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viernes, 11 de septiembre de 2026

Una experiencia de siembra de pinsapo en 1991 que la investigación científica posterior ayuda a explicar.

En 1991 publiqué en el Boletín Informativo del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales un artículo titulado «El Abies pinsapo Boiss. y sus limitaciones ecológicas». En aquel trabajo intentaba explicar, a partir de observaciones de campo y de cálculos de radiación, evapotranspiración y disponibilidad de agua en el suelo, cuáles eran las principales limitaciones ecológicas del pinsapo y por qué las repoblaciones de esta especie presentaban tantas dificultades.

Han pasado 35 años. Desde entonces, la investigación sobre Abies pinsapo ha avanzado extraordinariamente y hoy conocemos mucho mejor su fisiología, su respuesta a la sequía, la importancia del microclima, las condiciones que favorecen la regeneración natural y la influencia de la competencia, las plagas y el cambio climático.

Al revisar ahora aquel artículo, hay un episodio que me ha parecido especialmente interesante. Aparece casi al final, en el apartado dedicado a la repoblación forestal, y parte de una observación realizada por mi padre, José Pino Rivera, agente forestal.

En el margen de la pista forestal de la Solana del Caucón, en el monte de Yunquera (Sierra de las Nieves) se estaban desarrollando satisfactoriamente unas plántulas de pinsapo, en un lugar bastante expuesto y carente de cobertura vegetal. La observación resultaba llamativa porque la experiencia con las repoblaciones indicaba que las plantas jóvenes de pinsapo sufrían considerablemente cuando quedaban sometidas a las condiciones de insolación y sequedad propias del verano mediterráneo.

 

Fotomontaje realizado con dos imágenes del borde de la pista de la solana del Caucón, monte Pinar de Yunquera (Málaga). Autor de la fotografías: José Pino-Díaz.
Entre 1976 y 1977 se abrió la pista forestal de la solana del Caucón, cuyo firme se mejoró con una capa de áridos. Transcurridos unos años semillas de pinsapo germinaron y prosperaron en los márgenes de la pista, en condiciones de plena exposición al sol (ver Imagen). La explicación está en que la capa de áridos, que posee un albedo alto, refleja una alta proporción de la energía luminosa incidente (r = 0,26) y además rompe la capilaridad del suelo, aminorando así su desecación y manteniendo suficiente humedad en el suelo para la supervivencia de las plantitas, cuya capacidad de retención de agua había aumentado con el movimiento de tierras de la apertura de la pista forestal. Fotomontaje realizado con dos imágenes del borde de la pista de la solana del Caucón, monte Pinar de Yunquera (Málaga). La imagen de la izquierda, de 1988, muestra un grupo de plantas de pinsapo alineadas en el margen de la pista. La imagen de la derecha, tomada en 2017, muestra el mismo grupo de pinsapos, casi treinta años después. Autor de la fotografías: José Pino-Díaz. Fuente: "Regenerado natural de pinsapos en la pista forestal del Caucón (1988). https://jpinod02.github.io/archivojosepinorivera/item.html?id=coll351
 

¿Qué tenía de diferente aquel lugar?

La pista había sido acondicionada con una capa de material mineral. Y pensé que aquella capa podía estar modificando las condiciones de humedad del suelo, con un efecto similar al que produce en los cultivos enarenados.

A partir de esa observación se realizó una experiencia de siembra: cubrir con una fina capa de arena los hoyos donde se sembraran semillas de pinsapo, al objeto de conservar durante más tiempo la humedad necesaria para que las plántulas pudieran superar el primer verano. En el ensayo descrito en el artículo se utilizó una capa de aproximadamente 1–2 cm de arena.

Hoy podemos preguntarnos si aquella interpretación tenía fundamento.

La respuesta es sorprendentemente interesante. 

El problema no era solamente el sol

En mi artículo de 1991 concedía una gran importancia a la radiación solar, la orientación y la evapotranspiración. Los cálculos realizados mostraban diferencias considerables entre las condiciones de solana y umbría y trataban de explicar por qué las últimas ofrecían unas condiciones más favorables para el pinsapo.

La interpretación sigue siendo válida, pero actualmente podemos expresarla de una manera más precisa.

El principal problema no es la radiación en sí misma, sino el equilibrio entre el agua disponible en el suelo y la demanda evaporativa de la atmósfera.

Cuando aumenta la radiación y la temperatura, aumenta también la demanda de agua. Si además el suelo se encuentra en proceso de desecación, una plantita puede entrar rápidamente en estrés hídrico. 

Esto resulta especialmente importante en una plántula.

Un árbol adulto puede explorar un volumen considerable de suelo mediante sus raíces. Una plántula recién germinada, en cambio, dispone inicialmente de un sistema radical muy pequeño. Durante sus primeros meses depende en gran medida de la humedad existente en las capas superficiales.

Si esas capas se secan demasiado pronto, puede morir antes de que sus raíces hayan alcanzado zonas más profundas.

Y precisamente la desecación constituye una de las principales causas de mortalidad observadas en las plántulas de pinsapo. Los estudios realizados posteriormente demostraron que la mayor parte de las plántulas que morían presentaban síntomas de desecación progresiva.

Esto proporciona una primera conexión entre aquella experiencia de 1991 y la investigación posterior. 

Una capa de arena puede cambiar el balance hídrico

La hipótesis que planteé entonces era sencilla.

Una capa de material mineral podía actuar de dos maneras.

La primera estaba relacionada con el albedo.

Una superficie clara refleja una mayor proporción de la radiación solar que recibe y, por tanto, absorbe menos energía. En principio:

mayor albedo → menor energía absorbida → menor calentamiento superficial.

Pero existía otro mecanismo que probablemente era todavía más importante: la interrupción de la continuidad capilar.

El agua almacenada en el suelo puede ascender hacia la superficie mediante fuerzas capilares. Una vez allí queda expuesta a la atmósfera y puede evaporarse.

Una capa superficial de arena o grava modifica este proceso. Dificulta el movimiento del agua hacia la superficie y aumenta la resistencia al transporte de vapor.

El resultado es que el agua permanece más tiempo en el suelo.

La secuencia puede resumirse así:

suelo húmedo → ascenso capilar → superficie → evaporación

frente a:

suelo húmedo → capa mineral → mayor resistencia → menor evaporación.

La investigación realizada posteriormente ha demostrado experimentalmente este efecto. Los acolchados minerales pueden aumentar la resistencia al flujo de vapor y reducir de forma importante la evaporación del agua almacenada en el suelo.

Por tanto, una de las ideas fundamentales de aquella propuesta de 1991 ha quedado bien respaldada por la física del suelo.

 

Figura síntesis visual que permite al lector comprender la diferencia entre el suelo desnudo y el suelo protegido por la capa mineral. José Pino Díaz.

Figura síntesis visual que permite al lector comprender la diferencia entre el suelo desnudo y el suelo protegido por la capa mineral.

 

La comparación con el cultivo enarenado

En aquel artículo comparaba el efecto de la arena con el conocido sistema de cultivo enarenado, tradicional en el sureste de España.

La comparación no era casual.

En el cultivo enarenado, una capa de arena situada sobre el suelo modifica el movimiento del agua y reduce las pérdidas por evaporación. La investigación posterior ha confirmado que estos efectos se producen realmente y que dependen de características como el tamaño de las partículas y el espesor de la capa.

Esto permite matizar ahora mi explicación original.

El aumento del albedo probablemente contribuye al efecto, pero no deberíamos atribuir exclusivamente a la reflexión de la radiación la conservación del agua.

La interrupción de la continuidad capilar y el aumento de la resistencia al transporte de vapor parecen desempeñar un papel fundamental.

En otras palabras, la arena no actúa solamente como un pequeño espejo que devuelve parte de la radiación solar.

Actúa también como una barrera física frente a la pérdida de agua del suelo

Una confirmación en Granada

Una de las evidencias posteriores que más se aproxima a la propuesta que hice en 1991 procede precisamente del sureste de España.

En un experimento realizado en Dehesas de Becerra, en Granada, se estudió el efecto de diferentes acolchados sobre el establecimiento de encinas (Quercus ilex) en condiciones mediterráneas semiáridas.

Se compararon plantas sin acolchado con otras protegidas mediante paja o fragmentos de roca.

Los investigadores midieron la humedad del suelo a distintas profundidades y siguieron el crecimiento y el estado fisiológico de las plantas.

El resultado fue significativo: el acolchado de fragmentos de roca aumentó la humedad del suelo en los primeros 10–20 cm y tanto el acolchado mineral como el orgánico redujeron el número de días en que las plantas sufrían estrés fisiológico. Los autores señalaron además el interés de estos acolchados para plantas pequeñas con sistemas radicales inicialmente superficiales.

La coincidencia con mi propuesta resulta notable.

No se trataba de pinsapos, pero sí de una especie forestal mediterránea, sometida a una fuerte sequía estival y estudiada en una región muy próxima desde el punto de vista climático.

Y el efecto se producía precisamente donde más nos interesa cuando hablamos de una plántula recién germinada: en los primeros centímetros del suelo.

 

Regenerado natural de pinsapo protegido con piedras  en la pista forestal del Caucón. Monte Pinar de Yunquera (Málaga). Fotografía de José Pino Díaz (1988).
Regenerado natural de pinsapo protegido con piedras  en la pista forestal del Caucón. Monte Pinar de Yunquera (Málaga). Fotografía de José Pino Díaz (1988).
 

¿Puede aumentar realmente la supervivencia?

La respuesta también cuenta con evidencias interesantes.

Otro experimento realizado en el sureste de España siguió durante nueve años el establecimiento de encinas sometidas a diferentes tratamientos de acolchado.

La supervivencia fue aproximadamente del 85 % con acolchado orgánico, 78 % con piedras y 50 % en el control. Los árboles protegidos mediante acolchado presentaron además un mayor desarrollo foliar.

Esto demuestra algo más importante que la simple conservación temporal de humedad.

Demuestra que una modificación de la superficie del suelo puede traducirse en una diferencia apreciable en la supervivencia de árboles mediterráneos.

Naturalmente, no podemos trasladar directamente esos porcentajes al pinsapo. Quercus ilex y Abies pinsapo son especies muy diferentes.

Pero el resultado sí confirma el principio general sobre el que se apoyaba mi propuesta:

conservar el agua del suelo durante la fase inicial de establecimiento puede mejorar las posibilidades de supervivencia de una planta leñosa mediterránea. 

¿Y las coníferas?

Los experimentos con coníferas mediterráneas ofrecen resultados más complejos.

En Pinus halepensis, el pino carrasco, se han realizado experiencias de protección y acolchado en ambientes áridos del sureste español. Los resultados muestran que determinados acolchados pueden modificar la humedad de las capas superficiales del suelo, aunque los efectos sobre la supervivencia a largo plazo dependen del material utilizado y de las condiciones del lugar.

Esto es importante porque demuestra que conservar agua no garantiza por sí solo la supervivencia.

También influyen:

  • la profundidad del suelo;
  • la capacidad de almacenamiento de agua;
  • el desarrollo de las raíces;
  • la competencia de la vegetación;
  • la intensidad de la sequía;
  • y las características del propio acolchado.

Por tanto, hoy no propondría simplemente "poner arena" como una receta universal.

Hablaría de un acolchado mineral adecuadamente diseñado, teniendo en cuenta la granulometría, el espesor, el color y las características del suelo. 

El primer verano es la prueba decisiva

Esta cuestión nos lleva directamente al pinsapo.

Una semilla que germina en primavera necesita tiempo para desarrollar su sistema radical. Si la humedad superficial desaparece rápidamente, la plántula puede entrar en estrés antes de haber conseguido explorar las capas profundas.

Pero si conseguimos retrasar la desecación, aunque sólo sea durante un periodo limitado, la situación puede cambiar.

Podemos imaginar la siguiente secuencia:

germinación

humedad superficial durante más tiempo

crecimiento de la raíz

exploración de capas más profundas

mayor capacidad de extracción de agua

mayores posibilidades de superar el verano.

Ésta es probablemente la forma más interesante de interpretar hoy aquella propuesta.

La arena no tendría que mantener húmedo el suelo durante todo el verano.

Bastaría con retrasar la desecación lo suficiente para que la joven planta pudiera avanzar en el desarrollo de sus raíces. 

El pinsapo no necesita simplemente sombra

La investigación sobre la regeneración natural del pinsapo introduce aquí una cuestión aparentemente paradójica.

Si la sombra es favorable para reducir la evaporación, podríamos pensar que las plántulas deberían sobrevivir mejor siempre bajo una cubierta forestal cerrada.

Sin embargo, los estudios de regeneración demostraron que la supervivencia puede ser mayor en determinados claros que en el interior del bosque.

Esto nos obliga a abandonar una interpretación demasiado sencilla del pinsapo como especie que simplemente "necesita sombra".

Lo que necesita es un microclima adecuado.

Un pequeño claro puede proporcionar suficiente luz para que la planta crezca, manteniendo todavía unas condiciones hídricas aceptables.

El problema aparece cuando la exposición aumenta tanto que la demanda evaporativa supera la capacidad de la planta para obtener agua.

Y aquí el acolchado mineral ofrece una posibilidad diferente.

En lugar de reducir necesariamente la radiación que recibe la planta, podemos intentar conservar el agua que recibe su raíz

La experiencia de Hoyo de Millán

En mi artículo de 1991 describía un ensayo realizado a partir de esta idea. Se sembraron semillas de pinsapo en hoyos y se cubrieron posteriormente con una capa de arena de aproximadamente 1–2 cm. El objetivo era conservar la humedad del suelo y reducir la rapidez con la que se producía la desecación durante el periodo estival.

La zona del Hoyo Millán en las fotografías de los vuelos de 1977 y de 2020. Se observa la pista forestal que discurre por la zona y la evolución de la vegetación después de los trabajos selvícolas y de repoblación y regeneración realizados. Autor del fotomontaje: José Pino Díaz.
La zona del Hoyo Millán en las fotografías de los vuelos de 1977 y de 2020. Se observa la pista forestal que discurre por la zona y la evolución de la vegetación después de los trabajos selvícolas y de repoblación y regeneración realizados. Autor del fotomontaje: José Pino Díaz.
 

Visto desde la perspectiva actual, aquel ensayo presenta una limitación evidente.

No fue diseñado como un experimento científico moderno. No disponíamos de parcelas control equivalentes ni de sensores que permitieran seguir continuamente la humedad y temperatura del suelo. Tampoco se realizó un análisis estadístico de la supervivencia.

Por ello, no podemos afirmar que aquel ensayo demostrara científicamente la eficacia de la técnica.

Pero tampoco debemos descartarlo.

Fue una experiencia de campo que partió de una observación real y que estaba sustentada por una hipótesis física concreta.

Y la investigación posterior ha demostrado que los mecanismos que proponíamos eran reales. 

Una observación, una hipótesis y una explicación

La historia tiene, en realidad, una estructura bastante sencilla.

Primero apareció la observación de José Pino Rivera:

unas plantas de pinsapo crecían satisfactoriamente junto a una pista forestal, a pesar de encontrarse en un lugar expuesto.

Después apareció la pregunta:

¿qué tenía aquel lugar de diferente?

La respuesta podía estar en la capa de material mineral.

A partir de ahí surgió la hipótesis:

la capa de arena estaba reduciendo la pérdida de agua del suelo.

Y finalmente se propuso reproducir artificialmente ese efecto mediante una fina cubierta mineral sobre los hoyos de siembra.

Treinta y cinco años después disponemos de una información que entonces no existía.

Sabemos que:

  • las plántulas de pinsapo son especialmente vulnerables a la desecación;
  • la disponibilidad de agua en el suelo es un factor fundamental para la especie;
  • los acolchados minerales reducen la evaporación;
  • la arena y la grava pueden interrumpir o dificultar el transporte capilar;
  • las superficies minerales modifican el balance energético;
  • y los acolchados pueden mejorar el establecimiento de especies forestales mediterráneas.
La cadena de evidencias es, por tanto, bastante coherente. 

Lo que todavía no sabemos

Conviene, sin embargo, mantener la prudencia.

No he encontrado un ensayo experimental publicado que haya demostrado específicamente que una capa de 1–2 cm de arena aumenta la supervivencia de plántulas de Abies pinsapo sembradas directamente en el monte.

Por tanto, sería incorrecto decir que la ciencia ha validado directamente la técnica que propuse en 1991.

Lo que sí podemos decir es algo más preciso:

La investigación posterior ha confirmado los principales mecanismos físicos y ecológicos en los que se basaba aquella propuesta y ha demostrado que los acolchados minerales pueden mejorar la conservación de agua y el establecimiento de árboles mediterráneos.

La propuesta concreta para el pinsapo sigue siendo una hipótesis que merece ser ensayada

¿Cómo podría comprobarse hoy?

Actualmente sería relativamente sencillo diseñar un experimento específico.

Podrían compararse, por ejemplo:

  • semillas o plántulas sin acolchado;
  • semillas o plántulas con una capa de arena;
  • plantas protegidas mediante sombreo;
  • y plantas con combinación de arena y sombreo.

Durante el experimento podrían medirse:

  • humedad del suelo;
  • temperatura;
  • radiación;
  • potencial hídrico;
  • crecimiento
  • desarrollo radical;
  • y supervivencia.

Sería especialmente interesante comparar diferentes granulometrías y espesores de la capa mineral.

Pero hay una variable que considero aún más importante que la propia humedad:

el tiempo durante el cual el suelo permanece por encima del umbral hídrico crítico para la planta.

Una pequeña reducción de la evaporación puede no representar una gran cantidad adicional de agua en términos absolutos. Sin embargo, puede proporcionar varios días o semanas más de humedad disponible.

Y esos días pueden ser decisivos para que una joven raíz alcance una mayor profundidad. 

Una técnica sencilla en un momento de cambio climático

La cuestión adquiere una nueva dimensión en el contexto actual.

Cuando escribí aquel artículo, la dificultad consistía en conseguir que las plantas superaran las condiciones naturales del verano mediterráneo.

Hoy las condiciones son todavía más exigentes.

El aumento de las temperaturas incrementa la demanda evaporativa de la atmósfera y las sequías pueden ser más intensas y prolongadas.

En estas circunstancias, cualquier técnica capaz de conservar una parte del agua disponible en el suelo puede adquirir interés para la restauración forestal.

No significa que una capa de arena vaya a resolver los problemas derivados del cambio climático.

Pero sí puede contribuir a mejorar las probabilidades de supervivencia durante la fase más vulnerable de la vida de un árbol.

Y además tiene una característica interesante: actúa sobre el suelo, no directamente sobre la planta. 

Volver sobre una idea de hace 35 años

Al releer ahora aquel artículo de 1991, me parece interesante comprobar cómo una observación aparentemente pequeña puede adquirir un significado diferente con el paso del tiempo.

En aquel momento disponíamos de mucha menos información sobre la fisiología del pinsapo y sobre la física de los acolchados.

Sin embargo, habíamos observado algo que llamaba la atención:

unas plantas jóvenes podían desarrollarse en una situación aparentemente desfavorable cuando el suelo estaba cubierto por material mineral.

La explicación propuesta fue que aquel material podía reducir la pérdida de agua.

Hoy la investigación científica permite comprender mucho mejor ese proceso.

La capa mineral puede:

  • reflejar parte de la radiación;
  • reducir el calentamiento superficial;
  • interrumpir la continuidad capilar;
  • aumentar la resistencia al transporte de vapor;
  • reducir la evaporación;
  • y mantener durante más tiempo la humedad disponible en los primeros centímetros del suelo.

No sabemos todavía si una capa de 1–2 cm de arena produce por sí sola una mejora significativa de la supervivencia del pinsapo.

Pero sabemos que la hipótesis sobre la que se apoyaba aquella propuesta es científicamente razonable

Quizá la clave esté en el micrositio

La experiencia también nos recuerda algo fundamental sobre la ecología del pinsapo.

Cuando hablamos de dónde puede vivir una especie, solemos pensar en grandes variables:

  • temperatura;
  • precipitación;
  • altitud;
  • orientación.

Pero para una semilla o una plántula puede ser mucho más importante lo que ocurre en unos pocos centímetros de suelo.

Un pequeño cambio en:

  • profundidad;
  • textura;
  • cobertura;
  • exposición;
  • humedad;
  • competencia;
puede convertir un lugar aparentemente inhóspito en un micrositio favorable.

La pista forestal había creado accidentalmente uno de esos micrositios.

La pregunta actual es si podemos reproducir deliberadamente esas condiciones favorables sin necesidad de modificar el conjunto del ecosistema.

Si la respuesta fuese afirmativa, estaríamos ante una herramienta sencilla para determinadas actuaciones de restauración. 

Una vieja propuesta que merece una nueva oportunidad

Después de revisar la literatura científica publicada desde 1991, mi valoración es, por tanto, prudente pero positiva.

La técnica concreta no ha sido validada experimentalmente para el pinsapo. Pero los principales mecanismos en los que se basaba han sido confirmados: 

  • Los acolchados minerales pueden conservar humedad.
  • La interrupción de la capilaridad puede reducir la evaporación.
  • El albedo puede modificar el balance energético de la superficie.
  • La humedad superficial es importante para las plántulas.
  • Y el déficit hídrico constituye uno de los principales factores que condicionan la supervivencia del pinsapo.

Todo ello hace que aquella pequeña experiencia de 1991 tenga hoy un interés renovado.

Quizá la enseñanza más sencilla sea también la más importante:

En la restauración de una especie mediterránea tan sensible al déficit hídrico como el pinsapo, no siempre se trata de quitarle el sol a la planta. A veces puede ser más eficaz impedir que el suelo pierda el agua que ya tiene.

Y quizá aquella capa de arena que hace 35 años parecía una solución demasiado sencilla merezca ahora ser estudiada de nuevo con las herramientas científicas actuales.

Una observación de campo se convirtió entonces en una hipótesis. La ciencia posterior ha demostrado que la hipótesis tenía fundamento. Falta todavía dar el último paso: comprobar si funciona realmente con el pinsapo. 

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Referencias bibliográficas

Arista, M. (1994). Supervivencia de las plántulas de Abies pinsapo Boiss. en su hábitat natural. Anales del Jardín Botánico de Madrid, 51(2), 193–198.

Jiménez, M. N., Fernández-Ondoño, E., Ripoll, M. Á., Castro-Rodríguez, J., Huntsinger, L. & Navarro, F. B. (2016). Stones and organic mulches improve the Quercus ilex L. afforestation success under Mediterranean climatic conditions. Land Degradation & Development, 27, 357–365.

Jiménez, M. N., Pinto, J. R., Ripoll, M. Á., Sánchez-Miranda, A. & Navarro, F. B. (2017). Impact of straw and rock-fragment mulches on soil moisture and early growth of holm oaks in a semiarid area. Catena, 152, 198–206.

Yuan, C., Lei, T., Mao, L., Liu, H. & Wu, Y. (2009). Soil surface evaporation processes under mulches of different sized gravel. Catena, 78, 117–121.

Effects of gravel mulch on water vapor transfer above and below the soil surface (2004). Agricultural Water Management, 67, 145–155.

Mesh-shelters provide more effective long-term protection than tube-shelters or mulching for restoration of Pinus halepensis in a Mediterranean arid ecosystem (2022). Frontiers in Forests and Global Change.

Pino Díaz, J. (1991). El Abies pinsapo Boiss. y sus limitaciones ecológicas. Boletín Informativo del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, nº 9, diciembre de 1991, pp. 20–25.

domingo, 7 de abril de 2024

Ruta por el monte de Yunquera (Málaga) en memoria del forestal Pepe Pino.

Esta ruta la hemos realizado en homenaje a Pepe Pino, Guarda Forestal/Agente Forestal/Agente de Medio Ambiente de los montes de Yunquera (Málaga) desde 1969 a 1983. 

Se trata de una ruta circular por el pinsapar y el pinar del monte Pinar de Yunquera, en lo que fue el cuartel de vigilancia nº 14 de la Reserva de Caza de la Serranía de Ronda. Recorreremos lugares, parajes e infraestructuras en los que Pepe Pino dejó su impronta profesional

Hemos elegido este recorrido que coincide parcialmente con la senda que construyó en febrero y marzo de 1970 desde la Cañada de las Palomas hasta el Puerto de Bellina, pasando por Duarte, Arenitas, Cueva del Hornillo, Puerto de Balsitas, Norte de Bellina y Puerto de Bellina, de 8.509 m de longitud.

 

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La ruta la iniciaremos en el Puerto del Saucillo. Para llegar aquí hemos empleado la pista forestal de Yunquera al Saucillo/Caucón, construida en octubre y noviembre de 1976. Pasaremos junto al Pinsapo Candelabro, árbol incluido en la monografía "Árboles y Arboledas singulares de Andalucía" (pág. 122). 

Continuaremos por la senda que nos lleva al Puerto de Bellina pasando por el pinsapar y los bosquetes de pino silvestre de la Cañada de los Mármoles (puedes ver la imagen de Miguel Álvarez Calvente de 1964 donde se aprecia la escasa vegetación que la cubría y las trabajos de repoblación forestal). 


Una vez en el puerto llegaremos al bosquete de cedros del Atlas, resultado de la repoblación realizada en la década de los sesenta. Tomaremos la senda hacia la Cañada de Bellina. En la Cañada de Bellina pasaremos junto al Pinsapo del Moreno, árbol incluido en la monografía "Árboles y Arboledas singulares de Andalucía" (pág. 126) (según un escrito de Pepe Pino, en marzo de 1975 medía 4,90 m en el perímetro de entrecasco, tenía una altura de 18 m y se le calculaba una edad de 225 años). 

Ascenderemos al Puerto de Balsitas (topónimo que alude a las antiguas explotaciones de nieve de la sierra). Haremos un descanso en la Fuente del Hornillo antes de descender, por la Umbría de la Chaparrera a través del pinsapar de Cuberos, al pinar de las Arenitas. Esta zona fue objeto de un terrible incendio forestal en diciembre de 1979

Pasado el enclavado de la finca Duarte penetraremos en una masa de pinar resultado de las repoblaciones forestales de la década de 1960. Las vistas a la Cueva del Agua, a la cuenca alta del Barranco del Hornillo (hacia el Tajo de las Albercas y a las Camaretas) y al Convento de las Nieves son espectaculares. Continuaremos por el pinar de Las Bañas (puedes ver la imagen de Miguel Álvarez Calvente de 1964 donde se aprecia la escasa vegetación que la cubría y las trabajos de repoblación forestal). 

 


Una vez en la pista forestal ascenderemos hacia la Cueva del Agua. La pista se construyó en el verano de 1982 cuando una sequía extrema amenazó la producción de planta de pinsapo del vivero de la Cueva del Agua. El vivero se cultivó desde febrero de 1972, para la producción de planta de pinsapo para la repoblación del monte (ese primer año se obtuvieron 40.000 plantitas de pinsapo en la parcela de 205 m2). Haremos un descanso junto al Pilar y el Majuelo de la Cueva del Agua, incluído también en la monografía "Árboles y Arboledas singulares de Andalucía" (pág. 88). 

Dejaremos la pista forestal y ascenderemos por una dura pendiente hasta el Puerto de las Tres Puertas. Desde aquí nos dirigiremos a nuestro punto de partida en el Puerto del Saucillo.

Breve historia de los trabajos forestales en el periodo 1956-1983

Los trabajos forestales en los montes de Yunquera se institucionalizan con el "Decreto de 14 de mayo de 1956 por el que se declara la utilidad pública y necesidad y urgencia de la ocupación, a efectos de su repoblación forestal, de diferentes terrenos situados en los términos municipales de El Burgo, Yunquera y Ronda, de la provincia de Málaga, para evitar que por efectos de la erosión disminuya ostensiblemente la capacidad de embalse del pantano del Conde de Guadalhorce". Tres años más tarde (1959) se firma el consorcio forestal de parte del monte Pinar de Yunquera, los terrenos que pertenecen a la cuenca del Río Turón, con el Patrimonio Forestal del Estado. En 1.961 el consorcio se amplía a la totalidad de la superficie del monte.

En 1959 el doctor ingeniero de montes José Ángel Carrera Morales, Jefe Provincial del Patrimonio Forestal del Estado en Málaga, crea y dirige el equipo técnico encargado de los trabajos, constituído por Miguel Álvarez Calvente, doctor ingeniero de montes, y por Ángel Campo Morate y Juan Rodríguez de Velasco y Rodríguez, ayudantes/peritos de montes. Años más tarde, en octubre de 1969, Carrera Morales incorpora al equipo al guarda forestal Pepe Pino, destinado en octubre al monte de Yunquera (Málaga). Se construyó en el monte una red de sendas y caminos de 33 km de longitud, además de dos pistas forestales para vehículos a motor, desde Yunquera al pinsapar (9 km) y desde la carretera de El Burgo a la Cueva del Agua (12 km), y la red contra incendios forestales alcanzó los 14 km de fajas cortafuegos. Entre 1968 y 1983 en el monte de Yunquera se repoblaron 768 ha de pinsapo, se realizaron 340 ha de claras y 1.625 ha desbroces y podas (Álvarez Calvente, 1996). Estas labores de repoblación y el resto de actuaciones forestales favorecieron la restauración natural del pinsapo y, con los años, la incorporación del monte Pinar de Yunquera al corazón del Parque Natural (1989) y del Parque Nacional (2018) de la Sierra de las Nieves.
 

miércoles, 8 de marzo de 2023

Observaciones sobre la diseminación y germinación del pinsapo en el pinsapar de Yunquera (J. Pino-Rivera, 1976).

En el cuadrante Sur-Oeste de la provincia de Málaga, incluida la Serranía de Ronda, se da un mosaico de microclimas, caracterizados por una gran falta de agua en verano y una evapotranspiración estival muy acusada. Circunstancias que condicionan la vegetación y que se hacen notar de manera extrema en las solanas y más débilmente en las umbrías [1].

En los tratados de selvicultura el pinsapo se clasifica como árbol de "media sombra" por sus requerimientos de luz durante la germinación y crecimiento inicial. En el monte de Yunquera (Málaga) las mejores masas de pinsapo se encuentran en las zonas de exposición Norte, que ofrecen mayor humedad y sombra (Pino Rivera, 1976).  

Una de las personas que más experiencia directa atesoró sobre los trabajos selvícolas realizados en el pinsapar de Yunquera fue José Pino, guarda forestal responsable del monte de Yunquera (Málaga) entre 1969 y 1983. De 1976 es su nota manuscrita [2] sobre la dispersión de las semillas de pinsapo. Anotó lo siguiente:

Según observaciones efectuadas, la reproducción natural se realiza después de la desintegración de la piña, quedando de ella solamente un eje o vástago interior, una vez separadas las brácteas que dejan en libertad el piñón o semilla, la cual por ser alada es dispersada por los vientos que en ese momento actúan.

La dispersión de las semillas, el área ocupada, depende de la velocidad del viento. El viento predominante en este área de la serranía es de componente Sur-Este, por ello las mejores masas de pinsapo se encuentran en las zonas de exposición Norte, que además ofrecen mayor humedad y sombra. Esta especie necesita mucha luz y poco calor. Si a la hora de la madurez de la piña el aire es suave y a su vez hay lluvias, la dispersión de la semilla se realizará en un área muy pequeña, por ello se vienen realizando siembras artificiales.

El área poblada natural está condicionada a la dirección de los vientos y a la pluviosidad anual, que debe ser del orden de los 800 milímetros anuales o más. Si en  verano cae algún chubasco las siembras o plantaciones están aseguradas.

Solamente puede asegurar su permanencia aquella semilla que ha tenido la posibilidad de germinar bajo la protección de una mata, arbusto o árbol, ha tenido contacto con el suelo lo suficiente para enraizar y ha vencido al principal enemigo natural de sus primeros años, el sol del periodo estival.

Las siembras hay que protegerlas bajo matas o taparlas con ramitas secas con el fin de que al germinar las semillas no sean quemadas por el sol. Igual ocurre con las plantaciones, hasta que las plantitas no tengan varios años de edad no puede quedar expuesta al sol del verano.

Imagen 1

Fotografía del manuscrito inédito de José Pino Rivera, de marzo de 1976, donde recoge observaciones sobre la diseminación y germinación del pinsapo en el pinsapar de Yunquera (Málaga). Fuente: Archivo de José Pino Rivera.
Imagen 1: Fotografía del manuscrito inédito de José Pino Rivera, de marzo de 1976, donde recoge observaciones sobre la diseminación y germinación del pinsapo en el pinsapar de Yunquera (Málaga). Fuente: Archivo de José Pino Rivera.
 

Entre 1976 y 1977 se abrió la pista forestal de la solana del Caucón, cuyo firme se mejoró con una capa de áridos. Transcurridos unos años, semillas de pinsapo germinaron y prosperaron en el margen de la pista a plena exposición al sol (ver Imagen 2).

Imagen 2

Fotomontaje realizado con dos imágenes del borde de la pista de la solana del Caucón, monte Pinar de Yunquera (Málaga). La imagen de la izquierda, de 1988, muestra un grupo de plantas de pinsapo alineadas en el margen de la pista. La imagen de la derecha, tomada en 2017, muestra el mismo grupo de pinsapos, casi treinta años después. Autor de la fotografías: José Pino-Díaz.
Imagen 2: Fotomontaje realizado con dos imágenes del borde de la pista de la solana del Caucón, monte Pinar de Yunquera (Málaga). La imagen de la izquierda, de 1988, muestra un grupo de plantas de pinsapo alineadas en el margen de la pista. La imagen de la derecha, tomada en 2017, muestra el mismo grupo de pinsapos, casi treinta años después. Autor de la fotografías: José Pino-Díaz.
 

Dos circunstancias favorecieron el arraigo, supervivencia y desarrollo de las plantitas de pinsapo. Pimera, el movimiento de tierras realizado al abrir la pista aumentó la capacidad de retención de agua del suelo, y, segunda, la capa de áridos con la que se mejoró el firme disminuyó la desecación y mantuvo suficiente humedad en el suelo. Tal como en los cultivos enarenados, la capa de áridos, de albedo alto, refleja una alta proporción de la radiación incidente (r = 0,26) y rompe la capilaridad del suelo bajo ella. 

Comentada tal circunstancia en la Jefatura Provincial del ICONA en Málaga, se realizó una experiencia de siembra en 1980 en la zona próxima al Hoyo de Millán (ver Imagen 3).

 Imagen 3

Fotomontaje realizado con dos imágenes del Hoyo de Millán, en el monte Pinar de Yunquera (Málaga). La imagen superior tomada en 1999, y la imagen inferior en 2017. Se observa la evolución de la vegetación árbórea de pinsapo y de pino carrasco en el periodo de 18 años transcurridos entre una y otra. Autores de las fotografías: Carlos Javier Pino Díaz y  José Pino-Díaz.

Imagen 3: Fotomontaje realizado con dos imágenes del Hoyo de Millán, en el monte Pinar de Yunquera (Málaga). La imagen superior tomada en 1999, y la imagen inferior en 2017. Se observa la evolución de la vegetación árbórea de pinsapo y de pino carrasco en el periodo de 18 años transcurridos entre una y otra. Autores de las fotografías: Carlos Javier Pino Díaz [3] y  José Pino-Díaz.
 
 
Se abrieron unos hoyos de repoblación, se cubrieron de capa de áridos finos de la zona y se sembraron con pinsapo. Actualmente la zona presenta un pinsapar joven y vigoroso (ver Imagen 4).

Imagen 4
 
La zona del Hoyo Millán en las fotografías de los vuelos de 1977 y de 2020. Se observa la pista forestal que discurre por la zona y la evolución de la vegetación después de los trabajos selvícolas y de repoblación y regeneración realizados. Autor del fotomontaje: José Pino Díaz.
Imagen 4: La zona del Hoyo Millán en las fotografías de los vuelos de 1977 y de 2020. Se observa la pista forestal que discurre por la zona y la evolución de la vegetación después de los trabajos selvícolas y de repoblación y regeneración realizados. Autor del fotomontaje: José Pino Díaz.
 

Bibliografía

[1] Pino-Díaz, J. (1991). El Abies pinsapo Boiss y sus limitaciones ecológicas. Boletín del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, 9, pp. 20-25.

[2] Pino Rivera, J. (1976). Texto manuscrito que recoge observaciones del autor sobre el Abies pinsapo Boiss en Yunquera (Málaga). Inédito. 

[3] Pino Díaz, C. J. (1999). Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss) con riego por goteo. Inédito.  

domingo, 22 de mayo de 2022

El incendio forestal del 19 y 20 de octubre de 1975 del Llano de los Jaguarzos, Monte Pinar de Yunquera (Málaga).

Los incendios forestales son la principal amenaza para el pinsapar de Yunquera. Recientemente ha sido publicado un estudio de Cortés-Molino, A., Aulló-Maestro, I., Fernandez-Luque, I., y otros (2020), que evalúa mediante nuevas técnicas el riesgo de incendio forestal del pinsapar de los Lajares del monte de Yunquera. Sus conclusiones son altamente preocupantes:   

Nuestros resultados muestran un alto riesgo de incendio para el mayor bosque continuo que queda de la especie arbórea relicta y amenazada A. pinsapo. Dicho riesgo, especialmente bajo condiciones de viento de levante, se encontró asociado a una notable presencia de modelos de combustible dominados por arbustos (M9). Utilizando datos aéreos de LIDAR y ForeStereo para evaluar la variabilidad espacial de la estructura del rodal en la zona, encontramos síntomas de estancamiento del rodal y declive del bosque bajo la actual política de conservación sin gestión (1). 

Desde 1959, año de la firma del primer consorcio del monte de Yunquera entre el Ayuntamiento y el Patrimonio Forestal del Estado, eliminadas las talas abusivas y regulado el pastoreo, los incendios forestales suponen el principal peligro del pinsapar yunquerano. 

Nos consta, según documentos del archivo personal del guarda forestal Pepe Pino, que ya en octubre de 1969, una vez se hizo cargo del mismo expuso a la Jefatura Provincial de Málaga su preocupación por el alto riesgo del monte frente a los incendios forestales y la necesidad de realizar trabajos de conservación y mantenimiento de las sendas, la creación de otras nuevas y la creación de una amplia red de fajas y áreas cortafuegos de protección contraincendios. 

Uno de los nuevos cortafuegos que propuso, el del Puerto del Llano de la Casa al Puerto del Cornicalejo, de 20 m de anchura y 2.850 m de longitud, abierto entre marzo y abril de 1970, situado al norte de la Solana del Caucón, el Hoyo Millán y el Llano de los Jaguarzos, tuvo una gran importancia en la extinción del incendio de 1975 del Llano de los Jaguarzos, que a continuación se describe.

El 19 y 20 de octubre de 1975 se produjo un incendio forestal en el Llano de los Jaguarzos que pudo suponer la destrucción de los pinsapares de las cañadas del Puerto del Saucillo y de los Mármoles del monte de Yunquera, pero que afortunadamente no lo fue gracias a la eficaz extinción del mismo. Pepe Pino en el parte del incendio describe la extinción y comenta que la red de cortafuegos desempeñó un papel fundamental en la extinción y constituyó un apoyo de primer orden al personal, distribuyéndose en otras zonas de más necesidad (Pino, 1975).

Según Rodríguez y Silva (1999), citando una comunicación oral de J. López Quintanilla, ya en 1926 se produjo un incendio forestal en la zona, originado en el Cerro de los Jaguarzos, próximo al Barranco de los Mármoles (2).

Según Pepe Pino (1975) el incendio se inició por causas desconocidas a las 16:25 h del 19 de octubre de 1975, en la parte baja del Llano de los Jaguarzos, y fue controlado a las 17:30 h del día siguiente. La zona está distante por sendas 5 km de Yunquera (en la fecha del incendio aún no se había construído la pista forestal de Yunquera al Puerto del Saucillo y al Caucón). El primer ataque se inició una hora después de dado el aviso del incendio. En la extinción actuaron 72 paisanos, 5 guardias civiles y 7 guardas forestales. Se quemaron 25 has arboladas de pino carrasco, especie más afectada, aunque tambien pino pinaster y algunos ejemplares de pinsapo. La superficie recorrida por el fuego fue de 30 has (ver Imagen 1).

 Imagen 1

Parte del incendio forestal del incendio del Llano de los Jaguarzos firmado por el guarda forestal Pepe Pino en Yunquera, a 20 de octubre de 1975. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
Imagen 1: Parte del incendio forestal del incendio del Llano de los Jaguarzos firmado por el guarda forestal Pepe Pino en Yunquera, a 20 de octubre de 1975. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.


En 1975 la zona incendiada tenía un aspecto parecido al que se muestra en la fotografía aérea del vuelo americano de 1956 (ver Imagen 2). En esta fotografía se observa el tramo del Camino de la Sierra, del Pimentón al Hoyo Millán y al Puerto del Saucillo. Aún no se había construído la pista forestal de Yunquera al Puerto del Saucillo y al Caucón.

Imagen 2

Composición realizada por el autor con la fotografía aérea del vuelo americano de 1956-57, el límite del monte de Yunquera y  algunos topónimos de la zona. Fuente de la fotografía aérea: Centro Nacional de Información Geográfica.
Imagen 2: Composición realizada por el autor con la fotografía aérea del vuelo americano de 1956-57, el límite del monte de Yunquera y  algunos topónimos de la zona. Fuente de la fotografía aérea: Centro Nacional de Información Geográfica.

 

El desarrollo de la extinción del incendio lo relata Pepe Pino en el parte de incendios (ver Imagen 3). Escribe lo siguiente:

"..., se procedió a partir a pie hasta el lugar del incendio ..., acompañado de los guardas forestales del ICONA con destino en El Burgo, D. Fco. Gómez Arjona y D. Fco. Romero Gil, y el guarda del ICONA en Alozaina, D. Antonio Santos Cózar, ..., atacando el incendio en sus puntos más peligrosos, desempeñando la red de cortafuegos existente un papel fundamental en la extinción, ya que se ahorró personal distribuyéndose en otras zonas de más necesidad, ... Con la ayuda del radioteléfono, el que suscribe estaba en contacto permanente con el guarda Arjona, auxiliándole con ayuda de personal que se trasladaba de otros puntos menos necesarios, al lugar más en peligro, habiéndose situado el guarda Arjona en la zona Norte, el guarda Pereña en la zona Sur, el guarda Duarte en la zona Sur-Oeste, el guarda Santos en la zona Norte-Este, el guarda Romero en la zona Sur-Este y el guarda Gago en la zona Sur, auxiliando al guarda Pereña, que requerido por el que suscribe al tener contacto con su hijo Salvador, se desplazó de El Burgo con 26 obreros especializados al lugar del incendio. Desde una atalaya  situada en la parte Este de la zona del siniestro ... coordinando así los esfuerzos y quedando extinguida la zona más peligrosa por su vegetación arbórea situada en los puntos Sur-Oeste-Norte, límites de los pinsapares con los pinares, hacia las tres de la madrugada, procediéndose después a la extinción de los focos menos peligrosos ..., quedando totalmente extinguido hacia las 17:30 h del día 20 ..."

Y continúa:

"Es de destacar la brillante colaboración de la Guardia Civil al mando del Teniente Jefe de Línea de Yunquera D. Juan Martín López, formada por el Sr. Comandante de Puesto y tres números, destacándose muy especialmente la actuación del Guardia Civil D. Francisco Lobo Guerrero que junto con el Guarda del ICONA D. José Duarte Lerena, tuvieron una brillante actuación en la extinción de la parte Suroeste del siniestro, evitando su propagación. Muy oportuna la actuación del retén del personal de El Burgo en la parte Suroeste, evitando la propagación hacia el sitio conocido por el Hoyo de Millán, zona de pinsapales. Es de destacar la labor del Guarda Francisco Gómez Arjona, al cual correspondió la zona con más vegetación y más quebrada y rocosa. Muy oportuna la colaboración prestada por el capataz Salvador Pereña, en la zona Norte, que al ser requerido por el que suscribe para auxiliar al Guarda Arjona, se desplazó con varios obreros evitando así la propagación hacia la zona Norte de un frente de llamas de mucho brío. Es de destacar la labor realizada del Guarda Romero y el Guarda Duarte que desde las 12 horas de la madrugada se desplazó con el que suscribe a la zona Este donde se evitó la propagación hacia el sitio Puerto del Cañuelo. Muy eficiente la labor de cuidado realizada por el Guarda Pereña acompañado por el Guarda Gago en la zona Sur e inmejorable actuación del personal civil."

 Imagen 3

Parte del incendio forestal de Octubre de 1975 del Llano de los Jaguarzos, monte de Yunquera (Málaga), redactado por Pepe Pino. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
Imagen 3:  Parte del incendio forestal de Octubre de 1975 del Llano de los Jaguarzos, monte de Yunquera (Málaga), redactado por Pepe Pino. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.


La fotografía aérea del vuelo interministerial de 1977 nos muestra la zona después del incendio de 1975 (ver Imagen 4). En esta fotografía se observa la pista forestal de Yunquera al Puerto del Saucillo y al Caucón, construída en octubre y noviembre de 1976 [ver Cuaderno de trabajo nº 6, de mayo de 1976 a diciembre de 1976, de la "Memoria forestal de los montes de Yunquera (1969-1985)].

Imagen 4

Composición realizada por el autor con la fotografía aérea del vuelo interministerial de 1973-1986), el límite del monte de Yunquera y  algunos topónimos de la zona. Fuente de la fotografía aérea: Centro Nacional de Información Geográfica.
Imagen 4: Composición realizada por el autor con la fotografía aérea del vuelo interministerial de 1973-1986), el límite del monte de Yunquera y  algunos topónimos de la zona. Fuente de la fotografía aérea: Centro Nacional de Información Geográfica.


Hoy en día la fotografía de satélite nos muestra una zona recuperada (ver Imagen 5).

Imagen 5

Composición del autor sobre imagen de satélite. Fuente de la imagen: Google Earth.
Imagen 5: Composición del autor sobre imagen de satélite. Fuente de la imagen: Google Earth.


Bibliografía

1.- Cortés-Molino, A., Aulló-Maestro, I., Fernandez-Luque, I., y otros (2020). Using ForeStereo and LIDAR data to assess fire and canopy structure-related risks in relict Abies pinsapo Boiss. forests. PeerJ 8:e10158. Accesible online en https://peerj.com/articles/10158/, recuperado el 21/05/2022.

2.- Pino Rivera, J. (1975). Parte del incendio forestal del 19 y 20 de octubre de 1975 del Llano de los Jaguarzos (Monte Pinar de Yunquera). 

3.- Rodríguez y Silva, F. (1999). Los usos tradicionales del monte y sus implicaciones en la aparición de los incendios forestales; una perspectiva desde los Pinsapares Andaluces, en Incendios históricos; una aproximación multidisciplinar, coord. Araque, E. UNIA. Accesible online en https://www.unia.es/es/publicaciones-libre-descarga/item/incendios-historicos, recuperado el 21/05/2022.

 

sábado, 26 de marzo de 2022

El incendio forestal del Barranco del Monje, en el monte de Yunquera (Málaga), del 7 y 8 de junio de 1975.

El Barranco del Monje, próxima su desembocadura en el Arroyo del Convento, cruza terrenos del Monte Pinar del Ayuntamiento de Yunquera (Málaga) y de fincas particulares. Aledaño al barranco, y también situado en el monte de Yunquera, se encuentra el Cerro de la Cruz.

El 1 de agosto de 1882 el diario "La Lealtad, diario político de Granada", recogió en su crónica regional el incendio que se declaró en el cerro de la Cruz del "monte pinar del Estado", y que recorrió unas 300 fanegas de superficie [aproximadamente 180 hectáreas], causando "pérdidas de consideración". 

La [Guardia Civil] de Yunquera ha cooperado eficazmente a la extinción en un incendio que se declaró en el monte pinar del Estado, conocido por el cerro de la Cruz, recorriendo el fuego unas 300 fanegas y causando pérdidas de consideración (1).

Según Pepe Pino, guarda forestal del Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) en el Barranco del Monje, el 7 y 8 de junio de 1975, tuvo lugar de nuevo un incendio forestal. 

Este último incendio afectó a una superficie de 20 hectáreas, 4 has de propiedad privada y 16 has del monte Pinar de Yunquera. El incendio quemó: 7.000 pinos, de diámetro mayor o igual de 20 cm; 11.200 pinos, de diámetro mayor o igual de 8cm; y, 4.220 pinos de diámetro menor de 8 cm (2).

Los trabajos de protección contraincendios forestales del monte, realizados a partir de 1969, cumplieron su cometido y el incendio no llegó a arrasar tanta superficie forestal como en 1882 (aprox. 180 hectáreas).

En las dos imágenes siguientes obtenidas del vuelo fotogramétrico de 1977 y de Google Maps (2021) se observa la zona del Barranco del Monje. Han pasado 44 años entre una y otra.

 Imagénes 1 y 2

Imagen 1: La zona incendiada del Barranco del Monje en dos imágenes aéreas: la imagen 1, correspondiente al vuelo de 1977, y la imagen 2, aspecto actual de la zona, obtenida de Google Earth.

Imágenes 1 y 2: La zona incendiada del Barranco del Monje en dos imágenes aéreas: la imagen 1, correspondiente al vuelo de 1977, y imagen 2, aspecto actual de la zona, obtenida de Google Earth.

Los yunqueranos que intervinieron en la extinción fueron: Fco. García López, Fco. Ruíz Díaz, Fco. Jiménez Rguez, Fco. Macías García, Fco. Lerena Martos, José Rguez. Díaz,  Antonio Rguez Gil, Manuel Ruíz Merino, Rafael Sibajas Teruel, José Ruíz García, Fco. Saborido Doña, Miguel Jiménez del Río, José Martín Toledo, Manuel Romero Duarte, Manuel Martín Calvo, Juan Guerrero Narváez, Antonio Sepúlveda Ruíz, José Fdez. Macías, Miguel Fdez. Macías, Diego Toledo Najarro, Rafael Gallardo Vera, Rafael Jiménez Frías, Manuel Martín Sánchez, Miguel Sibajas Fdez., José Teruel Beigbeder, Rafael Sánchez Gil, Rafael Sánchez Sánchez y José Duarte Lerena.

En la segunda mitad del siglo XX, para la extinción de incendios forestales en la provincia de Málaga era habitual que se solicitaran trabajadores de Yunquera. Dado aviso del incendio en el pueblo, los trabajadores voluntarios se concentraban en el Poyo y desde ahí partían, cuadrillas y víveres para varios días (embutidos, latas de conserva, pan, vino y tabaco), hacia los lugares donde eran requeridos. Esto fue así hasta que se constituyó un dispositivo provincial de defensa contra incendios forestales en Málaga. Los trabajadores forestales de Yunquera son muy reconocidos y solicitados y allá por 1973-1974 formaron los primeros retenes contra incendios forestales en la provincia de Málaga, junto con trabajadores de El Burgo.

NOTA: (Un texto similar y las imágenes se publicaron el día 05/07/2021 a las 22,17 horas en el grupo "Yunqueranos en Facebook"). 

 

Bibliografía

1.- La Lealtad (1882). Crónica Regional en La lealtad, diario político de Granada. Año XI, número 2803, de 1 de agosto, pág. 3. Accesible online en http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/publicaciones/numeros_por_mes.do?idPublicacion=102023&anyo=1882, recuperado el 31/05/2022.

2.- Pino Rivera, J. (1975). Parte del incendio forestal del 7 y 8 de junio de 1975 del Barranco del Monje (Monte Pinar de Yunquera). 

 

domingo, 6 de marzo de 2022

Trabajos en los montes de Yunquera de noviembre de 1973 a octubre de 1974.

Una vez creado el Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza  (ICONA), Decreto-Ley 17/1971, fue este organismo autónomo dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el que asumió la gestión de los montes públicos.

Los trabajos en los montes públicos los realizaba el ICONA por administración propia. En este método de ejecución los guardas forestales tenían un papel muy relevante, eran los responsables directos de la dirección, supervisión y control de los trabajos en los montes, con las correspondientes tareas administrativas  accesorias.

Durante este periodo se le da un gran impulso a la defensa del pinsapar de Yunquera contra incendios forestales mediante la construcción de fajas cortafuegos. En este tercer cuaderno de Pepe Pino, en sus hojas finales, hay una anotación (ver Imagen 1) que resume el conjunto de los trabajos de defensa contra incendios forestales realizados en el periodo; es el siguiente:

  •  7515 m. de fajas cortafuegos, de 15 m. de anchura, realizadas a mano en los siguientes lugares:
    •  615 m. Hoyo Millán.
    •  300 m. Castillejos.
    •  630 m. Castillejos.
    • 1290 m. Arca - Querencias.
    •  855 m. Mármoles - Hoya de Bellina.
    •  495 m. Andenes Cuchara - P. Bellina.
    • 1245 m. Loma Chaparrera.
    • 1155 m. Chaparrera - Peñón de Ronda.
    • 135 m. Chaparrera - Cuco
    •  795 m Puerto Saucillo.
  • 1665 m. de faja cortafuegos de 12 m de anchura de Hoyo Millán a Lajares.
  • 1025 m. de faja de 6 m. anchura junto a camino de herradura.
  • 1415 m. de de faja de 3 m. de anchura junto a camino de herradura.

 Imagen 1

Anotación de Pepe Pino en las hojas finales del cuaderno nº 3 que resume el conjunto de trabajos de defensa contra incendios forestales realizados en el periodo de noviembre de 1973 a octubre de 1974.
Imagen 1: Anotación de Pepe Pino en las hojas finales del cuaderno nº 3 que resume el conjunto de trabajos de defensa contra incendios forestales realizados en el periodo de noviembre de 1973 a octubre de 1974.

Cronológicamente el conjunto de trabajos forestales realizado en el periodo de noviembre de 1973 a octubre de 1974 es el siguiente:


AÑO 1973

  • NOVIEMBRE:
    • 2ª quincena: 
      • Entresaca de pinsapar.
  • DICIEMBRE:
    • 1ª quincena: 
      • Construcción de pasos de agua en la pista forestal del monte Morenas de Briñuela.
      • Construcción de abrevaderos para cabras monteses.
      • Preparación de semilla de pinsapo.
      • Entresaca de pinsapar.
    • 2ª quincena: 
      • Construcción de pasos de agua en la pista forestal del monte Morenas de Briñuela.
      • Construcción de abrevaderos para cabras monteses.
      • Entresaca de pinsapar.
      • Preparación de semilla de pinsapo (250 kg).

AÑO 1974

  • ENERO:
    • 1ª quincena: 
      • Construcción de pasos de agua en el monte Morenas de Briñuela. 
      • Construcción de un muro de 14,7 m x 2,3 m x 0,7 m.
      • Quema de restos de entresaca de pinsapos.
      • Construcción de abrevaderos para cabras monteses.
    • 2ª quincena: 
      • Construcción de pasos de agua en el monte Morenas de Briñuela. 
      • Construcción de abrevaderos para cabras monteses.
  • FEBRERO:
    • 1ª quincena:
      • Construcción de pasos de agua en el monte Morenas de Briñuela. 
      • Construcción de camino de herradura.
      • Preparación de semilla de pinsapo y sacar planta en vivero.
    •  2ª quincena: 
      • Construcción de camino de herradura (2.850 m en Bco. del Arca - Bco. de Enmedio - Cañuelo - Cañada de las Minas). 
      • Siembra de semilla de pinsapo.
  • MARZO:
    • 1ª quincena: 
      • Preparación de semilla de pinsapo. 
      • Siembra de 80 kg de semilla de pinsapo.
      • Plantación de planta de pinsapo en bolsa (10.500 bolsas plantadas).
      • Porte en caballería de planta de pinsapo en bolsa (10.500 bosas).
      • Construcción de camino de herradura (1930 m. de la Umbría de Los Lajares hasta Los Peros).
    • 2ª quincena:
      • Construcción de abrevaderos (abrevadero de la Fuente de la Perdiz).
      • Construcción de camino de herradura (500 m. en la cañada Corrales y senda de La Caína al Puerto de la Perra).
      • Siembra de 32.000 bolsas con semilla de pinsapo en el vivero de la Cueva del Agua.
      • Trabajos en el coto escolar "Los Arbolitos" para la celebración del Día del árbol con los niños de la escuela el 21 de marzo. Apertura de 800 hoyos para plantación de pinos. Construcción de un tramo de muro de mampostería en seco y reparación de otros tramos. 7 rollos de alambre de espino (1.750 m) y 3 kgr de grapas.
  • ABRIL:
    • 1ª quincena:
      • Siembra de pinsapo (20 kilos de semilla en la cabecera de Llano de la Casa).
      • Siembra de vivero a raíz desnuda (seis erillas con 10 kgr. de semilla de pinsapo y una erilla con 2 kgr. de piñón de pino pinaster).
      • Construcción de faja cortafuegos del Hoyo Millán al Saucillo (615 m). 
      • Limpieza de 300 m de faja cortafuegos en los Castillejos.
      • Construcción de un abrevadero de 1,50 x 0,60 x 0,30 m
      • Construcción de 950 m de camino de herradura.
      • Extinción de incendio forestal en la zona de Las Querencias (5 y 6 de abril).
    • 2ª quincena:
      • Construcción de fajas cortafuegos de los Castillejos, 630 m.
      • Construcción de camino de herradura desde la Era de la Caína hasta la altura del Peña de los Enamorados (2.000 m).
  •  MAYO:
    • 1ª quincena:
      • Construción de 165 m  de faja cortafuegos en el Cerro de Las Querencias. 
      • Construción de 1590 m de faja cortafuegos de 12 m de anchura abierto en el camino de Los Lajares.
      • Construcción de faja cortafuegos en Hoyo Millán. 
      • Construcción de camino de herradura (2.200 m, del Quejigal a cinco grajos Peña de los Enamorados).
    • 2ª quincena de mayo: 
      • Cultivo del vivero, cuidados y riegos.
      • Construcción de fajas cortafuegos.
      • Construcción de faja de ensanche de 3 m. de anchura en camino de herradura.
      • Construcción de camino de herradura (2.785 m. de Cerro Alto a Balsitas y de La Chaparrera a Las Camaretas y Hornillo).
  • JUNIO:
    • 1ª quincena: 
      • Construcción de faja cortafuegos (855 m, de hoyo Bellina a la Loma de La Chaparrera, y 495 m, de Andenes de la Cuchara  al Tajo de las Albercas).
      • Construcción de camino de herradura (finalización del camino del Hornillo y conexión del tramo del Hoyo Millán con el Picacho).
      • Limpieza del camino de herradura del Cañuelo al Llano de Los Jaguarzos (3.012 m).
      • Cultivo del vivero, cuidados y riegos.
    • 2ª quincena: 
      • Cultivo del vivero, cuidados y riegos.
      • Arado de faja cortafuegos con ganga (Puerto de Bellina, 4.725 m2).
      • Construcción de faja cortafuegos (1.140 m. en la Loma de la Chaparrera).
      • Arado de faja cortafuegos con ganga (10.125 m2 y 11250 m2).
      • Construcción de caminos de herradura (contorno norte de Los Jaguarzos y Cañada de Las Pesebreras, 1.800 m).
  • JULIO:
    • 1ª quincena: 
      • Construcción de fajas cortafuegos. 
      • Arado de faja cortafuegos (5.100 m2). 
      • Conservación de caminos de herradura, de la Loma de los Pilones, 2.389 m, y del Puerto de las Tres Puertas a Las Palomas y a la Loma de las Minas, 840 m.
      • Cultivo del vivero, cuidados y riegos.
      • Vigilancia de incendios desde la caseta del Cerro de Las Abejas.
      • Encalado y pintura de la caseta de vigilancia del Cerro de Las Abejas y reparación del camino de herradura de acceso. 
      • Construcción de un almacén de 28 m2.
    • 2ª quincena: 
      • Cultivo del vivero, cuidados y riegos.
      • Construcción de fajas cortafuegos.
      • Limpieza de cortafuegos (de la Loma de Los Pilones a Las Pesebreras, 2.010 m.)
      • Vigilancia de incendios desde la caseta del Cerro de Las Abejas.
  •  AGOSTO:
    • 1ª quincena: 
      • Construcción de fajas cortafuegos (Andenes de la Cuchara, 465 m,  Loma Cabello a Loma de la Caína, 525 m, y Cerro de La Cruz hacia el Convento, 465 m.
      • Limpieza de 200 m de orillas dobles en Los Lajares con poda de árboles en el pinsapal.
      • Limpieza de fajas cortafuegos: 2.000 m en la Loma Cabello y 1.300 m en la Loma del Picacho. 
      • Vigilancia de incendios desde la caseta del Cerro de Las Abejas.
      • Cultivo del vivero, cuidados y riegos.
    •  2ª quincena;
      • Construcción de fajas cortafuegos (Loma de La Cruz, 1.035 m., y Peñón de Ronda, 600 m).
      • Vigilancia de incendios desde la caseta del Cerro de Las Abejas.
      • Extinción de incendio forestal en el Puerto de Las Abejas (22 de agosto).
      • Limpieza de fajas cortafuegos (3.326 m., de La Macetilla al Filar de Las Minas).
      • Cultivo del vivero, cuidados y riegos.
  • SEPTIEMBRE:
    • 1ª quincena: 
      • Salida de cuadrilla para la extinción de incendio forestal en Istán (2 de septiembre). 
      • Limpieza de faja cortafuegos: de Las Querencias a la Cañada del Arca, 650 m;  de la Cañada del Arca al Tajo del Arca, 300 m; y del abrevadero de los Algarabejos a Las Arenitas, 1.587 m. 
      • Cultivo del vivero, cuidados y riegos.
      • Limpieza de faja cortafuegos: desde el Filar de Las Minas al abrevadero de los Algarabejos y desde Las Camaretas al Cerro del Muelle, 3.287 m.
      • Vigilancia de incendios desde la caseta del Cerro de Las Abejas. 
    • 2ª quincena:
      • Limpieza de faja cortafuegos: desde el Tajo del Arca a Los Castillejos, 970 m.
      • Limpieza de fajas cortafuegos en el monte de las Morenas de Breñuelas con tractor marca Deutz 1250 HP, 25 horas. Yunquera, faja cortafuegos del Sallo, 7 horas. 
      • Siembra de pastizal para las cabras monteses [arvejas y avena (188 kg), cebada (66,5 kg), y abono super (1 saco)].  
      • Vigilancia de incendios desde la caseta del Cerro de Las Abejas. 
      • Limpieza de fajas cortafuegos.
      • Reparación de la caseta de vigilancia de incendios del Cerro de Las Abejas.
      • Extinción del incendio forestal de Las Lomas (29, 30 y 31 de septiembre). 
        • Superficie quemada:
          • 1,5 has. Con 25 pinos carrascos quemados, 19 olivos soflamados, 3 encinas soflamadas, y 5 pimpollos de encina soflamados. 
          • 6 has de almendros.
    • OCTUBRE:
      • 1ª quincena:
        •  Extinción del incendio forestal de Las Lomas (1 y 2 de octubre). 


miércoles, 2 de marzo de 2022

Trabajos en los montes de Yunquera de abril de 1972 a diciembre de 1973.

El Guarda Forestal Pepe Pino en el pinsapar de Yunquera. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
Se ha comentado en la entrada anterior que en aquellos años los trabajos en el monte los ejecutaba la propia Administración y que los guardas forestales eran los responsables de su dirección, supervisión y control, además de la elaboración mensual de las listillas de pago a los trabajadores.
 
Pepe Pino (en la imagen en el pinsapar de los Lajares) en su segundo cuaderno, correspondiente al periodo que va de abril de 1972 a diciembre de 1973, anota muy diversos trabajos: reparación y construcción de  nuevos caminos de herradura, limpieza y construcción de nuevos cortafuegos, construcción de abrevaderos para cabras monteses, recogida de piñas de pinsapo, repoblación de plantitas de pinsapo en bolsa, cultivo del vivero, etc. (en el monte del Ayuntamiento de Yunquera). Por su parte, en el monte de las Morenas de Briñuela, finalizados los trabajos de repoblación de pinar, hubo que controlar la plaga de conejos que amenazó el repoblado y se construyó la pista forestal (desde la carretera de Yunquera a El Burgo hasta el cortijo de las Morenas).  

Cronológicamente la distribución temporal de los trabajos fue la siguiente:

Año 1972

  • ABRIL:
    • 2ª quincena:
      • Construcción de cortafuegos nuevo del puerto de la Cruz al filar del Peñón.
      • Siembra de semilla de pino silvestre en vivero (79 m2).
  •  MAYO:
    • 1ª quincena: 
      • Construcción de cortafuegos y limpieza cortafuegos (del filar de las Minas al Alcornocalejo)
  •  JUNIO:
    • 1ª y 2ª quincena: 
      • Desconeje con lazos en el monte Morenas de Briñuela.
  • JULIO:
    • 1ª y 2ª quincena:
      • Vigilantes de incendios en el cerro de Las Abejas.
  • AGOSTO:
    • 1ª y 2ª quincena: 
      • Desconeje con lazos en monte Morenas de Briñuela. 
      • Vigilantes de incendios en el cerro de Las Abejas.
  • SEPTIEMBRE:
    • 1ª y 2ª quincena: 
      • Desconeje con lazos en monte Morenas de Briñuela. 
      • Vigilantes de incendios en el cerro de Las Abejas.
  • OCTUBRE:
    • 1ª quincena:
      • Recogida de piña de pinsapo en Monte Pinar.
    • 2ª quincena: 
      • Recogida de piña de pinsapo en Monte Pinar.
      • Plantación de bolsitas de pinsapo en Fuente de la Chaparrera en Monte Pinar.
  • NOVIEMBRE:
    • 1ª quincena:
      • Plantación de bolsitas de pinsapo en Monte Pinar.
      • Preparado de piñón de pinsapo.
      • Plantación de marras en el monte Morenas de Briñuelas.
    • 2ª quincena:
      • Plantación de marras en el monte Morenas de Briñuelas.
      • Plantación de bolsitas de pinsapo en Puerto Bellina y Cueva del Agua en Monte Pinar.
      • Reparación de caminos de herradura en el monte Pinar.
      • Preparado de piñón de pinsapo.
  • DICIEMBRE:
    • 1ª quincena:
      • Reparación de caminos en el monte Pinar. Desde el Pimentón al *puerto de las Tres Puertas, desde el puerto del Prado Caballo a la Reverta, desde el puerto de Bellina a la parte baja de la Cueva del Hornillo, desde la Fuente del Sallo al Puerto Breñuelas. Total 10200 m.
    •  2ª quincena: 
      • Reparación de caminos de herradura (senda mejorada para trabajos y servicios de vigilancia) en el monte Pinar. Desde el puerto de las Palomas a la Cueva de las Palomas, desde el puerto de Bellina a inmediaciones de la umbría del Hornillo. 

 

Año 1973

  • ENERO:
    •  2ª quincena:
      • Reparación de caminos de herradura en el monte Pinar.
  • FEBRERO:
    • 1ª y 2ª quincena:
      • Cultivo de plantita de pinsapos en el vivero de la Cueva del Agua en el monte Pinar.
  • MARZO:
    • 1ª quincena:
      • Cultivo de plantita de pinsapos en el vivero de la Cueva del Agua en el monte Pinar.
    • 2ª quincena:
      • Construcción del cortafuegos nuevo de la loma de Cabello (900 m.).
  • ABRIL:
    • 1ª quincena:
      • Construcción de cortafuegos nuevos en la "Loma de las Pesebreras", 206 m. 
      • Construcción de camino de herradura en los Lajares.
    • 2ª quincena: 
      • Colocación de señales de la Reserva Nacional de Caza. 
  • MAYO:
    • 1ª quincena: 
      • Colocación de señales de la Reserva Nacional de Caza. 
      • Escarda del repoblado de pinar del monte Morenas de Briñuela.
      • Limpieza del cortafuegos del Llano de la Casa.
    • 2ª quincena:
      • Limpieza del cortafuegos de Las Minas a la Cañada de Güarte.
  • JUNIO:
    • 1ª quincena:
      • Limpieza del cortafuegos de la cañada de Güarte al peñón de Ronda.
      • Reparación de caminos de herradura.
    • 2ª quincena:
      • Limpieza de cortafuegos.
      • Trabajos contra plagas forestales.
      • Reparación de caminos forestales.
  • JULIO:
    • 1ª quincena: 
      • Limpieza de cortafuegos.
    • 2ª quincena: 
      • Cortafuegos en el morenas de Briñuela.
      • Limpieza de cortafuegos.
      • Recolección de piña de pino carrasco.
  • AGOSTO:
    • 1ª quincena: 
      • Desbroce y limpieza de cortafuegos.
      • Recolección de piña de pino carrasco.
      • Colocación de señales de la Reserva Nacional de Caza. 
      • Construcción de la pista forestal de acceso al monte Morenas de Briñuela.
    • 2ª quincena:
      • Construcción de la pista forestal de acceso al monte Morenas de Briñuela.
      • Preparación de piñón.
  • SEPTIEMBRE:
    • 1ª quincena: 
      • Construcción de la pista forestal de acceso al monte Morenas de Briñuela.
      • Construcción de la explanada de la casa forestal de Yunquera.
    • 2ª quincena: 
      • Construcción de la explanada de la casa forestal de Yunquera.
      • Construcción de cunetas en la pista forestal de acceso al monte Morenas de Briñuela.
  • OCTUBRE:
    • 1ª quincena:
      • Construcción de cunetas en la pista forestal de acceso al monte Morenas de Briñuela.
      • Recolección de piña de pinsapo en los Lajares.
      • Colocación de cebos para plagas de pinsapo. Preparación de piña en el sequero.
    • 2ª quincena:
      • Recolección de piña de pinsapo.
      • Preparación de piña de pinsapo.
      • Colocación de cebos para plagas de pinsapo.
  • NOVIEMBRE:
    • 1ª quincena:
      • Preparación de semilla en el sequero.
      • Clareo de pinsapos.
    • 2ª quincena: 
      • Preparación de semilla en el sequero.
      • Construcción de pasos de agua en la pista forestal de acceso al monte Morenas de Briñuela.
      • Construcción de abrevaderos para cabras monteses.
      • Construcción de pasos de agua en la pista forestal de acceso al monte Morenas de Briñuela.
  • DICIEMBRE:
    • 1ª quincena:
      • Clareo de pinsapos.
      • Construcción de pasos de agua en la pista forestal de acceso al monte Morenas de Briñuela.
      • Construcción de abrevaderos para cabras monteses.
      • Preparación de semilla.
    • 2ª quincena:
      • Construcción de pasos de agua en la pista forestal de acceso al monte Morenas de Briñuela.
      • Construcción de abrevaderos para cabras monteses.

La apertura en agosto de la pista forestal al monte Morenas de Briñuela precisó en algunos tramos del empleo de explosivos para romper la roca. Los trabajos con explosivos requirieron un control diario riguroso de la pólvora, mecha y fulminante empleados. En total se emplearon 225 kg de dinamita, 600 m de mecha y 600 fulminantes.