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domingo, 6 de septiembre de 2026

El pinsapar de La Dehesilla: un enclave de origen humano que presenta indicios de regeneración natural y de naturalización progresiva.

Sobre el origen de los pinsapos de La Dehesilla de Monachil

En la década de los setenta sobre terrenos de La Dehesilla una sociedad anónima, formada por dirigentes del régimen franquista, planeó construir una urbanización de lujo. El proyecto no prosperó y la finca, después de pertenecer a varios propietarios particulares, el financiero Van del Valle y el médico granadino Bartolomé Arias, fue adquirida en el 2001 por el Organismo Autónomo Parques Nacionales [1].  

Pues bién, según comentarios del agente de medio ambiente del monte, los pinsapos de La Dehesilla proceden de la repoblación forestal que la sociedad propietaria realizó allá por los setenta,  

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La Dehesilla: cuando los pinsapos empiezan a reproducirse. Imagen 1. Autor de la fotografía: José Pino-Díaz.
 

En busca de regeneración natural

Cuando publiqué en Áreadoc el post dedicado a los pinsapos de La Dehesilla [2], una de las cuestiones que quedaban abiertas era precisamente la más interesante: ¿existe regeneración natural?

Había que comprobar que los pinsapos, una vez establecidos, estaban comenzado a comportarse como una población capaz de mantenerse por sí misma. Había que buscar algo muy concreto y eso es precisamente lo que hemos encontrado en una reciente visita al monte.

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La Dehesilla: cuando los pinsapos empiezan a reproducirse. Imagen 2. Autor de la fotografía: José Pino-Díaz.

Las fotografías que acompañan este artículo documentan la regeneración natural de los pinsapos de la Dehesilla. Algunos son apenas plántulas; otros presentan ya un desarrollo nayor.

Los pinsapos tienen un origen humano, pero el enclave muestra ahora indicios claros de naturalización mediante regeneración. De manera similar a lo ocurrido con la naturalización de los bosquetes de pinsapo de la Umbría del Peñón de la Cruz de Víznar y del Collado de la Alfaguara, resultado de las repoblaciones forestales de principios del siglo XX [3]. 

Para hablar de una población naturalizada hay que encontrar individuos jóvenes que no procedan directamente de una plantación. Un grupo de árboles plantados puede sobrevivir durante décadas sin que exista regeneración. En ese caso estaríamos ante una masa artificial que depende de la intervención humana para su renovación. Por el contrario, cuando aparecen plántulas y juveniles nacidos de la semilla de los árboles existentes, comienza a producirse un proceso ecológico autónomo. No significa que el enclave se haya convertido de repente en un pinsapar natural. Pero sí que la población ha empezado a reproducirse por sí misma. Es exactamente lo que parece estar ocurriendo en La Dehesilla.

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La Dehesilla: cuando los pinsapos empiezan a reproducirse. Imagen 6. Autor de la fotografía: José Pino-Díaz.

Las fotografías: pequeñas pistas de un proceso mayor

Las imágenes tomadas durante la visita resultan especialmente reveladoras porque muestran individuos de tamaños muy diferentes. En algunas aparecen plántulas de pinsapo, de pocos centímetros, creciendo entre la vegetación y la hojarasca. En otras se observan ejemplares juveniles mucho más desarrollados, con numerosas ramificaciones y una arquitectura claramente reconocible. La diversidad de tamaños es importante.

Una única cohorte de plantación suele presentar árboles de edades relativamente próximas. En cambio, la aparición de individuos pequeños junto a otros de mayor tamaño puede ser indicativa de reclutamiento en diferentes momentos.

Naturalmente, las fotografías por sí solas no permiten establecer la edad de cada ejemplar ni reconstruir una estructura demográfica completa. Para ello sería necesario realizar un inventario sistemático, localizar todos los individuos, medir sus dimensiones y, en algunos casos, recurrir incluso a estudios dendrocronológicos. 

Hacia la naturalización del pinsapar

Los pinsapos adultos producen semillas. Si esas semillas son viables y encuentran unas condiciones adecuadas de humedad, temperatura, suelo y protección, pueden germinar y originar nuevos individuos. El proceso parece sencillo, pero en el contexto mediterráneo no lo es.

Abies pinsapo es una especie que procede de ambientes montanos y que, en su área natural, encuentra condiciones que favorecen su regeneración. Fuera de sus principales núcleos naturales, la germinación y supervivencia de las plántulas dependen mucho de las condiciones locales.

Los estudios realizados en pinsapares naturales muestran precisamente que la regeneración no se distribuye de manera uniforme. La estructura del bosque, la existencia de claros y las condiciones de competencia tienen una influencia considerable.

Esto ayuda a entender lo que ocurre en La Dehesilla. Aquí no estamos ante un bosque cerrado de pinsapos. Los árboles aparecen integrados en una vegetación mediterránea mucho más abierta y heterogénea, con matorrales, pinos, frondosas y numerosos espacios de diferente exposición y cobertura.

Para una semilla que cae al suelo, cada uno de esos pequeños ambientes constituye un microhábitat diferente.

El papel de los matorrales

Una de las características que más llaman la atención en las fotografías es que algunos de los pinsapos jóvenes aparecen protegidos entre arbustos o bajo la cobertura de otras plantas.

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La Dehesilla: cuando los pinsapos empiezan a reproducirse. Imagen 7. Autor de la fotografía: José Pino-Díaz.

Una plántula de pinsapo recién germinada es mucho más vulnerable que un árbol adulto. El problema no consiste solamente en conseguir que germine: debe sobrevivir a los periodos secos, a las elevadas temperaturas estivales, a la competencia de otras plantas y al consumo por herbívoros.

En esas circunstancias, un arbusto puede funcionar como una auténtica planta nodriza. La cobertura vegetal puede reducir la radiación directa que alcanza el suelo, disminuir las temperaturas extremas y crear un microambiente algo más favorable. Al mismo tiempo, puede ofrecer cierta protección física frente a herbívoros.

Esto resulta especialmente interesante en una especie como el pinsapo, cuya regeneración está estrechamente condicionada por el ambiente.

No debe interpretarse que todos los pinsapos jóvenes necesitan necesariamente un arbusto para sobrevivir. Pero sí que la distribución observada en campo plantea una hipótesis que merece ser estudiada: la vegetación acompañante podría estar desempeñando un papel facilitador en la regeneración de La Dehesilla, sobre todo teniendo en cuenta el aprovechamiento de los pastos del monte por ganado vacuno.

El suelo dolomítico vuelve a aparecer en la historia

Otro aspecto que adquiere mayor interés al observar la regeneración es el sustrato. Como ya se señalaba en el artículo anterior, los pinsapos de La Dehesilla se encuentran sobre materiales de naturaleza dolomítica.

Este dato es relevante porque introduce una característica edáfica que diferencia el enclave de otros lugares clásicos del pinsapo. La dolomía está constituida fundamentalmente por carbonatos de calcio y magnesio y suele generar suelos con características físicas y químicas particulares. Además, en las laderas montañosas, la combinación entre roca, pendiente, fracturación y escaso desarrollo edáfico produce una extraordinaria diversidad de microambientes.

Las fotografías muestran precisamente un terreno pedregoso, con abundante roca superficial y zonas de suelo relativamente escaso.

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La Dehesilla: cuando los pinsapos empiezan a reproducirse. Imagen 10. Autor de la fotografía: José Pino-Díaz.

Y, sin embargo, los pinsapos están germinando. Esto no significa que debamos concluir que las dolomías sean favorables para el pinsapo. Lo que sí podemos afirmar es que, al menos en las condiciones concretas de La Dehesilla, el sustrato dolomítico no está impidiendo la regeneración de la especie.

Una población pequeña, pero con dinámica propia

Si los árboles plantados alcanzan la madurez, producen semillas, estas germinan y los nuevos individuos sobreviven sin haber sido plantados por el hombre, se inicia un proceso de naturalización.

Ese proceso puede prolongarse durante décadas y dar lugar progresivamente a una estructura cada vez más independiente de la intervención humana.

Por tanto, quizá la manera más adecuada de definir actualmente los pinsapos de La Dehesilla sea: un enclave de origen humano que presenta indicios de regeneración natural y, por tanto, de naturalización progresiva.

El ejemplo del Pinsapar de Huétor

La propia Junta de Andalucía utiliza el Pinsapar de Huétor, en el término municipal de Víznar, como uno de los principales ejemplos de conservación ex situ del pinsapo. Se trata de una masa procedente de repoblaciones realizadas en las primeras décadas del siglo XX y que actualmente presenta árboles maduros y una importante cantidad de regenerado, con elevadas tasas de reclutamiento.

La comparación resulta sugerente. En ambos casos nos encontramos con una cuestión que supera la vieja dicotomía entre "natural" y "repoblado". Una masa puede tener origen humano y comportamiento ecológico naturalizado. De hecho, en otros estudios sobre masas antiguamente plantadas de Abies pinsapo se ha comprobado que la especie puede mantener una buena capacidad de regeneración y que estos enclaves pueden adquirir interés desde el punto de vista de la conservación. 

La Dehesilla parece ofrecer ahora un pequeño ejemplo de este mismo fenómeno en Sierra Nevada.

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La Dehesilla: cuando los pinsapos empiezan a reproducirse. Imagen 13. Autor de la fotografía: José Pino-Díaz.
 

Lo que realmente importa: que los pinsapos están produciendo relevo

Hay una diferencia conceptual que conviene destacar. Si encontramos un pinsapo centenario, estamos observando el resultado de una historia pasada. Si encontramos un pinsapo joven nacido espontáneamente bajo esos árboles, estamos observando el comienzo de una historia futura.

Esta segunda observación tiene un valor especial para la conservación. Los árboles adultos pueden sobrevivir durante muchos años incluso cuando las condiciones ya no permiten una regeneración adecuada. Por ello, la existencia de individuos jóvenes constituye un indicador mucho más interesante de la capacidad de una población para mantenerse.

La regeneración tampoco garantiza por sí misma el futuro del enclave. Una plántula puede germinar y morir pocos meses después. Un grupo de juveniles puede desaparecer tras varios años secos. La presión de los herbívoros, la competencia vegetal, los incendios o el incremento de la aridez pueden modificar radicalmente la trayectoria del proceso. Por eso sería prematuro hablar de una expansión del pinsapar de La Dehesilla. Pero sí podemos hablar de regeneración observada.

El problema de la sequía

La observación de regenerado resulta todavía más interesante si lo situamos en el contexto actual. El pinsapo es una especie mediterránea, pero no una especie adaptada a cualquier ambiente mediterráneo. Su distribución natural está asociada a determinadas condiciones de humedad y temperatura que han permitido su supervivencia en refugios montanos. El cambio climático introduce una incógnita importante.

Los estudios fisiológicos y dendroecológicos realizados sobre Abies pinsapo muestran que la disponibilidad de agua desempeña un papel fundamental en su crecimiento y que los episodios de sequía pueden afectar considerablemente a su funcionamiento [4]. Por ello, encontrar regeneración en La Dehesilla no debe interpretarse únicamente como una buena noticia. Es también una oportunidad para estudiar la capacidad de adaptación de la especie en un enclave situado fuera de sus principales núcleos naturales.

Si las plántulas consiguen sobrevivir durante las próximas décadas, el interés del enclave aumentará considerablemente. Si, por el contrario, la mortalidad de los individuos jóvenes resulta muy elevada, descubriremos que existe regeneración pero que el reclutamiento efectivo —el paso de plántula a juvenil establecido— es mucho más limitado.

De la regeneración a la naturalización

En ecología forestal conviene distinguir varios conceptos.

  • Regeneración significa que aparecen nuevos individuos procedentes de la reproducción de los árboles existentes.
  • Reclutamiento implica que una parte de esos individuos consigue superar las primeras etapas de desarrollo y pasa a formar parte de la población juvenil.
  • Naturalización supone un proceso más amplio: una población inicialmente introducida comienza a mantenerse y reproducirse de forma autónoma en el nuevo territorio.

Por tanto, lo que hemos podido comprobar en La Dehesilla es, en primer término, regeneración natural.

Para demostrar que existe una población plenamente naturalizada sería necesario seguir su evolución durante más tiempo. Y aquí aparece una magnífica oportunidad de investigación.

Los pinsapos de La Dehesilla pueden contemplarse ahora desde una perspectiva diferente. No son solamente unos árboles singulares que quedaron como testimonio de antiguas experiencias forestales. Son también un pequeño experimento ecológico iniciado hace décadas.

Los árboles originales fueron introducidos en un territorio situado fuera del área donde actualmente reconocemos las principales poblaciones naturales de la especie. Han tenido que enfrentarse a unas condiciones ambientales diferentes, competir con la vegetación local y soportar la evolución del clima durante varias décadas.

Y ahora algunos de sus descendientes están apareciendo espontáneamente. Es como si el tiempo hubiera añadido una segunda fase al experimento.

La primera pregunta era: ¿puede vivir el pinsapo aquí? La supervivencia de los árboles adultos parece responder afirmativamente.

La segunda era: ¿puede reproducirse aquí? Las plántulas observadas permiten responder también afirmativamente, al menos de manera preliminar.

Pero queda una tercera pregunta, mucho más difícil: ¿pueden sus descendientes sobrevivir y formar una población estable a largo plazo? Esa respuesta todavía está por escribir.

Lo que habría que hacer ahora

La observación realizada durante esta visita merece convertirse en algo más que una colección de fotografías. Sería muy interesante realizar un inventario específico de la regeneración de pinsapo en La Dehesilla.

Para cada individuo deberían registrarse, como mínimo:

  • coordenadas GPS;

  • altitud;

  • orientación;

  • pendiente;

  • tamaño o altura;

  • diámetro, cuando sea posible;

  • distancia al pinsapo adulto más próximo;

  • cobertura de matorral;

  • especie vegetal acompañante;

  • grado de insolación;

  • características del suelo;

  • presencia de daños por herbivoría;

  • estado sanitario.

Con varias visitas a lo largo de los años podría determinarse además la supervivencia de cada individuo.

Entonces podríamos pasar de una observación cualitativa —hay regeneración— a una verdadera evaluación demográfica: cuántas plántulas nacen, cuántas sobreviven, dónde se establecen y qué condiciones favorecen su crecimiento.

Sería un estudio relativamente sencillo, pero con un enorme interés para conocer el comportamiento del pinsapo fuera de sus núcleos naturales.

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Bibliografía y notas

[1]  Porcel Bueno, Pablo (2004). Sierra Nevada, historia -ceonología. Página 170: "Compra de la Dehesilla de Monachil.- De una extensión de 1.100 hectáreas, es adquirida la Dehesilla de Monachil, en la suma de 1.200.000 euros. Esta Dehesilla formaba parte de una sociedad anónima de dirigentes del régimen franquista, uno de los cuales se rumoreaba que era el marqués de Villaverde asiduo a las pistas de Sierra Nevada, quienes pretendieron construir una urbanización de lujo en la década de los años setenta, en la margen izquierda del río Monachil, proyecto que quedó frustrado al parecer por la finalización del régimen franquista, y sus propietarios vendieron la propiedad al financiero Van del Valle y éste al médico dentista granadino Bartolomé Arias, quien la vendió a su vez al Parque Nacional.

[2] Pino-Díaz, J.(2026). Los pinsapos de La Dehesilla: una pequeña población en Sierra Nevada. En Áreadoc, accesible online en https://areadoc.blogspot.com/2026/08/los-pinsapos-del-monte-dehesas-una.html, consultado 06/09/2026.

[3] Hita, J. A (1997). Comportamiento de Abies pinsapo Boiss., a partir de repoblación, en el Parque Natural de la Sierra de Huétor (Granada, España). Ars Pharm núm. 38 (4), pp. 375-383. Consultado el 05/10/2025, disponible online en http://hdl.handle.net/10481/68781

[4] Sancho-Knapik, D., Peguero-Pina, J. J., Flexas, J., Herbette, S., Cochard, H., Niinemets, Ü. & Gil-Pelegrín, E. (2014). Coping with low light under high atmospheric dryness: shade acclimation in a Mediterranean conifer (Abies pinsapo Boiss.). Tree Physiology, 34(12), 1321–1333. DOI: 10.1093/treephys/tpu095.