viernes, 30 de marzo de 2012

Diez años construyendo una web semántica

Tomado de Diez años construyendo una web semántica, (www.fgcsic.es/lychnos/).

En mayo de 2001 la revista Scientific American publicaba un artículo en el que se proponía una nueva forma de organizar el contenido en la Red que desencadenaría una avalancha de posibilidades y, en consecuencia, revolucionaría Internet. El primer autor del artículo era Tim Berners-Lee. Todos estamos bastante familiarizados con la Web y sobre cómo operar con ella. Abrimos un navegador (por ejemplo, Explorer, Firefox o Safari) e introducimos la dirección de la página que deseamos consultar o bien pedimos a un buscador (por ejemplo Google o Yahoo!) que nos determine las ubicaciones de documentos en la Web que contengan una combinación de palabras deseada y que nos las ordene por importancia.­ 

A partir de ahí podemos ir saltando de una página web a otra a través de hipervínculos –estas palabras, frases, imágenes o iconos que generan la descarga automática de otra página web cuando pinchamos sobre ellos–. Esto es lo que se conoce como la web de primera generación o Web 1.0: personas conLa visión de una web semántica, tal y como la plantearon Berners-Lee y sus colaboradores hace diez años, incluye también la posibilidad de razonar y sacar conclusiones lógicas de forma automatizada a partir de los datos publicados en la Webconocimiento especializado de diseño y composición de páginas web crean los documentos con su contenido y definen los hipervínculos que los entrelazan; los usuarios no expertos son fundamentalmente consumidores de información. Leen noticias, consultan diccionarios, visualizan imágenes o vídeos o compran productos.

En la web de segunda generación, la Web 2.0, los usuarios no expertos, además de consumidores, pueden ser también generadores de contenidos y proveedores de servicios. Mediante blogs, por ejemplo, se pueden escribir y compartir reflexiones periódicas, y los lectores pueden añadir comentarios o nuevos enlaces relevantes; conWikipedia, millones de personas construyen una gran enciclopedia multilingüe que constantemente es actualizada y ampliada por los propios usuarios; a través de redes entre pares, como originalmente Napster, BitTorrent o eMule, se comparten películas y ficheros de música; y últimamente, con la irrupción de las redes sociales —Facebook, Tuenti o Twitter—, la Web se ha convertido en un espacio global de participación e interacción entre usuarios.

La web semántica viene a ser la tercera generación de la Web, la Web 3.0, una extensión de la Web actual en la que los contenidos están organizados de forma que no solo los humanos sino también las computadoras sean capaces de procesar su significado —por eso lo de semántica— posibilitando así una mejor cooperación entre computadoras y humanos. La nomenclatura Web 1.0, 2.0 y 3.0 es seguramente artificiosa, ya que de hecho no se trata de nuevas versiones de la Web, sino de la misma web de siempre pero con niveles añadidos de funcionalidad.