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sábado, 29 de agosto de 2026

Los pinsapos del monte Vertiente Sur de Sierra Nevada: una historia de experimentación forestal

Entre los primeros ensayos de José Almagro en los años treinta y las plantaciones de José Elorrieta y Florentino Martínez en los cincuenta del siglo pasado, el pinsapo formó parte de una de las experiencias forestales más singulares realizadas en Sierra Nevada.

Imagen de pinsapos de Tello. Autor M. Ferrer. Legado fotográfico del Padre Ferrer (1960-2003). Álbum 16, fotografía 4.

Imagen de pinsapos de Tello. Autor M. Ferrer. Legado fotográfico del Padre Ferrer (1960-2003). Álbum 16, fotografía 4. 


Hay lugares cuya historia forestal no se puede comprender únicamente observando los árboles que hoy crecen en ellos. El monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, en Lanjarón (Granada), es uno de esos lugares.

Durante buena parte del siglo XX fue un auténtico laboratorio forestal en plena montaña mediterránea. Allí se ensayaron decenas de especies arbóreas procedentes de diferentes regiones del mundo con un objetivo que, visto desde la perspectiva actual, resulta extraordinariamente ambicioso: conocer qué especies podían sobrevivir, crecer y contribuir a la restauración forestal de las altas vertientes de Sierra Nevada.

Entre aquellas especies estuvo el pinsapo (Abies pinsapo Boiss.).

La historia de sus plantaciones en este monte presenta, además, una particularidad que merece ser destacada. Las fuentes disponibles documentan tres momentos diferentes de presencia experimental del pinsapo: una primera referencia de José Almagro, publicada en 1932, cuando señala la existencia de ejemplares a 1.250 metros de altitud. Las otras dos referencias sitúan explícitamente una plantación de pinsapos en 1933-34 en La Hoya del Manzano, a 1.600 m de altitud y otra plantación posterior en la misma parcela, realizada en 1958-59. Ambas experiencias, realizadas por José Elorrieta y Florentino Martínez, fueron publicadas en la monografía del IFIE "Resultados de las experiencias sobre introducción de especies forestales en el monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, Lanjarón (Granada)", de 1967.

El pinsapo fue objeto de experimentación en distintos momentos y en distintos sectores del monte Vertiente Sur.

Un monte concebido como laboratorio forestal

El origen de esta historia se encuentra en la preocupación existente durante las primeras décadas del siglo XX por los graves problemas de erosión y torrencialidad de Sierra Nevada.

José Almagro San Martín recibió el encargo de participar en la formulación de un plan de experiencias hidrológico-forestales para la vertiente sur de Sierra Nevada. El proyecto de experiencias de repoblación en la cuenca alta del río Lanjarón fue firmado en enero de 1929 y las experiencias comenzaron en 1930.

La idea era mucho más compleja que una simple repoblación. Sierra Nevada presentaba una enorme variación altitudinal. En el ámbito adquirido para las experiencias se pasaba de cotas próximas a los 600 metros hasta aproximadamente los 3.200 metros. Almagro veía en esta circunstancia una oportunidad excepcional para estudiar el comportamiento de especies forestales bajo condiciones climáticas muy diferentes.

Imagen  de la parcela de experimentación situada a 1.200 m de altitud con plantas de segundo año. Monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, Lanjarón (Granada). Fuente: Fototeca del CENEAM, código de fotografía 59943.

Imagen  de la parcela de experimentación situada a 1.200 m de altitud con plantas de segundo año. Monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, Lanjarón (Granada). Fuente: Fototeca del CENEAM, código de fotografía 59943. 

 

En su artículo de 1932 explica precisamente esta concepción. El Estado había adquirido una superficie continua que ascendía desde las zonas bajas hasta las altas cumbres, permitiendo disponer de una sucesión de condiciones climáticas. La finalidad era tanto abordar la corrección hidrológico-forestal de la cuenca como investigar las especies capaces de adaptarse a cada altitud.

El monte Vertiente Sur de Sierra Nevada acabó convirtiéndose así en uno de los grandes campos experimentales de la selvicultura española.

Décadas después, Cuadros y Francia describirían el lugar como un sitio de ensayo de especies forestales en el que se habían instalado numerosas parcelas experimentales durante más de sesenta años.

La dimensión de aquella experiencia resulta impresionante. El monte tenía 3.210 hectáreas y llegó a albergar más de un centenar de taxones, con representaciones de especies indígenas y exóticas. Las primeras mediciones se realizaron en 1942, 1944 y 1953, aunque fueron incompletas; posteriormente, los trabajos del IFIE proporcionaron inventarios mucho más detallados.

En otras palabras, el pinsapo no constituye un episodio aislado, sino una pieza dentro de un programa experimental de enorme amplitud.

Almagro y el pinsapo: una referencia que se remonta a 1932

La primera referencia documental que hemos localizado es especialmente importante porque procede directamente de José Almagro y fue publicada en 1932, cuando las experiencias todavía se encontraban en sus primeros años.

En su artículo «Vertiente Sur de Sierra Nevada. Primeras impresiones», publicado en el número 24 de Montes e Industrias, Almagro repasa el comportamiento de las numerosas especies que estaba ensayando.

Después de comentar los resultados obtenidos con Abies concolor, escribe:

Al Abies pinsapo lo podemos observar por ahora en los 1.250 metros de altitud, con sus características de crecimientos muy lentos, pero en buenas condiciones vegetativas.

La frase es breve, pero tiene una enorme importancia histórica. En primer lugar, porque constituye una mención explícita al Abies pinsapo en el propio contexto de las experiencias forestales de la vertiente sur de Sierra Nevada. En segundo lugar, porque proporciona una cota concreta: 1.250 metros de altitud.

Y, finalmente, porque Almagro no describe al pinsapo como una especie que simplemente hubiera sido introducida de manera anecdótica. Lo incluye dentro del conjunto de especies cuyo comportamiento estaba observando y valorando.

Su valoración resulta además interesante desde el punto de vista ecológico: el crecimiento era «muy lento», pero los ejemplares presentaban buenas condiciones vegetativas.

Es decir, la experiencia inicial no se interpreta como un fracaso. Al contrario, a pesar de su lento crecimiento, el pinsapo estaba vegetando satisfactoriamente.

Un experimento que continuó durante décadas

La experiencia iniciada por Almagro no terminó con sus primeras observaciones. El proyecto de 1.929 fue el punto de partida de una actividad experimental que se prolongaría durante muchas décadas. El objetivo inicial de encontrar especies adecuadas para la restauración forestal fue dando paso a una auténtica colección de ensayos sobre adaptación, crecimiento y comportamiento de numerosas especies.

La importancia del lugar aumentó con el tiempo. El estudio histórico Monte Vertiente Sur de Sierra Nevada: 75 años de investigación forestal señala que las experiencias comenzaron en 1930 y que posteriormente fueron continuadas por diferentes generaciones de investigadores del IFIE y, después, del INIA.

El propio patrimonio experimental acumulado permite comprender por qué debemos hablar de una historia de experimentación, y no de una única campaña de plantación.

Los datos disponibles muestran además que las primeras parcelas sufrieron pérdidas y que algunas experiencias fueron repetidas o ampliadas. Los inventarios de 1.942, 1.944 y 1.953 constituyen una fuente fundamental para conocer aquella primera etapa, mientras que la monografía del IFIE de 1.967 recopiló resultados de experiencias con otras 35 especies.

Este carácter acumulativo de la investigación es esencial para comprender la segunda referencia histórica del pinsapo. 

Referencias al pinsapo en la monografía del IFIE de 1.967. 

La información recogida en la monografía Resultados de las experiencias sobre introducción de especies forestales en el monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, Lanjarón (Granada), procede de José Elorrieta Artaza y Florentino Martínez Mata, responsables de las mismas durante su trabajo en el IFIE. 

Respecto al Abies pinsapo se indica lo siguiente: 

Se realizó la plantación en 1.933 y 34 en la Hoya del Manzano, a 1.600 m, sobre una zona muy soleada con suelo profundo; en 1950 se repusieron marras; en 1963 quedaban sólo 27 pies de la 1ª plantación y los mejores medían 10 m de altura y 24 cm de diámetro, 7 m y 14,5 cm, 6,5 m y 14 cm, de la 2ª plantación quedan 36 ejemplares.  

En 1.958-59 se colocaron en esta parcela 34 plantas de 3 años, criados en maceta, híbridos de Abies pectinta x A. pinsapo, cuyos crecimientos parecen más prometedores que los del pinsapo.

Elorrieta y los pinsapos de Tello 

La tercera referencia localizada aparece en un trabajo muy posterior: "Expansión naturalizada de Abies pinsapo en España", de D. Soto, J. I. García-Viñas y E. Pérez-Bujarrabal (2.001).

El artículo analiza diferentes experiencias de introducción y naturalización del pinsapo realizadas fuera de sus áreas naturales de distribución. Los autores escriben:

Tello y Hoya del Manzano, Lanjarón (Granada). Entre 1958 y 1965, J. Elorrieta, director de este centro experimental del IFIE, introdujo unas 120 especies [...] entre estas últimas A. pinsapo...

La referencia continúa indicando que de aquellos pinsapos quedaban entonces una veintena de ejemplares, de buen desarrollo y con muestras iniciales de germinación. 

Esta información es extraordinariamente valiosa por varias razones. En primer lugar, porque sitúa expresamente al pinsapo en Tello y Hoya del Manzano. En segundo lugar, porque proporciona un periodo temporal: 1958-1965. Y, en tercer lugar, porque identifica al responsable: J. Elorrieta, director del centro experimental del IFIE.

Tres momentos, tres referencias

La documentación disponible permite construir provisionalmente una pequeña cronología:

FechaReferenciaLocalizaciónInformación sobre el pinsapo
1929-30Inicio de las experiencias de AlmagroMonte Vertiente SurComienza el gran programa experimental
1932José Almagro, Montes e Industrias (1932)1.250 m de altitudAbies pinsapo observado, crecimiento muy lento y buen estado vegetativo
1933-1934Cita en monografía del IFIE (1967).Hoya del Manzano, 1.600 m de altitud.Se realizó la plantación en la Hoya del Manzano. En 1.950 se repusieron marras; en 1963 quedaban 27 pies de la 1ª plantación, de la 2ª plantación quedan 36 ejemplares. En 1.958-59 en esta parcela se plantaron 34 plantas de 3 años de Abies pectinata x A. pinsapo.  
1942, 1944, 1953Primeras mediciones de las parcelasMonte experimentalInventarios iniciales, incompletos
1958-1965Soto y otros. Expansión naturalizada de Abies pinsapo... (2001).Tello y Hoya del ManzanoPlantación de Abies pinsapo dentro de nuevas experiencias
1967IFIE. Resultados de las exp... (1967).Monte Vertiente SurPublicación de resultados de experiencias de introducción de especies.
1985Manuel FerrerTelloFotografías y referencias al arbolado experimental
2005Incendio forestalTelloDestrucción de prácticamente todo el recinto arbolado

El valor de la altitud

La diferencia entre los 1.250 metros mencionados por Almagro y los aproximadamente 1.543 metros de Tello merece una consideración especial.

El proyecto experimental de Sierra Nevada estaba concebido precisamente para estudiar la adaptación de las especies a lo largo de un fuerte gradiente altitudinal.

Almagro pretendía elevar las experiencias hasta las mayores cotas posibles. En su artículo explica que la selección de especies debía hacerse en función de la altitud y que era necesario investigar especies procedentes de otros lugares de elevada montaña para conocer sus posibilidades de aclimatación.

El pinsapo encajaba perfectamente en esta lógica experimental. Se trataba de una especie mediterránea de montaña, con una distribución natural muy restringida en el sur de la península Ibérica. Llevarla a la vertiente sur de Sierra Nevada suponía comprobar hasta qué punto podía prosperar fuera de sus localidades naturales, pero dentro de un ambiente montañoso mediterráneo.

El resultado inicial descrito por Almagro era alentador: crecimiento lento, pero buen estado vegetativo.

Décadas después, el hecho de que los ejemplares de Tello fueran descritos como de buen desarrollo y presentasen incluso indicios de germinación demuestra que la experiencia volvió a ofrecer resultados positivos.

Tello: una de las piezas fundamentales del experimento

La importancia de Tello dentro del monte Vertiente Sur no se limitaba al pinsapo. Los trabajos históricos señalan que este sector albergaba una parte sustancial de las parcelas experimentales. Cuadros y Francia identifican Tello como uno de los cinco núcleos principales de ensayo, a unos 1.543 metros de altitud.

Con el paso de las décadas, allí se desarrolló un arbolado experimental de gran interés.

Manuel Ferrer, en su obra Sierra Nevada y La Alpujarra, publicada en 1985, fotografió y documentó parte de aquel patrimonio forestal. La propia síntesis histórica del monte utiliza una fotografía de Ferrer para ilustrar una parcela de Pinus jeffreyi en Tello, cuyos árboles habían alcanzado dimensiones sobresalientes.

Las fotografías que acompañarán este artículo adquieren así un valor especial.

No son simplemente imágenes de árboles antiguos.

Son testimonios visuales de un experimento forestal iniciado medio siglo antes, cuando Ferrer recorrió la zona y encontró todavía en pie parte de aquel extraordinario patrimonio experimental.

Y entre las especies ensayadas se encontraba también el pinsapo.

Un experimento que terminó bajo el fuego

La historia del monte Vertiente Sur tiene un desenlace particularmente dramático. El incendio del 28 de julio de 1.973 destruyó 543 hectáreas del monte, próximas a dicha localidad. Sin embargo, una fracción considerable sobrevivió y permitió que el monte continuara desempeñando su función investigadora durante décadas.

El golpe definitivo llegó el 22 de septiembre de 2.005. Un incendio iniciado en las inmediaciones de Lanjarón afectó a 3.475 hectáreas de los términos municipales de Lanjarón, Lecrín y Nigüelas. La práctica totalidad de los recintos arbolados de Tello, en la margen derecha, y Prado Abarca, en la margen izquierda, quedaron calcinados. Precisamente allí se encontraba buena parte de las especies y parcelas iniciadas unos 75 años antes. 

El incendio de 2005 no fue solamente la pérdida de una superficie arbolada. Supuso la desaparición de buena parte de un archivo vivo de la historia de la investigación forestal española.

Los autores del estudio histórico destacan que, tras el incendio, algunos ejemplares aislados que lograron sobrevivir fueron respetados como testigos de aquella época. En cierto sentido, estos árboles supervivientes tienen un valor que trasciende el puramente forestal. Son los últimos testigos de un experimento que había comenzado en los años treinta.

Imagen de la zona de Tello después del incendio de 2005. Autor M. Ferrer. Legado fotográfico del Padre Ferrer (1960-2003). Álbum 16, fotografía 8.
Imagen de la zona de Tello después del incendio de 2005. Autor M. Ferrer. Legado fotográfico del Padre Ferrer (1.960-2.003). Álbum 16, fotografía 8. 
 

El pinsapo como protagonista inesperado

La historia del Abies pinsapo en el monte Vertiente Sur resulta especialmente sugerente porque anticipa algunas cuestiones que hoy ocupan un lugar central en la conservación forestal.

El pinsapo es una especie relicta, de distribución natural muy reducida. Sin embargo, durante el siglo XX fue introducido experimentalmente en numerosos lugares fuera de sus áreas naturales, y algunas de aquellas experiencias demostraron que podía desarrollarse satisfactoriamente en ambientes diferentes de los que ocupa naturalmente.

El propio trabajo de Soto, García-Viñas y Pérez-Bujarrabal se planteó precisamente estudiar experiencias de expansión y naturalización del pinsapo en España. Los autores señalan que existen ensayos de adaptación de la especie de mucha antigüedad y consideran que algunos de estos resultados demuestran una capacidad de adaptación superior a la que tradicionalmente se le atribuía.

El monte Vertiente Sur constituye uno de esos casos históricos. Y tiene una particularidad adicional: la experiencia no comenzó en una época reciente relacionada con la conservación del pinsapo, sino dentro de un programa de investigación forestal iniciado en los años veinte y treinta, cuando las prioridades eran la restauración hidrológico-forestal y la búsqueda de especies adecuadas para las montañas españolas.

De la restauración hidrológica a la conservación de la biodiversidad

Existe aquí una evolución conceptual muy interesante. Para Almagro, la preocupación fundamental era la torrencialidad de Sierra Nevada.

Los torrentes que descendían de las altas cumbres producían graves daños en las vegas y poblaciones situadas aguas abajo. La solución pasaba por recuperar la cubierta vegetal, controlar la erosión y estudiar qué especies podían utilizarse en las diferentes condiciones de la montaña.

El pinsapo no fue introducido, por tanto, con el objetivo de crear una reserva de conservación de la especie tal como hoy entenderíamos una actuación de ese tipo. Formaba parte de un experimento de selvicultura y restauración de montaña.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el significado de aquellos ensayos cambió. Un pinsapo plantado para estudiar su adaptación podía convertirse décadas después en un árbol adulto, productor de semillas, capaz incluso de iniciar regeneración. Y un conjunto de ejemplares plantados experimentalmente podía acabar constituyendo un pequeño núcleo forestal de interés propio.

Eso es precisamente lo que parece haber ocurrido con los ejemplares de Tello descritos por Soto et al., que mostraban buen desarrollo y signos iniciales de germinación. 

La investigación forestal había creado, sin pretenderlo necesariamente, un pequeño laboratorio de naturalización del pinsapo.

Epílogo: los árboles que cuentan una historia

Cuando se contempla hoy el monte Vertiente Sur de Sierra Nevada, puede resultar difícil imaginar lo que representó durante décadas.

Allí se ensayaron especies procedentes de lugares muy alejados, se estudiaron sus crecimientos, se compararon supervivencias, se analizaron sus posibilidades de adaptación y se construyó, parcela a parcela, uno de los patrimonios experimentales forestales más singulares de España.

El pinsapo estuvo presente en esa historia desde una fecha extraordinariamente temprana.

La referencia de Almagro de 1.932 nos proporciona la primera ventana documental. La de Elorrieta nos lleva después hasta Tello, donde décadas más tarde seguían existiendo ejemplares de buen desarrollo. Ferrer fotografió parte de aquel paisaje experimental en los años ochenta. Y el incendio de 2.005 destruyó buena parte del arbolado que había sobrevivido a más de siete décadas de investigación.

Pero el incendio no consiguió borrar completamente la historia. Quedaron documentos, fotografías, publicaciones y algunos árboles supervivientes.

Las fotografías que conservaron la memoria de aquellos árboles

Aquí aparece una segunda historia, casi fotográfica. Décadas después de aquellas plantaciones, Manuel Ferrer recorrió Sierra Nevada y dejó testimonio gráfico de numerosos lugares del macizo.

En 1.985 la Editorial Andalucía publicó el libro "Sierra Nevada y la Alpujarra", en cuatro tomos, de M. Ferrer S.J., conocido como el Padre Ferrer. El autor dedica un capítulo al Arboreto de Tello y la investigación forestal

Las fotografías que siguen, cuyo autor es M. Ferrer S.J., proceden del libro "Sierra Nevada; lo que nuestros ojos vieron" editado por CETURSA Sierra Nevada S.A. en 2003. En la página 273 aparece una fotografía de gran interés para la historia que aquí contamos.En el pie de foto se lee sobre Casa Tello: 

No comprendo cómo esta zona no esté conside-
rada como una auténtica Escuela de la
Naturaleza, donde se hallan multitud de especies
de pináceas, cedros, pinsapos, ...
 

Pero la imagen es mucho más que una fotografía paisajística. En ella aparece un gran abeto dominando el primer plano, rodeado de una densa vegetación arbórea y arbustiva. Al fondo se reconoce el paisaje desnudo y abrupto de las altas montañas de Sierra Nevada.

Las fotografías de Ferrer adquieren así un valor documental extraordinario. Nos permiten ver cómo era aquel paisaje forestal cuando las experiencias iniciadas décadas antes todavía formaban parte del monte.

 

 

 

Imágenes de M. Ferrer S.J., procedentes del libro "Sierra Nevada; lo que nuestros ojos vieron" editado por CETURSA Sierra Nevada S.A. en 2.003. 
 

Referencias bibliográficas y notas

  1. Almagro, J. (1932). «Vertiente Sur de Sierra Nevada. Primeras impresiones». Montes e Industrias, n.º 24, diciembre de 1932, pp. 632-638.
    Fuente primaria fundamental para el artículo. Describe las características de la cuenca alta del río Lanjarón, el planteamiento de las experiencias forestales y los resultados iniciales de las plantaciones. En la p. 637 menciona expresamente Abies pinsapo a 1.250 m de altitud, indicando que presentaba un crecimiento muy lento, pero buenas condiciones vegetativas.
  2. Almagro, J. (1929). Proyecto de experiencias de repoblación en la Cuenca Alta del río Lanjarón. Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias (IFIE).
    Proyecto que constituye el antecedente de las experiencias desarrolladas posteriormente en el monte Vertiente Sur de Sierra Nevada. Su existencia y fecha han sido recogidas en los estudios históricos sobre el sitio experimental.
  3. Navarro Gómez-Menos, J.; Francia Martínez, J. R.; Cuadros Tavira, S. (2005). «Monte Vertiente Sur de Sierra Nevada: 75 años de investigación forestal». Cuadernos de la Sociedad Española de Ciencias Forestales.
    Trabajo fundamental para reconstruir la historia del monte como centro de experimentación forestal, desde las experiencias iniciadas en 1930 hasta las décadas posteriores, incluyendo la organización de las parcelas, los inventarios y la incidencia de los incendios.
  4. Cuadros Tavira, S.; Francia Martínez, J. R. «Caracterización del sitio de ensayo de especies forestales de Lanjarón (Vertiente Sur de Sierra Nevada). Aspectos climatológicos y fitoclimáticos».
    Estudio utilizado para contextualizar las condiciones ambientales de las zonas experimentales de Lanjarón, particularmente la información climática y fitoclimática de Tello y otros sectores del monte.
  5. Soto, D.; García-Viñas, J. I.; Pérez-Bujarrabal, E. «Expansión naturalizada de Abies pinsapo en España».
    Fuente fundamental para la segunda etapa de la historia del pinsapo. Los autores documentan la introducción de A. pinsapo en Tello y Hoya del Manzano entre 1958 y 1965, bajo la dirección de J. Elorrieta, y señalan la supervivencia de aproximadamente una veintena de ejemplares de buen desarrollo, con indicios iniciales de germinación.
  6. Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias (IFIE) (1967). Resultados de las experiencias sobre introducción de especies forestales en el monte Vertiente Sur de Sierra Nevada (Lanjarón). Madrid: IFIE, 164 pp.
    Fuente histórica de especial interés para el seguimiento de las experiencias iniciadas en el monte. Se trata de una referencia clave para profundizar en la identificación de especies, parcelas, fechas de plantación y resultados obtenidos durante las primeras décadas de experimentación.
  7. García Álvarez, A. (2010). Historia del Cuerpo de Ingenieros de Montes (1853-2010). Madrid: Colegio y Asociación de Ingenieros de Montes.
    Utilizada como referencia general para contextualizar la evolución del Cuerpo de Ingenieros de Montes y el marco institucional y científico en el que se desarrollaron las experiencias forestales de Sierra Nevada. 
  8. Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) (1974). Los incendios forestales en España durante 1973. Ed. Ministerio de Agricultura.
  9. Vázquez de la Cueva A. (2016). Incendios forestales en la España peninsular (1974-2010). Análisis temporal y espacial desde una perspectiva ecológica. Monografía INIA, Serie Forestal nº 29. 
    Copia digital : realizada por la Biblioteca de Andalucía. 
  10. Ferrer Muñoz M. (1960-2003). Legado fotográfico del Padre Ferrer : Álbumes (selección). Consultado el 30/08/2026, accesible online en https://www.bibliotecadigitaldeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.do?id=1045714
    La Biblioteca de Andalucía dispone de la totalidad del legado fotográfico del Padre Ferrer, alrededor de 8500 clichés fotográfios originales organizados en álbumes númerados. En este registro, la BVA ofrece solamente una selección de 237 imagenes positivadas con motivo de la exposición celebrada en la Biblioteca de Andalucía en septiembre del 2021
    No se dispone de ninguna imagen positivadas del álbum 1. Según la secuencia del autor, faltarian en el legado los álbumes 5, 7, 9, 10 y 15
  11. Ferrer Muñoz, M. (1985). Sierra Nevada y la Alpujarra. Ed. Andalucía.
    Obra de referencia para las fotografías y texto de Ferrer sobre las experiencias forestales en Tello.
  12. Ferrer Muñoz M. (2003). Sierra Nevada, lo que nuestros ojos vieron. Ed. CETURSA Sierra Nevada. Con fotografías de Ferrer de los pinsapos de Tello.  
  13. Fototeca del CENEAM. Consultado el 30/08/2026, accesible online en https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/centro-de-documentacion-ceneam/fototeca/fototeca-ceneam.html

domingo, 22 de octubre de 2023

Nota sobre la restauración de los bosques de la Sierra de las Nieves

En la década de 1750 a 1760 los bosques de la Sierra de las Nieves bajo la jurisdicción del Departamento de Marina de Cádiz comenzaron a agotarse tras años de explotación (Ruíz García, 2018)[1]. La situación general de la riqueza forestal no mejoró a lo largo del siglo venidero, principalmente debido a las políticas públicas desamortizadoras. Y esto a pesar de que la clasificación de los montes públicos en enajenables y no enajenables, encargada en 1859 al Cuerpo de Ingenieros de Montes, significó la prohibición de la venta del 95% de la superficie forestal de propiedad municipal en la provincia de Málaga[2]. A final de siglo XIX las necesidades del sector forestal en Málaga según Francisco de Asís Pacheco (1879)[3] se reducían a dos: a la de conservar la que tenemos y a la de ir estudiando y planteando seriamente los medios de aumentarla. De aquí las reformas indispensables que reclama la guardería de montes y la urgencia con que es preciso proceder a la repoblación de los mismos. Para Pacheco las causas que menoscababan la riqueza forestal malagueña eran las cortas fraudulentas, los incendios, el desorden en el aprovechamiento de los pastos y la impunidad de los infractores.

En 1877 se aprobó la Ley sobre Repoblación, Fomento y y Mejora de los montes públicos con el objetivo principal de repoblar las cuencas hidrográficas para proteger los suelos y embalses. En 1901 se crearon las Divisiones Hidrológico-Forestales y en 1935 el Patrimonio Forestal del Estado. Fue a partir de 1941 cuando se inició una gran actividad repobladora. Alberto Garzón Blanco (1999)[4] calcula que entre 1940 y 1980 se repoblaron en la provincia de Málaga 40.088,5 ha. En la actualidad, como resultado de estas repoblaciones forestales y en lo referente a la Sierra de las Nieves, el 20,62% (4.151,21 ha) de la superficie del parque natural y el 14,68% (14.211,56 ha) de la superficie del ámbito territorial del Plan de Ordenación de Recursos Naturales[5] lo ocupan formaciones arboladas de coníferas (principalmente pinares de repoblación de Pinus pinaster y Pinus halepensis).

Sirva como ejemplo de esta actividad repobladora el Decreto de 14 de mayo de 1956 que declaró la utilidad pública y necesidad y urgencia de la ocupación, a efectos de su repoblación forestal, de diferentes terrenos situados en los términos municipales de El Burgo, Ronda y Yunquera, para evitar que por efectos de la erosión disminuyera ostensiblemente la capacidad de embalse del pantano del Conde de Guadalhorce, y que permitió que, entre 1968 y 1983, y sólo en lo referente al monte de Yunquera y al Abies pinsapo, se repoblaran 768 ha (Álvarez Calvente, 1996)[6]. Estas labores de repoblación y demás tratamientos selvícolas han favorecido la restauración natural del pinsapo y una dinámica positiva de regeneración (Salmoral Portillo y otros, 2008)[7].

APD en Pinsapar de Yunquera. Autor José Pino-Díaz, 2016.
 

Bibliografía

[1] V. Ruiz García. La provincia marítima de Segura (1733-1836): poder naval, explotación forestal y resistencia popular en la España del Antiguo Régimen. Granada: Universidad de Granada, tesis doctoral, 2018.

[2] Ministerio de Fomento. Clasificación General de los Montes Públicos hecha por el Cuerpo de Ingenieros del ramo en cumplimiento de lo prescrito por Real decreto de 16 de febrero de 1859 y Real orden de 17 del mismo mes y aprobada por Real orden de 30 de septiembre siguiente. Madrid: Imprenta Nacional, 1859.

[3] F. de Asís Pacheco. “El Imparcial en Provincias. Málaga. XI. Guardería de montes y repoblación”. El Imparcial Diario Liberal, viernes 28 de febrero de 1879.

[4] A. Garzón Blanco. La repoblación forestal en Málaga (1940-1980). Málaga: Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial de Málaga,1999.

[5] Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Decreto 162/2018, de 4 de septiembre, por el que se aprueban el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del ámbito de Sierra de las Nieves y el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural Sierra de las Nieves. Sevilla: BOJA, 2018.

[6] M. Álvarez Calvente. “Repoblaciones y trabajos de regeneración en el pinsapar de la Sierra de las Nieves (Málaga)” presentado en Jornadas técnicas internacionales sobre recuperación de pinsapares, Grazalema, 1996.

[7] G. Salmoral Portillo, R.M. Navarro Cerrillo, J.R. Guzmán Álvarez,y R. Sánchez Salguero. “Evaluación de los trabajos de repoblación para favorecer la restauración del pinsapar de la Sierra de las Nieves (1960-2007)” en Actas de la IV Reunión sobre repoblaciones forestales, Cuadernos de la Sociedad Española de Ciencias Forestales, no. 28, pp. 95-102, 2008.