.

 

    En la imagen 3 se ha incluído además el incendio forestal "IF-01/08/1882 Cerro de la Cruz". El periódico "'La Lealtad, diario político de Granada", en su número 2803, de 1 de agosto de 1882, publicó la siguiente noticia sobre este incendio: la [Guardia Civil] de Yunquera, pueblo de la misma provincia, ha cooperado eficazmente á la extinción de un incendio que se declaró en el monte pinar del Estado, conocido por el Cerro de la Cruz, recorriendo el fuego unas 300 fanegas de tierra (unas 181 hectáreas de superficie).

 

Bibliografía

[1] F. de Asís Pacheco. "El Imparcial en Provincias. Málaga. XI. Guardería de montes y repoblación". El Imparcial Diario Liberal, viernes 28 de febrero de 1879.

[2] E. Araque Jiménez, J.D. Sánchez Martínez, E. Moya García y R. Pulido Mérida. "Los incendios forestales en Andalucía y Extremadura durante el tránsito de los siglos XIX al XX" en Incendios históricos. Una aproximación multidisciplinar, pp. 163-217. Baeza: Universidad Internacional de Andalucía. 1999.

[3] F.J. Ortiz Botella, J. Molina Vázquez, M. Romero, J. Jáuregui Arana, R. Maldonado Caro y L. Osuna Beviá.  "Impactos causados por el incendio de 1991 sobre formaciones de pinsapos de la Serranía de Ronda". Jábega, no 74, pp. 81-85, 1994.  

[4] F.J. Ortiz Botella, J. Molina Vázquez, M. Romero, J. Jáuregui Arana, R. Maldonado Caro y L. Osuna Beviá. "Mapa de los bosquetes de pinsapo afectados por el incendio forestal del 07/08/1991 de la Sierra de las Nieves" en  Archivo documental de José Pino Rivera, memoria digital de la vida profesional de un forestal en la provincia de Málaga. Accesible online en https://jpinod02.github.io/archivojosepinorivera/item.html?id=coll386, recuperado el 26/10/2023. 

[5] A. Cortés-Molino, I. Aulló-Maestro, I. Fernandez-Luque, A. Flores-Moya, J.A. Carreira y A.E. Salvo. "Using ForeStereo and LIDAR data to assess fire and canopy structure-related risks in relict Abies pinsapo Boiss" forests. PeerJ. Accesible online en https://peerj.com/articles/10158/, recuperado el 22/10/2023.

[6] J. Pino Díaz. "Incendios forestales del periodo 1970-1984 en los montes de Yunquera (Málaga) y cercanías" en Archivo documental de José Pino Rivera, memoria digital de la vida profesional de un forestal en la provincia de Málaga. Accesible online en https://jpinod02.github.io/archivojosepinorivera/item.html?id=coll283,  recuperado el 26/10/2023.
 


domingo, 22 de mayo de 2022

El incendio forestal del 19 y 20 de octubre de 1975 del Llano de los Jaguarzos, Monte Pinar de Yunquera (Málaga).

Los incendios forestales son la principal amenaza para el pinsapar de Yunquera. Recientemente ha sido publicado un estudio de Cortés-Molino, A., Aulló-Maestro, I., Fernandez-Luque, I., y otros (2020), que evalúa mediante nuevas técnicas el riesgo de incendio forestal del pinsapar de los Lajares del monte de Yunquera. Sus conclusiones son altamente preocupantes:   

Nuestros resultados muestran un alto riesgo de incendio para el mayor bosque continuo que queda de la especie arbórea relicta y amenazada A. pinsapo. Dicho riesgo, especialmente bajo condiciones de viento de levante, se encontró asociado a una notable presencia de modelos de combustible dominados por arbustos (M9). Utilizando datos aéreos de LIDAR y ForeStereo para evaluar la variabilidad espacial de la estructura del rodal en la zona, encontramos síntomas de estancamiento del rodal y declive del bosque bajo la actual política de conservación sin gestión (1). 

Desde 1959, año de la firma del primer consorcio del monte de Yunquera entre el Ayuntamiento y el Patrimonio Forestal del Estado, eliminadas las talas abusivas y regulado el pastoreo, los incendios forestales suponen el principal peligro del pinsapar yunquerano. 

Nos consta, según documentos del archivo personal del guarda forestal Pepe Pino, que ya en octubre de 1969, una vez se hizo cargo del mismo expuso a la Jefatura Provincial de Málaga su preocupación por el alto riesgo del monte frente a los incendios forestales y la necesidad de realizar trabajos de conservación y mantenimiento de las sendas, la creación de otras nuevas y la creación de una amplia red de fajas y áreas cortafuegos de protección contraincendios. 

Uno de los nuevos cortafuegos que propuso, el del Puerto del Llano de la Casa al Puerto del Cornicalejo, de 20 m de anchura y 2.850 m de longitud, abierto entre marzo y abril de 1970, situado al norte de la Solana del Caucón, el Hoyo Millán y el Llano de los Jaguarzos, tuvo una gran importancia en la extinción del incendio de 1975 del Llano de los Jaguarzos, que a continuación se describe.

El 19 y 20 de octubre de 1975 se produjo un incendio forestal en el Llano de los Jaguarzos que pudo suponer la destrucción de los pinsapares de las cañadas del Puerto del Saucillo y de los Mármoles del monte de Yunquera, pero que afortunadamente no lo fue gracias a la eficaz extinción del mismo. Pepe Pino en el parte del incendio describe la extinción y comenta que la red de cortafuegos desempeñó un papel fundamental en la extinción y constituyó un apoyo de primer orden al personal, distribuyéndose en otras zonas de más necesidad (Pino, 1975).

Según Rodríguez y Silva (1999), citando una comunicación oral de J. López Quintanilla, ya en 1926 se produjo un incendio forestal en la zona, originado en el Cerro de los Jaguarzos, próximo al Barranco de los Mármoles (2).

Según Pepe Pino (1975) el incendio se inició por causas desconocidas a las 16:25 h del 19 de octubre de 1975, en la parte baja del Llano de los Jaguarzos, y fue controlado a las 17:30 h del día siguiente. La zona está distante por sendas 5 km de Yunquera (en la fecha del incendio aún no se había construído la pista forestal de Yunquera al Puerto del Saucillo y al Caucón). El primer ataque se inició una hora después de dado el aviso del incendio. En la extinción actuaron 72 paisanos, 5 guardias civiles y 7 guardas forestales. Se quemaron 25 has arboladas de pino carrasco, especie más afectada, aunque tambien pino pinaster y algunos ejemplares de pinsapo. La superficie recorrida por el fuego fue de 30 has (ver Imagen 1).

 Imagen 1

Parte del incendio forestal del incendio del Llano de los Jaguarzos firmado por el guarda forestal Pepe Pino en Yunquera, a 20 de octubre de 1975. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
Imagen 1: Parte del incendio forestal del incendio del Llano de los Jaguarzos firmado por el guarda forestal Pepe Pino en Yunquera, a 20 de octubre de 1975. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.


En 1975 la zona incendiada tenía un aspecto parecido al que se muestra en la fotografía aérea del vuelo americano de 1956 (ver Imagen 2). En esta fotografía se observa el tramo del Camino de la Sierra, del Pimentón al Hoyo Millán y al Puerto del Saucillo. Aún no se había construído la pista forestal de Yunquera al Puerto del Saucillo y al Caucón.

Imagen 2

Composición realizada por el autor con la fotografía aérea del vuelo americano de 1956-57, el límite del monte de Yunquera y  algunos topónimos de la zona. Fuente de la fotografía aérea: Centro Nacional de Información Geográfica.
Imagen 2: Composición realizada por el autor con la fotografía aérea del vuelo americano de 1956-57, el límite del monte de Yunquera y  algunos topónimos de la zona. Fuente de la fotografía aérea: Centro Nacional de Información Geográfica.

 

El desarrollo de la extinción del incendio lo relata Pepe Pino en el parte de incendios (ver Imagen 3). Escribe lo siguiente:

"..., se procedió a partir a pie hasta el lugar del incendio ..., acompañado de los guardas forestales del ICONA con destino en El Burgo, D. Fco. Gómez Arjona y D. Fco. Romero Gil, y el guarda del ICONA en Alozaina, D. Antonio Santos Cózar, ..., atacando el incendio en sus puntos más peligrosos, desempeñando la red de cortafuegos existente un papel fundamental en la extinción, ya que se ahorró personal distribuyéndose en otras zonas de más necesidad, ... Con la ayuda del radioteléfono, el que suscribe estaba en contacto permanente con el guarda Arjona, auxiliándole con ayuda de personal que se trasladaba de otros puntos menos necesarios, al lugar más en peligro, habiéndose situado el guarda Arjona en la zona Norte, el guarda Pereña en la zona Sur, el guarda Duarte en la zona Sur-Oeste, el guarda Santos en la zona Norte-Este, el guarda Romero en la zona Sur-Este y el guarda Gago en la zona Sur, auxiliando al guarda Pereña, que requerido por el que suscribe al tener contacto con su hijo Salvador, se desplazó de El Burgo con 26 obreros especializados al lugar del incendio. Desde una atalaya  situada en la parte Este de la zona del siniestro ... coordinando así los esfuerzos y quedando extinguida la zona más peligrosa por su vegetación arbórea situada en los puntos Sur-Oeste-Norte, límites de los pinsapares con los pinares, hacia las tres de la madrugada, procediéndose después a la extinción de los focos menos peligrosos ..., quedando totalmente extinguido hacia las 17:30 h del día 20 ..."

Y continúa:

"Es de destacar la brillante colaboración de la Guardia Civil al mando del Teniente Jefe de Línea de Yunquera D. Juan Martín López, formada por el Sr. Comandante de Puesto y tres números, destacándose muy especialmente la actuación del Guardia Civil D. Francisco Lobo Guerrero que junto con el Guarda del ICONA D. José Duarte Lerena, tuvieron una brillante actuación en la extinción de la parte Suroeste del siniestro, evitando su propagación. Muy oportuna la actuación del retén del personal de El Burgo en la parte Suroeste, evitando la propagación hacia el sitio conocido por el Hoyo de Millán, zona de pinsapales. Es de destacar la labor del Guarda Francisco Gómez Arjona, al cual correspondió la zona con más vegetación y más quebrada y rocosa. Muy oportuna la colaboración prestada por el capataz Salvador Pereña, en la zona Norte, que al ser requerido por el que suscribe para auxiliar al Guarda Arjona, se desplazó con varios obreros evitando así la propagación hacia la zona Norte de un frente de llamas de mucho brío. Es de destacar la labor realizada del Guarda Romero y el Guarda Duarte que desde las 12 horas de la madrugada se desplazó con el que suscribe a la zona Este donde se evitó la propagación hacia el sitio Puerto del Cañuelo. Muy eficiente la labor de cuidado realizada por el Guarda Pereña acompañado por el Guarda Gago en la zona Sur e inmejorable actuación del personal civil."

 Imagen 3

Parte del incendio forestal de Octubre de 1975 del Llano de los Jaguarzos, monte de Yunquera (Málaga), redactado por Pepe Pino. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
Imagen 3:  Parte del incendio forestal de Octubre de 1975 del Llano de los Jaguarzos, monte de Yunquera (Málaga), redactado por Pepe Pino. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.


La fotografía aérea del vuelo interministerial de 1977 nos muestra la zona después del incendio de 1975 (ver Imagen 4). En esta fotografía se observa la pista forestal de Yunquera al Puerto del Saucillo y al Caucón, construída en octubre y noviembre de 1976 [ver Cuaderno de trabajo nº 6, de mayo de 1976 a diciembre de 1976, de la "Memoria forestal de los montes de Yunquera (1969-1985)].

Imagen 4

Composición realizada por el autor con la fotografía aérea del vuelo interministerial de 1973-1986), el límite del monte de Yunquera y  algunos topónimos de la zona. Fuente de la fotografía aérea: Centro Nacional de Información Geográfica.
Imagen 4: Composición realizada por el autor con la fotografía aérea del vuelo interministerial de 1973-1986), el límite del monte de Yunquera y  algunos topónimos de la zona. Fuente de la fotografía aérea: Centro Nacional de Información Geográfica.


Hoy en día la fotografía de satélite nos muestra una zona recuperada (ver Imagen 5).

Imagen 5

Composición del autor sobre imagen de satélite. Fuente de la imagen: Google Earth.
Imagen 5: Composición del autor sobre imagen de satélite. Fuente de la imagen: Google Earth.


Bibliografía

1.- Cortés-Molino, A., Aulló-Maestro, I., Fernandez-Luque, I., y otros (2020). Using ForeStereo and LIDAR data to assess fire and canopy structure-related risks in relict Abies pinsapo Boiss. forests. PeerJ 8:e10158. Accesible online en https://peerj.com/articles/10158/, recuperado el 21/05/2022.

2.- Pino Rivera, J. (1975). Parte del incendio forestal del 19 y 20 de octubre de 1975 del Llano de los Jaguarzos (Monte Pinar de Yunquera). 

3.- Rodríguez y Silva, F. (1999). Los usos tradicionales del monte y sus implicaciones en la aparición de los incendios forestales; una perspectiva desde los Pinsapares Andaluces, en Incendios históricos; una aproximación multidisciplinar, coord. Araque, E. UNIA. Accesible online en https://www.unia.es/es/publicaciones-libre-descarga/item/incendios-historicos, recuperado el 21/05/2022.

 

sábado, 26 de marzo de 2022

El incendio forestal del Barranco del Monje, en el monte de Yunquera (Málaga), del 7 y 8 de junio de 1975.

El Barranco del Monje, próxima su desembocadura en el Arroyo del Convento, cruza terrenos del Monte Pinar del Ayuntamiento de Yunquera (Málaga) y de fincas particulares. Aledaño al barranco, y también situado en el monte de Yunquera, se encuentra el Cerro de la Cruz.

El 1 de agosto de 1882 el diario "La Lealtad, diario político de Granada", recogió en su crónica regional el incendio que se declaró en el cerro de la Cruz del "monte pinar del Estado", y que recorrió unas 300 fanegas de superficie [aproximadamente 180 hectáreas], causando "pérdidas de consideración". 

La [Guardia Civil] de Yunquera ha cooperado eficazmente a la extinción en un incendio que se declaró en el monte pinar del Estado, conocido por el cerro de la Cruz, recorriendo el fuego unas 300 fanegas y causando pérdidas de consideración (1).

Según Pepe Pino, guarda forestal del Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) en el Barranco del Monje, el 7 y 8 de junio de 1975, tuvo lugar de nuevo un incendio forestal. 

Este último incendio afectó a una superficie de 20 hectáreas, 4 has de propiedad privada y 16 has del monte Pinar de Yunquera. El incendio quemó: 7.000 pinos, de diámetro mayor o igual de 20 cm; 11.200 pinos, de diámetro mayor o igual de 8cm; y, 4.220 pinos de diámetro menor de 8 cm (2).

Los trabajos de protección contraincendios forestales del monte, realizados a partir de 1969, cumplieron su cometido y el incendio no llegó a arrasar tanta superficie forestal como en 1882 (aprox. 180 hectáreas).

En las dos imágenes siguientes obtenidas del vuelo fotogramétrico de 1977 y de Google Maps (2021) se observa la zona del Barranco del Monje. Han pasado 44 años entre una y otra.

 Imagénes 1 y 2

Imagen 1: La zona incendiada del Barranco del Monje en dos imágenes aéreas: la imagen 1, correspondiente al vuelo de 1977, y la imagen 2, aspecto actual de la zona, obtenida de Google Earth.

Imágenes 1 y 2: La zona incendiada del Barranco del Monje en dos imágenes aéreas: la imagen 1, correspondiente al vuelo de 1977, y imagen 2, aspecto actual de la zona, obtenida de Google Earth.

Los yunqueranos que intervinieron en la extinción fueron: Fco. García López, Fco. Ruíz Díaz, Fco. Jiménez Rguez, Fco. Macías García, Fco. Lerena Martos, José Rguez. Díaz,  Antonio Rguez Gil, Manuel Ruíz Merino, Rafael Sibajas Teruel, José Ruíz García, Fco. Saborido Doña, Miguel Jiménez del Río, José Martín Toledo, Manuel Romero Duarte, Manuel Martín Calvo, Juan Guerrero Narváez, Antonio Sepúlveda Ruíz, José Fdez. Macías, Miguel Fdez. Macías, Diego Toledo Najarro, Rafael Gallardo Vera, Rafael Jiménez Frías, Manuel Martín Sánchez, Miguel Sibajas Fdez., José Teruel Beigbeder, Rafael Sánchez Gil, Rafael Sánchez Sánchez y José Duarte Lerena.

En la segunda mitad del siglo XX, para la extinción de incendios forestales en la provincia de Málaga era habitual que se solicitaran trabajadores de Yunquera. Dado aviso del incendio en el pueblo, los trabajadores voluntarios se concentraban en el Poyo y desde ahí partían, cuadrillas y víveres para varios días (embutidos, latas de conserva, pan, vino y tabaco), hacia los lugares donde eran requeridos. Esto fue así hasta que se constituyó un dispositivo provincial de defensa contra incendios forestales en Málaga. Los trabajadores forestales de Yunquera son muy reconocidos y solicitados y allá por 1973-1974 formaron los primeros retenes contra incendios forestales en la provincia de Málaga, junto con trabajadores de El Burgo.

NOTA: (Un texto similar y las imágenes se publicaron el día 05/07/2021 a las 22,17 horas en el grupo "Yunqueranos en Facebook"). 

 

Bibliografía

1.- La Lealtad (1882). Crónica Regional en La lealtad, diario político de Granada. Año XI, número 2803, de 1 de agosto, pág. 3. Accesible online en http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/publicaciones/numeros_por_mes.do?idPublicacion=102023&anyo=1882, recuperado el 31/05/2022.

2.- Pino Rivera, J. (1975). Parte del incendio forestal del 7 y 8 de junio de 1975 del Barranco del Monje (Monte Pinar de Yunquera). 

 

domingo, 20 de diciembre de 2020

El incendio forestal de la Solana de las Camaretas, en el monte de Yunquera (Málaga), del 3 de diciembre de 1979.

Los trabajos forestales en el pinsapar de Yunquera en las memorias de José Pino Rivera (Parte XVIII)

El 3 de diciembre de 1979 a primera hora de la mañana se prendió fuego en la "Solana de las Camaretas", en el monte de Yunquera (ver Imagen 1). El incendio forestal se inició cuando un trabajador de una cuadrilla forestal, que realizaba plantaciones de pinsapo, prendió fuego a un trozo de aulaga seca en un claro de la maleza para calentar un trozo de tocino y el viento arrastró pavesas que prendieron el matorral cercano. 

 Imagen 1

Fotografía aérea de 1977 de la zona de la Solana de las Camaretas del Monte de Yunquera (zona central de la fotografia), antes de ser afectada por el incedio forestal de 1979. Fuente: Ortofotografía Digital de Andalucía (Pancromática) 1977-83.
Imagen 1: Fotografía aérea de 1977 de la zona de la Solana de las Camaretas del Monte de Yunquera (zona central de la fotografia), antes de ser afectada por el incedio forestal de 1979. Fuente: Ortofotografía Digital de Andalucía (Pancromática) 1977-83.


Los trabajos de extinción se iniciaron con inmediatez y se alargaron durante diez horas hasta poder controlar el incendio, desde las 8,45 h hasta las 18,45 h.

Según el parte del incendio redactado por D. José Pino Rivera, Agente Forestal del ICONA responsable de la dirección de la extinción, las llamas afectaron a una superficie del monte de Yunquera de 146 hectáreas; de esta superficie, 96 has fueron de pinar de pino carrasco (Pinus halepensis), 20 has de pinsapar (Abies pinsapo) y 30 has de matorral de aulagar y romeral (ver Imagen 1).  El incendio también calcinó 10 has de la finca privada Huarte, 8 has de pinar y 2 has de matorral (ver Imagen 3).

Imagen 2

Imagen 2:
Parte del incendio forestal de la Solana de las Camaretas (T.M. de Yunquera). Firmado por D. José Pino Rivera, Agente Forestal del ICONA responsable de su extinción, en Yunquera el  6 de diciembre de 1979. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
 
 

El incendio quemó 18.900 pinsapos, 2.400 pies mayores (diámetro mayor de 15 cm y una edad de entre 20 y 250 años) y 16.500 pies menores (diámetro menor de 15 cm y una edad de entre 3 y 20 años). El número de pinos quemados ascendió a 82.800 pies, 72.800 pies menores y 10.000 pies mayores.

Trabajaron en la extinción del incendio 159 trabajadores forestales, 6 guardia civiles, 7 guardas forestales y 3 empleados del ICONA.

Según el informe redactado por José Pino Rivera, reponsable de la dirección de los trabajos de extinción del incendio forestal, el relato de lo sucedido es el siguiente:

Se hace constar que cuando el que suscribe se dirigía hacia el monte denominado Morenas de Breñuelas para inspeccionar trabajos que allí se realizan, observó que del monte El Pinar de Yunquera y en su zona norte aparecía una columna de humo que por su color se manisfestaba que ardía bosque de arbolado, inmediatamente puso en marcha hacia dicho lugar la cuadrilla de obreros que realizaba trabajos en el monte Morenas de Breñuelas, en número de 15 personas, que se dirigió al flanco Este del incendio con el capataz D. Andrés García Gil, que apoyándose en el cortafuego existente en el filar del Cerro de la Cruz, logró aislar y controlar el fuego en dicha zona, evitando que se incendiara la zona del Barranco del Monje y Barranco de las Palomas, cuya labor es digna de elogiar, dado que el incendio había traspasado el cortafuegos en dos lugares debido a las chispas que saltaban por los aires con la fuerza del viento Sur-Este reinante. 

El que suscribe después de observar la situación del incendio y su magnitud, envió con un obrero un mensaje al Sr. Alcalde de la localidad, y al Sr. Sargento Comandante de Puesto, con el ruego de se comunicaran con la Jefatura del ICONA e informaran del siniestro existente, e inmediatamente se dirigió a dicho lugar tomando la dirección de la extinción del incendio ... y observó que el personal que había en la cuadrilla, en número de 25 obreros, habían hecho todo lo posible por extinguir el siniestro y que habían logrado aislarlo del pinsapar existente en la cabecera de Las Camaretas y desde allí hasta la Cueva de Cuberos, donde les encontró el que suscribe extenuados y agotados por el esfuerzo, al mismo tiempo observó que la cuadrilla de obreros que al  cuidado del Capataz Forestal D. José Romero Gil, que efectuaba trabajos de entresaca de pinsapos en otra zona del monte, y la cuadrilla de tratamiento de plagas que al cuidado del Capataz D. Miguel Sibaja Fernández se habían incorporado a la extinción avisados por el Capataz Francisco Romero Duarte, que cuidaba la cuadrilla donde se produjo el siniestro...  

El que suscribe observó que en la labor de extinción se emplearon principalmente faja de cortafuego de 1 1/2  m de ancho por el aulagar, ataque directo con batefuegos con ramas de los árboles y la ayuda del viento, que de alguna manera frenaba el siniestro hacia la zona Sur ladera arriba. El que suscribe encontró dicho personal muy agotado, que había sido dirigido por el Capataz Forestal D. José Romero Gil, con experiencia en extinción de incendios, y que había realizado una labor digna de mención, fue relevado por el que suscribe y animando al personal citado, lo distribuyó en grupos, y sin descanso se acometió la extinción llegándose a aislar el fuego hasta la parte baja de la Cueva del Hornillo, donde se incorporó a dicho grupo sobre las 16:40 horas de la tarde el Sr. Alcalde de Yunquera que habiendo estado reclutando personal, y que desarrolló una labor digna de mención por el espíritu de ánimo que infundió al personal agotado, lográndose controlar el incendio sobre las 18:45 horas, en el lugar límite con el término municipal de Ronda y en el cortafuegos existente. Por la extinción del avance del incendio hacia la zona Norte-Oeste no se pudo hacer nada ya que el personal de que se disponía se distribuyó en su totalidad a la defensa del pinsapar, y gracias a ello se ha podido salvar la mejor  masa de pinsapar que existe en dicha zona de la Umbría de la Chaparrera

Por el Agente Forestal del ICONA D. Francisco Romero Gil con destino en el pueblo de El Burgo se realizó una gran labor en la zona baja del Barranco de las Minas, que con personal de dicha localidad en dos coches de ICONA, y pese a lo dificultoso de la circulación y paso del camino forestal, abriéndose paso, logró llegar a tiempo a dicha zona siniestrada, evitando con riesgo de sus vidas que el fuego empujado por el fuerte viento  penetrase en la Umbría del Convento, apoyándose en la franja de terreno  debrozada de 200 m de ancho que existía en el límite entre Yunquera y El Burgo, preparada en años anteriores.

El Sr. Ingeniero Jefe de la Brigada, D. Luis Gómez Guillamón, al tener conocimiento de la existencia de dicho incendio se desplazó desde la Jefatura del ICONA en Málaga hasta el monte, visitando la zona siniestrada, así como el Sr. Guarda Mayor de la zona, D. Gregoro Gil Fernández, que encontrándose en la Jefatura del ICONA en Málaga se desplazó  con rapidez a la zona del siniestro, recorriendo dicha zona y tomando nota de lo ocurrido. 

A la hora en que se dió por controlado el siniestro y dominado a excepción de los troncos y restos de árboles en ignición, el que suscribe recomienda al personal que había intervenido en la extinción que descanse aunque con la correspondiente precaución, por si se observara alguna reproducción intervenir a tiempo, pero que no se podía abandonar el monte siniestrado hasta recibir los relevos oportunos, enviando a dos obreros para que se trajeran de la localidad comida y objetos de abrigo, recibiéndose poco despues el envío por el Sr. Alcalde de una partida de comida que se anticipó a la pedida por el que suscribe, y junto con esta primera partida, se recibe un contingente de 25 individuos, acompañados por el Sr. Teniente Jefe de Línea de Yunquera y el Guardia Civil conductor, que tiene contacto con el que suscribe a las 21 horas aproximadamente. Se envían los 25 indivuduos de refresco a la zona Norte-Este que aunque extinguida anteriormente pero con algunos troncos en ignición y el fuerte viento que continuaba moviendo las chispas, se distribuyeron por el filar del Cerro de la Cruz, para evitar reproducción algunos de focos de incendio.... 

En horas de la mañana se dispone el desayuno para el personal y poco después se efectúa el relevo del citado personal nocturno, por la llegada de un grupo de individuos procedente de las localidades de Carratraca y de Alozaina, continuando varios individuos de los ya empleados en la noche como voluntarios y práctios del terreno, y a cargo de dicho personal se queda el Agente Forestal D. José Román Bautista, que acompañaba al personal de Carratraca, el Capataz D. José Romero Gil como voluntario, despues del trabajo de extinción ya realizado con anterioridad, y el capataz que llega con personal de Alozaina D. Miguel Zambrana Gil, que distribuídos por el que suscribe, en los puntos más posiblemente comprometidos, realizan la labor de vigiilancia. El personal de turno de noche se retira de la extinción, y a su vez el personal de El Burgo, que había permanecido sin relevo por la zona de la parte baja de la Cañada de las Minas, sobre las 17 horas del día 4, no habiéndose reproducido ningún foco y quedando totalmente extinguido.

Lo que se hace constar a los efectos pertinentes.

Yunquera, a 6 de Diciembre de 1979. El Agente Forestal del ICONA: Fdo.: José Pino Rivera. 

Imagen 3

Imagen 3:  Fotografía aérea de 1984 de la zona de la Solana de las Camaretas del Monte de Yunquera (zona central de la fotografia), donde se indica la superficie afectada por el incedio forestal de 1979. Fuente de la fotografía aérea: Ortofotografía Digital de Andalucía (Pancromática) 1984-85.


lunes, 30 de septiembre de 2019

Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss). Carlos Javier Pino, 1999.


Portada del proyecto que Carlos J. Pino redactó en 1999.Este proyecto que Carlos Javier Pino Díaz redactó en 1999 daba soporte técnico y presupuestario a una experiencia piloto de repoblación de pinsapo con plantas de seis savias. Se pensó en planta de más savias de la empleada normalmente en repoblaciones al objeto de acortar el tiempo de desarrollo del porte arbóreo del pinsapo. Para superar el duro y largo periodo estival se diseñó una instalación de riego por goteo que permitiría realizar riegos de apoyo durante el periodo de mayor rigor y sequedad, causante del fracaso de siembras y repoblaciones anteriores en la zona.

La experiencia que se idea en este proyecto de 1999 tenía un carácter innovador. El objetivo específico era la mejora del éxito de repoblaciones de pinsapo, especie muy delicada durante sus primeros periodos vegetativos.

La zona elegida sufrió un incendio forestal en 1976 que calcinaron 30 hectáreas de matorral, de pino y de pinsapo; por tanto, un segundo objetivo del proyecto era la repoblación de una parcela de monte donde después del incendio forestal no progresaba la repoblación natural. La parcela elegida para la experiencia innovadora, situada en la zona de los Jaguarzos del monte de Yunquera (parcela 157, polígono 7, hoja 1 del plano parcelario del Catastro de Rústica), tenía una superficie de 10 hectáreas. 

Un tercer objetivo era comprobar la viabilidad del empleo de plantones de edad superior a la empleada normalmente en repoblaciones forestales, de ahí el uso de planta de seis savias. 

El riego por goteo tenía por cometido apoyar, durante los dos veranos posteriores a la plantación, la repoblación en la época estival; periodo que por su extrema sequedad había hecho fracasar las siembras y repoblaciones que se habían realizado con anterioridad con semillas, plantas a raíz desnuda o con cepellón.

Figura 1
 Imágenes del proyecto. Panorámica del sector 1 de la parcela a repoblar. Fuente: Pino Díaz, C.J., 1999. Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss) con riego por goteo.
Figura 1: Imágenes del proyecto. Panorámica del sector 1 de la parcela a repoblar. Fuente: Pino Díaz, C.J., 1999. Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss) con riego por goteo.

Figura 2
 Imágenes del proyecto. Panorámica del sector 2 de la parcela a repoblar. Fuente: Pino Díaz, C.J., 1999. Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss) con riego por goteo.
Figura 2: Imágenes del proyecto. Panorámica del sector 2 de la parcela a repoblar. Fuente: Pino Díaz, C.J., 1999. Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss) con riego por goteo.


En la ficha sobre el Abies pinsapo de la monografía "Producción y manejo de semillas y plantas forestales", publicado por el  Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en el 2013, se comenta una experiencia parecida a la del proyecto de 1999 que se describe en esta entrada del blog. Se trata de una plantación de pinsapo en el monte de Tolox con plantas de tres savias, malla de sombra y riego por goteo (ver imagen 1).

Imagen 1
 Imagen de Navarro Cerrillo, Fuente: "Producción y manejo de semillas y plantas forestales" (2013), página 75.
Imagen 1: Imagen de Navarro Cerrillo, Fuente: "Producción y manejo de semillas y plantas forestales" (2013), página 75.