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miércoles, 5 de febrero de 2025

Contribución al estudio histológico de varios Abies pinsapo Boiss (J. Pujiula, 1921).

P. Jaime Pujiula S. J. (1869 - 1958), sacerdote jesuita, biólogo especialista en Citología, Histología y Embriología. Ingresó en 1887 en la Compañía de Jesús. Estudió Filosofía y Ciencias Naturales en Alemania. Completó sus estudios en Biología en las Universidades de Viena, Innsbruck y Trieste. Perteneció a diferentes sociedades nacionales y extranjeras. Director del Instituto Biológico de Sarriá, desde 1916, Académico de la Real Academia de Medicina y Cirugía, desde 1921, y Presidente de la Institució Catalana d'Història Natural, de 1925 a 1928. 

Pujiula creía muy fundada la idea de que la Sistemática [1] no podía prescindir del estudio de la estructura interna de los organismos, tanto menos cuanto que la adaptación de éstos a los distintos medios, modifica, más que la morfología externa, la estructura interna, a la que, por consiguíente, se debería principalmente mirar como a criterio más seguro y estable

Enric Gros, del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, recolectó plantas durante la primavera y verano de 1.919 en Sierra Bermeja y la Sierra de las Nieves [2]. El botánico Carlos Pau clasificó las plantas recolectadas y publicó en 1.922 su obra "Nueva contribución al estudio de la flora de Granada" [3]. 

Pau proporcionó a Pujiula pliegos de Abies pinsapo de Sierra Bermeja, Sierra de la Nieve (Ronda) y los Arenalejos (Yunquera) [4] con el encargo de realizar el estudio histológico de las hojas. Quería comprobar la existencia de diferencias morfológicas internas entre las muestras como para constituir, si no especies distintas, al menos razas de una misma especie.

El estudio se publicó en el Boletín de la Sociedad Ibérica de Ciencias Naturales, Tomo XX (III), de enero-febrero de 1921. A continuación se muestran los dibujos con los que Pujiula ilustró su trabajo [5].


Pinsapo de Sierra Bermeja (Figuras 1, 2 y 3)

 

 

 

 



Pinsapo de la Sierra de la Nieve (Ronda) (Figuras 4, 5 y 6)

 

 

 

Pinsapo de Las Arenitas (Yunquera) (Figuras 8 y 9)

 


 

Pujiula concluyó que el estudio histológico ponía de manifiesto la existencia de caracteres diversificantes en las hojas de los ejemplares de pinsapo de Sierra Bermeja, Sierra de la Nieve (Ronda) y Las Arenitas (Yunquera), no obstante dejó a juicio de Carlos Pau si eran suficientes para establecer razas o variedades distintas de la misma especie:  

Qué influjo pudieron tener el clima y otras circunstancias mesológicas para diversificar tan notablemente estos abetos, en el supuesto de que todos pertenezcan a la misma especie sistemática y procedan de un tronco común, no es cosa tan fácil de definir. Si los caracteres diversificantes, que ha puesto de relieve nuestro estudio principalmente histológico, ora sean hereditarios, ora adquiridos con el tiempo, son suficientes para establecer con estos Abies especies sistemáticas o más bien razas o variedades distintas de una misma especie, lo dejamos al acertado juicio del Dr. Pau, cuya palabra será decisiva.


Bibliografía y notas

[1]  La Sistemática es la parte de la Biología cuyo objetivo es crear sistemas de clasificación que expresen de la mejor manera posible los diversos grados de similitud entre los organismos vivos. Partes de la Sistemática son la Clasificación, la Taxonomía y la Nomenclatura. Fuente: https://www-archiv.fdm.uni-hamburg.de/b-online/ibc99/botanica/botanica/taxonomi.htm

[2] Ver "La visita de Gros a Yunquera y la posadera "fitoterapeuta"", accesible online en https://areadoc.blogspot.com/2022/08/la-visita-de-gros-yunquera-y-la.html , recuperado el 05/02/2025.

[3] Carlos Pau Español (1.857-1.937), farmacéutico y botánico, autor de "Nueva Contribución al Estudio de la Flora de Granada", Barcelona, Museu de Ciències Naturals, 1922. 

[4] Se refiere al paraje de Las Arenitas (Yunquera). Gros, recolector de plantas para Pau, después de su viaje al reino de Granada, desde últimos de abril a fin de julio de 1921, en su carta a Carlos  Pau, le dice: "Al día siguiente mi práctico, que ya está algo adiestrado en recolectar, se fué a herborizar a Sierra Blanquilla, y el 20 y 21 visitó parte de La Torrecilla hasta cerca del Peñón de Ronda en el punto llamado Los Arenalejos, de la jurisdicción de Yunquera.

[5] Pujiula, J. (1.921). Contribución al estudio histológico de varios Abies pinsapo Boiss, en el Boletín de la Sociedad Ibérica de Ciencias Naturales, Tomo XX (III), pp. 34-48


sábado, 30 de noviembre de 2024

"Die spanische Edeltanne, Abies Pinsapo" (J. Merck, 1912).

En 1910 fue publicado el texto Unexplored Spain [1], de los naturalistas y cazadores ingleses Abel Chapman y Walter J. Buck. De 1893 es su Wild Spain [2]. En ambos textos los autores muestran su admiración por España (... la más salvaje y ciertamente la menos conocida de Europa, ...). En la introducción de Unexplored Spain queda de manifiesto:

 

La España que amamos y de la que escribimos no es la España del turista o del trotamundos. Éstos siguen las rutas principales, las autopistas de ciudad en ciudad; pocos se aventuran siquiera por los caminos secundarios. Nuestra España empieza donde acaban las carreteras secundarias. Escribimos de sus soledades sin senderos, de estepas y praderas desoladas, de pantanos y tierras montañosas, de sus majestuosas sierras, algunas casi inaccesibles y, en muchos casos, no transitadas por pies británicos salvo los nuestros. Escenarios solitarios, pero glorificados por su belleza primigenia y la riqueza de su vida salvaje. Como naturalistas, es decir, como amantes natos de todo lo que es salvaje, grande y prístino, agradecemos al destino que guiara nuestros pasos hacia una tierra que es probablemente la más salvaje y ciertamente la menos conocida de Europa, una tierra digna de mejores cicerones que nosotros.

 

Los capítulos XXXV y XXXVI de La España Inexplorada están dedicados a la Serranía de Ronda (The Serranía de Ronda, Our "Home-Mountains"). El primero de ellos titulado San Cristobal and the Pinsapo Region y el segundo The Sierra Bermeja, Sierra de Jerez y The Puerta Palomas.

En 1912 apareció en Mitteilungen der Deutschen Dendrologischen Gesellschaft  (Boletín de la Sociedad Dendrológica Alemana) un extracto de la traducción de Johannes Merck al alemán, de Unexplored Spain, titulado Die spanische Edeltanne, Abies Pinsapo (el abeto español, Abies Pinsapo) [3], en opinión del autor, interesante desde el punto de vista dendrológico [4].



Die spanische Edeltanne, Abies Pinsapo.

Von "W. J. Buck, Jerez (Spanien).

 

La Serranía de Ronda es la prolongación más oriental de Sierra Nevada. Aparte del Ultimo Suspiro del Moro, la cadena no se interrumpe realmente en ninguna parte. Ambas montañas son también similares en su aspecto físico y su fauna, aunque difieren considerablemente de la vecina Sierra Morena, situada al norte. Lo más destacado de la Serranía de Ronda es el macizo de San Cristóbal, de 1.800 metros de altura, una imponente pirámide de roca gris fría con desniveles verticales.

El pueblo morisco de Benamahoma está enclavado bajo los salientes occidentales de la montaña. El camino a la cumbre, casi accesible en burro, conduce por la ladera sur. El 20 de marzo, cuando salimos de Benamahoma, la nieve fresca espolvoreaba el suelo y cubría las cumbres de los alrededores. Pero el sol brillaba con fuerza y un escribano montesino (Emberiza cia) gorjeaba suavemente desde un álamo. Los verderones y los chochines cantaban en las laderas boscosas y vimos herrerillos comunes, carboneros garrapinos y alondras comunes. El estrecho sendero ascendía penosamente por tierras de cultivo esporádicas, tan empinadas que ningún bípedo ordinario podría hacer pie en ellas.

Nos adentramos en bosques de quejigo y encina, extraños troncos deformes, mutilados y huecos, pero adornados con enredaderas y muérdago, muchos de los árboles muertos en tres cuartas partes, huecos hasta la corteza, que albergan mechones de helechos. Los carboneros decapitan estos árboles y cortan sus ramas en lugar de talarlos por completo. Las ramas laterales se amputan con regularidad y así, a lo largo de los siglos, surgen estos monstruosos crecimientos, que rara vez superan los seis metros de altura, coronados por una delicada rama que parece completamente desproporcionada con respecto al tronco.

Es difícil imaginar algo más fantástico que estos troncos aparentemente abultados, luchando con la muerte, que aún son capaces de dar vida a su copa. En cuanto doblamos a la ladera norte de la montaña, todo el paisaje cambia de repente. En lugar de troncos ramificados, nos encontramos con los pinsapos de acículas oscuras. Verdaderos monarcas del bosque, de crecimiento más majestuoso, asombran a nuestros ojos como algo singularmente nuevo.

Y estos árboles son, en efecto, algo nuevo que nunca antes habíamos visto. Porque la presencia de esta magnífica conífera española (Abies pinsapo) no se limita a España, sino sólo a esta sierra, la Serranía de Ronda. Puede que haya otros ejemplos notables de presencia limitada en el mundo, pero nunca hemos visto nada igual.

Los pinsapos sólo crecen aquí en tres lugares: en primer lugar en el propio San Cristóbal, en segundo lugar en la Sierra de las Nieves, una montaña que es visible desde aquí 30 millas inglesas al este, donde todas las laderas septentrionales están cubiertas de pinsapos, y en tercer lugar en la Sierra Bermeja, en la costa mediterránea, 30-35 millas inglesas al sur. En los tres lugares los pinsapos crecen como bosque. También vimos sólo uno o dos grupos dispersos en colinas vecinas.

Este raro árbol no se encuentra en ningún otro lugar del mundo. Otra peculiaridad de los pinsapos es que sólo crecen en la cara norte de las montañas. Pero también tienen otra peculiaridad. Aunque algunos de ellos crecen esbeltos como un abeto, en general parecen tener tendencia a extenderse en forma plana, de la que surgen tres, cuatro o hasta una docena de brotes principales, todos del mismo grosor y rectos hacia arriba, de modo que de una base común crecen de seis a ocho abetos individuales.

Sin embargo, para ver los pinsapos en toda su majestuosidad y densidad primigenias, hay que subir por encima de la zona de las carboneras. Allí crecen ejemplares gigantescos. Medimos árboles individuales superficialmente al pasar, con circunferencias de tronco de 10-15 yardas en la base. Crecen allí en laderas de piedra y pedregal entre grandes bloques de roca dolomítica blanca, pero las raíces penetran profundamente en el aluvión negro que hay debajo.

Otros pinsapos gigantes se habían afianzado incluso en las paredes de roca natural. Los dos dibujos siguientes, tomados del natural en el mismo lugar, omitiendo las acículas, pueden ilustrar el peculiar crecimiento multitallo de los Pinsapos. Las acículas de los Pinsapos recuerdan mucho a las de la Araucaria. La floración carmesí aparece en marzo, de la que salen racimos de conos rojizos en abril que maduran en agosto y septiembre.

 

Imagen: Traducción del texto del dibujo, Crecimiento multitalllo natural y frecuente de Abies Pinsapo.


Los bosques de Pinsapo están expuestos a una terrible devastación por el hacha y el fuego, las tormentas y las avalanchas. Los incendios forestales arrasan desfiladeros enteros. Los desprendimientos de rocas arrollan y arrancan de raíz incluso los troncos más grandes por docenas. Hemos visto pocos fenómenos capaces de describir la violencia de las fuerzas de la naturaleza de forma más dramática que estos rastros de avalanchas. Como esqueletos de mamut, fantasmales, blanqueados por el tiempo, cientos de árboles sobresalen del caos de escombros rocosos. Algunos aún erguidos, otros caídos y semienterrados, pero extendiendo sus grandes ramas blancas hacia el cielo, como en una lucha a muerte en busca de ayuda. Los pinares de San Cristóbal son uno de los elementos más llamativos del paisaje de la montaña andaluza.

Con unas tres millas inglesas de ancho, cubren todo el semicírculo del anfiteatro de la ladera de la montaña. Sus masas de color verde oscuro contrastan extrañamente con la roca blanca, o en invierno con la nieve más deslumbrante, a medida que se amontonan estrechamente una fila sobre otra, desde debajo del fondo del valle de 3000 pies de altura, hasta la altura más alta de la afilada cresta de unos 5500 pies. Ojalá pudiéramos plasmar en un lienzo la belleza de la imagen en sus colores.

Un sendero serpentea por los oscuros bosques, donde una vez más nos sorprendió la laboriosidad de los montañeses. A lo largo del camino, grandes vigas, traviesas, tablones y postes yacen cuidadosamente cortados y apilados, listos para el transporte. Que semejantes cargas pudieran transportarse hasta el valle a lomos de burros o, si eso fuera posible, que ese trabajo fuera rentable, parece completamente imposible tan lejos de cualquier mercado o tráfico por carreteras asfaltadas.

La madera de los pinsapos es bastante dura, pero demasiado nudosa para el uso general y no es adecuada para el carbón vegetal. No obstante, estos maravillosos pinsapos se sacrifican en masa, sobre todo porque la madera es adecuada para encender carboneras. ¿Es concebible un despilfarro más inútil? Parece casi incomprensible que semejantes bosques, únicos en el mundo, sean despiadadamente devastados sin otro fin que el de servir para encender hogueras.

 

Bibliografía y notas

[1]  Chapman, A., Buck, W. J. (1910). Unexplored Spain. Edward Arnold, Londres.

[2] Chapman, A., Buck, W. J. (1893). Wild Spain (España Agreste): Records of Sport with Rifle, Rod, and Gun, Natural History and Exploration. Gurney y Jackson, Londres.

[3] Merck, J. (tr.) (1912). Die spanische Edeltanne, Abies Pinsapo en Mitteilungen der Deutschen Dendrologischen Gesellschaft,  pp. 138-141. Accesible online en https://archive.org/details/mitteilungenderd2123deut/page/n5/mode/2up consultado el 30/11/2024.

[4] En una nota a pie de página del artículo, Johannes Merck indica que: En 1910 se publicó una obra de Edward Arnold, Londres, titulada «España inexplorada», escrita por dos cazadores ingleses amantes de la naturaleza: Abel Chapman, autor de otras obras sobre España, Noruega y África, y Walter J. Buck, vicecónsul británico en Jerez. Adornada con muchas y buenas ilustraciones, este libro será de excelente interés para cualquiera que conozca España, o desee conocerla, lejos del camino tan trillado por el que Cook o Stangen suelen conducir al paciente rebaño de sus viajeros. El editor ha dado permiso para imprimir el siguiente extracto, interesante desde el punto de vista dendrológico, sobre la presencia de Abies Pinsapo en mi traducción de la obra aquí citada.


viernes, 1 de noviembre de 2024

La Serranía de Ronda, los pinsapares, la Sierra de las Nieves y Sierra Bermeja (Memoria de la Exposición General Agrícola, 1857).

Del 24 de septiembre al 4 de octubre de 1857 se celebró en Madrid el Concurso-Exposición de los productos agrícolas de la Península, islas adyacentes y provincias de Ultramar (ver Imagen 1). 

El anuncio y convocatoria del Concurso-Exposición se realizó mediante un Real Decreto de Isabel II de 11 de marzo de 1857, a propuesta del Ministro de Fomento Claudio Moyano.  

Con este certamen se pretendía fomentar la agricultura en España, como lo venían haciendo desde el primer tercio del XIX diferentes países de Europa occidental, básicamente Francia e Inglaterra, los ejemplos paradigmáticos a seguir. El lugar donde se celebró esta exposición fue la Montaña del Príncipe Pío. El certamen contaba con diferentes galerías destinadas a contener muestras de semillas, toda clase de frutos, colecciones de maderas, instrumentos de agricultura, corchos, raíces, cortezas, carbones, ciscos, cenizas productos y jugos resinosos, caballos, aves raras, etc. Atención especial mereció el pabellón árabe que se presentó como la obra más notable e importante. Este pabellón estaba destinado a la celebración de los actos oficiales y a la exposición de las flores, plantas y frutos delicados  [1] (ver Imagen 2).

 

 Imagen 1

Artículo extraído de la revista El Museo Universal del 15 de octubre de 1857. Fuente: https://www.memoriademadrid.es/buscador.php?accion=VerFicha&id=35803&num_id=1&num_total=58#
Imagen 1: Artículo de la revista El Museo Universal del 15 de octubre de 1857. Fuente: https://www.memoriademadrid.es/

 
Celebrada la exposición general agrícola se publicó la Memoria y Catálogo [2]. En el apartado "Subclase octava: croquis, reconocimientos forestales, planos, detalles de inventarios de montes, de sus ordenamientos y de aprovechamientos generales" [3], figura una breve descripción forestal de la Serranía de Ronda, los pinsapares, la Sierra de las Nieves y Sierra Bermeja [4], dentro del "Distrito de la terraza de Granada, que comprende las provincias de Málaga, parte de Jaén, Granada y Almería".
 
 
 Imagen 2

Interior del pabellón de actos oficiales y exposición de flores.
Imagen 2: Interior del pabellón de actos oficiales y exposición de flores. 
 
 

La Serranía de Ronda, los pinsapares, la Sierra de las Nieves y Sierra Bermeja

La Serranía de Ronda es poco forestal y por tanto muy seca. Sólo las regiones superiores de la sierra de Yunquera tienen algunos montes de pinsapos (Abies Pinsapo). Estos bosques principian a los 850 metros a 1.140 de altitud; la mayor parte visten la parte superior y suben por el Pico de las Plazoletas. Los pinsapares más espesos y hermosos se hallan en los orígenes del rio Seco y rio Verde; parece que este árbol cubrió en otro tiempo casi toda la Serranía. En la cima se encuentran bosques de una especie peculiar de aquel país, llamada por Boissier Quercus alpestris, y que se halla a la altitud de 1.300 metros. 

La sierra de las Nieves está casi desarbolada, salvo las cercanías del Convento donde abundan los bosques de hoja plana. Tan seca, pero menos desarbolada, se halla la Sierra de Ronda. Del reconocimiento practicado por el Ingeniero D. Antonio Laynez en el pinsapar de la sierra de las Nieves, perteneciente á los Propios de la ciudad de Ronda, resulta que este monte se halla situado a 12 kilómetros al S.E. de dicha ciudad. La superficie que ocupa es de unas 760 ha 65 áreas, de la cual sólo se puede considerar como forestal la de 265 ha 46 áreas, siendo el resto un calvero de roca lavada, sin vegetación alguna. El pinsapo forma los rodales de este monte y crece con bastante lozanía, llegando á adquirir grandes dimensiones, sin embargo de que no se cría en la espesura conveniente. Sus rodales se encuentran en las últimas clases de edad. Carece el monte de vías de comunicación; y esta falta, unida a lo quebrado del terreno, causa que la demanda sea escasa, y que sea muy bajo el precio de las maderas. A los pinsapos les cortan las guías de jóvenes para palas de hornos y otros usos. El famoso del puertecillo de las Animas, camino de Ronda a Tolox, se llama de las Siete hijas, por tener siete ramas, altas, perpendiculares y casi iguales, partiendo en cerco y con simetría, alrededor del centro del tronco, fenómeno hermoso y notable. 

Coronando la sierra Bermeja, de Estepona, Casares, Genalguacil y Tolox se hayan individuos aislados de pinsapo. En la parte inferior forma grandes rodales el pino carrasco (P. halepensis) en los montes de Estepona, Genalguacil, Jubrique, Pujerra, Yunquera, Ronda, Tolox, Casarabonela y Carratraca y superior á esta especie se halla el pino bermejo (P. sylvestris. v. rubra?) particularmente en los montes de Sierra Bermeja. 

Los pueblos de castaña son Júzcar, Parauta, Cartagima, Igualeja, Pujerra no tanto, Parauta muy poco y Jubrique, Alpandeire y Benadalid. Los castaños pueblan por aquí mucha tierra hacia los barrancos, dejando al alcornoque cubrir lo más alto y los intermedios con su verde peculiar. En Júzcar es donde ingertan mas castaños y por eso se lleva este pueblo la palma; generalmente lo hacen de embudillo en Mayo y a veces en Agosto; trasplantan los bravíos o que nacen en los castañares y rara vez los siembran de intento. Por Levante no hay más castaña hasta Sierra Nevada ni por O. hasta el Condado de Niebla. 

En la región inferior aparece la encina dominando a las demás especies, del mismo género, con que suele estar asociada; tal se ve en las laderas del término de Jimera, próximas al rio Guadiaro, en Ronda al Sur del rio de esta villa, en Igualeja al E. del rio Genal y N. y O. del arroyo de Algarra, en Benaojan al O. del rio Guadiaro, en Casares al E. del Genal en Jubrique a las márgenes de los arroyos de Andabalote y en Archidona cerca del arroyo de los Borbollones. 

Inmediatamente después y a mayores alturas se encuentran el alcornoque, y los quejigos: el límite de la región del alcornoque, coincide casi con el del cultivo de la vid y llega hasta unos 400 metros Pasado este límite el alcornoque se presenta como subordinado al quejigo, vegetando éste con mucha lozanía en los montes de Cortes, Gaucín, Benarrabá, Algatocín y O. del término de Tolox en Sierra Blanquilla.

 

Bibliografía y notas

[1] Texto tomado de la descripción de la medalla de concurrencia conmemorativa de la Exposición General Agrícola de 1857. Disponible online en https://ceres.mcu.es/ consultado el 09/11/2024.

[2] Memoria sobre los productos de la agricultura española reunidos en la Exposición General de 1857, presentada al Excelentísimo Señor Ministro de Fomento por la Junta Directiva de aquel concurso. Madrid, Imprenta Nacional, 1859-1861. Disponible online en https://repositorio.bde.es/handle/123456789/5542 consultado el 09/11/2024.

[3] Página 237 de la Memoria sobre los productos de la agricultura española reunidos en la Exposición General de 1857.

[4] Páginas 253 y 255 de la Memoria sobre los productos de la agricultura española reunidos en la Exposición General de 1857.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Sobre la "malinterpretada" cita de Bowles de 1775: "La blanca produce sólo alcornoques y encinas, y la roxa no tiene ninguno de estos árboles y está cubierta de abetes".

El irlandés Guillermo Bowles llegó a España en 1752 como experto en minería al servicio de la Corona española. En su obra Introducción a la Historia Natural y a la Geografía Física de España (1775) [1] relata, entre otros, su viaje de Cádiz a Ronda, pasando por el Puerto de Santa María, Jerez, Medina Sidonia y Algodonales. Cerca de Ronda visitó la fábrica de hojalata de Júzcar y desde ahí se dirigió a una mina de molibdeno o de "plomo de dibuxar", situada a cuatro leguas de distancia (unos 25 km), en dirección Sudeste. Esta mina, según Medina Conde [2],  se encuentra en:

Portada de Introducción a la Historia Natural y a la Geografía Física de España, de Guillermo Bowles. Primera edición,  1775.

... el Puerto que llaman el Roblear, junto al camino que vá de Ronda á Estepona, cerca de la fuerte de Naxas, inmediata á la mina de plata que diximos del Cura de Cortes, Antes de este descubrimiento habia allí cerca minas de este lápiz, que llaman las Viejas, y serán de las que habla Bowles, ya abandonadas por haberse acabado las vetas, y descubiértose esta nueva, de que se saca mucho Lapiz plomo.
Bowles indicó en su texto que:

Habiendo caminado dos horas por entre estas montañas blancas y calcarias, entramos en otra cordillera llamada Sierra-Vermeja, que corre al Poniente acia Málaga desde su principio, llamado Cresta de Gallo. Hai en esta Sierra una singularidad mui rara, y es que extendiéndose sus dos cordilleras paralelas, y tan juntas que sus basas se tocan, la una es roxa y la otra blanca. ... La blanca produce sólo Alcornoques y Encinas, y la roxa no tiene ninguno de estos árboles y está cubierta de Abetes.

La referencia de Bowles a la presencia de "abetes" en Sierra Bermeja, que muchos la han considerado relativa al pinsapo, me resulta paradójica. Conocido como pinsapo en la Sierra de las Nieves (Francisco de Santa María, 1655) [3] y como pino en la Sierra del Pinar en Grazalema y Sierra de los Pinos en Villaluenga y Cortes de la Frontera, ¿por qué no emplea alguno de estos nombres castellanos para referirse a ellos?  

Opino que Bowles, hábil observador y persona ilustrada, aunque de escaso conocimiento botánico, según Francisco Pelayo López [4], de haber conocido en su viaje el bosque de pinsapos de Sierra Bermeja, impresionante en estas latitudes para cualquier naturalista, no hubiera realizado solo una mera y discretísima mención, sino que se hubiera extendido en su descripción. 

Creo que en su camino, desde la fábrica de hojalata a la mina situada en el puerto del Robledal, recorrió terrenos del actual monte "Sierra Blanca y Bermeja" del Ayuntamiento de Igualeja y no llegó a conocer el bosque de pinsapos. En estos terrenos la vegetación arbórea predominante en la sierra blanca son encinares y chaparrales y en la sierra "roxa", parda o bermeja, pinares de pino pinaster, también denominado pino resinero, pino negral o pino rodeno.  

John Talbot Dillon en Travels Through Spain (1780) [5] traduce al inglés "los temas más interesantes contenidos en las Memorias de Don Guillermo Bowles" y emplea el término inglés "firs" para referirse a los términos "pinos" y "abetes" del texto del irlandés. Sirva como ejemplo las cuatro frases siguientes, tal como aparecen en Travels Through Spain de Talbot y en la Introducción a la Historia Natural y a la Geografía Física de España de Bowles, entre corchetes:

Portada de Travels Through Spain, de John Talbot Dillon. Primera edición, 1780.

There are millions of firs about Valladolid ... [Hay millones de pinos en los alrededores de Valladolid ...]

... , forms that light coat of earth, which just covers the rock , and gives nurture to the firs and other trees and shrubs. [... forma la corteza de tierra que cubre las peñas, y sirve de alimento á los pinos, arbustos y hierbas que crecen por aquellos derrumbaderos.]

Cedars and firs I allow, may be excepted from this rule, ... [De esta regla deben exceptuarse el cedro y el pino, ...]

The white hills produce the cork tree and the Encina oak; the red has no oaks, but is covered with firs [La blanca produce sólo Alcornoques y Encinas, y la roxa no tiene ninguno de estos árboles y está cubierta de Abetes]

A la vista de lo anterior cabe preguntarse si Bowles escribió sus notas de viajes en inglés y si posteriormente fueron traducidas y publicadas en castellano. En el prólogo de su obra Bowles así parece indicarlo:

El cáhos de mis apuntamientos adquiere una forma menos irregular; se suple mi corta experiencia en extender discursos metódicamente; reciben nuevo orden mis ideas, se pulen, se adornan lo mejor que se puede; y por fin se publican en Castellano, para que puedan aprovecharse de ellas mejor los Españoles.

Podría ser que Bowles empleara en sus notas manuscritas el término inglés "firs" para referirse a los pinos, en el sentido que lo hace Talbot, y que fuese traducido al castellano por "abetes" en el párrafo referente a las sierras blanca y bermeja.

Por entonces, en 1775,  aún no existían referencias científicas al pinsapo. El Tratado sobre las coníferas de Pierre Belón (1553) [6] no lo cita. Fray Fco. de Santa María (1655) realiza la primera descripción documentada en la Sierra de las Nieves [3] y Simón de Rojas (1809) [7] no le da el status de nueva especie, cree que se trata del abeto común. No sería hasta 1838 cuando fue clasificado taxonómicamente como nuevo abeto (Abies pinsapo) por el botánico suizo Edmond Boisser [8]

El relato que el capitán S. E. Widdrington, R.N., hizo de su viaje de Ronda a Marbella por el puerto del Robledal viene a corroborar la hipótesis expuesta. Escribe Widdrington en "Spain an the Spaniards, in 1833" [9] lo siguiente:     

Me habían dicho que el camino pasaba al lado del bosque de Pinus Pinsapo, y que coronaba las alturas sobre el puerto [se refiere al puerto del Robledal]. Para poder examinarlo a fondo, me había llevado un guía, que debía acompañarme en la escalada que había previsto hacer entre las rocas; pero, ¡ay! estaba condenado a la decepción; sólo había rastros de unos pocos Pinasters, los últimos restos del bosque que había sido recientemente talado, y del que vi los restos ennegrecidos en Marbella. El bosque de Pinsapos era claramente visible en las laderas blanqueadas y escarpadas del pico más alto de la cadena (la Sierra de las Nieves), pero muy al este, y bastante fuera de alcance. ...

Pasé a través de los restos dispersos de los Pinasters, que habían sido destruidos tan completamente, que dudé si los pocos tocones que habían dejado como inconvertibles en carbón eran suficientes para llevar a cabo la sucesión mediante la dispersión de la semilla, como la gestión más común habría asegurado que se hiciera, ni en los anales de la barbarie española de este estilo, hubo nunca nada más completo que la destrucción de este noble bosque [10].


Bibliografía y notas

[1] Bowles, Guillermo (1775). Introducción a la Historia Natural y a la Geografía Física de España. Accesible online en Google Books, recuperado el 20/09/2022. 

[2] Medina Conde, Cristóbal (1789). Conversaciones históricas malagueñas. Accesible online en http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.do?id=1013397, recuperado el 20/09/2022.

[3] Pino Díaz, J. (2021). "Pinzapo, árbol que solo en este sitio se conoce en España" (Fray Fco. de Santa María, 1655). Accesible online en https://areadoc.blogspot.com/2021/02/pinzapo-arbol-que-solo-en-este-sitio-se.html, recuperado el 20/09/2022.

[4] Pelayo López, Francisco (s.f.). Guillermo Bowles. Accesible online en https://dbe.rah.es/biografias/18434/guillermo-bowles , recuperado el 20/09/2022.

[5] John Talbot Dillon en Travels Through Spain (1780). Accesible online en Google Books, recuperado el 20/09/2022. 

[6] Pino Díaz, J. (2021). Contribución a la discusión etimológica del término Pinsapo. Accesible online en https://areadoc.blogspot.com/2021/02/contribucion-la-discusion-etimologica.html, recuperado el 20/09/2022.

[7] Pino Díaz, J. (2021). Notas sobre el pinsapo en la "Agricultura General" (1818) de Gabriel Alonso de Herrera. Accesible online en https://areadoc.blogspot.com/2021/04/notas-sobre-el-pinsapo-en-la.html, recuperado el 20/09/2022.

[8] Boissier, E. (1838). Notice sur l'Abies pinsapo. Accesible online en https://bibdigital.rjb.csic.es/records/item/9536-redirection, recuperado el 20/09/2022.

[9] Widdrington, S.E. (1834). Spain and the Spaniards, in 1833; vol. 1. Londres.  

[10] Párrafos de las páginas 284 a 286 del capítulo XIII de "Spain an the Spaniards, in 1833", traducidos por el autor del blog.