Los bosques mediterráneos de coníferas y frondosas del norte de África constituyen uno de los ecosistemas forestales más singulares y valiosos de toda la cuenca mediterránea. Sin embargo, su futuro aparece cada vez más comprometido por el avance del cambio climático. Un reciente estudio publicado en Journal of Environmental Management por Ahmadi y colaboradores (2026) [1] aporta una de las evaluaciones más completas realizadas hasta la fecha sobre la vulnerabilidad de estos bosques, utilizando modelos de distribución de especies y considerando, además, un aspecto frecuentemente ignorado: las limitaciones reales de dispersión de los árboles.
Fig. 1
Fig. 1: Área geográfica empleada en la modelización de la distribución de las especies. Abarca la cuenca occidental del Mediterráneo (recuadro rojo). El área del estudio corresponde a los bosques mediterráneos de coníferas y mixtos (MCMF) del norte de África (Marruecos, Argelia y Túnez).
La investigación analiza 23 especies arbóreas características de los bosques mediterráneos templados de Marruecos, Argelia y Túnez, entre ellas varias especies emblemáticas y relictas como Abies pinsapo, Cedrus atlantica, Taxus baccata, Tetraclinis articulata o diversos representantes de los géneros Acer, Juniperus, Pinus y Quercus. Los resultados son contundentes: la mayoría de estas especies podrían perder una parte muy significativa de sus hábitats potencialmente favorables antes de mediados de siglo.
Un ecosistema excepcional bajo presión
Los autores recuerdan que los bosques mediterráneos norteafricanos representan los últimos vestigios de antiguos bosques templados que ocuparon extensiones mucho más amplias durante periodos climáticos más húmedos. Actualmente sobreviven en enclaves montañosos relativamente frescos y húmedos, donde albergan numerosas especies endémicas y amenazadas.
Estos ecosistemas ya sufren una intensa presión derivada de la fragmentación del hábitat, la deforestación, el sobrepastoreo y los cambios de uso del suelo. A ello se suma un escenario climático particularmente preocupante. El Mediterráneo está considerado uno de los principales “puntos calientes” del cambio climático global, con previsiones de aumento de temperaturas y disminución de precipitaciones durante las próximas décadas.
En este contexto, conocer cómo responderán las especies forestales resulta fundamental para diseñar estrategias eficaces de conservación.
Más de 377.000 registros para modelizar el futuro
El trabajo se basa en una impresionante base de datos formada por más de 377.000 registros de presencia de árboles procedentes de trabajos de campo, bases de datos internacionales de biodiversidad y literatura científica especializada.
Con esta información, los investigadores construyeron modelos de distribución potencial utilizando variables climáticas, edáficas y topográficas. Posteriormente proyectaron dichos modelos hacia el año 2050 bajo dos escenarios climáticos del IPCC: un escenario intermedio (SSP2-4.5) y otro más extremo (SSP5-8.5).
Una de las principales novedades metodológicas del estudio consiste en incorporar restricciones de dispersión. Es decir, los autores no asumieron que las especies podrían colonizar instantáneamente cualquier nuevo territorio climáticamente adecuado, sino que tuvieron en cuenta la distancia máxima que sus semillas pueden dispersarse de forma natural.
Este aspecto es especialmente importante para especies relictas y fragmentadas, cuyos movimientos poblacionales suelen ser extremadamente lentos.
El clima domina la distribución de los árboles
Los resultados muestran que las variables climáticas son, con diferencia, los factores que mejor explican la distribución actual de las especies estudiadas. Entre todas ellas destacan tres variables principales:
La precipitación anual.
La temperatura media anual.
La temperatura máxima del mes más cálido.
En otras palabras, la disponibilidad de agua y la intensidad de los episodios de calor extremo constituyen los elementos que más condicionan la supervivencia de los bosques mediterráneos templados.
Las variables edáficas desempeñan un papel secundario a escala regional, aunque determinados parámetros, como el pH o algunas características texturales del suelo, resultan relevantes para ciertas especies.
Una contracción generalizada de los hábitats forestales
Las proyecciones climáticas indican una tendencia clara: prácticamente todas las especies analizadas perderán superficie favorable durante las próximas décadas. De forma global, las pérdidas medias de hábitat alcanzan aproximadamente el 44 % bajo el escenario intermedio y superan el 52 % bajo el escenario más severo. Aunque algunas especies podrían ganar nuevas áreas potencialmente adecuadas, estas expansiones resultan insuficientes para compensar las pérdidas previstas.
Además, cuando se incorporan las limitaciones de dispersión, las posibilidades reales de colonizar esos nuevos territorios disminuyen notablemente.
Los autores concluyen que gran parte de los futuros hábitats climáticamente adecuados serán simplemente inaccesibles para muchas especies antes de 2050.
El preocupante caso de Abies pinsapo
Entre todas las especies analizadas, Abies pinsapo aparece como una de las más vulnerables. Los modelos proyectan pérdidas de hábitat extraordinariamente elevadas:
79,5 % bajo el escenario SSP2-4.5.
87,7 % bajo el escenario SSP5-8.5.
Se trata de los valores más extremos observados en el conjunto del estudio.
Aunque el trabajo se centra en el norte de África, los autores utilizaron datos procedentes de toda la distribución occidental mediterránea de la especie, incluyendo las poblaciones ibéricas. Por ello, los resultados ofrecen una valiosa perspectiva sobre la sensibilidad climática del pinsapo.
La explicación de esta elevada vulnerabilidad radica en varios factores. En primer lugar, Abies pinsapo ocupa actualmente ambientes montanos relativamente frescos y húmedos, muy dependientes de precipitaciones regulares y temperaturas moderadas. En segundo lugar, presenta una distribución fragmentada y una capacidad limitada para desplazarse rápidamente hacia nuevas áreas favorables.
Según los autores, los futuros refugios climáticos tenderían a concentrarse en zonas más húmedas y elevadas, mientras que gran parte de las áreas actualmente ocupadas dejarían de reunir condiciones adecuadas.
Estas conclusiones coinciden con numerosos trabajos previos que ya habían advertido sobre la elevada sensibilidad del pinsapo frente a la intensificación de las sequías y las olas de calor mediterráneas.
Cedros, arces y enebros también muestran una elevada vulnerabilidad
El pinsapo no está solo en esta tendencia. Cedrus atlantica, uno de los árboles más emblemáticos de las montañas del Atlas, podría perder entre el 79 y el 85 % de sus hábitats favorables.
Asimismo, especies como Acer granatense, Juniperus thurifera, Juniperus phoenicea o Taxus baccata presentan importantes reducciones de distribución potencial.
Muchas de ellas comparten características similares: distribución restringida, dependencia de ambientes montanos y escasa capacidad de dispersión. La combinación de estos factores incrementa notablemente su riesgo frente a escenarios de calentamiento acelerado.
Los ganadores relativos del cambio climático
No todas las especies responden de la misma manera. Los modelos identifican algunos taxones relativamente más resilientes, especialmente Pinus pinea, Quercus rotundifolia y Quercus suber. Estas especies muestran pérdidas mucho menores e incluso podrían experimentar ciertas expansiones locales.
Su éxito relativo parece estar relacionado con una mayor plasticidad ecológica, una mejor adaptación a la sequía y una distribución geográfica más amplia.
Los autores sugieren que algunas regiones mediterráneas podrían experimentar en el futuro una transición progresiva hacia formaciones dominadas por encinas y pinares más resistentes a la aridez.
La dispersión: una limitación frecuentemente olvidada
Uno de los mensajes más interesantes del estudio es que disponer de hábitat adecuado no garantiza que una especie pueda ocuparlo. Las simulaciones muestran que las limitaciones de dispersión reducen aproximadamente entre un 40 y un 45 % las ganancias potenciales estimadas bajo escenarios de dispersión ilimitada.
Este resultado tiene una enorme relevancia para especies relictas como Abies pinsapo o Cedrus atlantica, cuyos procesos de expansión natural son extremadamente lentos.
En consecuencia, las medidas de conservación no deberían limitarse a proteger las poblaciones actuales, sino también facilitar la conectividad ecológica y evaluar, cuando sea necesario, estrategias de migración asistida.
Implicaciones para la conservación
La principal conclusión del trabajo es clara: los bosques templados mediterráneos del norte de África afrontan un proceso de contracción acelerada como consecuencia del cambio climático.
Las especies más especializadas y restringidas geográficamente serán las más afectadas. Entre ellas destaca especialmente Abies pinsapo, cuya pérdida potencial de hábitat supera el 80 % en los escenarios futuros considerados.
Ante esta situación, los autores defienden la necesidad de desarrollar estrategias de gestión adaptativa que incluyan la identificación de refugios climáticos, el fortalecimiento de la conectividad entre poblaciones, la restauración ecológica y, en determinados casos, la consideración de programas de dispersión asistida.
Más allá de los resultados concretos, este trabajo constituye una valiosa llamada de atención sobre el futuro de algunos de los árboles más emblemáticos del Mediterráneo occidental. El caso del pinsapo, símbolo de los bosques relictos mediterráneos, ilustra perfectamente la magnitud de los desafíos que afrontarán estas especies durante las próximas décadas.
Bibliografía y notas
[1] M. Ahmadi, F. Shabani, M. Zaghdoudi, M. Abu-Dieyeh, K. Mechergui, Z. Niknaddaf, M. Mallat, S. Naghmouchi y W. Jaouadi, “Projected climate-driven contraction of Mediterranean coniferous and mixed forests in North Africa: Ensemble SDMs with dispersal constraints,” Journal of Environmental Management, vol. 403, art. 129205, 2026. doi: 10.1016/j.jenvman.2026.129205.
[2] Este texto ha sido redactado por José Pino-Díaz con apoyo de ChatGPT (OpenAI) mediante un prompt tipo RACE creado por el autor del post para la síntesis y adaptación divulgativa del artículo científico citado.
[3] OpenAI, ChatGPT (GPT-5.5), modelo de lenguaje de inteligencia artificial, respuesta generada online el [31/05/2026]. Disponible: https://chatgpt.com
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