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domingo, 5 de octubre de 2025

Los bosquetes de pinsapo de la Umbría del Peñón de la Cruz de Víznar y Collado de la Alfaguara

En España a finales del siglo XIX y principios del siglo XX la opinión pública estaba muy preocupada por las terribles consecuencias de las inundaciones provocadas por el desbordamiento de ríos y torrentes. En respuesta, el Gobierno aprobó el Real Decreto de  7 de febrero de 1888 sobre repoblación de las cabeceras de las cuencas hidrográficas de España [1]. En la exposición de motivos se indicaba: 

Es hoy un axioma que el problema hidronómico se contiene por entero en el dasonómico: la vida de los valles está sometida á la de las montañas; los ríos, por ser primero riachuelos, y antes arroyos, y manantiales, tienen que ser por fuerza lo que éstos hayan sido. Las cordilleras, las montañas, son la patria de los árboles, la patria de los grandes vegetales; mas, por desdicha nuestra, causas históricas, de todos conocidas, han hecho casi desaparecer nuestra arboleda, amenazando con la desaparición también del suelo vegetal, porque en esas mismas montañas, cuando no hay vegetación, cuando no quedan árboles que detengan el movimiento del suelo, las corrientes de sus laderas, engrosadas por las lluvias, se precipitan por las vertientes, dejándolas descarnadas y estériles, haciendo cada vez más profundos los pliegues del terreno y más difícil el aprovechamiento de las aguas, aun en los llanos. Y cuando esto sucede, los torrentes bajan impetuosos, y ya no hay muros que basten á detener su fuerza.

 

Entrado el nuevo siglo, el Real Decreto de 7 de junio de 1901 organizó y amplió el Servicio Hidrológico Forestal [2], dando continuidad a lo realizado hasta esa fecha en esta materia, y estableciendo que:

Art. 2.° Será objeto de este servicio la repoblación, extinción de torrentes y restauración de montañas en todas las principales cuencas hidrológicas de España que reclamen el acrecentamiento y buen régimen de las aguas de sus principales corrientes, así como la repoblación de las dunas, de las fronteras de la Nación para la defensa de la misma y la ictícola. 

 

El Servicio, dependiente de la Inspección de Repoblaciones forestales e ictícolas, se organizó en diez Divisiones hidrológico-forestales. Estas a su vez se dividían en Secciones.  

La 7ª División del Guadalquivir, ubicada en Sevilla, comprendía la cuenca del río Guadalquivir y las de todos los que vierten sus aguas desde el cabo de Tarifa hasta la frontera de Portugal. En 1902 contaba con la Sección de Dunas de la provincia de Huelva y las secciones de la Cuenca del Genil y del Guadiana Menor, con sede en Granada. En 1904 fue suprimida y al año siguiente fue creada de nuevo, pasando a denominarse 5ª División. Contaba con las siguientes secciones: 1ª sección, Dunas de la provincia de Huelva; 2ª sección, Dunas de la provincia de Cádiz; 3ª sección, Cuenca del Genil; y, 4ª sección, Cuenca del Guadalfeo. En 1907 se le incorporó la 5ª sección, Montes de Málaga. 

 

Los trabajos de repoblación hidrológico-forestal de los montes "Dehesa de la Alfaguara" de Alfacar (GR-30011-AY) y "Sierras" de Víznar (GR-30018-AY) de 1907.

El diario El Defensor de Granada en su edición del 27 de diciembre de 1907 (ver Imagen 1) publicó una noticia sobre los trabajos de la 5ª División hidrológico-forestal del Guadalquivir, Sección Cuenca del Genil, en los montes de Alfacar y Víznar (Granada) [3]. El informe completo está accesible en La Revista Montes [4]. 

  

 Imagen 1

 

Imagen1: Detalle de la portada de El Defensor de Granada: diario político independiente, año XXIX, núm. 14386, de 27/12/1907. Fuente: Biblioteca Digital de Andalucía.

 

Por su interés se reproduce parcialmente la noticia:   

Siendo los trabajos verificados durante el año de 1907 una continuación de los realizados en años anteriores que no han sido dados a conocer más que en los documentos oficiales que determinan las instrucciones del servicio, parece natural hacer mención de ellos, siquiera sea brevemente para no dar demasiada extensión a estos apuntes.

En la meseta o valle de los Prados del monte Alfaguara se construyeron cuatro viveros que en su totalidad miden una superficie de 12 y media áreas, sembrados de pinos laricio, pinaster, halepensis y silvestres, de pinsapos, algunos robles y olmos, de los que han sacado para trasplantes las plantas necesarias, restando en la actualidad aquellos que han podido resistir las bajas temperaturas, algunas de -18º, y los ataques de insectos, roedores y pájaros. 

Un nacimiento denominado Fuente de la Casilla próximo a los viveros, surtía a estos  de las aguas necesarias para el riego, que eran conducidos a una charca repartidora primero y después por medio de tajeas y tuberías de barro a dos estanques construidos de barro a dos estanques construidos al efecto en sitios adecuados del vivero.

Se practicó una siembra de asiento en el monte "Sierras" de Víznar y su resultado no ha sido muy satisfactorio debido sin duda en gran parte a la extrema sequía que hizo morir muchos ejemplares en el estío de 1907.

Se han practicado plantaciones con las especies criadas en el vivero de pino laricio y pinaster y con el roble Q. pedunculata. El número total de hoyos abiertos y plantados fue de 67.000, 17.000 en el monte "Dehesa de Alfaguara" y 50.000 en el denominado "Sierras" de Alfacar y Víznar respectivamente, y ocupando una extensión total de 28 hectáreas.

No tanto como la siembra de que se ha hecho mención, han sufrido sin embargo bastante las plantas trasplantadas, por las extremas sequías de los años anteriores.

Finalmente se construyeron dos caminos, uno de mayor anchura y provisto de cunetas y obras de saneamiento que parte de los viveros en dirección a Alfacar, midiendo 905 metros, y otro verdadera senda  sin cunetas que tiene su origen en los indicados viveros, y cruzando en parte el monte Alfaguara y Sierras de Víznar con una longitud de 3.646 metros, sale fuera de la Sección, facilitando la entrada a la misma y particularmente al monte de Víznar.

En el año que termina se han practicado entre otros trabajos la reforma y ampliación de los viveros con uno nuevo que mide 17,5 áreas, suficiente extensión para las necesidades de gran parte de la Sección.

La fuente de "La Casilla" se ha limpiado y saneado cubriéndola con una caseta para que sus aguas, deliciosamente potables, puedan ser utilizadas a más del riego para las necesidades del personal y ganados.

A fin de aumentar el caudal de agua por ser mayor la cabida de los viveros se alumbró una fuente con el nombre de los "Pajareros", y siendo aún de mayor calidad su agua que la anteriormente citada, se la cubrió, por lo que resulta igualmente aprovechable como potable.
La primera fuente en máximo estiaje da 4.075 m3 y la segunda 2.722, total 6.797 en las 24 horas, cantidad que ha aumentado bastante desde que se iniciaron las primeras lluvias y que es suficiente para las necesidades del vivero.

Para aprovechar el agua todo lo posible se recoge por medio de tuberías en tres estanques, uno antiguo y dos recientemente construidos, de mampostería hidráulica y enterrados que comunican entre sí.


Los viveros han sido cercados con alambre espino y profunda zanja mientras se cría el espino natural que constituye una sólida, eficaz y económica defensa de los mismos. Totalmente sembrados los 267 tablares, 165 de nuevo cultivo con pinsapo, pinos pinaster, silvestres, laricios, halepensis, cipreses, arces, robles, castaños, acacias, abetos, eucaliptos y otras especies como ensayo en menor cantidad, esperan un poco de clemencia en la extrema temperatura a que se les somete para cumplir la misión a que se les destina y auxilia con el trabajo del hombre.   
...
Con las especies de pino laricio, pinaster y halepensis y con el ciprés, se han sembrado por el sistema de cuadros, distanciados dos metros entre sí, 33 hectáreas en vez de las 25 propuestas, en los montes "Alfaguara" y "Viznar", empleándose más simiente que la que ordinariamente suele emplearse por las circunstancias  especiales en que, y a causa del tiempo que hizo retrasar las operaciones, se ha verificado la siembra.
...

 

Los viveros del monte de La Alfaguara, que la 5ª División hidrológico-forestal construyó a principios del siglo XX, proporcionaron la planta (pinsapo, pinos pinaster, silvestres, laricios, halepensis, cipreses, arces, robles, castaños, acacias, abetos, eucaliptos y otras especies) que fue empleada durante las décadas siguientes en la repoblación de los montes de la comarca. Estas repoblaciones forestales generaron nuevos ambientes naturales en las montañas. En 1989 presentaban un estado de conservación significativo, lo cual propició la selección y posterior inclusión del Parque Natural de la Sierra de Huétor en el Inventario de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía. Los montes públicos de los términos municipales de Alfacar, Beas de Granada, Cogollos Vega, Nívar, Huétor Santillán y Víznar suponen el 93% de la superficie del parque natural. 

 

Naturalización del Abies pinsapo Boiss, a partir de repoblación, en el Parque Natural de la Sierra de Huétor (Granada)

La naturalización de dos bosquetes del pinsapo procedentes de las repoblaciones de principios del siglo XX, el de la Umbría del Peñón de la Cruz de Víznar, sobre una superficie de 18 ha, y el del Collado de la Alfaguara, de 0,2 ha, han sido objeto de estudio por J.A. Hita (1997) [5]. Los dos bosquetes están separados entre sí un km en línea recta y entre ellos se localizan algunos ejemplares dispersos. 

 

 Imagen 2

 

Imagen 2: Comunidad vegetal de la Umbría del Peñón de Víznar. Fuente: Hita, J. A (1997). Comportamiento de Abies pinsapo Boiss., a partir de repoblación, en el Parque Natural de la Sierra de Huétor (Granada, España). 

 

Hita realizó un estudio ecológico y fitosociológico de la vegetación de la zona (ver imagen 2), analizó la estructura poblacional de los dos bosquetes (ver Imagen 3) y evaluó su grado de adaptación. Como conclusión determinó que el grado de naturalización del pinsapo era tal que la especie se comporta como climácica dominante. Respecto a los pinsapos existentes en otras zonas del parque (Bolones, Puerto Blanco, etc.), aprecia también su buena adaptación y apunta a que podrían en el futuro dar lugar a poblaciones naturalizadas.

 

 Imagen 3

Imagen 3: Tablas con datos de los bosquetes de pinsapo de la Umbría del Peñón de la Cruz de Víznar y Collado de la Alfaguara. Año 1997. Fuente: Hita, J. A (1997). Comportamiento de Abies pinsapo Boiss., a partir de repoblación, en el Parque Natural de la Sierra de Huétor (Granada, España). 

 

Otros trabajos han citado los pinsapos de los montes de Alfacar y Víznar (Granada). De 2001 es el trabajo Expansión naturalizada de Abies pinsapo en España publicado en las Actas del III Congreso Forestal Español [6]. Los autores presentan un listado de diez localidades españolas con experiencias de expansión y naturalización del pinsapo en hábitat forestal (entre paréntesis el año de repoblación): Masjoan, Espinelves (Girona) (1860-1911); Monte La Jurisdiscción, S. Lorenzo de El Escorial (Madrid) (1905); Sierra de la Alfaguara, Víznar (Granada) (1905); Monte Fuentes del Villar, Orcajo, (Zaragoza) (1920); La Bacha, Roncal (Navarra) (1915); Ternero, enclave de Burgos en la Rioja (Sajazarra) (1940); Tello y Hoya del Manzano, Lanjarón (Granada) (1958-1965); Monte Refalgarí, La Cenia (Tarragona) (1965); El Monte, Leza (La Rioja) (1975); y, Sierra de la Almijara, Canillas de Albaida (Málaga) (1977). 

Recientemente, en el 9º congreso Forestal Español (Gijón, junio de 2025), se ha presentado un trabajo sobre las Primeras intervenciones de corrección hidrológico-forestal en la provincia de Granada, de M.A. Mesa y M. Simón (2025) [7].

También, en la Revista Montes en su último número (tercer trimestre de 2025), se ha publicado un artículo sobre el Pinsapar de Víznar de A. Pulido Pastor [8]. El  autor, siguiendo el sendero Cueva del Agua del Parque Natural de la Sierra de Huetor (ver Imagen 4), asciende por el Barranco de la Umbría y describe y muestra con fotografías la situación actual del bosquete de pinsapo. Concluye proponiendo su uso como núcleo de producción de semilla para extender la especie hacia levante (resto de Cordillera Bética, Sistema Ibérico).

 

  Imagen 4

Imagen 4 : Detalle del mapa del sendero señalizado Cueva del Agua. Fuente: Ventana del visitante, Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Junta de Andalucía [9]. 

 

Bibliografía y notas

[1] España. Real Decreto sobre repoblación de las cabeceras de las cuencas hidrográficas de España. Gaceta de Madrid, de 07/02/1888, núm. 38, pp. 325 a 326.  Consultado el 05/10/2025, accesible online en https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1888/038/A00325-00326.pdf

[2] España. Real Decreto organizando el servicio hidrológico forestal. Gaceta de Madrid, núm. 160, de 09/06/1901, pp. 957 a 959. Consultado el 05/10/2025, disponible online en https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1901/160/A00957-00959.pdf

[3] Hidrología Forestal. Cuenca del Genil. El Defensor de Granada: diario político independiente, año XXIX, núm. 14386, de 27/12/1907. Consultado el 05/10/2025, disponible online en https://www.bibliotecadigitaldeandalucia.es/catalogo/es/publicaciones/numeros_por_mes.do?idPublicacion=1033873&anyo=1907

[4] Quinta División hidrológico-forestal del Guadalquivir. Revista Montes, núms. 751, 754, vol. XXXII, año 1908, pp. 347-51, 452-458. Consultado el 05/10/2025, disponible online en  https://www.revistamontes.net/Buscador.aspx?id=10516

[5] Hita, J. A (1997). Comportamiento de Abies pinsapo Boiss., a partir de repoblación, en el Parque Natural de la Sierra de Huétor (Granada, España). Ars Pharm núm. 38 (4), pp. 375-383. Consultado el 05/10/2025, disponible online en http://hdl.handle.net/10481/68781

[6] Soto, D.,  García Viñas, J.I. y Pérez Bujarrabal, E. (2001). Expansión naturalizada de Abies pinsapo en España. Actas del 3 Congreso Forestal Español. Consultado el 05/10/2025, disponible online en https://secforestales.org/publicaciones/index.php/congresos_forestales/article/view/15908/15751

[7] Mesa Garrido, M. A. y Simón López. M. (2025). Primeras intervenciones de corrección hidrológico-forestal y restauración del paisaje en la provincia de Granada 1901-1939. Actas del 9 Congreso Forestal Español. Consultado el 05/10/2025, disponible online en https://9cfe.congresoforestal.es/wp-content/uploads/2025/9cfe-1195.pdf

[8] Pulido Pastor, A. (2025). Pinsapar de Víznar, una joya forestal a las puertas de Granada. Revista Montes, núm 162, pp. 19-24.  Consultado el 05/10/2025, disponible online en https://www.researchgate.net/publication/395268570

 [9] Sendero señalizado Cueva del Agua. Ventana del visitante, Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Junta de Andalucía. Consultado el 05/10/2025, disponible online en https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal/documents/20151/a5b6d034-092b-1cba-d905-c64f61693aee

 

domingo, 27 de julio de 2025

Experiencia de un selvicultor francés de la Alta Provenza (Francia): el pinsapo, años de adaptación y futuro prometedor.

Se presenta a continuación una breve reseña del artículo Le sapin d’Espagne, Abies pinsapo, une expérience en Haute-Provence, de André Morel Amic, publicado en Forêt Méditerranéenne en 1983 (las imágenes son del artículo) [1].

En el artículo, Morel Amic, socio gerente de la Agrupación Forestal de los Bosques de Esclapon-Bas, comparte sus observaciones sobre los pinsapos que, a partir de un bosquete plantado hace más de 150 años, se han ido extendiendo por su bosque de montaña, a 1000 m de altitud, demostrando así una sorprendente capacidad de adaptación y regeneración en los montes secos y pedregosos del Haut-Var (Provenza - Francia). 

 

A. Morel Amic. Le sapin d’Espagne Abies pinsapo, une expérience en Haute-Provence. Forêt Méditerranéenne, 1983, V (1), pp.45-48. hal-03554294. Accesible online en https://hal.science/hal-03554294, consultado el 26/07/2025.

Hace más de un siglo [2], el pinsapo (Abies pinsapo), un abeto originario del sur de España, fue introducido en un bosque de montaña del Haut-Var, Pre-Alpes de Grasse, en la región de Provenza (Francia). A pesar de las duras condiciones del terreno —en pendiente, con poco suelo, seco y rocoso—, esta especie ha mostrado una sorprendente capacidad de adaptación y una regeneración excepcional. 

En una finca forestal privada de 275 hectáreas se han desarrollado notablemente una veintena de pinsapos plantados inicialmente junto con abeto blanco, pino negro y cedro en aproximadamente 2 hectáreas. Ya sea agrupado o no, ha alcanzado una altura importante (25 m), aunque aislado su desarrollo es mejor (1 metro de diámetro). Uno recién talado ha dado 4 m.c. de madera y varios estéreos de ramas. En un radio de 500 m. se puede estimar su población en un millar de árboles dispersos.

 

D'une superficie de 275 ha, elle est de structure familiale ancienne; actuellement en G.F. privé. Le Pinsapo y a été introduit il y a tout juste un siècle, en mélange avec du Sapin Pectiné indigène, du Pin Noir, et du Cèdre sur 2 hectares environ. Une vingtaine de Sapos ont acqui un développement remarquable, surtout à l'état isolé où à distance suffisante.

Groupé ou non, il atteint une belle hauteur (25 m) mais un peu isolé, il se développe davantage, diamètre 1 mètre. Nous venons d'en abattre un qui a donné 4 m3 de bois et plusieurs stères de branches. Dans un rayon de 500 m autour de son point de départ, on peut estimer sa population à un bon millier éparpillés. 

 

El pinsapo también destaca por su resistencia al pastoreo, gracias a sus agujas gruesas y puntiagudas, su madera pesada y perfumada, aunque algo menos recta que la del cedro, y su capacidad de regenerarse con facilidad, incluso en condiciones difíciles. Produce una gran cantidad de piñas cada pocos años, no así las otras coníferas como el cedro o el pino negro.

 

A. Morel Amic. Le sapin d’Espagne Abies pinsapo, une expérience en Haute-Provence. Forêt Méditerranéenne, 1983, V (1), pp.45-48. hal-03554294. Accesible online en https://hal.science/hal-03554294, consultado el 26/07/2025.
 

No todo son virtudes, su crecimiento es más lento que el del cedro y sus ramas bajas pueden favorecer el fuego si no se podan. Además, su elegante porte juvenil lo convierte en objetivo frecuente durante las fiestas navideñas, lo que puede poner en peligro su supervivencia en zonas accesibles.

Aun así, tras un siglo de observación, los resultados son prometedores: el pinsapo demuestra ser una alternativa valiosa para la repoblación forestal, especialmente en mezcla con otras especies como el cedro o el roble.

 

A. Morel Amic. Le sapin d’Espagne Abies pinsapo, une expérience en Haute-Provence. Forêt Méditerranéenne, 1983, V (1), pp.45-48. hal-03554294. Accesible online en https://hal.science/hal-03554294, consultado el 26/07/2025.

Esta experiencia local subraya la riqueza forestal de la región mediterránea francesa y abre la puerta a nuevos usos del pinsapo en selvicultura sostenible. Iniciativas como las de la Asociación Forêt Méditerranéenne y las investigaciones sobre este abeto ibérico permiten seguir descubriendo su potencial más allá de su hábitat natural [3].

 

Bibliografía y notas

[1]  Morel Amic, A. (1983). Le sapin d'Espagne Abies pinsapo, une expérience en Haute-Provence. en Forêt Méditerranéenne, V (1), pp.45-48. hal-03554294. Accesible online en https://hal.science/hal-03554294, consultado el 26/07/2025.

[2] Recordar que el artículo se publicó en 1983. 

[3] El autor recomienda consultar los estudios de H. MAYER, Le Sapin pinsapo Boiss. dans la Cordillère Bétique du Sud de l'Espagne, Revue Forestière Française (enero de 1963), y de Jean PRIOTON, Plaidoyer pour le Sapin d'Espagne, Revue Forestière Française (enero de 1964), con una importante bibliografía. 

 



sábado, 23 de noviembre de 2024

Guardería de montes y repoblación forestal en la provincia de Málaga (F. de Asís Pacheco, 1879).

 
El diario liberal El Imparcial publicó en 1879 quince reportajes de Francisco de Asís Pacheco, licenciado en derecho de veintisiete años de edad, sobre la situación económica de la provincia de Málaga. Según García Montoro [1]:

La decisión de publicar un grupo de reportajes sobre la provincia de Málaga se explica dentro de una política de la dirección del periódico de tratar en sus páginas los problemas de la España profunda, para llamar la atención de los gobernantes y clases dirigentes del canovismo sobre esa España inmóvil, atrasada, controlada por los caciques y necesitada de todo tipo de mejoras.
 
El reportaje nº XI dedicado a la "Guardería de montes - Repoblación" (ver Imagen 1), firmado y fechado por Pacheco en Ronda el 7 de enero do 1879, se publicó el viernes 28 de febrero [2].

Según Pacheco las necesidades de la provincia de Málaga en materia de montes se resumían en conservar la riqueza forestal existente y aumentarla mediante repoblación.

En cuanto a la guardería de montes, era preciso organizar un cuerpo dedicado en exclusividad a la vigilancia y custodia de los montes y liberar de estas tareas a la guardia civil, encargada de ellas desde 1816. Además, para que la vigilancia y custodia de las 146.990 hectáreas de monte fuese efectiva, era necesario incrementar la dotación de guardería, de diez guardas (ocho dedicados a tareas de guardería y dos a la oficina) a veintisiete (un capataz y dos guardas por cada una de las nueve comarcas forestales del distrito de Málaga), con residencia en sus respectivas comarcas, para lo que era preciso construir en cada una de ellas una pequeña casa como las de los peones camineros.

En lo referente a la repoblación, Pacheco propone las siguientes medidas:

  • que el 10 por 100 de los aprovechamientos forestales que realizan los pueblos se pague con puntualidad y se invierta completamente en los trabajos de la repoblación;
  • que se doten a los Distritos Forestales de personal y de medios suficientes para llevarla a cabo; 
  • que el caciquismo no tenga la influencia que ha adquirido en menoscabo de los intereses de los pueblos, y para garantizar la impunidad de los dañadores de montes y los abusos de los municipios en materia de aprovechamientos; 
  • que se cumplan las leyes con celo, perseverancia y firmeza frente a la apatía y al abandono de la Administración. 

Explica Pacheco que ya por entonces el Distrito Forestal de Málaga había realizado el bosquejo forestal a escala de 1:200.000, un proyecto de casa forestal con dos sequeros para producir semilla para la repoblación y un proyecto de vivero de cinco hectáreas para producción de planta. Para el futuro inmediato, con la recaudación del 10 por 100 de todos los aprovechamientos, se podría construir una casa forestal en Yunquera [3], con su estación meteorológica [4], en un lugar próximo al pinsapar de la Torrecilla, considerado, y no sin razón, como el punto mas importante de la provincia bajo este aspecto.


 Imagen 1
 
Reportaje XI "Guardería de Montes — Repoblación", del IMPARCIAL,  Diario Liberal, del viernes 28 de Febrero de 1879. Fuente: Biblioteca Nacional de España.
Imagen 1: Reportaje nº XI de Francisco de Asís Pacheco en El Imparcial, dedicado a la "Guardería de montes - Repoblación". Fuente: Biblioteca Nacional de España.

 

Transcripción del reportaje XI "Guardería de Montes — Repoblación" de Francisco de Asís Pacheco, publicado en EL IMPARCIAL - Diario Liberal, el viernes 28 de Febrero de 1879.

Las necesidades que siente nuestra riqueza forestal, por lo que a la provincia de Málaga se refiere, pueden reducirse a dos: a la de conservar la que tenemos y a la de ir estudiando y planteando seriamente los medios de aumentarla. De aquí las reformas indispensables que reclama la guardería de montes y la urgencia con que es preciso proceder a la repoblación de los mismos. Este distrito ha menester ante todo, para que ambos fines estén bien atendidos, para que sea posible realizarlos, de una organización distinta de la que que ahora tiene, de un personal mas numeroso. Ignoramos lo que en otros distritos sucede; pero sin duda alguna su situación será análoga a la del que forma la provincia de Málaga. Una mal entendida economía escatima aquí constantemente recursos para toda atención de primer orden, mientras que no hay temor en llegar hasta la prodigalidad y el despilfarro en materias que no merecen el mas pequeño sacrificio.

El distrito forestal de Málaga está constituido por un ingeniero jefe, dos ingenieros de montes, un ayudante y diez capataces. De la guardería está encargada desde 1816 la guardia civil. Antes hacían este servicio ocho guardas y cinco sobreguardas. Se han suprimido sus plazas que importaban 11.000 pesetas. Compárese con esta cifra la del término medio de los daños causados anualmente, en el quinquenio último, que asciende a 80.000 pesetas, y se deducirán tristes consecuencias de su comparación. De los diez capataces que hoy tiene este distrito, ocho están dedicados a las tareas de la guardería y dos a la oficina, porque en ésta no hay escribientes, delineantes, ni auxiliares de ningún genero.

El distrito se divide en nueve comarcas forestales, y cada comarca, si la vigilancia ha de ser efectiva, debe tener un capataz y dos guardas. Distribuida aquí en grandes grupos, separados unos de otros por distancias considerables, la riqueza forestal, su custodia es dificilísima. Con el personal que proponemos podría hacerse á costa de grandes esfuerzos; pero de otra manera será siempre totalmente imposible. El capataz y los guardas debieran residir además en sus respectivas comarcas, para lo que sería indispensable construir en el centro de cada una de ellas una pequeña casa como las de los peones camineros. 

En Alemania hay un gran número de estas casas. No se crea que exageramos. Los países que tienen riqueza forestal, que comprenden su inestimable valor, no regatean los medios de conservarla y mejorarla. En ninguna parte se obtiene esto con el escasísimo personal que aquí reputamos suficiente. el ilustrado ingeniero D. Francisco de P. Arrillaga, en su notabilísimo libro sobre La producción en la Producción en la exposición de Viena, habla de los montes del archiduque Alberto, situados en la antigua provincia de Teschen (Austria) y del número de empleados que se consagran a su conservación y mejora. Esos montes abarcan una extensión de 60.000 hectáreas, divididas en 19 distritos, y de las que 50.000 forman una sola masa con el personal siguiente: 1 inspector jefe, 6 inspectores de distrito, 22 ingenieros, 16 ayudantes, 10 sobre-guardas y 175 guardas. Nosotros no pedimos tanto para la provincia de Málaga, aunque hay que custodiar en ella 146.990 hectáreas de monte. Con el personal que hemos indicado se reducirían los daños que ahora se lamentan a una tercera parte. 

La guardia civil, que ha contribuido mucho a reducirlos, podría seguir como auxiliar y vigilante. Aunque nada puede decirse de su celo en el cumplimiento de aquel servicio, las condiciones en que se halla ese instituto le imposibilitan de prestarlo como todo en el mundo estima conveniente. La obligación que tiene la guardia civil de vigilar constantemente los caminos y las inmediaciones de las ciudades, la retraen de penetrar en lo interior de los montes con toda la asiduidad y la frecuencia que sus jefes desearían. Por esto se ha notado que la mayor parte de las denuncias que hacen las parejas de aquel cuerpo, se refieren a los caminos, llanuras y parte baja. La guardia civil tiene, además, gran número de servicios a qué atender para consagrarse a este de una manera preferente. Las necesidades de orden público obligarán a sus fuerzas a menudo a concentrarse, y entonces queda encomendada sólo a los alcaldes la custodia de los montes. Por último: el jefe del servicio forestal es el ingeniero jefe del distrito y los de la guardia civil los de su respectivo tercio, esta dualidad de dirección puede ser perjudicialísima para la vigilancia. De aquí lo necesario que es organizar un cuerpo exclusivamente consagrado a aquella tarea y dar a los trabajos de la guardia civil el carácter de auxiliares.

En cuanto a la repoblación, no hemos de insistir sobre la urgencia de llevarla a cabo. Sabido es para que nos ocupemos en repetirlo, que la abundancia de arbolado condensa las nubes y facilita las lluvias, mejora y regulariza la distribución de las aguas, disminuye las temperaturas extremas, dulcifica la impetuosidad de los vientos, impide el arrastre de las tierras y las inundaciones. De todo esto necesita, como pocas, la provincia de Málaga. Llevada aquí la repoblación al límite racional que señalan las condiciones de nuestro suelo y de nuestro clima, los productos forestales (maderas, corchos, etc.) aumentarían en la proporción de uno a diez, y las condiciones generales de la producción mejorarían extraordinariamente. 

Hace algún tiempo se dispuso que para llevar a cabo la repoblación ordenada en leyes recientes, estudiaran los distritos forestales las condiciones de cada localidad y propusieran los medios adecuados para repoblarla. Se dispuso también que el 10 por l00 de los aprovechamientos que realicen los pueblos en sus montes se destine a las operaciones de la repoblación y mejora. Algunas provincias han hecho ya ese estudio, que desearíamos hubiera mandado publicar la Dirección del ramo, porque estos trabajos interesan a todo el mundo. Los que se refieren al distrito de Málaga están muy adelantados, gracias al celo e inteligencia de los ingenieros de montes de esta provincia y a la fecunda iniciativa de su jefe el Sr. D. Mariano Sanías. A pesar de la escasez de medios de que disponen y de la insuficiencia de los recursos con que pueden contar, dentro de breve tiempo habrán terminado. Los ilustran un bosquejo forestal del distrito de Málaga en escala de 1.200.000, un proyecto de casa forestal con dos sequerías para trabajar con el calor artificial y el calor solar a fin de procurarse en todo tiempo semilla para la repoblación, y un proyecto de vivero de cinco hectáreas para la cría de las especies con destino a plantaciones. Los presupuestos de estas obras son extraordinariamente económicos. Con la cantidad que produzca la recaudación del 10 por 100 de todos los aprovechamientos que realicen los pueblos, bastaría para construir en un plazo breve la casa forestal que debe establecerse al S de Yunquera, en un lugar próximo al pinsapar de la Torrecilla, considerado, y no sin razón, como el punto mas importante de la provincia bajo este aspecto. Establecida la casa forestal, podría situarse en ella, como en todas las que, siguiendo este plan, se construyeran en España, una estación meteorológico-forestal servida por los individuos del cuerpo, y cuyo coste ascenderla a 1.800 rs., que es lo que importan los aparatos necesarios para montarla. Todos los pueblos donde la riqueza forestal se considera como elemento importante de su producción, tienen estaciones de eso género. En Prusia hay 13. En Austria existen también muchas. Para que sean completas y de todo punto eficaces las observaciones hechas en ellas, las estaciones meteorológico-forestales de un país están entre sí y con las del extranjero en constante comunicación.

A cuantas personas muestran interés por el mejoramiento de estos pueblos, hemos oído encomiar la urgencia de la repoblación. Su deseo no entraña un imposible; para realizarlo,no es preciso siquiera que el país haga sacrificios extraordinarios ó que apele a arbitrios da éxito dudoso y complicado mecanismo. Uno de los escritores malagueños que con más afán, si no siempre con éxito, se ocupan en estas cuestiones, el Sr. Casado, publicó hace poco tiempo en un folleto de pocas páginas dos proyectos, de ley el uno y de asociación el otro, para intentar la pronta repoblación de los montes de España. No estamos de acuerdo con las soluciones que el Sr. Casado ofrece, ni las tomamos en cuenta para otra cosa que para demostrar el anhelo que inspira a los habitantes de esta provincia aquel asunto. No hay necesidad de promover imposiciones de ahorros para recabar fondos con destino a la repoblación, ni en las condiciones económicas en que nos hallamos sería un negocio para nadie consagrar sus capitales a este objeto. Lo que es preciso hacer, y el Sr. Casado, que representa a la provincia de Málaga en las Cortes, podría reclamarlo con mas fortuna que otros; lo que es preciso hacer, es que el 10 por 100 de los aprovechamientos forestales que realizan los pueblos se pague con puntualidad y se invierta completamente en los trabajos de la repoblación; lo que hay que hacer es que se doten a los distritos de personal y de medios suficientes para llevarla a cabo; lo que hay que hacer es que el caciquismo no tenga la influencia que ha adquirido en menoscabo de los intereses de los pueblos, y para garantizar la impunidad de los dañadores de montes y los abusos de los municipios en materia de aprovechamientos; lo que hay que hacer, en una palabra, es que se cumplan las leyes con celo, con perseverancia, con firmeza. Esto seria preferible a cualquier género de quiméricos arbitrios, y preferible sobre todo a la apatía, al abandono con que la Administración mira estas cuestiones, como todas las que interesan más a los pueblos.  

FRANCISCO DE ASÍS PACHECO
Ronda 7 de enero do 1879

 

Bibliografía y notas

[1] Cristóbal García Montoro, 2005. Los montes de Málaga en 1879 (Dos reportajes de Francisco de Asís Pacheco). Revista de Estudios Regionales, nº 72, pp. 247-261.

[2] Francisco de Asís Pacheco, 1879. El Imparcial en Provincias. Málaga. XI. Guardería de montes y repoblación, en el Imparcial. Madrid.

[3] Casi un siglo más tarde, el verano de 1973, se inició la explanación de la parcela de la casa forestal de Yunquera. El Agente Forestal del ICONA, José Pino Rivera, envió el 12 de febrero de 1973 un oficio al Ingeniero Jefe Provincial del ICONA en Málaga, proponiendo la necesidad de construir en las inmediaciones de la localidad de Yunquera (Málaga) una casa forestal con las siguientes dependencias: vivienda de guardería, almacén para herramientas, cuadras y pajar para caballería y sequero de piñas de pinsapo. Ver el documento en el Archivo documental de José Pino Rivera: https://jpinod02.github.io/archivojosepinorivera/item.html?id=coll130

[4]  El 24 de marzo de 1981 el Agente Forestal del ICONA en Yunquera, José Pino Rivera, dirigió un oficio al Ingeniero Jefe Provincial del ICONA en Málaga poniendo en conocimiento la instalación de una estación termopluviométrica en la casa forestal de Yunquera (Málaga), con termómetros de máximas y de mínimas, evaporímetro y pluviómetro, de la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Sur. Ver el documento en el Archivo documental de José Pino Rivera: https://jpinod02.github.io/archivojosepinorivera/item.html?id=coll069

 

domingo, 7 de abril de 2024

Ruta por el monte de Yunquera (Málaga) en memoria del forestal Pepe Pino.

Esta ruta la hemos realizado en homenaje a Pepe Pino, Guarda Forestal/Agente Forestal/Agente de Medio Ambiente de los montes de Yunquera (Málaga) desde 1969 a 1983. 

Se trata de una ruta circular por el pinsapar y el pinar del monte Pinar de Yunquera, en lo que fue el cuartel de vigilancia nº 14 de la Reserva de Caza de la Serranía de Ronda. Recorreremos lugares, parajes e infraestructuras en los que Pepe Pino dejó su impronta profesional

Hemos elegido este recorrido que coincide parcialmente con la senda que construyó en febrero y marzo de 1970 desde la Cañada de las Palomas hasta el Puerto de Bellina, pasando por Duarte, Arenitas, Cueva del Hornillo, Puerto de Balsitas, Norte de Bellina y Puerto de Bellina, de 8.509 m de longitud.

 

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La ruta la iniciaremos en el Puerto del Saucillo. Para llegar aquí hemos empleado la pista forestal de Yunquera al Saucillo/Caucón, construida en octubre y noviembre de 1976. Pasaremos junto al Pinsapo Candelabro, árbol incluido en la monografía "Árboles y Arboledas singulares de Andalucía" (pág. 122). 

Continuaremos por la senda que nos lleva al Puerto de Bellina pasando por el pinsapar y los bosquetes de pino silvestre de la Cañada de los Mármoles (puedes ver la imagen de Miguel Álvarez Calvente de 1964 donde se aprecia la escasa vegetación que la cubría y las trabajos de repoblación forestal). 


Una vez en el puerto llegaremos al bosquete de cedros del Atlas, resultado de la repoblación realizada en la década de los sesenta. Tomaremos la senda hacia la Cañada de Bellina. En la Cañada de Bellina pasaremos junto al Pinsapo del Moreno, árbol incluido en la monografía "Árboles y Arboledas singulares de Andalucía" (pág. 126) (según un escrito de Pepe Pino, en marzo de 1975 medía 4,90 m en el perímetro de entrecasco, tenía una altura de 18 m y se le calculaba una edad de 225 años). 

Ascenderemos al Puerto de Balsitas (topónimo que alude a las antiguas explotaciones de nieve de la sierra). Haremos un descanso en la Fuente del Hornillo antes de descender, por la Umbría de la Chaparrera a través del pinsapar de Cuberos, al pinar de las Arenitas. Esta zona fue objeto de un terrible incendio forestal en diciembre de 1979

Pasado el enclavado de la finca Duarte penetraremos en una masa de pinar resultado de las repoblaciones forestales de la década de 1960. Las vistas a la Cueva del Agua, a la cuenca alta del Barranco del Hornillo (hacia el Tajo de las Albercas y a las Camaretas) y al Convento de las Nieves son espectaculares. Continuaremos por el pinar de Las Bañas (puedes ver la imagen de Miguel Álvarez Calvente de 1964 donde se aprecia la escasa vegetación que la cubría y las trabajos de repoblación forestal). 

 


Una vez en la pista forestal ascenderemos hacia la Cueva del Agua. La pista se construyó en el verano de 1982 cuando una sequía extrema amenazó la producción de planta de pinsapo del vivero de la Cueva del Agua. El vivero se cultivó desde febrero de 1972, para la producción de planta de pinsapo para la repoblación del monte (ese primer año se obtuvieron 40.000 plantitas de pinsapo en la parcela de 205 m2). Haremos un descanso junto al Pilar y el Majuelo de la Cueva del Agua, incluído también en la monografía "Árboles y Arboledas singulares de Andalucía" (pág. 88). 

Dejaremos la pista forestal y ascenderemos por una dura pendiente hasta el Puerto de las Tres Puertas. Desde aquí nos dirigiremos a nuestro punto de partida en el Puerto del Saucillo.

Breve historia de los trabajos forestales en el periodo 1956-1983

Los trabajos forestales en los montes de Yunquera se institucionalizan con el "Decreto de 14 de mayo de 1956 por el que se declara la utilidad pública y necesidad y urgencia de la ocupación, a efectos de su repoblación forestal, de diferentes terrenos situados en los términos municipales de El Burgo, Yunquera y Ronda, de la provincia de Málaga, para evitar que por efectos de la erosión disminuya ostensiblemente la capacidad de embalse del pantano del Conde de Guadalhorce". Tres años más tarde (1959) se firma el consorcio forestal de parte del monte Pinar de Yunquera, los terrenos que pertenecen a la cuenca del Río Turón, con el Patrimonio Forestal del Estado. En 1.961 el consorcio se amplía a la totalidad de la superficie del monte.

En 1959 el doctor ingeniero de montes José Ángel Carrera Morales, Jefe Provincial del Patrimonio Forestal del Estado en Málaga, crea y dirige el equipo técnico encargado de los trabajos, constituído por Miguel Álvarez Calvente, doctor ingeniero de montes, y por Ángel Campo Morate y Juan Rodríguez de Velasco y Rodríguez, ayudantes/peritos de montes. Años más tarde, en octubre de 1969, Carrera Morales incorpora al equipo al guarda forestal Pepe Pino, destinado en octubre al monte de Yunquera (Málaga). Se construyó en el monte una red de sendas y caminos de 33 km de longitud, además de dos pistas forestales para vehículos a motor, desde Yunquera al pinsapar (9 km) y desde la carretera de El Burgo a la Cueva del Agua (12 km), y la red contra incendios forestales alcanzó los 14 km de fajas cortafuegos. Entre 1968 y 1983 en el monte de Yunquera se repoblaron 768 ha de pinsapo, se realizaron 340 ha de claras y 1.625 ha desbroces y podas (Álvarez Calvente, 1996). Estas labores de repoblación y el resto de actuaciones forestales favorecieron la restauración natural del pinsapo y, con los años, la incorporación del monte Pinar de Yunquera al corazón del Parque Natural (1989) y del Parque Nacional (2018) de la Sierra de las Nieves.
 

martes, 24 de octubre de 2023

Nota sobre los incendios forestales en la Sierra de las Nieves

    La problemática de los incendios forestales de los montes de la provincia de Málaga viene de antaño. A final del siglo XIX los incendios forestales eran una de las principales causas de deterioro de la riqueza forestal malagueña (Pacheco, 1879)[1]. Durante el periodo 1874-1909 destacaron algunos municipios de la comarca de la Serranía de Ronda por el número de incendios (entre 11 y 25) y por la superficie afectada (entre 100 y 500 ha) (ver Imagen 1), aunque ésta notablemente inferior a la de los grandes incendios forestales actuales (Araque y otros, 1999)[2]. Valga como ejemplo de ello el incendio de 07/08/1991 que arrasó 8.074 ha y que destruyó total o parcialmente nueve bosquetes de pinsapo en los términos municipales de Istán, Parauta y Tolox (Ortiz y otros, 1994)[3 y 4]

Imagen 1

 Distribución municipal de superficie incendiada 1874-1909 (Araque y otros, 1999)

Imagen 1: Distribución municipal de la superficie incendiada en Andalucía en el epriodo 1874-1909. Fuente: E. Araque Jiménez, J.D. Sánchez Martínez, E. Moya García y R. Pulido Mérida. "Los incendios forestales en Andalucía y Extremadura durante el tránsito de los siglos XIX al XX" en Incendios históricos. Una aproximación multidisciplinar, pp. 163-217. Baeza: Universidad Internacional de Andalucía. 1999.

 

    Durante las últimas décadas varias son las circunstancias que han determinado la existencia actual en la Sierra de las Nieves de extensas superficies arboladas y de matorral con un alto riesgo de incendio:

  • la migración de población de las zonas rurales a la ciudad y a la costa, con el consiguiente abandono de cultivos agrícolas y de cambio de uso a forestal y la notable disminución de la actividad pecuaria extensiva y de su cabaña ganadera,

  • el extraordinario incremento de la superficie forestal pública debido a la repoblación forestal, y

  • la insuficiente inversión en gestión selvícola de las nuevas masas forestales.

    En la actualidad la aprobación de una normativa más rigurosa en incendios forestales ha venido a regular el empleo del fuego en tareas agrícolas y ganaderas, especialmente en la eliminación de restos vegetales, y en actividades recreativas, turísticas y fabriles en el monte. Ello, junto con la organización y puesta en funcionamiento de un dispositivo profesional de extinción, ha supuesto un avance muy importante en el control de este grave problema ambiental.

    No obstante lo anterior, los incendios forestales constituyen hoy en día la principal amenaza para los pinsapares (Cortés Molino y otros, 2023)[5]

    En la Imagen 2 se puede observar como la superficie recorrida por el incendio forestal del 19 y 20 de octubre de 1975 del Llano de los Jaguarzos se quedó justo en el límite del pinsapar de la cañada del Saucillo y muy próximo al pinsapar de  la cañada de los Mármoles.

Imagen 2

 Imagen aérea del vuelo de 1977 del Llano de los Jaguarzos en el Monte de Yunquera. Se observa la zona siniestrada en el incendio de octubre de 1975.

 Imagen 2: Fotografía aérea del vuelo de 1977 donde se observa la zona siniestrada por el incendio forestal de 1975 del Llano de los Jaguarzos. Autor: José Pino Díaz.

 

    Durante el periodo 1970-1984 los incendios forestales ocurridos en los montes del término municipal de Yunquera (Málaga) y sus proximidades, según los informes y partes de incendio que constan en el Archivo personal de José Pino Rivera[6], fueron los siguientes (ver Imagen 3): 

  • IF-13/09/1970 Cerro del Muelle, 
  • IF-29/09/70 La Rana, 
  • IF-08/1970 Peñoncito, 
  • IF-31/10/71 Cerro de los Porqueros, 
  • IF-05/04/1974 Querencias, 
  • IF-22/08/74 Puerto de las Abejas, 
  • IF-29/10/74 Las Lomas, 
  • IF-07/06/1975 Barranco del Monje, 
  • IF-10/1975 Llano de los Jaguarzos, 
  • IF-10/1976 Morenas de Briñuelas, 
  • IF-03/12/1979 Solana de las Camaretas, 
  • IF-18/03/1981 Roza del Escribano, 
  • IF-23-24/03/1981 Cerro del Médico, 
  • IF-9-10/08/1981 Monte Aguilera Pto. Janón, 
  • IF-22/08/1981 Los Buhos, 
  • IF-24/08/1981 Los Horcajos, 
  • IF-28-29/11/1981 Chaparralejo, 
  • IF-29-30/11/1981 Querencias, 
  • IF-12/06/1983 Morenas de Briñuela, 
  • IF-13/08/1983 Peñoncito, e 
  • IF-22-24/09/1984 Sierra Prieta.

 Imagen 3

 Incendios forestales del periodo 1970-1984 en los montes de Yunquera (Málaga) y cercanías, según el archivo personal de José Pino Rivera. Autor José Pino Díaz.

Imagen3: Incendios forestales del periodo 1970-1984 en los montes de Yunquera (Málaga) y cercanías, según el archivo personal de José Pino Rivera. Autor José Pino Díaz.

 

    En la imagen 3 se ha incluído además el incendio forestal "IF-01/08/1882 Cerro de la Cruz". El periódico "'La Lealtad, diario político de Granada", en su número 2803, de 1 de agosto de 1882, publicó la siguiente noticia sobre este incendio: la [Guardia Civil] de Yunquera, pueblo de la misma provincia, ha cooperado eficazmente á la extinción de un incendio que se declaró en el monte pinar del Estado, conocido por el Cerro de la Cruz, recorriendo el fuego unas 300 fanegas de tierra (unas 181 hectáreas de superficie).

 

Bibliografía

[1] F. de Asís Pacheco. "El Imparcial en Provincias. Málaga. XI. Guardería de montes y repoblación". El Imparcial Diario Liberal, viernes 28 de febrero de 1879.

[2] E. Araque Jiménez, J.D. Sánchez Martínez, E. Moya García y R. Pulido Mérida. "Los incendios forestales en Andalucía y Extremadura durante el tránsito de los siglos XIX al XX" en Incendios históricos. Una aproximación multidisciplinar, pp. 163-217. Baeza: Universidad Internacional de Andalucía. 1999.

[3] F.J. Ortiz Botella, J. Molina Vázquez, M. Romero, J. Jáuregui Arana, R. Maldonado Caro y L. Osuna Beviá.  "Impactos causados por el incendio de 1991 sobre formaciones de pinsapos de la Serranía de Ronda". Jábega, no 74, pp. 81-85, 1994.  

[4] F.J. Ortiz Botella, J. Molina Vázquez, M. Romero, J. Jáuregui Arana, R. Maldonado Caro y L. Osuna Beviá. "Mapa de los bosquetes de pinsapo afectados por el incendio forestal del 07/08/1991 de la Sierra de las Nieves" en  Archivo documental de José Pino Rivera, memoria digital de la vida profesional de un forestal en la provincia de Málaga. Accesible online en https://jpinod02.github.io/archivojosepinorivera/item.html?id=coll386, recuperado el 26/10/2023. 

[5] A. Cortés-Molino, I. Aulló-Maestro, I. Fernandez-Luque, A. Flores-Moya, J.A. Carreira y A.E. Salvo. "Using ForeStereo and LIDAR data to assess fire and canopy structure-related risks in relict Abies pinsapo Boiss" forests. PeerJ. Accesible online en https://peerj.com/articles/10158/, recuperado el 22/10/2023.

[6] J. Pino Díaz. "Incendios forestales del periodo 1970-1984 en los montes de Yunquera (Málaga) y cercanías" en Archivo documental de José Pino Rivera, memoria digital de la vida profesional de un forestal en la provincia de Málaga. Accesible online en https://jpinod02.github.io/archivojosepinorivera/item.html?id=coll283,  recuperado el 26/10/2023.
 


domingo, 22 de octubre de 2023

Nota sobre la restauración de los bosques de la Sierra de las Nieves

En la década de 1750 a 1760 los bosques de la Sierra de las Nieves bajo la jurisdicción del Departamento de Marina de Cádiz comenzaron a agotarse tras años de explotación (Ruíz García, 2018)[1]. La situación general de la riqueza forestal no mejoró a lo largo del siglo venidero, principalmente debido a las políticas públicas desamortizadoras. Y esto a pesar de que la clasificación de los montes públicos en enajenables y no enajenables, encargada en 1859 al Cuerpo de Ingenieros de Montes, significó la prohibición de la venta del 95% de la superficie forestal de propiedad municipal en la provincia de Málaga[2]. A final de siglo XIX las necesidades del sector forestal en Málaga según Francisco de Asís Pacheco (1879)[3] se reducían a dos: a la de conservar la que tenemos y a la de ir estudiando y planteando seriamente los medios de aumentarla. De aquí las reformas indispensables que reclama la guardería de montes y la urgencia con que es preciso proceder a la repoblación de los mismos. Para Pacheco las causas que menoscababan la riqueza forestal malagueña eran las cortas fraudulentas, los incendios, el desorden en el aprovechamiento de los pastos y la impunidad de los infractores.

En 1877 se aprobó la Ley sobre Repoblación, Fomento y y Mejora de los montes públicos con el objetivo principal de repoblar las cuencas hidrográficas para proteger los suelos y embalses. En 1901 se crearon las Divisiones Hidrológico-Forestales y en 1935 el Patrimonio Forestal del Estado. Fue a partir de 1941 cuando se inició una gran actividad repobladora. Alberto Garzón Blanco (1999)[4] calcula que entre 1940 y 1980 se repoblaron en la provincia de Málaga 40.088,5 ha. En la actualidad, como resultado de estas repoblaciones forestales y en lo referente a la Sierra de las Nieves, el 20,62% (4.151,21 ha) de la superficie del parque natural y el 14,68% (14.211,56 ha) de la superficie del ámbito territorial del Plan de Ordenación de Recursos Naturales[5] lo ocupan formaciones arboladas de coníferas (principalmente pinares de repoblación de Pinus pinaster y Pinus halepensis).

Sirva como ejemplo de esta actividad repobladora el Decreto de 14 de mayo de 1956 que declaró la utilidad pública y necesidad y urgencia de la ocupación, a efectos de su repoblación forestal, de diferentes terrenos situados en los términos municipales de El Burgo, Ronda y Yunquera, para evitar que por efectos de la erosión disminuyera ostensiblemente la capacidad de embalse del pantano del Conde de Guadalhorce, y que permitió que, entre 1968 y 1983, y sólo en lo referente al monte de Yunquera y al Abies pinsapo, se repoblaran 768 ha (Álvarez Calvente, 1996)[6]. Estas labores de repoblación y demás tratamientos selvícolas han favorecido la restauración natural del pinsapo y una dinámica positiva de regeneración (Salmoral Portillo y otros, 2008)[7].

APD en Pinsapar de Yunquera. Autor José Pino-Díaz, 2016.
 

Bibliografía

[1] V. Ruiz García. La provincia marítima de Segura (1733-1836): poder naval, explotación forestal y resistencia popular en la España del Antiguo Régimen. Granada: Universidad de Granada, tesis doctoral, 2018.

[2] Ministerio de Fomento. Clasificación General de los Montes Públicos hecha por el Cuerpo de Ingenieros del ramo en cumplimiento de lo prescrito por Real decreto de 16 de febrero de 1859 y Real orden de 17 del mismo mes y aprobada por Real orden de 30 de septiembre siguiente. Madrid: Imprenta Nacional, 1859.

[3] F. de Asís Pacheco. “El Imparcial en Provincias. Málaga. XI. Guardería de montes y repoblación”. El Imparcial Diario Liberal, viernes 28 de febrero de 1879.

[4] A. Garzón Blanco. La repoblación forestal en Málaga (1940-1980). Málaga: Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial de Málaga,1999.

[5] Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Decreto 162/2018, de 4 de septiembre, por el que se aprueban el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del ámbito de Sierra de las Nieves y el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural Sierra de las Nieves. Sevilla: BOJA, 2018.

[6] M. Álvarez Calvente. “Repoblaciones y trabajos de regeneración en el pinsapar de la Sierra de las Nieves (Málaga)” presentado en Jornadas técnicas internacionales sobre recuperación de pinsapares, Grazalema, 1996.

[7] G. Salmoral Portillo, R.M. Navarro Cerrillo, J.R. Guzmán Álvarez,y R. Sánchez Salguero. “Evaluación de los trabajos de repoblación para favorecer la restauración del pinsapar de la Sierra de las Nieves (1960-2007)” en Actas de la IV Reunión sobre repoblaciones forestales, Cuadernos de la Sociedad Española de Ciencias Forestales, no. 28, pp. 95-102, 2008.

miércoles, 8 de marzo de 2023

Observaciones sobre la diseminación y germinación del pinsapo en el pinsapar de Yunquera (J. Pino-Rivera, 1976).

En el cuadrante Sur-Oeste de la provincia de Málaga, incluida la Serranía de Ronda, se da un mosaico de microclimas, caracterizados por una gran falta de agua en verano y una evapotranspiración estival muy acusada. Circunstancias que condicionan la vegetación y que se hacen notar de manera extrema en las solanas y más débilmente en las umbrías [1].

En los tratados de selvicultura el pinsapo se clasifica como árbol de "media sombra" por sus requerimientos de luz durante la germinación y crecimiento inicial. En el monte de Yunquera (Málaga) las mejores masas de pinsapo se encuentran en las zonas de exposición Norte, que ofrecen mayor humedad y sombra (Pino Rivera, 1976).  

Una de las personas que más experiencia directa atesoró sobre los trabajos selvícolas realizados en el pinsapar de Yunquera fue José Pino, guarda forestal responsable del monte de Yunquera (Málaga) entre 1969 y 1983. De 1976 es su nota manuscrita [2] sobre la dispersión de las semillas de pinsapo. Anotó lo siguiente:

Según observaciones efectuadas, la reproducción natural se realiza después de la desintegración de la piña, quedando de ella solamente un eje o vástago interior, una vez separadas las brácteas que dejan en libertad el piñón o semilla, la cual por ser alada es dispersada por los vientos que en ese momento actúan.

La dispersión de las semillas, el área ocupada, depende de la velocidad del viento. El viento predominante en este área de la serranía es de componente Sur-Este, por ello las mejores masas de pinsapo se encuentran en las zonas de exposición Norte, que además ofrecen mayor humedad y sombra. Esta especie necesita mucha luz y poco calor. Si a la hora de la madurez de la piña el aire es suave y a su vez hay lluvias, la dispersión de la semilla se realizará en un área muy pequeña, por ello se vienen realizando siembras artificiales.

El área poblada natural está condicionada a la dirección de los vientos y a la pluviosidad anual, que debe ser del orden de los 800 milímetros anuales o más. Si en  verano cae algún chubasco las siembras o plantaciones están aseguradas.

Solamente puede asegurar su permanencia aquella semilla que ha tenido la posibilidad de germinar bajo la protección de una mata, arbusto o árbol, ha tenido contacto con el suelo lo suficiente para enraizar y ha vencido al principal enemigo natural de sus primeros años, el sol del periodo estival.

Las siembras hay que protegerlas bajo matas o taparlas con ramitas secas con el fin de que al germinar las semillas no sean quemadas por el sol. Igual ocurre con las plantaciones, hasta que las plantitas no tengan varios años de edad no puede quedar expuesta al sol del verano.

Imagen 1

Fotografía del manuscrito inédito de José Pino Rivera, de marzo de 1976, donde recoge observaciones sobre la diseminación y germinación del pinsapo en el pinsapar de Yunquera (Málaga). Fuente: Archivo de José Pino Rivera.
Imagen 1: Fotografía del manuscrito inédito de José Pino Rivera, de marzo de 1976, donde recoge observaciones sobre la diseminación y germinación del pinsapo en el pinsapar de Yunquera (Málaga). Fuente: Archivo de José Pino Rivera.
 

Entre 1976 y 1977 se abrió la pista forestal de la solana del Caucón, cuyo firme se mejoró con una capa de áridos. Transcurridos unos años, semillas de pinsapo germinaron y prosperaron en el margen de la pista a plena exposición al sol (ver Imagen 2).

Imagen 2

Fotomontaje realizado con dos imágenes del borde de la pista de la solana del Caucón, monte Pinar de Yunquera (Málaga). La imagen de la izquierda, de 1988, muestra un grupo de plantas de pinsapo alineadas en el margen de la pista. La imagen de la derecha, tomada en 2017, muestra el mismo grupo de pinsapos, casi treinta años después. Autor de la fotografías: José Pino-Díaz.
Imagen 2: Fotomontaje realizado con dos imágenes del borde de la pista de la solana del Caucón, monte Pinar de Yunquera (Málaga). La imagen de la izquierda, de 1988, muestra un grupo de plantas de pinsapo alineadas en el margen de la pista. La imagen de la derecha, tomada en 2017, muestra el mismo grupo de pinsapos, casi treinta años después. Autor de la fotografías: José Pino-Díaz.
 

Dos circunstancias favorecieron el arraigo, supervivencia y desarrollo de las plantitas de pinsapo. Pimera, el movimiento de tierras realizado al abrir la pista aumentó la capacidad de retención de agua del suelo, y, segunda, la capa de áridos con la que se mejoró el firme disminuyó la desecación y mantuvo suficiente humedad en el suelo. Tal como en los cultivos enarenados, la capa de áridos, de albedo alto, refleja una alta proporción de la radiación incidente (r = 0,26) y rompe la capilaridad del suelo bajo ella. 

Comentada tal circunstancia en la Jefatura Provincial del ICONA en Málaga, se realizó una experiencia de siembra en 1980 en la zona próxima al Hoyo de Millán (ver Imagen 3).

 Imagen 3

Fotomontaje realizado con dos imágenes del Hoyo de Millán, en el monte Pinar de Yunquera (Málaga). La imagen superior tomada en 1999, y la imagen inferior en 2017. Se observa la evolución de la vegetación árbórea de pinsapo y de pino carrasco en el periodo de 18 años transcurridos entre una y otra. Autores de las fotografías: Carlos Javier Pino Díaz y  José Pino-Díaz.

Imagen 3: Fotomontaje realizado con dos imágenes del Hoyo de Millán, en el monte Pinar de Yunquera (Málaga). La imagen superior tomada en 1999, y la imagen inferior en 2017. Se observa la evolución de la vegetación árbórea de pinsapo y de pino carrasco en el periodo de 18 años transcurridos entre una y otra. Autores de las fotografías: Carlos Javier Pino Díaz [3] y  José Pino-Díaz.
 
 
Se abrieron unos hoyos de repoblación, se cubrieron de capa de áridos finos de la zona y se sembraron con pinsapo. Actualmente la zona presenta un pinsapar joven y vigoroso (ver Imagen 4).

Imagen 4
 
La zona del Hoyo Millán en las fotografías de los vuelos de 1977 y de 2020. Se observa la pista forestal que discurre por la zona y la evolución de la vegetación después de los trabajos selvícolas y de repoblación y regeneración realizados. Autor del fotomontaje: José Pino Díaz.
Imagen 4: La zona del Hoyo Millán en las fotografías de los vuelos de 1977 y de 2020. Se observa la pista forestal que discurre por la zona y la evolución de la vegetación después de los trabajos selvícolas y de repoblación y regeneración realizados. Autor del fotomontaje: José Pino Díaz.
 

Bibliografía

[1] Pino-Díaz, J. (1991). El Abies pinsapo Boiss y sus limitaciones ecológicas. Boletín del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, 9, pp. 20-25.

[2] Pino Rivera, J. (1976). Texto manuscrito que recoge observaciones del autor sobre el Abies pinsapo Boiss en Yunquera (Málaga). Inédito. 

[3] Pino Díaz, C. J. (1999). Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss) con riego por goteo. Inédito.  

lunes, 30 de septiembre de 2019

Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss). Carlos Javier Pino, 1999.


Portada del proyecto que Carlos J. Pino redactó en 1999.Este proyecto que Carlos Javier Pino Díaz redactó en 1999 daba soporte técnico y presupuestario a una experiencia piloto de repoblación de pinsapo con plantas de seis savias. Se pensó en planta de más savias de la empleada normalmente en repoblaciones al objeto de acortar el tiempo de desarrollo del porte arbóreo del pinsapo. Para superar el duro y largo periodo estival se diseñó una instalación de riego por goteo que permitiría realizar riegos de apoyo durante el periodo de mayor rigor y sequedad, causante del fracaso de siembras y repoblaciones anteriores en la zona.

La experiencia que se idea en este proyecto de 1999 tenía un carácter innovador. El objetivo específico era la mejora del éxito de repoblaciones de pinsapo, especie muy delicada durante sus primeros periodos vegetativos.

La zona elegida sufrió un incendio forestal en 1976 que calcinaron 30 hectáreas de matorral, de pino y de pinsapo; por tanto, un segundo objetivo del proyecto era la repoblación de una parcela de monte donde después del incendio forestal no progresaba la repoblación natural. La parcela elegida para la experiencia innovadora, situada en la zona de los Jaguarzos del monte de Yunquera (parcela 157, polígono 7, hoja 1 del plano parcelario del Catastro de Rústica), tenía una superficie de 10 hectáreas. 

Un tercer objetivo era comprobar la viabilidad del empleo de plantones de edad superior a la empleada normalmente en repoblaciones forestales, de ahí el uso de planta de seis savias. 

El riego por goteo tenía por cometido apoyar, durante los dos veranos posteriores a la plantación, la repoblación en la época estival; periodo que por su extrema sequedad había hecho fracasar las siembras y repoblaciones que se habían realizado con anterioridad con semillas, plantas a raíz desnuda o con cepellón.

Figura 1
 Imágenes del proyecto. Panorámica del sector 1 de la parcela a repoblar. Fuente: Pino Díaz, C.J., 1999. Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss) con riego por goteo.
Figura 1: Imágenes del proyecto. Panorámica del sector 1 de la parcela a repoblar. Fuente: Pino Díaz, C.J., 1999. Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss) con riego por goteo.

Figura 2
 Imágenes del proyecto. Panorámica del sector 2 de la parcela a repoblar. Fuente: Pino Díaz, C.J., 1999. Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss) con riego por goteo.
Figura 2: Imágenes del proyecto. Panorámica del sector 2 de la parcela a repoblar. Fuente: Pino Díaz, C.J., 1999. Proyecto de repoblación experimental de pinsapo (Abies pinsapo Boiss) con riego por goteo.


En la ficha sobre el Abies pinsapo de la monografía "Producción y manejo de semillas y plantas forestales", publicado por el  Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en el 2013, se comenta una experiencia parecida a la del proyecto de 1999 que se describe en esta entrada del blog. Se trata de una plantación de pinsapo en el monte de Tolox con plantas de tres savias, malla de sombra y riego por goteo (ver imagen 1).

Imagen 1
 Imagen de Navarro Cerrillo, Fuente: "Producción y manejo de semillas y plantas forestales" (2013), página 75.
Imagen 1: Imagen de Navarro Cerrillo, Fuente: "Producción y manejo de semillas y plantas forestales" (2013), página 75.