domingo, 11 de octubre de 2026

El pinsapo en los "Apuntes de la repoblación forestal de la Sierra de Espuña" de Ricardo Codorniu (1900)

Fotografía "Entre pinsapos". Archivo fotográfico forestal, FOT_POS,104 / Álbum fotográfico de la Comisión de Repoblación de la Cuenca del Segura. Código referencia: FOT_POS,104/073. Fecha inicial: c. 1900.

Imagen 1: Fotografía "Entre pinsapos". Archivo fotográfico forestal, FOT_POS,104 / Álbum fotográfico de la Comisión de Repoblación de la Cuenca del Segura. Código referencia: FOT_POS,104/073. Fecha inicial: c. 1900.

 

Un ensayo de introducción del pinsapo lejos de sus montañas de origen

En 1900, el ingeniero de montes Ricardo Codorniú y Stárico dio a conocer sus Apuntes relativos a la repoblación forestal de la Sierra de Espuña, una obra que constituye un testimonio de gran interés para conocer los comienzos de la restauración forestal moderna en España. Publicada en Murcia y presentada al Congreso Agrícola celebrado en la ciudad, la memoria recoge la experiencia acumulada durante los primeros años de unos trabajos que pretendían recuperar una montaña muy degradada por las cortas, el carboneo, el pastoreo y los incendios.

Portada de Apuntes relativos a la repoblación forestal de la Sierra de Espuña (Ricardo Codorniu, 1900).
Imagen 2: Portada de Apuntes relativos a la repoblación forestal de la Sierra de Espuña (Ricardo Codorniu, 1900).
 

Entre las numerosas especies ensayadas en Sierra Espuña, Codorniú dedicó unas líneas al pinsapo (Abies pinsapo Boiss.), una conífera emblemática de las montañas de Andalucía occidental. Su presencia en los trabajos de repoblación murcianos resulta especialmente interesante: a finales del siglo XIX se intentaba comprobar si este abeto podía prosperar fuera de su área natural, aprovechando ciertas semejanzas entre las condiciones ecológicas de Sierra Espuña y las de la Serranía de Ronda.

 

"De Grazalema se trajeron algunas piñas de pinsapo y calculamos que en un hectolitro caben 776 y pesan 51 kilogramos, correspondiendo al piñón 10 kilos, por lo que rindieron el 20 por ciento. Costó cada kilo en la sierra, comprendidos los portes, 12,32 pesetas y contenía 20.255 piñones ó 5.520 por litro. De los ensayos que hicimos, resultó la germinación tan lenta que mantenidos á 20o durante dos meses, sólo brotaron 64 por ciento". 

 

El texto permite conocer tanto las expectativas de los ingenieros forestales de la época como las dificultades que encontraron al trasladar una especie de montaña a un territorio con un régimen climático diferente.

 

Sierra Espuña: un laboratorio de experimentación forestal

Ricardo Codorniú estuvo vinculado a los trabajos de repoblación de la cuenca del Segura desde 1888. En 1889 recorrió Sierra Espuña y, al año siguiente, participó en el estudio de la cuenca alta del río Espuña. La situación que encontró era preocupante: en amplias zonas, la cubierta arbórea había desaparecido o quedaba reducida a ejemplares muy degradados por la explotación y el pastoreo.

La recuperación del monte exigía seleccionar especies capaces de sobrevivir en suelos pobres, soportar la sequía estival y desarrollarse en exposiciones y altitudes muy diferentes. Para ello, la Comisión de Repoblación ensayó siembras, plantaciones y cultivos en vivero y arboreto. Los resultados se anotaban y comparaban, de modo que la experiencia adquirida permitiera corregir las decisiones iniciales.

Codorniú no se limitó a enumerar los árboles utilizados. Prestó atención a su crecimiento, a la supervivencia de las plantas jóvenes, a la producción de semillas y a las diferencias de comportamiento según las condiciones del terreno. Esta aproximación experimental resulta fundamental para interpretar su referencia al pinsapo: no se trataba simplemente de introducir una especie atractiva, sino de comprobar si podía incorporarse a la recuperación forestal de la sierra.

 

Ensayos de escala reducida con pinsapo para valorar la posibilidad de extenderlo posteriormente a otras zonas de Sierra Espuña

En el apartado dedicado a las especies empleadas en la repoblación, Codorniú explica que se habían formado dos pequeños rodales de pinsapo. Eran ensayos de escala reducida, cuyo objetivo era valorar la posibilidad de extender su cultivo posteriormente a otras zonas de Sierra Espuña.

Fotografía Abetos de la especie Abies pinsapo Boiss sembrados en otoño de 1892 en Huerta Espuña. Archivo fotográfico forestal, FOT_POS,104, / Álbum fotográfico de la Comisión de Repoblación de la Cuenca del Segura. Código referencia: FOT_POS,104/050. Fecha inicial: 10-1903.
Imagen 3: Fotografía Abetos de la especie Abies pinsapo Boiss sembrados en otoño de 1892 en Huerta Espuña. Archivo fotográfico forestal, FOT_POS,104, / Álbum fotográfico de la Comisión de Repoblación de la Cuenca del Segura. Código referencia: FOT_POS,104/050. Fecha inicial: 10-1903.
 

El ingeniero justificaba el interés por esta especie con una valoración que merece ser recordada:

 

"Aunque fueron ensayos en pequeña escala, también se han formado dos rodalitos de pinsapos para tratar de extenderlos más tarde en esta sierra, por ser el árbol forestal eminentemente español y cuya belleza, unida a la bondad de sus productos le hacen digno de figurar en primera línea , animándonos a ello que la latitud de la sierra de Espuña es próximamente igual a la que tiene la serranía de Ronda, que prospera allí en terrenos de poco fondo, en análogas calizas dolomíticas y acompañado de la Erinacea pungens que aquí se encuentra". 
  

La cita refleja la consideración que tenía el pinsapo en la cultura forestal de aquel momento. Su valor no se limitaba a la singularidad botánica o a la belleza de su porte. También se apreciaban sus cualidades forestales y la utilidad de sus productos, dentro de una concepción de la repoblación que combinaba la restauración de la cubierta vegetal con la obtención futura de recursos.

Para respaldar el ensayo, Codorniú señalaba que la latitud de Sierra Espuña era aproximadamente la misma que la de la Serranía de Ronda, donde el pinsapo prosperaba sobre terrenos poco profundos y calizas dolomíticas, acompañado por la especie que entonces denominaba Erinacea pungens, presente también en Sierra Espuña.

La comparación era razonable como punto de partida. La coincidencia de latitud, la presencia de sustratos semejantes y la existencia de una planta característica de ambientes montanos constituían indicios que justificaban experimentar. Sin embargo, el propio Codorniú comprobó que esas similitudes no bastaban para garantizar el éxito.

 

La sequedad estival, el principal obstáculo

La observación más significativa de la memoria aparece cuando el ingeniero describe el comportamiento de los pinsapos plantados. A pesar de las condiciones que parecían favorables y de que los ejemplares se desarrollaban bastante bien, la especie encontraba dificultades para resistir la sequedad de los vientos de poniente durante el verano.

 

"A pesar de tantas favorables condiciones como parecían reunirse y de desarrollarse bastante bien, le cuesta trabajo resistir la sequedad del poniente en los veranos, observándose que se defienden mejor los resguardados de dicho viento por algún pequeño margen ó mata elevada". 

 

Codorniú añadió una observación práctica: los ejemplares situados al abrigo de esos vientos, protegidos por algún pequeño resalte del terreno o por una mata elevada, resistían mejor.

Este detalle tiene especial interés. La experiencia no se limitaba a constatar que el pinsapo podía vivir en Sierra Espuña, sino que comenzaba a identificar las condiciones microambientales que favorecían su supervivencia. La exposición al viento y la protección del relieve o de la vegetación circundante podían marcar diferencias importantes entre plantas situadas a poca distancia.

La observación también pone de manifiesto una cuestión ecológica esencial: la semejanza geológica o latitudinal entre dos montañas no implica que sus condiciones ambientales sean equivalentes. El régimen de precipitaciones, la duración de la sequía, la humedad atmosférica y la exposición a los vientos pueden condicionar decisivamente el establecimiento de una especie forestal.

En este sentido, los ensayos de Codorniú representan una primera aproximación experimental a los límites ecológicos del pinsapo fuera de su área de distribución natural.

 

El crecimiento del pinsapo: los datos de 1900

La memoria de Codorniú incluye una tabla comparativa del crecimiento de distintas especies cultivadas en vivero y arboreto. Los datos permiten precisar las observaciones sobre el pinsapo y compararlo con los pinos empleados en la repoblación.

 

"El pinsapo sigue marcha sumamente lenta, sobre todo hasta el 4º año de su vida, en que no pasa de 30 centímetros". 

 

Según los valores publicados, el crecimiento medio en altura del pinsapo en el vivero y en el arboreto era el siguiente:

EdadAltura media
1 año6 cm
2 años9 cm
3 años12 cm
4 años16 cm
5 años22 cm
6 años45 cm

Fuente: Codorniú, Apuntes relativos a la repoblación forestal de la Sierra de Espuña (1900), apartado Crecimientos y estado del repoblado, p. 80.

 

La tabla muestra un crecimiento inicial lento, especialmente durante los primeros cuatro años. Codorniú lo señala expresamente: el pinsapo seguía una evolución muy pausada y no superaba los 30 centímetros de altura a los cuatro años en las condiciones de cultivo consideradas.

El cuadro de crecimientos máximos ofrece otra perspectiva. Algunos ejemplares alcanzaron 30 centímetros a los cinco años y 61 centímetros a los seis. Estas cifras reflejan que había diferencias importantes entre plantas, incluso dentro de las condiciones experimentales de la misma sierra.

Los datos son valiosos porque documentan el comportamiento juvenil de la especie en un ensayo de introducción fuera de su área natural. No obstante, conviene distinguir entre el crecimiento en vivero o arboreto y el establecimiento definitivo en el monte: las cifras de la tabla no demuestran por sí solas que los pinsapos plantados sobrevivieran a largo plazo ni que llegaran a formar masas forestales estables.

 

Una lección temprana sobre los límites ecológicos de las repoblaciones

La experiencia de Sierra Espuña permite extraer una conclusión que conserva su vigencia: la elección de especies para restaurar un monte no puede basarse únicamente en semejanzas aparentes entre localidades.

Codorniú había encontrado argumentos favorables para ensayar el pinsapo: una latitud comparable a la de la Serranía de Ronda, terrenos calizos dolomíticos y la presencia de Erinacea pungens. Sin embargo, las dificultades provocadas por los vientos secos de poniente pusieron de manifiesto la importancia de las condiciones climáticas locales y de la protección que proporciona el relieve.

El ingeniero tampoco presentó el ensayo como un éxito definitivo. La formación de dos pequeños rodales constituía un primer paso, y la posibilidad de extender la especie a otras zonas quedaba condicionada por los resultados obtenidos.

Esta prudencia resulta especialmente interesante cuando se lee la obra desde la perspectiva actual. La repoblación forestal no consiste solamente en conseguir que un árbol sobreviva durante sus primeros años, sino en comprobar que puede desarrollarse, reproducirse y mantenerse en las condiciones ambientales del lugar. En el caso del pinsapo, habría que valorar además si las plantaciones llegaron a naturalizarse y si existe regeneración espontánea, cuestiones que requieren documentación posterior y observaciones de campo.

 

El interés histórico de los pinsapos de Sierra Espuña

La referencia de Codorniú sitúa a Sierra Espuña entre los escenarios históricos en los que se ensayó la introducción del pinsapo fuera de sus montañas de origen. Su testimonio es anterior a muchas de las experiencias de introducción y plantación que posteriormente se han documentado en otras localidades españolas.

Para reconstruir la historia de estos ensayos es importante separar tres cuestiones: la intención inicial de plantar pinsapos, los resultados de supervivencia y crecimiento observados por los ingenieros, y la persistencia posterior de los ejemplares o de sus descendientes. 

El texto de 1900 acredita las dos primeras cuestiones de forma parcial, pero no alcanza a establecer el destino posterior de aquellos rodales.

Observaciones posteriores permiten determinar que los pinsapos de Codorniú sobrevivieron y llegaron a reproducirse espontáneamente. 

En la actualidad los dos rodales de pinsapo de Codorniú constituyen un ejemplo de la capacidad de Abies pinsapo para establecerse fuera de su área natural y son exponente de las condiciones que favorecen o limitan su naturalización.

 

Una memoria sobre la repoblación forestal española a finales del siglo XIX

Más de un siglo después de su publicación, los Apuntes relativos a la repoblación forestal de la Sierra de Espuña conservan su interés por la combinación de observación directa, experimentación y reflexión sobre las limitaciones de la restauración forestal.

En sus páginas, Ricardo Codorniú dejó constancia de un ensayo que merece atención: la introducción del pinsapo en una montaña murciana cuyas condiciones parecían, en principio, favorables. El crecimiento relativamente lento de los ejemplares jóvenes y las dificultades para soportar la sequedad estival revelaron que la adaptación de una especie forestal depende de algo más que la coincidencia de latitud o sustrato geológico.

Su experiencia es un testimonio temprano y preciso de los interrogantes que acompañaban a la repoblación forestal española a finales del siglo XIX.

La memoria de Codorniú constituye, por tanto, una fuente histórica de primer orden para estudiar los ensayos de introducción de Abies pinsapo y una invitación a continuar la investigación sobre el destino de aquellos primeros rodales.

 

Los rodales de pinsapo de Sierra Espuña en la actualidad 

Las siguientes fotografías de Antonio Pulido Pastor, tomadas en febrero de 2024, evidencian el éxito de la experiencia de introducción de Abies pinsapo en dos pequeños rodales de Sierra Espuña. 

Fotografías de Antonio Pulido Pastor, tomadas en febrero de 2024, que evidencian el éxito de la experiencia de introducción de Abies pinsapo en dos pequeños rodales de Sierra Espuña.

Fotografías de Antonio Pulido Pastor, tomadas en febrero de 2024, que evidencian el éxito de la experiencia de introducción de Abies pinsapo en dos pequeños rodales de Sierra Espuña.

Fotografías de Antonio Pulido Pastor, tomadas en febrero de 2024, que evidencian el éxito de la experiencia de introducción de Abies pinsapo en dos pequeños rodales de Sierra Espuña.

Fotografías de Antonio Pulido Pastor, tomadas en febrero de 2024, que evidencian el éxito de la experiencia de introducción de Abies pinsapo en dos pequeños rodales de Sierra Espuña.

  

Entradas de Áreadoc relacionadas

 

Bibliografía

Codorniú y Stárico, Ricardo (1900). Apuntes relativos a la repoblación forestal de la Sierra de Espuña. Murcia: Tipografía de Las Provincias de Levante. Texto presentado al Congreso Agrícola de Murcia. Consultado el 10/10/2026, accesible online en ApuntesrelativosalarepoblacinforestaldelaSierradeEspuaTextoimpresopresentadosalCongresoAgrcoladeMurcia.pdf

 

sábado, 3 de octubre de 2026

La llamada de atención en favor de la conservación del pinsapo que el diario El Imparcial publicó el 19 de junio de 1876.

 El diario independiente El Imparcial publicó el 19 de junio de 1876 el artículo "El Pinsapo" [1] de José Sainz de Baranda [2]. 

El texto se integró en la edición del suplemento "Los Lunes de El Imparcial", dirigido por Isidoro Fernández Florez. Su inclusión formaba parte de la estrategia del suplemento de alternar la literatura con crónicas científicas y de divulgación. 

 

Saínz de Baranda J. (1875). "El Pinsapo" en El Imparcial de 19 de junio de 1876. Consultado el 03/10/2026, accesible online en https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=ca751384-66e4-4352-bc3a-d2d545ba23fe&page=3


El ensayo constituye uno de los testimonios más tempranos y explícitos sobre la situación del pinsapo y sobre la preocupación por su conservación. Combina divulgación forestal, observaciones botánicas y una clara llamada de atención ante el riesgo de desaparición de los pinsapares.

Sainz de Baranda, ingeniero de montes de la promoción de 1865, comienza destacando una paradoja: el pinsapo es una especie espontánea y esencialmente española, pero para cultivarlo en jardines españoles era necesario adquirir ejemplares en viveros extranjeros. Para el autor, esta circunstancia simbolizaba el abandono de los propios montes.

Su diagnóstico sobre las causas del retroceso del pinsapo es contundente. El hacha, el fuego y el ganado habían reducido la especie a las zonas más inaccesibles de las montañas andaluzas. En este contexto, relaciona la desaparición de los bosques con problemas que considera inevitables: disminución de las lluvias, erosión de los suelos, deterioro de los cultivos de los valles, escasez de madera y pérdida de recursos para las poblaciones rurales.

El pinsapo aparece así como una especie especialmente adecuada para las futuras políticas de repoblación forestal. Sainz de Baranda considera que, cuando España acometiera grandes programas de reforestación, debería recurrirse a las especies que la propia naturaleza había situado en cada territorio. El pinsapo tendría, por tanto, un papel destacado en las montañas andaluzas.

Resulta especialmente interesante que el autor no conociera personalmente los pinsapares. Reconoce que nunca había visitado uno y que sus conocimientos procedían de lecturas, de observaciones propias y de la información que había podido reunir. Sin embargo, había realizado experiencias de cultivo con semillas procedentes del pinsapar de Ronda. A partir de ellas describe el proceso de germinación y los primeros años de desarrollo de las plantas, observando el escaso crecimiento inicial de la parte aérea frente al desarrollo de las raíces.

También realiza una descripción morfológica del pinsapo a distintas edades. Destaca su forma compacta cuando es joven, la disposición de las acículas alrededor de las ramillas y el cambio de aspecto que experimenta con la edad. Los ejemplares adultos le parecen más próximos al porte de los abetos, aunque más bajos, robustos y achaparrados. Sainz de Baranda plantea además una hipótesis interesante: en condiciones de espesura, protegidos del viento, la nieve y el ganado, los pinsapos podrían adquirir una mayor esbeltez y alcanzar dimensiones superiores.

Su descripción del pinsapar de Ronda es, sin embargo, mucho más preocupante. Lo considera entonces el único monte extenso de pinsapo que quedaba en España y señala la escasez de regeneración joven. Los árboles viejos aparecían dispersos por varios valles y el futuro del bosque le parecía incierto. Si desaparecían los ejemplares adultos sin que se produjera una regeneración suficiente, advertía que el suelo quedaría expuesto a la erosión y que podría terminar completamente desnudo.

 

Imagen del Pinsapar de Ronda. Autor José Pino Díaz, 11/10/2025.
Imagen del Pinsapar de Ronda. Autor José Pino Díaz, 11/10/2025.

 

La conservación del pinsapo adquiere en el artículo una dimensión que va más allá del valor económico. Sainz de Baranda considera que su desaparición constituiría no sólo una pérdida material, sino también una verdadera deshonra para España, al tratarse de un árbol que la naturaleza había conservado de forma espontánea en las montañas andaluzas.

Su propuesta de conservación resulta sorprendentemente concreta para la época. Plantea que el Estado adquiera el pinsapar de Ronda, lo deslinde y amojone, establezca vigilancia permanente, limite el aprovechamiento forestal y prohíba la entrada del ganado, especialmente del ganado cabrío. A ello añade la necesidad de favorecer la regeneración natural y complementarla mediante siembras y plantaciones.

El artículo termina con una propuesta que revela otra de las preocupaciones del autor: conseguir que el pinsapo deje de ser una especie que España tenga que importar de viveros extranjeros. Propone obtener semillas del pinsapar de Ronda, producir plantas en el Vivero de la Villa y utilizarlas en jardines y paseos de Madrid. Incluso sugiere crear en el Retiro una calle de pinsapos semejante a la existente de Wellingtonias.

Más que una simple descripción botánica, el artículo de Sainz de Baranda es, por tanto, un temprano alegato en favor de la conservación del pinsapo. En 1875 identifica ya algunos de los principales factores que amenazaban a la especie —corta, fuego, ganado y falta de regeneración—, reclama protección efectiva para el pinsapar de Ronda y propone simultáneamente favorecer su regeneración natural y desarrollar su cultivo mediante semillas.

El interés histórico del texto reside también en que permite comprobar que la preocupación por la conservación de los pinsapares no nació en el siglo XX. Setenta y cinco años antes de la declaración de los primeros espacios protegidos específicamente vinculados a estos bosques, un ingeniero de montes advertía ya públicamente de que el pinsapo podía desaparecer de sus montañas naturales y reclamaba medidas concretas para evitarlo. Su artículo constituye, así, un valioso testimonio de la percepción que los ingenieros forestales españoles tenían del pinsapo y de sus problemas de conservación durante la segunda mitad del siglo XIX.

Seguidamente se presenta un extracto del artículo de El Imparcial.

 

El Pinsapo

Hoy, que afortunadamente las cuestiones de arbolados ocupan un lugar preferente en la prensa española, que la atención pública se fija en un asunto de tanto porvenir para nuestro país, y que constantemente se oyen quejas porque se destrozan nuestros montes, creo que no será intempestivo decir algo de un árbol que es esencialmente español, útil y hermoso a la vez; pero que, sin embargo, si queremos conseguirlo, tenemos que acudir a los viveros del extranjero, donde nos lo venden como si fuera una especie rara.

Me refiero al pinsapo, que en Europa sólo se encuentra espontáneo en España: pero como ha sido tal la guerra que el hacha, los ganados y el fuego le han declarado, ha tenido que refugiarse en los sitios menos accesibles de algunas montañas de Andalucía. Allí vive escondido, esperando a que en España acabe el odio a los árboles, para ocupar el lugar preferente que entre los propios para nuestras sierras lo corresponde.

Cuando en nuestro país escaseen más las lluvias, cuando los torrentes arrastren las mejores huertas de los valles y vegas, cuando tengamos aún menos madera para construir barcos y necesitemos comprarlos hechos o las maderas para hacerlos (cosa que ya suele suceder), cuando no nos queden ni siquiera las indispensables para nuestras casas, ni mas sustancias para quemar, fuera de la hulla y del cok que nunca podrán estar al alcance del pobre, que la paja ó el estiércol, entonces caeremos en la cuenta de que necesitamos plantar arboles.

Ahora nos contentamos con recomendar las plantaciones, con quejarnos porque nos vamos quedando sin árboles y seguimos dejando pasar el tiempo sin plantarlos: pero cuando se emprendan las repoblaciones a grande escala, por ser de imprescindible necesidad, el pinsapo será una de las especies a que habrá que acudir para cubrir con monte los sitios en que la sabia naturaleza lo colocó y nuestra imprevisión supo hacer que desapareciera.

...

No he tenido la, fortuna de ver ningún pinsapar, ni más pinsapos grandes que los que se han traído de Francia para los jardines y paseos de Madrid, donde muchos los contemplan, sin saber que es una especie esencialmente española y suponiendo quizás que es de América ó de Australia, y donde por su forma tan elegante como bonita ocupa siempre un lugar preferente; así es que tengo que referirme en estas noticias a lo que he leido sobre el pinsapo y a los datos que aunque escasos, he podido recoger da mis propias observaciones.

Hace algunos años hice una siembra con piñones que pude conseguir del pinsapar de Ronda, y de las que se han obtenido algún ciento de plantitas que ahora tendrán unos cinco años. El piñón es, aunque de color más claro, muy parecido por su forma y disposición del ala, al del abeto blanco o pinabete (Abies pectinata D.C.); sembrado en primavera, nacieron las plantitas a los dos meses próximamente, y como los pinos, es decir, con los cotiledones unidos por sus extremos sosteniendo las cubiertas exteriores del piñón: pero como luego se desprenden éstas y se caen, los cotiledones se sueltan y aparece como una estrella al extremo superior del tallito, en cuyo centro se halla una yemecita que encierra el brotecillo o guía para el año próximo. El primero y segundo año crece muy poco el tronco; pero proporcionalmente se desarrolla mucho la raíz; después echa varias ramillas laterales. presentando a los cuatro o cinco años un verticilo ya bien distinto. Crece lentamente en climas ásperos y terrenos malos; pero es posible que en los templados, y donde el suelo sea profundo, fresco y sustancioso, las raíces se desarrollen mas y la planta tenga mayores medros en altura y grueso. Cuando es joven, tiene abundantes ramas y bastante unidas, lo cual da lugar a su bonita forma. Las hojitas o acículas rodean a la ramilla en todos sentidos como en el abeto rojo (Abies excelsa D. C.); pero como son mas fuertes y cortas que en éste, dan a la planta un aspecto de aspereza que luego va perdiendo a medida que envejecen las ramas, porque se caen muchas hojillas y quedan casi desnudas, exceptuando los extremos donde duran mas tiempo. Los árboles mayores se parecen ya mas en su porte a los abetos que cuando son jóvenes; pero no alcanzan tanta altura ni son tan esbeltos; al contrario: son mas achaparrados y los troncos mas cortos y gruesos proporcionalmente a su longitud. Es posible que cuando se crie en espesura y esté bien cuidado, y libre de la acción de los vientos fuertes, de las nieves y del diente del ganado, que tanto le dañan en los montes de la Serranía de Ronda, sea más esbelto y alcance mayores dimensiones. 

El pinsapar de Ronda, que es el único monte extenso que aún queda en España de esta especie, que, según Boissier, debió ocupar gran parte de las montañas andaluzas, lo forman tres valles, en los cuales se encuentran salpicados algunos grupos de árboles viejos, con un repoblado joven tan escaso, que el porvenir del monte es bien triste: cuando los árboles viejos desaparezcan por su edad excesiva, si es que hasta entonces se los deja vivir y no se los corta, quedará un erial en un terreno que apenas tiene tierra vegetal, y en el cual no será posible conseguir ni aun mezquinos pastos, porque la tierra que ahora sujetan las raíces de los árboles será arrastrada por las aguas y quedará la roca pelada. En un clima tan seco y con un sol tan abrasador como el de Andalucía, fácilmente se comprende que no será posible conseguir después vegetación alguna. 

Muy probable, mas aún, casi segura es ya la desaparición del pinsapar, y esto, no sólo será una pérdida material, sino hasta una deshonra para nuestro país. El mundo civilizado podrá decir, y con razón sobrada, que ni siquiera el pinsapo ha podido librarse de la barbarie y de la persecución que en España se ha declarado a los árboles, la cual no respeta ni atiende a que la naturaleza eligió a nuestro país como para manifestarle su predilección, dotándole de uno de los árboles mas útiles y mas hermosos de Europa y del mundo.

Las circunstancias en que nos encontramos no permiten hacer grandes gastos, es cierto; pero no debemos abandonar los que son reproductivos; por eso y por nuestra honra, debemos procurar que no se extinga el pinsapo. Para evitarlo, hay un medio que ya se ha propuesto por alguno: el de que el Estado adquiera el pinsapar de Ronda, y después de deslindarlo y amojonarlo, se establezca allí una casa con un par de guardas, para impedir que se corten y quemen los pocos árboles que le quedan, vedar la entrada del ganado, sobre todo del cabrío, para no destruir el repoblado joven que haya, y procurar que nazca otro bueno y abundante por medio de las labores apropiadas y que el caso requiere, y para ayudar a la repoblación natural con siembras ó con plantaciones.

...

Si he conseguido llamar la atención sobre este árbol, y alcanzo que quien puede hacerlo disponga lo conveniente para que no desparezca el pinsapar de los propios de Ronda, como ha sucedido con otros muchos montes, y para que el cultivo de esta especie se extienda mas en nuestro país, aun cuando sea trayéndolo, de fuera, no estaré pesaroso de haber escrito estas líneas.

En el Retiro hay una calle de Wellingtonias que llama la atención; pues ¿por qué no se prueba a formar alguna otra con pinsapos? Conseguir semillas del pinsapar de Ronda para sembrarlas en el Vivero de la Villa y extender una planta tan hermosa en los jardines y paseos de Madrid sin necesidad de recurrir al extranjero, no me parece difícil, y en cambio digno de que el Ayuntamiento y el director de arbolados de Madrid no lo echen en olvido. 

José SAINZ DE BARANDA.
19 de noviembre de I875.

 

Entradas de Áreadoc relacionadas

  

Bibliografía y notas

[1] Saínz de Baranda J. (1875). "El Pinsapo" en El Imparcial de 19 de junio de 1876. Consultado el 03/10/2026, accesible online en https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=ca751384-66e4-4352-bc3a-d2d545ba23fe&page=3 y https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=ca751384-66e4-4352-bc3a-d2d545ba23fe&page=4

[2] José Sainz de Baranda y Calatrava, ingeniero de montes de la promoción de 1865. Fue nombrado por Real Decreto de 26 de noviembre de 1881 ingeniero jefe de la Comisión Especial de venta y composición de terrenos realengos en Filipinas. Fue inspector general de Montes desde 1884 hasta 1887 en que es nombrado jefe de Comisiones Especiales de la Inspección General de Montes del Archipiélago, cargo en que cesa en 11 de enero de 1889, por supresión de la plaza. Expediente personal en PARES, portal de Archivos Españoles. Accesible en https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/2333791


viernes, 2 de octubre de 2026

El pinsapo visto desde Francia

Ficha francesa de materiales forestales de reproducción dedicada al pinsapo

La ficha francesa de Matériels Forestiers de Reproduction (MFR) dedicada al pinsapo ofrece una síntesis particularmente interesante de su ecología, comportamiento frente a la sequía, posibilidades de utilización forestal y, sobre todo, de los riesgos y oportunidades asociados a la introducción de abetos mediterráneos en Francia.

El documento que sirve de base a este artículo en Áreadoc corresponde a la versión de 30 de septiembre de 2021. La propia ficha advierte de que sus recomendaciones tienen en cuenta el cambio climático y los resultados de la investigación disponibles en ese momento, y que deben consultarse las versiones posteriores publicadas por el Ministerio francés de Agricultura. También señala expresamente que sus recomendaciones se refieren a repoblaciones y no a regeneración natural.

Ofrece una perspectiva muy interesante sobre Abies pinsapo. Por su adaptación a condiciones mediterráneas, su capacidad para soportar periodos de sequía y su posible comportamiento ante un clima más cálido, la caracteriza como una especie forestal de interés potencial.

Además introduce una segunda dimensión que resulta especialmente relevante: una especie forestal no puede ser evaluada únicamente por su capacidad para sobrevivir en una estación determinada.

Cuando se introduce fuera de su área natural entran en juego también la procedencia genética del material utilizado, la disponibilidad de diversidad genética, la posibilidad de hibridación y la conservación de las poblaciones autóctonas.

En este sentido, resulta significativo que el documento dedicado a los materiales forestales de reproducción del pinsapo dedique una parte tan extensa a los posibles efectos de su interacción genética con otros abetos.

La experiencia francesa recuerda así que el valor de una especie frente al cambio climático no depende solamente de que tolere mejor la sequía o el calor. También depende de dónde se planta, qué material genético se utiliza, qué especies autóctonas existen en las proximidades y qué consecuencias puede tener la introducción sobre la diversidad genética existente.

Y quizá esa sea una de las principales enseñanzas que puede extraerse de esta ficha francesa de Abies pinsapo: la adaptación climática y la conservación genética deben contemplarse conjuntamente cuando se decide introducir una especie forestal fuera de su área natural.


Autoecología de la especie

Se describe al pinsapo como una conífera perennifolia propia de un clima de montaña con influencia mediterránea. Entre sus condiciones climáticas características se señalan:

  • precipitaciones anuales superiores a 700-800 mm;
  • veranos cálidos;
  • inviernos suaves y húmedos;
  • preferencia por exposiciones septentrionales cuando se planta en el sur de Francia.

La especie puede vivir sobre una amplia variedad de sustratos.Se destaca especialmente su presencia sobre dolomías y serpentinas, pero indica que puede desarrollarse tanto sobre materiales carbonatados como no carbonatados y con diferentes niveles de riqueza química. Incluso puede instalarse sobre suelos pedregosos y poco profundos.

Esta amplitud edáfica resulta especialmente interesante desde el punto de vista ecológico. El pinsapo no aparece caracterizado en la ficha como una especie estrictamente ligada a un determinado tipo de suelo, sino como una especie capaz de desenvolverse en condiciones edáficas relativamente variadas.

Existe, sin embargo, una limitación importante frente a las temperaturas extremas. El pinsapo es sensible a los grandes fríos y, por debajo de aproximadamente −15 °C, pueden aparecer grietas de heladura en el tronco. También es relativamente sensible a las heladas primaverales.

En cuanto a la disponibilidad de agua, la ficha introduce un matiz especialmente importante: el pinsapo puede soportar periodos secos prolongados cuando existe un suministro local de agua suficiente. Fuera de esas condiciones favorables, los periodos de sequía deberían ser de corta duración. Su resistencia a la sequía se considera similar a la de Abies cephalonica y superior a la de Abies alba.

El diagrama sitúa al pinsapo en un amplio intervalo de condiciones de humedad, desde ambientes secos hasta frescos y relativamente húmedos, y sobre sustratos que van desde muy ácidos hasta calcáreos. 



Efectos supuestos del cambio climático sobre las masas forestales

La elección de una especie para una repoblación debe hacerse considerando no solamente las condiciones existentes en el momento de la plantación, sino también las condiciones climáticas que previsiblemente aparecerán durante la vida de la masa.

La ficha señala dos factores especialmente importantes: el aumento de las temperaturas y, sobre todo, una posible mayor frecuencia y duración de las sequías.

En este contexto, el pinsapo aparece, junto con el pinsapo de Cefalonia (Abies cephalonica), como una especie considerada prometedora frente al cambio climático. 

Se plantea que, si se produjera un aumento de temperatura sin un incremento paralelo de las precipitaciones, estos abetos mediterráneos podrían verse menos afectados que otras especies de abeto. El pinsapo podría soportar sequías de duración moderada, e incluso más prolongadas cuando las condiciones de la estación fueran óptimas.

La propia documentación, no obstante, subraya que estas recomendaciones se elaboraron en un contexto de incertidumbre sobre la evolución futura del clima y de las áreas de distribución de las especies. 


Descripción de los materiales de base

Los Materiales Forestales de Reproducción (MFR) proceden de materiales de base. Para el pinsapo, estos materiales de base corresponden a fuentes de semillas de categoría identificada.

En Francia, la disponibilidad de pinsapo es muy reducida. Se encuentra principalmente en pequeñas cantidades en arboretos y parques, donde comparte espacio con otros abetos mediterráneos con los que puede hibridarse.

Como consecuencia de esta escasez, su utilización actual en las repoblaciones del sureste francés es muy reducida o incluso nula. Por ello se estableció una única región de procedencia para la especie, denominada API901 – Región Mediterránea.

El mapa representa precisamente esta región de procedencia, que comprende el ámbito mediterráneo francés.


 


Consejos de utilización de los MFR

Se establecen unas recomendaciones de utilización en función de las características pedoclimáticas de cada territorio y de las previsiones relacionadas con el cambio climático.

La clasificación francesa se realiza mediante las sylvoécorégions (SER), regiones silvoecológicas que permiten relacionar las características ecológicas de los territorios con las especies forestales y sus materiales de reproducción.

Debido a su ecología, el pinsapo puede ser utilizado en repoblaciones situadas:

  • en las regiones meridionales sometidas a sequía estival, siempre que exista suficiente capacidad de almacenamiento de agua en el suelo;
  • en los Pirineos, bajo esa misma condición de disponibilidad hídrica;
  • en regiones de influencia continental, como el Macizo Central y el este de Francia.

Por el contrario, para las regiones de influencia oceánica la ficha indica que no existen elementos suficientes para recomendar su utilización. 


Riesgos de hibridación cuando se introducen abetos mediterráneos cerca de poblaciones autóctonas de abeto blanco

Este es probablemente uno de los apartados más interesantes de toda la ficha.

El documento recuerda que el pinsapo, el abeto de Cefalonia (Abies cephalonica), el abeto de Bornmüller (Abies bornmuelleriana, también conocido como abeto turco) y otros abetos mediterráneos pueden hibridarse entre sí y también con el abeto blanco (Abies alba) cuando sus poblaciones entran en contacto.

Por ello, una plantación forestal situada dentro del área de dispersión del polen o de las semillas puede interferir en mayor o menor medida en la diversidad genética de las poblaciones locales y, por tanto, en sus procesos evolutivos.

La cuestión fundamental no es simplemente determinar si existe hibridación, sino saber si esa interferencia será significativa o despreciable y si sus consecuencias serán positivas o negativas.


Estado actual de la hibridación efectiva en el abeto

Aunque existe un cierto desfase fenológico entre los diferentes abetos euromediterráneos, este desfase es solamente parcial y no constituye una barrera completa para la reproducción.

El polen de los abetos es relativamente grande y pesado, por lo que su dispersión por el viento resulta menos eficiente que la de otros tipos de polen.

Los modelos de dispersión citados en la ficha indican que la mayor parte del polen se deposita dentro de un radio de unos 50 metros, disminuyendo hasta alcanzar proporciones insignificantes más allá de los 100 metros. Sin embargo, las observaciones de campo muestran que pueden producirse episodios de dispersión a distancias superiores a 500 metros, aunque sean poco frecuentes.

La topografía y la estructura de la vegetación pueden modificar este comportamiento.

Finalmente, la proporción de semillas híbridas dependerá de la denominada «masa reproductora» relativa de las plantaciones introducidas y de las poblaciones locales.


Efectos de la hibridación sobre la diversidad genética local

POSITIVO

Los abetos mediterráneos están genéticamente diferenciados del abeto blanco. Aunque comparten algunos alelos, presentan también un número importante de diferencias genéticas.

Si el abeto blanco local y el abeto mediterráneo introducido presentan niveles comparables de diversidad genética, la hibridación podría producir un incremento de la diversidad genética de la población resultante.

La ficha contempla esta posibilidad especialmente para plantaciones procedentes de huertos semilleros de abeto de Cefalonia o abeto de Bornmüller.

NEGATIVO

El efecto podría ser diferente si la especie introducida presenta una diversidad genética reducida.

La ficha considera que este riesgo podría ser especialmente relevante en el caso del pinsapo, debido a la ausencia de huertos semilleros en Francia y a la fragmentación de las poblaciones españolas, factores que podrían haber contribuido a un empobrecimiento genético.

También existe un riesgo particular cuando la introducción se produce cerca de un espacio protegido. En ese caso, la hibridación podría provocar una pérdida de las características genéticas propias de las poblaciones locales.

Por ello, la ficha plantea la posibilidad de establecer distancias de separación destinadas a reducir la probabilidad de hibridación.


Efectos de la hibridación sobre la evolución de la población

POSITIVO

La introducción de nuevos alelos podría tener efectos favorables si estos contribuyeran a mejorar la adaptación de los árboles a las condiciones ambientales.

El documento plantea como ejemplo que, si determinados alelos incrementasen la resistencia a la sequía, los árboles que los portasen podrían adquirir una ventaja en términos de supervivencia, crecimiento y reproducción.

A lo largo de varias generaciones, esos nuevos alelos podrían extenderse y ser incorporados a la población local.

NEGATIVO

La situación podría ser inversa si los genes introducidos estuvieran mal adaptados a las condiciones locales.

La ficha cita como ejemplos una mayor sensibilidad a enfermedades o a determinadas condiciones climáticas. En particular, señala que algunas procedencias de Abies cephalonica son más sensibles a los grandes fríos y que su introducción podría producir daños morfológicos o incluso mortalidad en determinadas poblaciones.

De ahí la importancia que la ficha concede a la trazabilidad del material vegetal, mediante la conservación de la documentación del proveedor y el seguimiento posterior de las plantaciones.

Para ampliar esta cuestión, el documento remite a la publicación de la Commission des ressources génétiques forestières (CRGF).


Recomendaciones para el material de reproducción API901, correspondiente a la región de procedencia mediterránea.

La siguiente tabla resume las recomendaciones para el material de reproducción API901.


GRECO

Regiones/SER

Recomendación para A. pinsapo

Gran Oeste cristalino y oceánico

Todas las SER

No recomendado

Centro-Norte semi-oceánico

Pays-Fort y Puisaye: ninguno; otras regiones: API901

Uso condicionado

Gran Este semi-continental

Todas las SER

API901

Vosgos

Todas las SER

API901, considerando la presencia de A. alba

Jura

Todas las SER

API901, considerando la conservación de A. alba

Suroeste oceánico

Todas las SER

No recomendado

Macizo Central

Todas las SER

API901

Alpes

Todas las SER

API901

Pirineos

Por debajo de 600 m: ninguno; por encima de 600 m: API901

API901 condicionado por altitud

Mediterráneo

Todas las SER

Por debajo de 600 m: ninguno; por encima de 600 m: API901

Córcega

Todas las SER

Consideraciones especiales de conservación

La tabla original introduce además observaciones específicas relacionadas con la presencia y conservación del abeto blanco autóctono. En los Vosgos y el Jura, por ejemplo, las poblaciones autóctonas son abundantes; en determinadas cotas las condiciones continúan siendo favorables para la especie. En los Pirineos existen poblaciones autóctonas de interés genético desde aproximadamente 200-300 metros de altitud, mientras que en Córcega aparecen desde los 800-1.000 metros y presentan un importante interés conservacionista.

 

Entradas de Áreadoc relacionadas


Documento de referencia

Abies pinsapo Boiss. — Sapin d’Espagne, Sapin d’Andalousie, Spanish fir. Ficha de Matériels Forestiers de Reproduction (MFR), versión de 30/09/2021. Ministerio francés de Agricultura / INRAE y colaboradores. El documento identifica como principales contribuyentes a Bruno Fady y Caroline Scotti (INRAE), con coordinación de Nathan Fornes, Nicolas Ricodeau y Pauline Del Ben.

 

jueves, 17 de septiembre de 2026

El Abies pinsapo en Francia según el Inventario Forestal Nacional (2006–2024). Una distribución muy dispersa.

El Abies pinsapo Boiss., nuestro pinsapo, tiene en Francia una historia mucho más antigua de lo que podría sugerir su actual distribución. Introducido como árbol ornamental y forestal desde el siglo XIX, fue plantado en parques, arboretos, propiedades privadas y montes públicos. Algunas de estas plantaciones dieron lugar posteriormente a regeneración natural.

Hasta ahora, sin embargo, resultaba difícil obtener una imagen actual de su distribución a escala francesa. Los datos del Inventaire Forestier National (IFN) permiten aproximarnos a ella de una manera sistemática.

He utilizado las bases de datos brutas del IFN correspondientes a las campañas 2005–2024, seleccionando la especie 70SE, Abies pinsapo, “Sapin d’Andalousie”. El propio IGN confirma esta correspondencia taxonómica. (Inventario Forestal)

El resultado son 25 parcelas de inventario con presencia de pinsapo, correspondientes a 24 municipios de 18 departamentos franceses.

 

¿Qué significa una presencia en el IFN?

Antes de interpretar el mapa conviene aclarar qué estamos viendo. El IFN trabaja mediante una red sistemática de puntos de muestreo. En las parcelas forestales, la presencia y cobertura de las especies arbóreas se registran sobre una parcela circular de 25 m de radio, equivalente a 20 áreas. El TCA (taux de couvert de l'espèce) expresa el porcentaje de cobertura absoluta de la especie en esa parcela. (Inventario Forestal)

Por tanto, un TCA de 0 no significa que no haya pinsapos. En nuestro conjunto, TCA = 0 significa que la especie está registrada pero su cobertura calculada es inferior al 5 %.

Esta distinción es fundamental: el IFN está detectando la presencia de A. pinsapo, no necesariamente masas dominadas por esta especie.

 

Las 25 parcelas

CampañaMunicipioDepartamentoTCA
2006RosisHérault (34)0 %
2007Saint-VauryCreuse (23)0 %
2008Laroque-d'OlmesAriège (09)0 %
2008TresquesGard (30)0 %
2009FabrèguesHérault (34)0 %
2011GimontGers (32)10 %
2012Bonlieu-sur-RoubionDrôme (26)0 %
2014LaurouxHérault (34)0 %
2014PernayIndre-et-Loire (37)0 %
2014DieulefitDrôme (26)10 %
2016Le ChalonDrôme (26)0 %
2018BlauvacVaucluse (84)0 %
2018CieuracLot (46)0 %
2019Montboucher-sur-JabronDrôme (26)0 %
2019PoussignacLot-et-Garonne (47)0 %
2019Lys-Haut-LayonMaine-et-Loire (49)0 %
2020NantAveyron (12)0 %
2020AnjouIsère (38)0 %
2020Antonne-et-TrigonantDordogne (24)0 %
2021Nuits-Saint-GeorgesCôte-d'Or (21)9 %
2022La Tour-d'AiguesVaucluse (84)0 %
2022MontamiséVienne (86)0 %
2023NantAveyron (12)8 %
2023Le BrusquetAlpes-de-Haute-Provence (04)2 %
2024ArcensArdèche (07)0 %

En total, 20 de las 25 parcelas (80 %) presentan un TCA inferior al 5 %; una presenta un 2 %, una un 8 %, una un 9 % y dos alcanzan el 10 %. Los cuatro puntos con TCA ≥8 % son Gimont, Dieulefit, Nuits-Saint-Georges y Nant.

 

Mapa de distribución de las parcelas del IFN (2006-2024) donde Abies pinsapo (70SE) está presente. La leyenda expresa la TCA (taux de couvert de l'espèce), el porcentaje de cobertura absoluta de la especie en esa parcela. Elaborado: ChatGPT. Autor: José Pino Díaz (2025).

Mapa de distribución de las parcelas del IFN (2006-2024) donde Abies pinsapo (70SE) está presente. La leyenda expresa la TCA (taux de couvert de l'espèce), el porcentaje de cobertura absoluta de la especie en la parcela. Elaborado: ChatGPT. Autor: José Pino Díaz (2025).. 

 

Una distribución muy dispersa

La distribución llama inmediatamente la atención por su dispersión. No encontramos un área francesa continua de Abies pinsapo. Los puntos aparecen desde Maine-et-Loire, Indre-et-Loire y Vienne, al norte, hasta Alpes-de-Haute-Provence, Ardèche y Vaucluse, al sur, y desde Ariège hasta Côte-d'Or.

La mayor concentración relativa se encuentra en el sureste y centro-sur, especialmente en Drôme, Hérault, Vaucluse, Gard y Aveyron, pero existen también localidades aisladas muy alejadas entre sí.

Esto es coherente con la historia conocida de la especie en Francia: no estamos ante una población natural francesa continua, sino ante el resultado de numerosas introducciones históricas, algunas forestales y otras ornamentales o experimentales.

 

¿Cuánta superficie ocupa el pinsapo en Francia?

Aquí debemos ser especialmente prudentes. Los 25 puntos del IFN no permiten calcular directamente la superficie ocupada por A. pinsapo. El propio IGN advierte que las coordenadas públicas corresponden al centro de la celda de 1 km más próxima al punto real de inventario —la parcela puede encontrarse hasta unos 700 m de ese centro— y, sobre todo, que las bases de datos brutas no incluyen los pesos estadísticos necesarios para producir estimaciones oficiales de superficie o volumen. (Forêt Méditerranéenne)

Por ello, no debemos transformar las 25 parcelas en una superficie francesa de pinsapo.

Tampoco debe confundirse esta cifra con un dato histórico de volumen que aparece en la bibliografía.

En 1998, Nabila Hamza publicó los resultados del IFN para 15 departamentos mediterráneos franceses. En aquel momento se estimaban 22.000 m³ de Abies pinsapo en pie, frente a 16,66 millones de m³ correspondientes al conjunto de las especies de abetos consideradas. La estimación se basaba en inventarios cuya fecha media de levantamiento era aproximadamente 1990. (Forêt Méditerranéenne)

Es, por tanto, un dato histórico, no una estimación actual del volumen de pinsapo en Francia.

 

Una especie introducida, pero con una larga historia francesa

La presencia del pinsapo en Francia está documentada desde hace mucho tiempo. Jean Prioton publicó en 1964 su célebre Plaidoyer pour le sapin d'Espagne, en el que recogía quince localidades francesas con A. pinsapo, desde Les Barres y L'Aigoual hasta Périgueux, Lodève, Aniane, Loupian y Montpellier. Prioton consideraba que el pinsapo merecía ser estudiado como especie forestal para determinadas zonas de Provenza y Languedoc. (Áreadoc)

Un año después, M. Dorly amplió la información para el Var. En Esclapon, por ejemplo, describió pinsapos de origen artificial, algunos de aproximadamente un siglo de edad, que producían abundante regeneración natural. También observó regeneración en unas dos hectáreas del bosque estatal contiguo. En Borrigaille la especie ocupaba unas 80 hectáreas de manera dispersa y también se regeneraba. (Áreadoc)

Más interesante todavía es la cadena de propagación que documentó Dorly: las plantas utilizadas en una nueva plantación en el bosque estatal de Saint-Paul procedían del vivero de Esclapon, y las semillas del vivero habían sido recogidas en los pinsapos de Esclapon. (Áreadoc)

Tenemos, por tanto: plantación → fructificación → semillas → vivero → nueva plantación → nueva población.

 

Tres parcelas IFN con una historia especialmente significativa

Lauroux: plantación confirmada

La parcela de Lauroux (2014) es particularmente interesante porque los propios datos IFN indican que se trata de una plantación y que A. pinsapo figura como especie plantada.

Es una evidencia primaria del propio inventario y no una inferencia basada únicamente en el paisaje.

Nuits-Saint-Georges: un experimento de 1911

En Nuits-Saint-Georges encontramos una historia extraordinaria. La ONF documenta en la parcela 64 de la forêt communale una plantación experimental de coníferas realizada en 1911, en pequeños bancales. Entre las especies introducidas figuraban Abies cephalonica, Cedrus atlantica, A. nordmanniana, A. pinsapo, A. cilicica y Pseudotsuga menziesii. La documentación indica que ejemplares de esas especies todavía estaban presentes. (ONF)

El punto IFN de 2021 está dentro del municipio de Nuits-Saint-Georges y presenta un TCA del 9 %.

Debemos, no obstante, evitar afirmar que el punto IFN corresponde exactamente a aquella parcela experimental: las coordenadas públicas del IFN son las de la malla kilométrica y no la posición exacta de la parcela. (Inventario Forestal)

La coincidencia municipal es, sin embargo, suficientemente interesante para justificar una investigación específica.

Le Brusquet: pinsapos plantados en el siglo XIX

En Le Brusquet, el boletín municipal de 2016 identifica expresamente los grandes pinsapos del Parc forestier como “sapins d'Andalousie (Abies pinsapo) plantés par le forestier Lucien Auzet au XIXe siècle”. (Lebrusquet)

La parcela IFN de 2023 presenta TCA = 2 %.

Aquí disponemos de una secuencia histórica muy clara: plantación decimonónica → supervivencia secular → presencia contemporánea.

Pero tampoco debemos identificar automáticamente la parcela IFN con el Parc forestier du Brusquet sin una comprobación espacial más precisa.

 

¿Y la regeneración natural?

Este es quizá el aspecto más interesante de la historia francesa del pinsapo. La literatura forestal francesa documenta numerosos casos de regeneración natural de abetos mediterráneos introducidos. En el caso de A. pinsapo, Dorly observó regeneración abundante en Esclapon, suficiente en Borrigaille y numerosas plántulas alejadas de los árboles madre en Château-Bouge. (Áreadoc)

El fenómeno tampoco se limita al Var. La literatura de Forêt Méditerranéenne documenta casos de regeneración de A. pinsapo y otros abetos mediterráneos en plantaciones, arboretos y propiedades del sur de Francia. Un caso particularmente notable es Parrouvier, en Bouches-du-Rhône, donde distintas especies de abetos, incluido el pinsapo, originaron miles de plántulas. (Forêt Méditerranéenne)

Un ejemplo más reciente es el arboretum familiar de Beaumont-de-Pertuis, plantado en 1926 con 51 abetos mediterráneos, entre ellos dos A. pinsapo. Un siglo después se ha desarrollado allí una masa densa con regeneración abundante. (Revista Forestal Francesa)

Estos ejemplos demuestran que la capacidad del pinsapo para reproducirse en Francia está bien documentada.

Pero conviene distinguir dos conceptos: regeneración natural no equivale necesariamente a naturalización.

Para hablar de naturalización sería necesario demostrar que una población introducida se reproduce y mantiene de manera autónoma durante generaciones, con establecimiento independiente de los árboles plantados y, preferentemente, expansión espacial.

Con los datos IFN analizados todavía no podemos afirmar que ninguna de las 25 localidades constituya una población naturalizada.

 

Una red histórica de introducciones

Los datos actuales adquieren así un significado diferente. El mapa no representa el área natural del pinsapo en Francia. Representa, según lel IFN, los vestigios actuales de una historia de introducciones iniciada hace más de un siglo.

Algunas fueron ornamentales, otras realizadas en arboretos y jardines, y otras tuvieron un carácter explícitamente forestal o experimental.

La existencia de centros de experimentación, viveros y arboretos permitió además la circulación del material vegetal dentro de Francia. El caso de Esclapon es un ejemplo documentado de cómo las semillas de una plantación pudieron alimentar un vivero y éste nuevas plantaciones. (Áreadoc)

Incluso un siglo después, estas introducciones pueden seguir apareciendo en los inventarios forestales.

 

Qué nos dice realmente el IFN

El principal resultado de este análisis no es, por tanto, una cifra de hectáreas. Es haber podido establecer una red geográfica verificable de 25 parcelas IFN con presencia de Abies pinsapo: 25 parcelas → 24 municipios → 18 departamentos.

La distribución muestra una presencia muy dispersa y fragmentada, con algunos núcleos que merecen una investigación histórica particular. Entre ellos destacan Nant, con dos detecciones IFN en 2020 y 2023, y los municipios donde ya conocemos antecedentes históricos claros, como Lauroux, Nuits-Saint-Georges y Le Brusquet.

El siguiente paso será reconstruir, para cada localidad, la historia concreta del árbol o del grupo de árboles: ¿quién lo plantó?, ¿cuándo?, ¿de dónde procedía el material?, ¿qué vivero lo suministró?, ¿fructificó?, ¿regeneró?, ¿se expandió?

Sólo entonces podremos pasar del mapa de presencia a una verdadera historia biogeográfica del pinsapo introducido en Francia.

 

Entradas de Áreadoc relacionadas

 

Bibliografía y notas

IGN – Inventaire Forestier National. DataIFN: données brutes des campagnes annuelles 2005 et suivantes. IGN, actualizado 2025. La documentación identifica Abies pinsapo con el código 70SE. (Inventario Forestal)

IGN – Inventaire Forestier National. Documentation des données sur le couvert « recensable » – Point forêt, depuis la campagne 2006. Define TCA como tasa de cobertura de la especie y describe su cálculo sobre una parcela circular de 25 m de radio. (Inventario Forestal)

HAMZA, N. (1998). “Sapins en milieu méditerranéen. État de la ressource et récolte passée en région méditerranéenne. Estimation des disponibilités en Languedoc-Roussillon”. Forêt Méditerranéenne, XIX(2): 189–191. (Forêt Méditerranéenne)

PRIOTON, J. (1964). “Plaidoyer pour le sapin d'Espagne”. Revue Forestière Française, 2: 99–114. (Áreadoc)

DORLY, M. (1965). “L'Abies pinsapo dans le Var”. Revue Forestière Française, 12: 847–848. (Áreadoc)

BENOIT DE COIGNAC, C. & RIPERT, C. (1998). “Les sapins de Parrouvier”. Forêt Méditerranéenne, XIX(2): 195–201. (Forêt Méditerranéenne)

Office National des Forêts. Document d'aménagement de la forêt communale de Nuits-Saint-Georges. Referencia a la plantación experimental de 1911. (ONF)

Mairie du Brusquet. L'Écho de Lauzière, n.º 119, verano de 2016. Referencia a los pinsapos plantados por Lucien Auzet en el siglo XIX. (Lebrusquet)

Nota metodológica. Las 25 parcelas son el resultado del filtrado de las bases brutas IFN 2005–2024 por la especie 70SE. Los municipios se obtuvieron posteriormente mediante point-in-polygon de las coordenadas públicas IFN con los límites comunales oficiales de 2024. Las coordenadas publicadas por IGN corresponden al centro de la malla kilométrica y no a la localización exacta de la parcela; por ello, la identificación municipal es útil para el análisis territorial, pero no permite atribuir automáticamente una parcela a un rodal, plantación, château o arboreto concreto. (Inventario Forestal)