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domingo, 16 de marzo de 2025

Los trabajos de Carlos Vicioso por las sierras malagueñas para el Mapa Forestal del IFIE (1933).

Carlos Vicioso Martínez (1886-1968), natural de Calatayud (Zaragoza), ayudante de montes y botánico, de la Real Sociedad Española de Historia Natural y Caballero de la Orden del Mérito Agrícola [1]. 
 
Antes de 1930, año en el que se incorpora a la sección de Flora y Mapa Forestal del Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias (IFIE), colaboró con los botánicos Carlos Pau, en la Sierra de Albarracín, con Francisco Beltrán, en la Sierra de Guadarrama, y con Pío Font Quer, enriqueciendo los herbarios del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona con sus envíos de pliegos de plantas. 
 
Entre sus trabajos figura la realización del Mapa Forestal de Málaga [2] junto con Luis Ceballos. Como resultado publicó en 1932 "Notas sobre flora malagueña" [3] y, al año siguiente, "Estudio sobre la vegetación y flora forestal de la provincia de Málaga" [4], ambos en coautoría con Ceballos.

En "Notas sobre flora malagueña" los autores comentan que han obtenido más de un millar de pliegos de plantas, dan cuenta de algunas novedades, aumentan citas de localidades y precisan o rectifican datos referentes a otras especies interesantes.

 

Como consecuencia de las múltiples excursiones que para los trabajos del Mapa Forestal tenemos realizadas por las sierras malagueñas, hemos tenido ocasión de llevar a cabo abundantes herborizaciones, sumando hoy más de un millar los pliegos que poseemos con plantas recogidas en las localidades más interesantes de la provincia.

 

Según los autores, el "Estudio sobre la vegetación y flora forestal de la provincia de Málaga" es un complemento al Mapa forestal de Málaga que puede ser de gran utilidad a los forestales de la provincia.

 

Este libro constituye un complemento del MAPA FORESTAL DE LA PROVINCIA DE MÁLAGA, cuya formación nos fué encomendada por el Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias. Dicho mapa y el catálogo de especies leñosas que insertamos al final de estas páginas, serían lo bastante para considerar debidamente cumplimentada la misión que de un modo oficial nos confiaron; pero tanto en el transcurso de nuestras herborizaciones por los montes de la provincia como en los trabajos concernientes al mapa, hemos encontrado motivo para efectuar múltiples observaciones y recopilar una serie de datos que sería lamentable quedasen arrinconados en nuestro particular archivo, cuando pueden ser de gran utilidad a los forestales que actúen en la comarca y constituir al mismo tiempo una modesta contribución a los conocimientos sobre la vegetación de la misma. 

 

La monografía, de 285 páginas, 66 fotografías y 6 gráficos, consta de tres partes. La primera parte contiene los datos conducentes al conocimiento general del medio en que la vegetación se desenvuelve:

  • Descripción fisiográfica de la provincia.
  • Suelos y vegetación.
  • Datos climatológicos. 
  • Clasificación fitogeográfica.

La segunda se dedica a las diversas asociaciones forestales y al análisis de la composición específica de las principales formaciones forestales:

  • Estudio fitosociológico
  • Formaciones forestales de Gimnospermas. 
  • Formaciones forestales de Angiospermas de hoja persistente. 
  • Formaciones forestales de Angiospermas de hoja caediza.
  • Agrupaciones accesorias.

La tercera parte del estudio es el catálogo de las 354 especies leñosas silvestres o asilvestradas herborizadas en los montes de la provincia.

Castellarnau, autor del prólogo del Estudio, resalta que los autores rinden homenaje al pinsapo, por ser la especie arbórea más notable de España, describiendo un rodal en su facies óptima. La situación en 1932 del pinsapo en la provincia de Málaga era la siguiente:

 

El dominio del Abies pinsapo Boiss. en la región malagueña, corresponde por completo al Piso mediterráneo húmedo, localizándose, con bastante indiferencia respecto a la naturaleza de terrenos, en las umbrías situadas entre los 1.000 y 1.800 metros de altitud, sobre las sierras del sector SW. de la provincia, donde el valor de las precipitaciones anuales es bastante superior a los 1.000 milímetros, las temperaturas mínimas pueden llegar a -10º ó -12º y queda comprendida entre los 15º y 20º la media durante el período vegetativo, que dura de mediados de Abril a fines de Septiembre.

Con estas condiciones ecológicas el pinsapar, puro e intacto, debe estar constituido por un fustal elevado y denso, bajo el cual se forme espesa capa de humus, recubierta por una alfombra de agujas muertas y restos de las piñas, muy propicia para recoger la abundante diseminación de la masa. El estrato frutescente debe ser casi nulo, por lo general quedará reducido a los pequeños claros del bosque, y en su composición, lo mismo que en el estrato herbáceo intervendrán pocos elementos y francamente umbrófilos. Abundante representación de líquenes y musgos aparecerá recubriendo las agrupaciones de rocas y los troncos de los árboles más viejos.

El aspecto actual de nuestros pinsapares dista bastante de ser este que acaba de describirse como correspondiente al estado climático de la asociación; esto, no obstante, se encuentran pequeños rodales, muy localizados dentro de las más importantes masas, cuyo aspecto puede darnos idea muy aproximada del aludido Optimum vegetativo del pinsapo. Pero refiriéndonos en conjunto a las masas actuales, salvo la situada en la cumbre de Los Reales de Sierra Bermeja, deben ser consideradas como estados regresivos más o menos avanzados, consecuencia de la deformación antropozoógena a que la asociación se encuentra sometida desde antiguo. 

 

  

 

 

El Mapa Forestal de la Provincia de Málaga de Ceballos y Vicioso a escala 1:100.000 consta de 4 hojas:

 

Mapas de Málaga-1. Fuente: https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/malaga1_tcm30-154344.pdf

Mapas de Málaga-2. Fuente: https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/malaga2_tcm30-154345.pdf

Mapas de Málaga-3. Fuente: https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/malaga3_tcm30-154346.pdf

Mapas de Málaga-4. Fuente: https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/malaga4_tcm30-154347.pdf

 

Bibliografía y notas

[1] Bayón, E (1986). Contribución al conocimiento de la obra botánica de Carlos Vicioso, en Ruizia, tomo 4, 185 pp. Accesible online en https://bibdigital.rjb.csic.es/records/item/1525849-contribucion-al-conocimiento-de-la-obra-botanica-de-carlos-vicioso-apuntes-biograficos-bibliografia-nombres-nuevos-por-el-propuestos-o-a-el-atribuidos-y-tipificacion-de-los-mismos?offset=9 , recuperado el 15/03/2025.

[2] Ceballos, L. y Vicioso, C. (1933). Mapa Forestal de la Provincia de Málaga 1:100.000. IFIE, Madrid. 1 mapa color en 4 hojas.

[3] Ceballos, L. y Vicioso, C. (1932). Notas sobre Flora Malagueña, en Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural, tomo 32, pp. 379-392. Accesible online en https://bibdigital.rjb.csic.es/records/item/10606-boletin-de-la-sociedad-espanola-de-historia-natural-tomo-32?offset=18 , recuperado el 15/03/2025.   

[4] Ceballos, L. y Vicioso, C. (1933). Estudio sobre la vegetación y flora forestal de la provincia de Málaga. Ed. IFIE, Madrid. 235 pp.

 

viernes, 27 de diciembre de 2024

"Sierra de la Nieve: aquí se encuentran igualmente las cabras silvestres hispánicas" (F. Pfendler, 1848).

En 1845 se le encargó al doctor en medicina G. Frank Pfendler [1] la misión científica de visitar los puertos principales del Mediterráneo, para verificar y realizar observaciones médicas, especialmente sobre la tisis [2].

Como resultado de su viaje se publicó en 1848 una separata con sus observaciones sobre Madeira, Nice, Andalucía, la Sierra Nevada y los Pirineos [3]. Sobre Andalucía Pfendler escribe que es un país poco estudiado por los que le recorren, y que, a no dudarlo, presenta una infinidad incomparable de bellezas y sitios interesantes para los que gustan contemplar la hermosa naturaleza.

 

Los extranjeros y los españoles encontrarán en este libro una guía para visitar con provecho la pintoresca Andalucía, que por su afortunada posición geográfica, la dulzura de su clima y el excesivo número de sus monumentos antiguos, moriscos y religiosos, es uno de los mas interesantes países de Europa, y los botánicos una descripción fiel de la Sierra Nevada, con indicación exacta de las localidades donde crecen las plantas tan curiosas y poco conocidas de esta Sierra de once mil pies, y el punto mas elevado y curioso del reino de España, sobre el cual la naturaleza ha vertido sus mas fantásticos y preciosos tesoros, puesto que la vista se ilusiona cuando recorre aquellos picos de nieve, heridos vivamente por los rayos del sol

 

El libro se acompaña de un dibujo de la sierras, montañas y poblaciones desde la Sierra de Gádor, hasta Gibraltar, realizado por el propio Pfendler y titulado Panorama de la Sierra Nevada (ver Imagen 1).

 

Imagen 1

G. Frank Pfendler d'Ottensheim (1848). Madera, Nice, Andalucía, la Sierra Nevada y los Pirineos. Sevilla, imprenta de D. Carlos Santigosa. 1848. Obra ilustrada con 8 láminas, 24 viñetas y un panorama de la Sierra Nevada.
Imagen 1: Panorama de la Sierra Nevada. Fuente: Madeira, Nice, Andalucía, la Sierra Nevada y los Pirineos, por G. Frank Pfendler d'Ottensheim (1848). Sevilla, imprenta de D. Carlos Santigosa. 1848. Obra ilustrada con 8 láminas, 24 viñetas y un panorama de la Sierra Nevada.

 

La representación de Pfendler prima la claridad y la comprensión por el público sobre la precisión cartográfica y presenta similitudes, en cuanto a su diseño, vista y alzado, con el "Cuadro sinóptico de alturas y límites de las plantas más características del Reino de Granada" de Boissier (1839-1845) [4], (ver Imagen 2). 

 

Durante ocho meses tomé los planos de cuantas sierras visité y ademas dibujé diversos detalles para formar una vista pintoresca y fácil de comprender: proponiéndome la claridad, me vi obligado á sacrificar las relaciones geográficas.

 

Imagen 2

Imagen 2: Tableau synoptique des hauteurs et limites des végétaux les plus caractéristiques dans le Royaume de Grenade. Fuente:  Boissier, E. (1839-1845).

 

Pfendler comenta en el texto que durante su visita a las sierras tomó altitudes y comprobó las tomadas por Clemente Rubio [5], Bory de Saint Vicent [6] y Boissier.

 

He fijado las alturas barométricas según mis observaciones y he verificado las ya conocidas de Bory, S. Vicent, Clement y particularmente las que se hallan en la preciosa obra de Boissier de Ginebra. Mi aparato meteorológico es compuesto de un barómetro inglés de Troughton de gran sensibilidad, de un barómetro de Chevalier de París, de un higrómetro de pelo de Gay Lussac y de un aparato para hervir agua en la cima de la montaña.

 

Cada sierra o población del Panorama de Sierra Nevada viene etiquetada con un número consultable en la leyenda. En la Imagen 3 podemos apreciar un detalle del dibujo de Pfendler de la costa malagueña y gaditana, desde Málaga capital a Gibraltar, y las sierras del interior.


 Imagen 3

Imagen 2: Detalle del Panorama de la Sierra Nevada de G. Frank Pfendler d'Ottensheim (1848).
Imagen 3: Detalle del Panorama de la Sierra Nevada de G. Frank Pfendler d'Ottensheim (1848).

 

En el centro de la imagen anterior de detalle aparece Yunquera (99.- Junquera, pais fértil y abundante) y por encima de ella la Sierra de la Nieve (102.- Sierra de Nieve es una de las cimas mas elevadas de la Serranía de Ronda: aquí se encuentran igualmente las cabras silvestres hispánicas).

Otros lugares que aparecen en este detalle y sus descripciones en la leyenda son las siguientes:


84.- S. Antonio de Málaga.
85.- La rica y opulenta ciudad de Málaga con su gran castillo Gibralfaro; está en una situación muy interesante y conveniente por su bello clima en el invierno como morada páralos tísicos
86.- La cuesta de la Reina, donde se goza la vista mas agradable y seductora sobre el hermoso Valle de Málaga.
87.- Churriana, mansión de verano.
88.-  El Retiro, en medio de sus mil fuentes abundantes y numerosos saltadores.
89.- La bella y pintoresca Sierra de Mijas en frente de Málaga.
90.- La Sierra de Estepona, rica en plantas raras.
91.- El pueblo de Estepona, rodeado por un lado de la sierra de su nombre, y por otro del mar: es conocida por su rica y abundante pescadería.
92.- Sierra Bermeja, que se eleva detrás de la sierra de Mijas.
93.- Marbella, puerto de mar.
94.- Alhaurín con su bello establecimiento de Hidrosupatía, país muy interesante al pie de la Sierra de Mijas.
95.- Coín, población deliciosísima; produce abundantes frutas.
96.- Tolox el pueblo al pie de su alta sierra.
97.- Ronda, capital de la sierra de su nombre, está construida sobre el costado de una roca, dividida en dos partes por una revolución volcánica y unidas por un famoso y antiguo puente de ciento veinte pies de elevación, obra maestra del ingenio humano, que tiene un gran ojo de 110 pies de diámetro, suspendido sobre el tajo infernal de 276 pies, en cuyo fondo corre el Guadiaro. Los viajeros deben visitar esta majestuosa obra humana, asociada á la grandiosa creación de tal naturaleza, que nadie puede contemplar sin sentir una sublime admiración; del mismo modo que la curiosa escalera de 400 gradas que construyeron los moros en la roca. Se crían ricos frutos, particularmente exquisitos peros y delicadas camuesas.
98.- Serranía de Ronda.
99.- Junquera, país fértil y abundante.
100.- Carratraca, es un pueblo muy notable por sus aguas minerales sulfurosas, que han dado a millares de personas la salud. Es concurrida en el mes de Julio y Agosto por todas las personas acomodadas de Málaga y Andalucía. Se encuentra allí una gruta muy curiosa de estalactitas, que todos los visitadores admiran, por su originalidad en la estructura de aquellos cuajados peñascos. Ahí todos encuentran un medio de distracción, los jóvenes ocasiones de establecer relaciones, que mas tarde pueden estrecharlas en el altar del himeneo; es tanto una residencia de verano para los sanos, como un hospital para los enfermos.
101.- Sierra de Tolox se halla en lo alto del pueblo de su nombre, y es rica en cacería.
102.- Sierra de Nieve es una de las cimas mas elevadas de la Serranía de Ronda: aquí se encuentran igualmente las cabras silvestres hispánicas.

 

Bibliografía y notas

[1]  G. Frank Pfendler d'Ottensheim. Médico y viajero.

[2] Tisis o tuberculosis pulmonar. Enfermedad infecciosa causada por un tipo de bacteria y que suele afectar a los pulmones. 

[3] Pfendler G.F. (1848). Madeira, Nice, Andalucía, la Sierra Nevada y los Pirineos. Sevilla, pp. 474, con 8 láminas, 24 viñetas y un dibujo de Sierra Nevada.

[4] Boissier, E. (1839-1845). Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837. Tome I. Narration et Géographie Botanique. Planches. París; pp. 248, 1 gráfico de alturas y límites de la vegetación y 181 láminas ilustradas.

[5] Simón de Rojas Clemente y Rubio (1777 - 1827).  Botánico, agrónomo y lingüista.

[6] Jean-Baptiste Bory de Saint-Vincent (1778 - 1846). Oficial del ejército francés, naturalista y geógrafo.

viernes, 15 de noviembre de 2024

De la Costa a Ronda (G. Martín, 1901).

El texto que sigue es una traducción parcial del relato Un coin d'Andalousie de Málaga a Gibraltar et de la côte a Ronda, incluido en el Annuaire du Club Alpin Français [1],  publicado en 1901, y cuyo autor es Georges Martin [2]. 


Un buen día de principios de mayo de 1900, mi compañero y yo salimos de San Pedro a las seis y media de la mañana, escoltados por un guarda privado armado con un fusil y montado en una mula, y un arriero cuya bestia llevaba nuestro equipaje. 

No seguimos la carretera, sino un sendero que sube hasta el origen del valle del Guadaiza, situándonos, durante la mayor parte del camino, más o menos en una cresta que separa la cuenca de este arroyo de la de un río algo mayor, el Río Verde, y de su afluente el Río del Bote. El camino es muy accidentado. Para recorrerlo con seguridad, se necesita el paso seguro de mulas y caballos criados en las montañas. La vista es amplia. A la izquierda, limita con la cresta de la montaña Palmitera, donde se dice que la cabra montés es más pequeña que la de las altas cumbres de los Alpes; a la derecha, por la montaña de La Concha, que domina Marbella; delante, por varios picos, el más destacado de los cuales es la cumbre caliza del Cerro de las Plazoletas, en la Sierra de la Nieve, que alcanza los 1.960 metros; en las laderas de esta montaña, un hermoso manantial brilla al sol y se precipita en cascada al Río del Bote. Junto a este pico hay un puerto, el Puerto de la Refriega, un lugar histórico. Fue aquí donde en 1485 se libró una de las últimas batallas entre los cristianos y los moros que habían sido expulsados de Ronda. A nuestras espaldas, la vista bajaba gradualmente hacia los cultivos de San Pedro y el mar, y en el lejano horizonte se divisaban las nieves del Rif marroquí. En un punto, podíamos ver estas nieves al mismo tiempo, y en otra dirección las de Sierra Nevada. En primer plano, las laderas del valle estaban cubiertas de matorral, dominado por la jara, con sus grandes flores blancas con manchas marrones, y también por bosques de alcornoques, encinas y pinos, cada vez más escasos a medida que aumentaba la altitud.

 

Imagen 


Imagen: Valle del Guadaiza. Autor Georges Martin. Fuente:  Un coin d'Andalousie de Málaga a Gibraltar et de la côte a Ronda. En Annuaire du Club Alpin Français.   


La ruta es ahora muy segura, pero no siempre fue así. No hace muchos años, una banda de bandoleros se instaló en la zona, saqueando a los escasos viajeros y a los pueblos de los alrededores. Al lado de la carretera, aún se puede ver la casa, ahora en ruinas, donde tenían su escondite y desde donde asaltaban a los viajeros. Estos bandoleros hacían prácticamente imposible viajar entre la costa y Ronda, siendo inútiles todos los esfuerzos de la Guardia Civil, hasta que varios lugareños, asaltados por ellos, regresaron al día siguiente y mataron hasta el último de ellos, tomándose así la justicia por su mano.

A las doce y media llegamos a Puerto Robledal, situado a 1.350 metros, al final del valle del Guadaiza. Aquí hay una mina de hierro magnético, ahora llamada Fuenfría, que nos proporciona agua clara y sabrosos berros para el almuerzo. 

Hay un gran contraste entre los dos lados del puerto Al sur, el rápido valle del Guadaiza, con sus laderas cubiertas de arbustos y árboles, conduce al mar, y las montañas son de origen antiguo, en su mayoría porfídicas. Al norte, las montañas calizas son más escarpadas y pesadas, y el país parece menos accidentado y más duro que el que acabamos de atravesar. Esta impresión persiste a medida que se desciende. El pequeño torrente formado por la Fuenfría y otros manantiales cercanos desaparece pronto entre las rocas, y se camina por mesetas calizas, con ondulaciones cubiertas de arbustos. Aquí recogí un gran ramo de peonías silvestres, para disgusto de mis compañeros nativos. Llamaban a la flor «hierba maldita». Cuando les pregunté por qué la llamaban así, me contestaron: «Es porque provoca erisipela». Desconozco el origen de esta creencia, que parece extendida por toda Andalucía.

En estas mesetas no hay más agua que la de algunos pequeños estanques que deben secarse en verano. Los únicos habitantes que encontramos fueron dos o tres pastores al frente de pequeños rebaños de cabras, bueyes y vaquillas, y algunos pobres campos de cereales separados por varios kilómetros. A veces surgen rocas de entre la maleza, formando montones que recuerdan, con menos variedad y tamaño, a los de Montpellier le Vieux, en las Causses francesas.

Dejamos la sierra una hora antes de llegar a Ronda, y entramos en la ciudad al anochecer, muy contentos con esta expedición a un país pintoresco y casi desconocido. Es cierto que no es muy fácil llegar, al estar lejos de las carreteras principales. Pero no siempre los lugares más visitados son los más interesantes, y espero haber contribuido a demostrarlo con esta breve descripción.

 

Bibliografía y notas

[1] Georges Martin, 1901. Un coin d'Andalousie de Málaga a Gibraltar et de la côte a Ronda. En Annuaire du Club Alpin Français, pp 302-318. Accesible online en https;//gallica.bnf.fr

[2]  Miembro del Club Alpino Francés (Sección de París).


domingo, 22 de octubre de 2023

Nota sobre la restauración de los bosques de la Sierra de las Nieves

En la década de 1750 a 1760 los bosques de la Sierra de las Nieves bajo la jurisdicción del Departamento de Marina de Cádiz comenzaron a agotarse tras años de explotación (Ruíz García, 2018)[1]. La situación general de la riqueza forestal no mejoró a lo largo del siglo venidero, principalmente debido a las políticas públicas desamortizadoras. Y esto a pesar de que la clasificación de los montes públicos en enajenables y no enajenables, encargada en 1859 al Cuerpo de Ingenieros de Montes, significó la prohibición de la venta del 95% de la superficie forestal de propiedad municipal en la provincia de Málaga[2]. A final de siglo XIX las necesidades del sector forestal en Málaga según Francisco de Asís Pacheco (1879)[3] se reducían a dos: a la de conservar la que tenemos y a la de ir estudiando y planteando seriamente los medios de aumentarla. De aquí las reformas indispensables que reclama la guardería de montes y la urgencia con que es preciso proceder a la repoblación de los mismos. Para Pacheco las causas que menoscababan la riqueza forestal malagueña eran las cortas fraudulentas, los incendios, el desorden en el aprovechamiento de los pastos y la impunidad de los infractores.

En 1877 se aprobó la Ley sobre Repoblación, Fomento y y Mejora de los montes públicos con el objetivo principal de repoblar las cuencas hidrográficas para proteger los suelos y embalses. En 1901 se crearon las Divisiones Hidrológico-Forestales y en 1935 el Patrimonio Forestal del Estado. Fue a partir de 1941 cuando se inició una gran actividad repobladora. Alberto Garzón Blanco (1999)[4] calcula que entre 1940 y 1980 se repoblaron en la provincia de Málaga 40.088,5 ha. En la actualidad, como resultado de estas repoblaciones forestales y en lo referente a la Sierra de las Nieves, el 20,62% (4.151,21 ha) de la superficie del parque natural y el 14,68% (14.211,56 ha) de la superficie del ámbito territorial del Plan de Ordenación de Recursos Naturales[5] lo ocupan formaciones arboladas de coníferas (principalmente pinares de repoblación de Pinus pinaster y Pinus halepensis).

Sirva como ejemplo de esta actividad repobladora el Decreto de 14 de mayo de 1956 que declaró la utilidad pública y necesidad y urgencia de la ocupación, a efectos de su repoblación forestal, de diferentes terrenos situados en los términos municipales de El Burgo, Ronda y Yunquera, para evitar que por efectos de la erosión disminuyera ostensiblemente la capacidad de embalse del pantano del Conde de Guadalhorce, y que permitió que, entre 1968 y 1983, y sólo en lo referente al monte de Yunquera y al Abies pinsapo, se repoblaran 768 ha (Álvarez Calvente, 1996)[6]. Estas labores de repoblación y demás tratamientos selvícolas han favorecido la restauración natural del pinsapo y una dinámica positiva de regeneración (Salmoral Portillo y otros, 2008)[7].

APD en Pinsapar de Yunquera. Autor José Pino-Díaz, 2016.
 

Bibliografía

[1] V. Ruiz García. La provincia marítima de Segura (1733-1836): poder naval, explotación forestal y resistencia popular en la España del Antiguo Régimen. Granada: Universidad de Granada, tesis doctoral, 2018.

[2] Ministerio de Fomento. Clasificación General de los Montes Públicos hecha por el Cuerpo de Ingenieros del ramo en cumplimiento de lo prescrito por Real decreto de 16 de febrero de 1859 y Real orden de 17 del mismo mes y aprobada por Real orden de 30 de septiembre siguiente. Madrid: Imprenta Nacional, 1859.

[3] F. de Asís Pacheco. “El Imparcial en Provincias. Málaga. XI. Guardería de montes y repoblación”. El Imparcial Diario Liberal, viernes 28 de febrero de 1879.

[4] A. Garzón Blanco. La repoblación forestal en Málaga (1940-1980). Málaga: Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial de Málaga,1999.

[5] Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Decreto 162/2018, de 4 de septiembre, por el que se aprueban el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del ámbito de Sierra de las Nieves y el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural Sierra de las Nieves. Sevilla: BOJA, 2018.

[6] M. Álvarez Calvente. “Repoblaciones y trabajos de regeneración en el pinsapar de la Sierra de las Nieves (Málaga)” presentado en Jornadas técnicas internacionales sobre recuperación de pinsapares, Grazalema, 1996.

[7] G. Salmoral Portillo, R.M. Navarro Cerrillo, J.R. Guzmán Álvarez,y R. Sánchez Salguero. “Evaluación de los trabajos de repoblación para favorecer la restauración del pinsapar de la Sierra de las Nieves (1960-2007)” en Actas de la IV Reunión sobre repoblaciones forestales, Cuadernos de la Sociedad Española de Ciencias Forestales, no. 28, pp. 95-102, 2008.

domingo, 14 de agosto de 2022

La visita de Gros a Yunquera y la posadera "fitoterapeuta".

¿Quien fue Gros y por qué visitó Yunquera? [1]

Enric Gros i Miquel (1.864-1.949) inició su trabajo como recolector para el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona en 1.916, siendo su director el insigne botánico Pius Font i Quer (1.888-1.964).

El 19 de julio de 1.919 Gros visitó Yunquera (Málaga). El motivo de su visita era la recolección de plantas. El botánico encargado de clasificar las plantas recolectadas por Gros era Carlos Pau y Español (1.857-1.937). Su trabajo se publicó en 1.922; titulado Nueva contribución al estudio de la flora de Granada [2], incluía la carta que Gros escribió a Pau una vez de regreso. 

Cuando Gros llegó a Yunquera, proveniente de Tolox, su salud era delicada, apenas podía ver. En su carta cuenta:

De nuevo en Málaga, y después de dejar en condiciones las últimas plantas para que no se echaran a perder, entregamos un paquete de papel y una prensa de mano al cosario [3] de Yunquera, y partimos nosotros el día 18 con otra prensa de mano, tomando el tren, de los Suburbanos hasta Coin. De Coin a Tolox, que dista unos doce kilómetros, estuvimos herborizando toda la tarde, descansando en esa última población. El día 19 me levanté con los ojos muy malos, aunque dispuesto a subir a la sierra, pero al dar con las primeras plantas me convencí que era imposible poder continuar; no sólo no podía mirar en ninguna dirección sino que ni siquiera las hojas de papel de estraza para preparar las plantas. En vista de la gravedad de mi mal, decidí dirigirme a Yunquera, recoger el papel y la prensa que teníamos allí y dar por terminada la excursión. Pero como no hay mal que cien años dure, al llegar a Yunquera la dueña de la posada se empeñó en decir que mi dolencia no era nada, comprometiéndose a curarme en un par de días. Después de sus excitaciones decidí someterme y me puse en cura aquella misma tarde.

Al día siguiente mi práctico [4], que ya está algo adiestrado en recolectar, se fué a herborizar a Sierra Blanquilla, y el 20 y 21 visitó parte de La Torrecilla hasta cerca del Peñón de Ronda en el punto llamado Los Arenalejos [5], de la jurisdicción de Yunquera. La recolección fué buena.

El día 22 salimos a las cuatro de la mañana para tomar el tren en Pizarra para Málaga. Al levantarme noté una gran mejoría en mis ojos; figúrese V. cuál sería mi alegría cuando al salir el sol vi que podía mirarle sin ponerme el sombrero ante mis ojos. Continué mejorando de tal manera, que a los dos o tres días estaba casi restablecido.

 

¿Cómo curó la posadera yunquerana a Gros de su dolencia en los ojos? ¿Qué  remedios empleó? 

Gros no lo dice en su carta. Relata que se levantó con los ojos muy mal, que no podía ver de lejos (no podía mirar en ninguna dirección) ni de cerca (ni siquiera las hojas de papel de estraza) y en vista de la gravedad de mi mal [debió asustarse bastante] decidió ir a Yunquera a recoger el material que el cosario había dejado días antes en el pueblo y dar por terminado su trabajo. Pero al llegar a la posada de Yunquera la dueña se empeñó en decir que mi dolencia no era nada, comprometiéndose a curarme en un par de días.

Desconocemos que remedios empleó la posadera. Sí sabemos, por el propio Gros, que hizo caso a la posadera y se puso en cura aquella misma tarde, que la mañana del 22 notó una gran mejoría al despertar y que continuó mejorando de tal manera, que a los dos o tres días estaba casi restablecido. 

Es probable que la posadera empleara una decocción de manzanilla en agua para limpiar y lavar los ojos con una gasa humedecida. Me atrevo a aventurar esta hipótesis basándome en mis vivencias en Yunquera.

Existen diferentes plantas conocidas como manzanilla. Sus nombres vernáculos y los usos populares son descritos por Manuel Pardo de Santayana y Ramón Morales (2.006) en Manzanillas ibéricas: historia y usos tradicionales [6]. Según la planta y el lugar, su uso puede ser como aperitivo, digestivo, tónico, antiulceroso gástrico, antiinflamatorio, contra cólicos, colerético, colagogo, carminativo, antiespasmódico, emenagogo, sedante y analgésico, antiséptico y antifungico en lavados, antialérgico, para lavado de los ojos, antiparasitario y para aclarar el pelo.  

Desde muy antiguo las manzanillas han sido empleadas como plantas medicinales. En siglo XIII el Tratado de los Simples [7], del malagueño Ibn al-Baytar, describe las propiedades medicinales de dos manzanillas o camomilas. 

On fait avec succès des fumigations contre l'ophtalmie à son declin avec se décoction dans de vinaigre et de l'eau; elle en fait disparaitre les restes; elle en calme les douleurs si on l'emploi avec persistance. Si on lave les yeux avec l'eau de camomille seule, on en calme en tout temps les douleurs [8]. 

Aunque no sólo las manzanillas han sido tradicionalmente empleadas en las dolencias de los ojos. En la tesis doctoral de Asmaa El Gharbaoui (2.017) [9] se han estudiado los usos medicinales de una selección de 147 especies de las 1.400 especies diferentes que figuran en el Tratado de los Simples. Según El Gharbaoui, 38 especies de las 147 tienen propiedades en el tratamiento de la oftalmía (inflamación de los ojos/párpados).

Por manzanilla de la sierra se conocen en Andalucía distintas plantas de los géneros Artemisia, Santolina, o Helichrysum, entre otros. Muy conocida y valorada es la manzanilla real, Artemisia granatensis Boiss., de Sierra Nevada.

También la Sierra de las Nieves es muy rica en plantas medicinales. Simón de Rojas, en las notas de su visita a la sierra en 1.809, indica que:

Paré a comer bajo una peña en que se albergan los Neveros, y estos, que se ocupan mucho en recoger las plantas de la sierra que tienen fama de medicinales para enviarlas a su tierra de Grazalema y otras partes, me hicieron ver la Salvia officinalis, que llaman Celima, la Santolina chamaecisp. que llaman Manzanilla, una Achillea microphilla que llaman hierba de las heridas y había yo visto frecuente desde 500 varas o poco menos bajo el Puerto del oso hasta este, y la de la sangre que es la Herniaria polygonoides, con la que llaman Artemisa que me pareció un Teucrium, diferente según me aseguran de la Artemisa del Boyar [10].

Según Ceballos y Vicioso (1.933) [11] en la sierra de Yunquera se dan las manzanillas Santolina pectinata Lag. y Helichrysum serotinum Boiss. En la fotografía de Laurent Minoux (1.977) [12] podemos observar una mata de Helichrysum serotinum Boiss. (ver imagen ).

Helichrysum serotinum Boiss. Pinsapar de la Nava (Parauta, prov. de Málaga) 20-VIII-1977. Autor Laurent Minoux. Fuente: Archivo de José Pino Rivera.
Imagen: Helichrysum serotinum Boiss. Pinsapar de la Nava (Parauta, prov. de Málaga) 20-VIII-1977. Autor Laurent Minoux. Fuente: Archivo de José Pino Rivera.
 

En 1.998 botánicos de la Universidad de Málaga (B. Cabezudo, A. Pérez, P. Navas, Y. Gil y D. Navas) proponían en su trabajo Parque Natural de la Sierra de las Nieves, Cartografía y evaluación de la flora y vegetación [13] el control de las "recolecciones masivas" de plantas medicinales.

Actualmente el Plan de Ordenación de Recursos Naturales de la Sierra de las Nieves (2.018) [14] regula la recolección de hierbas de uso medicinal, precisando autorización administrativa para ello.

 

Bibliografía y notas

[1] Escribo este relato trás la lectura del texto Enric Gros una campaña de herborización en Andalucía (1919), del blog Viajes (de) botánicos, de Joan Pedrol.   

[2] En el prólogo de esta obra se indica que Gros recolectó más de ochocientas especies distintas durante su viaje de últimos de abril a final de julio de 1.919.

[3] Según el DLE de la RAE un cosario es un hombre que conduce personas o cosas de un pueblo a otro.

[4] El práctico era Eugenio Estremera. Lo acompañó, a partir de Málaga, Eugenio Estremera, que había sido su práctico años antes en esa ciudad, y sólo al final del viaje, en julio, cuando visita Ronda y la Sierra de las Nieves lo hará sin su compañía [ver https://viajesbotanicos.blogspot.com/2018/10/enric-gros-una-campana-de-herborizacion.html].

[5] En Yunquera este paraje se conoce como "Las Arenitas".

[6] Pardo de Santayana, M. y Morales, R. (2.006). Manzanillas ibéricas: historia y usos tradicionales. Revista de fitoterapia, vol. 6, núm. 2, págs. 143-153.

[7] Ibn al-Baytar (siglo XIII). Traité des simples, Volumen 1. Volumen 23 de Notices et extraits des manuscrits de la Bibliothèque nationale et autres bibliothèques. Traducción de Lucien Leclerc (1.877).

[8] Traducción propia del autor del blog para esta entrada: La decocción en vinagre y agua se utiliza con éxito para tratar la oftalmia en sus fases de declive; hace desaparecer los restos; calma el dolor si se utiliza de forma persistente. Si se lavan los ojos con agua de manzanilla, el dolor siempre se alivia. Tomado de la página 183 de Notices et extraits des manuscrits de la Bibliothèque Nationale et autres bibliothèques. Traité des Simples par Ibn E.-Beithar. Tome Premier. 

[9] Asmaa El Gharbaoui (2.017). Evolución y contraste del conocimiento etnofarmacológico (tradicional de plantas y usos medicinales) con perspectiva histórica en Marruecos oriental y Andalucía oriental, usando como base 'El Tratado de los Simples' de Ibn al-Baytar del siglo XIII. Universidad de Granada. Tesis doctoral.

[10]  Carmen Quesada Ochoa (1.992). Estudio y transcripción de la Historia Natural del Reino de Granada, de Simón de Rojas Clemente y Rubio, 1777-1827. Universidad de Granada. Tesis doctoral.

[11]  Luis Ceballos y Carlos Vicioso (1.933). Estudio sobre la vegetación y la flora forestal de la provincia de Málaga. Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias, Madrid.

[12] Spécimen recueilli à proximité du pinsapar (forêts d' Abies pinsapo BOISS.) du flanc nord du Cerro Alcojona, au pied de la Sierra de las Nieves, sur le territoire du village de Parauta, au Sud de Ronda. Voir photographie d'un exemplaire aux multiples têtes jaune d'or, observé dans le même secteur en Août 1.977. [Texto e imagen tomada del Herbario Español de Laurent Minoux, compuesto por una selección de 320 especies, formado de los viajes que realizó a la Península entre 1.974 et 1.998].

[13] Cabezudo, B.,  Pérez, A., Navas, P., Gil, Y. y Navas, D. (1.998). Parque Natural de la Sierra de las Nieves, Cartografía y evaluación de la flora y vegetación. Accesible online en https://www.researchgate.net/publication/323552962, recuperado el 13/08/2.022. 

[14] Decreto 162/2018, de 4 de septiembre, por el que se aprueban el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del ámbito de Sierra de las Nieves y el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural Sierra de las Nieves (Boja nº 184, de 21 de septiembre de 2018). Accesible online en https://www.juntadeandalucia.es/boja/2018/184/BOJA18-184-00384-14951-01_00142234.pdf, recuperado el 14/08/2.022. 


viernes, 25 de febrero de 2022

¿Por qué el pinsapo no aparece en los tratados andalusíes?

El Dr. Lucien Leclerc  en su "Histoire de la Médecine Arabe" (1876) escribe que la ciencia de Grecia sólo llegó a los árabes en España a través de las traducciones realizadas en Oriente, y su asimilación no se produjo definitivamente hasta el siglo X d.C. El conocimiento sobre las plantas y su aplicación en medicina se incrementó notablemente en los siglos XII [1] y XIII [2]. Entre los médicos árabes de Al-Andalus y del Magreb destacaron Le Chérif El Édrissy, Errafequy e Ibn al-Baytar.


Ibn al-Baytar nació en Málaga en el año 593 (1197 d.C.), según el Dr. Ali Kettani, probablemente en la actual Benalmádena. Kettani escribe:

"Su nombre completo fue Diya al-Din Abu Muhammad Abdullah ibn Ahmed ibn al-Baytar al-Andalusí al-Málaqí al-Nabátí al-Tabib (luz de la religión, padre de Muhammad, Abdullah hijo de Ahmed Ibn al-Baytar, el andalusí, el malagueño, el farmacéutico, el médico). Sin embargo, si viviera hoy en día, podría llamarse simplemente Abdullah Ibn al-Baytar. Al-Baytar significa el veterinario." ("Benalmádena a ... Ibn al-Baytar", 2004).

Fue discípulo de dos botánicos andalusíes eminentes Abu al-Abbás al-Nabati y Abdallah Ben Saleh, que herborizaron en Al-Andalus y el Magreb. Abu al-Abbás al-Nabati, natural de Sevilla, dejó testimonio escrito de su viaje botánico de Al-Andalus a Egipto, Siria e Irak. 

Leclerc (1876) nos dice que Ibn al-Baytar fue el más grande botánico de Oriente. Entre los médicos árabes, sólo tres o cuatro podrían compararse con él: Errafequy, el sheriff El Edrissy, Abu al-Abbas al-Nabati y Rachid eddin Essoury:

"Ebn el Beithâr est le plus grand botaniste de 'Orient. Parmi les médecins arabes trois ou quatre seulement pourraient lui être comparés, Errafequy, le chérif El Edrissy, Aboul Abbas Ennabaty et Rachid eddin Essoury. Tous étudièrent la nature et agrandirent son domaine, les deux premiers en Espagne et dans le Magreb, les deux autres en Orient surtout."

De Ibn al-Baytar escribe Marcelino Menéndez Pelayo en su "Inventario bibliográfico de la Ciencia Española":

"... el que pudiéramos llamar Dioscórides español del siglo XIII, es a saber, Abu Mohamed Abdallah ben Almed, conocido por Aben-el-Beithar, de Málaga, autor de la Gran Colección de medicamentos y alimentos simples, que puede tenerse por el más insigne trabajo botánico de los tiempos medios, puesto que su autor, que herborizó incansablemente en Andalucía, África septentrional, Egipto, Arabia, Siria, etc., además de haber condensado en su libro las noticias anteriores, dió a conocer más de 200 especies nuevas, presentando también la sinonimia de las plantas en diversas lenguas, una de ellas la de los cristianos españoles."

El Tratado de los simples de Ibn al-Baytar es considerado la obra cumbre sobre plantas y otros remedios medicinales del siglo XIII. En él recopiló el conocimiento existente hasta entonces y lo amplió notablemente con sus propias investigaciones.
 
Sobre el abeto podemos leer en el tratado que es una resinosa como el pino cuyo nombre en árabe procede del griego "elate" (ἐλάτη).  
"C'est un arbre à gomme, donnant une gomme (résine) comme celle du pin. On lit dans le Traité de l'agriculture grecque ..., que c'est une espèce de pin et qu'il porte des fruits comme des noix. Le mot arabe .... n'est autre chose que la transcription du grec élatè. Quant au Traité de l'agriculture grecque, il s'agit probablement de l'ouvrage traduit par Costa ben Louka. (Voyez Wustenfeld, p.50.) Nous aurons plus d'une fois l'occasion de voir ce livre cité." Traité des simples, Volume 1, 1877.

En el párrafo anterior, extraído de la traducción al francés del Tratado de los simples, se indica sobre el abeto que: "... Se lee en el Tratado de la agricultura griega ..., que es una especie de pino con frutos como nueces". Ibn al-Baytar cita la descripción que en un Tratado de agricultura griega se realiza del abeto, probablemente, Abies cephalonica, originario de las montañas de las regiones griegas de Cefalonia, Eubea, Sterea Hellas y Peloponeso. No describe ni hace referencia al pinsapo, el abeto de las sierras del sur de Al-Andalus. 

Causa extrañeza la ausencia de mención, más aún conociendo el origen malagueño de Ibn al-Baytar y que su maestro Abul al-Abbas al-Nabati herborizó en Ronda (según Leclerc "...C'est ainsi qu'après avoir observé le Bunium bulbocastanum à Ronda, ...") y en el Magreb.

La causa de ello, según escribe Samuel Edward Cook (1839) [3] está en que "la localidad que ocupa es de escasa extensión"; escribe:

El hecho de que el Pinsapo haya pasado tanto tiempo desapercibido no es menos singular que el de muchos otros puntos relacionados con la historia natural del mismo país [se refiere a España], que han pasado igualmente desapercibidos. La localidad que ocupa es de escasa extensión; y no sólo pasa desapercibida para el escritor morisco de agricultura árabe del siglo XII, y que conocía bien la vegetación arbórea de Andalucía, sino que creo que era desconocida en el Arsenal de Cádiz, donde, por la escasez de madera, habría sido invaluable, aunque su destrucción total habría sido probablemente el resultado del descubrimiento [traducción del autor del blog].

 

Propiedades medicinales del pinsapo

En el Tratado de los simples no se da información sobre los usos medicinales del abeto, en cambio sí se indican las propiedades medicinales del pino carrasco (Pinus halepensis), Sanawbar en árabe, entre otras, su uso en afecciones pectorales [5]. 
 
Sobre las propiedades medicinales del pinsapo, el farmacéutico Pablo Prolongo (1880) [6] indica que: 
El uso de los varios productos, obtenidos de las diversas partes de los árboles del género Abies, han sido siempre usados y recomendados en todos los tratados de materia médica, bajo la forma de cocimiento, tisana, extracto, tintura alcohólica y jarabe; el médico obtiene siempre resultados eficaces en la práctica y tratamiento de muchas enfermedades y especialmente en la afecciones catarrales, tisis incipiente, congestiones pulmonales [sic], diversos padecimientos de las vías urinarias, antiescorbúticos y diuréticos; siendo muy preconizado por varios autores como antigotosos vulnerarios y anti-reumáticos.

 

Notas

[1] Destacaron como médicos en Al-Andalus: Aboussalt Ommeyah, 1134; Eben Badja, 1138; Sofyan el Andaloussy, Mohammed Er'r'afequy, Abou Djafar Errafequy, 1164; Abou Merouan Eben Zohr, AboulOla, 1131; Abou Merouan Abd el Malek, 1162; Abou Bekr, 1199; Abdallah, 1205; Abou Merouan; Aboul Ola; Etterdjaly; Ben Filai; Ben Atendon; Ahmed ben Hassan; El Masdoum; Ben Er'r'azzal; Eben Djela; Eddeheby, 1204; Zarkala, 1206; El Ainsary, 1206; El Azdy, 1208; Obéid Allah, 1215; Averroès, 1198; Ebn el Aouam; Eben Thofaïl, 1185. Y en el Magreb, le Chérif Édrissy.

[2]  En el siglo XIII son renombrados los siguientes médicos en Al-Andalus y el Magreb: Aboul Hedjadj ben Mouratir; Abou Abdallah ben Iézid; Abou Ishaq Eddany; Abou Iahya ben Assam; Aboul Ola ben Abi Djafar; Ech Chadouny; El Badjy; Abou Beer ben el quadhy; Ennedroumy; Ahmed ben Sabbek; AbouIshaq ben Tembous; Aboul Abbas Ennebâty, 1239; Abdallah ben Saleh; Aboul Abbas el Kendary; Ebn el Assam; Issa ben Mohammed èl R'arnathy; Mohammed Echchafra; Mohammedel Fahry, 1221; Mohammed el Karchy, 1220; Abdallahel Ansary, 1247; Abou Beer Errakouthy; Mohammedben Zobéir, 1284; Mohammedben Fathis, 1311; Mohammedel Aouassy, 1315; Abd el Aziz el Araky, 1315; Mohammed ben Abd el Aziz, 1317. Y en Egipto, Ibn al Baitar. 

[3] También llamado Samuel Edward Widdrington, apellido que adquirió en 1840.

[4] Samuel Edward Cook (1839). On the Pinus and Abies, with remarks on a New Species. Annals of Natural History, Or Magazine of Zoology, Botany, and Geology, vol 3, pág. 296 - 303. Accesible online en https://books.google.es   

[5] Ver la tesis doctoral de Asmaa El Gharbaoui (2017), Evolución y contraste del conocimiento etnofarmacológico (tradicional de plantas y usos medicinales) con perspectiva histórica en Marruecos oriental y Andalucía oriental, usando como base 'El Tratado de los Simples' de Ibn al-Baytar del siglo XIII..

[6] Prolongo, Pablo (1880). Jarabe pectoral de abietina preparado con la savia del Abies pinsapo, en La Clínica de Málaga.

jueves, 4 de marzo de 2021

El arbolado de la Sierra de las Nieves de interés para la Marina en el mapa de 1760 de José Espelíus.

En 1748 José Antonio Espelíus y Espresy, militar e ingeniero, fue encargado de realizar un conjunto de mapas de las Provincias de Marina del Departamento de Cádiz, trabajo que realizó entre 1748 y 1764. El mapa general o carta corográfica del Departamento de Cádiz comprende las Provincias de Marina de Andalucía: Ayamonte, Sevilla, Sanlúcar, Cádiz, Tarifa, Málaga, Motril, Almería y Segura (ver Imagen 1). El encargo a José Espelíus se sitúa en el marco temporal y político del reinado de Fernando VI, en el que la madera de construcción de navíos suponía un recurso estratégico de primer orden y a la vez un bien escaso.

Para situar al lector en el contexto histórico de esta texto diremos que el 31 de enero de 1748 se aprobó la REAL CEDULA sobre Montes, y Plantios en la Costa del mar, que deben servir para fabrica de Baxeles. Conocida como Ordenanza de Montes, ya en su primer artículo fijaba la jurisdicción de los Intendentes de Marina sobre los montes cercanos a la costa y a los ríos navegables:

El cuidado, y conservacion de los Montes situados en las immediaciones de la Mar, y Rios navegables, en distancias en que pueda facilitarse su conduccion à las Playas, continuará, como por repetidas Ordenes está mandado, à cargo de los Intendentes de Marina, establecidos en los tres Departamentos de Cadiz, Ferról, y Cartagena, cada uno de los quales exercerá en su Distrito la jurisdiccion competente, por si, ò sus Subdelegados, con total inhibicion de otras qualesquiera, del modo mismo que han estado encargados en lo pasado à los Jueces de Montes de los Reynos, y Provincias.

Además se obligaba a los Ministros de las Provincias de Marina a realizar inspecciones cada dos años. También se podían realizar inspecciones extraordinarias a requerimiento de los Intendentes. La Ordenanza recogía que:

... mandarán los Intendentes reconocer los Montes de su Jurisdiccion por los Ministros de Marina, establecidos en los principales Puertos de mis Reynos, señalandoles los Lugares que cada uno hubiere de visitar, para formar, con separacion de Jurisdicciones, individual relacion de sus Montes, y estado de ellos, con distincion de los que pertenezcan à Particulares, de los comunes, y proprios de los mismos Lugares, y de los que sean Dehesas, y Cotos Reales, expresando su latitud, situacion, y el numero de arboles que tengan en pie, asi Robles, como Encinas, Carrascas, Alcornoques, Alamos negros, y blancos, Chopos, Fresnos, Alisos, Nogales, Hayas, Castaños, y Pinos, dividiendolos en clases, segun la calidad, y distinguiendo su edad, con la nota de nuevos, crecidos, y viejos.

El Intendente del Departamento de Cádiz era el responsable de los Montes de Andalucia. Entre sus muchos cometidos se le encomendaba el cuidado de los plantios de Robles, Alcornoques, Encinas, y Carrascas en unas determinadas Jurisdicciones, entre ellas la de Ronda, Marbella, Mijas, Alfarnate, Velez - Malaga, Alhama, y Puerto de Competa, observando las reglas para los plantios, cria; y aumento de estos arboles, por la proximidad con que sus maderas pueden conducirse à los Puertos de sus Jurisdicciones.

Imagen 1

Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Fuente: Biblioteca Virtual de Andalucía. URL: http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=1002646

Imagen 1: Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Fuente: Biblioteca Virtual de Andalucía. 

 

El mapa general de 1765, además de la información cartográfica (poblaciones, caminos principales, montañas, ríos, etc.), contenía por cada Provincia de Marina tres tablas con la siguiente información (ver Imagen 2): 

  • Resumen general de su arbolado, con el inventario de existencias de madera de utilidad en construcción naval, por especie y edad, y la relación de las Dehesas Principales
  • Estado que manifiesta la gente de mar de todas clases, según la última revista de inspección de 1765, con el número de personas por puerto y oficio;.
  • Estado de las embarcaciones existentes, según la revista de inspección de 1765,  con el número de embarcaciones, por puerto y tipo de embarcación.

 Imagen 2

Detalle del Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Fuente: Biblioteca Virtual de Andalucía. URL: http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=1002646
Imagen 2: Detalle del margen derecho del mapa con con las tablas correspondientes a la Provincia de Marina de Málaga. Fuente: Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Biblioteca Virtual de Andalucía. 

 

El Mapa de Espelíus de 1760 de la Provincia de Marina de Málaga (ver Imagen 3) muestra en sus márgenes derecho e izquierdo el inventario de montes y principales arboledas, los Justicias y guardas que los custodian, y el número de vecinos de los siguientes términos municipales: Villa de Canillas de Aceytuno, Villa de la Puebla de Riogordo, Villa de Álora, Ciudad de Antequera, Villa de la Puebla de Alfarnate, Villa de Alf[arnatejo], Villa de Sedella, Villa de Algarinejo, Villa de Archidona, Ciudad de Aljama, Ciudad de Ronda, Villa de Montefrío, Villa de Monda, Villa de Tolox y Villa del Burgo. Además muestra en una tabla el estado de gente de mar y de embarcaciones de tráfico y de pesca existentes según la revista de inspección de 1758.

Imagen 3

Imagen 3: Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga, segun la Ynspeccion del Año 1758. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

 

Se observa en el mapa que en el cuadro resumen del inventario de arbolado del término de Ronda figuran dos especies, Quejigos y Encinas (ver Imagen 4); en el caso de Monda, Quejigos y Alcornoques; y, en el caso de El Burgo y Tolox, además de las tres especies anteriores, Pinos.

Imagen 4

Imagen 4: Inventario de arbolado, corregidor, alcaldes, guarda y vecinos del término de la Ciudad de Ronda. Fuente: Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga.

 

El pinsapo no figuraba como tal en la lista de especies. Considerado por entonces como un tipo de Pino, sus existencias se debieron contabilizar con ese nombre. Como comprobaremos en los siguientes párrafos distintos autores dan cifras diferentes para el pinsapo. 

  • Así, por ejemplo, en el mapa de la Provincia de Marina de Sanlúcar de Barrameda, que recoge los datos de la inspección de 1754, en el término de Grazalema, figuran las especies siguientes: Quejigos, Encinas, Alcornoques, Pinos brabos, Álamos negros, Álamos blancos, Nogales, Chopos, Almeses, Fresnos y Algarrobos. Respecto a los Pinos brabos contabiliza: 1.008 nuevos, 0 crecidos y 18% [181 pies] viejos, lo que hace un total de 1.189 pies. Con relación a lo anterior, Diodoro Soto en su "Historia del Pinsapar de Grazalema" (1999) indica que las existencias de pinsapo del inventario de 1754 fueron: 1.100 pies nuevos (9 -25 cm de diámetro), 0 crecidos (25 - 98 cm de diámetro) y 200 viejos; en total 1.300 pies. 
  • En la "Guía de los paisajes del pinsapar: un recorrido a partir de las referencias históricas previas al siglo XXI" (Guzmán Álvarez, Giménez de Azcárate Fernández, Aparicio Martínez y otros, 2012) se indica que la inspección de 1754 proporciona las existencias probables de pinsapo en los términos municipales de Grazalema (1.195 pies) y Genalguacil-Estepona-Casares (3.150 pies); no aparecen datos de la Sierra de las Nieves. Ahora bien,  se hace constar que aunque "hay una cita interesante donde parece figurar el pinsapo, ... no está absolutamente acreditado al figurar con el nombre de “pinos” y podría tratarse de alguna verdadera especie de pino".
  • José Gómez Zotano en su tesis doctoral "El papel de los espacios montañosos como traspaís del litoral mediterráneo andaluz: el caso de Serra Bermeja (provincia de Málaga)" (2003) destaca la existencia de 30.150 pinsapos según datos de la inspección de 1749, realizada por las subdelegaciones de Marina de Manilva, Estepona y Marbella. Cifra muy superior a la indicada en el párrafo anterior.  
  • Si nos atenemos al inventario de maderas de 1758 del mapa de Espelíus de los términos municipales de la Sierra de las Nieves, se comprueba que aparecen datos de Pinos, en la Villa de Tolox, un total de 24.000 pies (6.000 nuevos, 6.500 medianos y 11.500 viejos), y en El Burgo, un total de 250 pies (150 nuevos, 0 crecidos y 100 viejos). No es posible determinar qué porcentaje de éstos Pinos son pinsapos. 

Resulta llamativo que en el mapa de José Espelíus no aparezcan datos de los inventarios de municipios malagueños de importancia forestal. También llama la atención que, a pesar del informe de Autrán de 1734 sobre el robledal y pinsapar de Ronda, no aparezca en el mapa información sobre estas especies. Pudiera ser que cada inspección, realizada con una periodicidad bianual, tuviese ámbitos zonales concretos y distintos. Sea como fuere, el mapa contabiliza para la provincia de Málaga el siguiente resumen general de arbolado (ver Imagen 5):
 
 Imagen 5
Resumen general de arbolado de la Provincia de Marina de Málaga. Obenido de la Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga, segun la Ynspeccion del Año 1758. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.
Imagen 5: Resumen general de arbolado de la Provincia de Marina de Málaga. Obenido de la Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga, segun la Ynspeccion del Año 1758. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

 

domingo, 28 de febrero de 2021

La visita de inspección de Ciprián Autrán en 1734 a los bosques de la Serranía de Ronda y los montes de Málaga.

En mayo de 1734, José Patiño, Secretario de Estado de Felipe V, solicitó un informe sobre las existencias de madera en el Arsenal de la Carraca en Cádiz. El capitán Ciprian Autrán fue encargado de realizar una visita de inspección a los montes de Málaga y del Campo de Gibraltar y de informar sobre los bosques de los montes de la Serranía de Ronda y de Málaga y la distancia de éstos a embarcadero. 

Vicente Ruiz García, en su tesis doctoral (2018), ["La provincia marítima de Segura (1733-1836): poder naval, explotación forestal y resistencia popular en la España del Antiguo Régimen"], indica que "Autrán reconoció los parajes de la Sierra de Ronda y los montes de Málaga así como su distancia a los embarcaderos más cercanos".

Autrán reconoció los siguientes parajes y midió la distancia desde estos a los embarcaderos más cercanos:

a) Alazores [Puerto de los Alazores (próximo a Alfarnate)] y Venta Mellado [venta de Alcaucín (de ella consta que en 1569 era propietario un tal Pedro Mellado] distantes 8 [44,8 km] y 4 leguas [22,4 km] respectivamente del embarcadero de la Torre de Vélez [Torre del Mar]

b) Los montes de Casares, separados 5 leguas [28 km], aproximadamente, del embarcadero del río Guadiaro; y,

c) El robledal [rebollar de Quercus pyrenaica] y pinsapar de Ronda, separados entre 4 [22,4 km] y 7 leguas [39,2 km] cada uno del embarcadero de Guaysa [Río Guadaiza en San Pedro de Alcántara]

Además, Ruíz García detalla en su tesis:

Así mismo, el visitador debía contabilizar los árboles que se podían cortar y elaborar un estado de los robles ya talados, especificando su utilidad, aplicación y número. Más de un mes permaneció Autrán recorriendo los montes, realizando un exhaustivo informe de las masas forestales de robles, encinas y pinsapos que poblaban aquellos parajes. Para este constructor la calidad del roble malagueño [rebollo, Quercus Pyrenaica] era muy superior al que venía de Nueva Inglaterra y en cuanto a los pinsapos, estos árboles eran mejores y más económicos que los pinos para arboladuras enviados desde Tortosa".

José Gómez Zotano en su tesis doctoral (2003), ["El papel de los espacios montañosos como traspaís del litoral mediterráneo andaluz: el caso de Serra Bermeja (provincia de Málaga)]", indica que:

En un informe de Don Ciprian Autran (de Cádiz) del año 1738 ya se decía que la madera de las montañas malagueñas eran de buena calidad, igual a las de las montañas de Burgos. También se consideraba que los robles del Reino de Granada eran de igual calidad que los de Asturias para piezas de construcción enteras que eran empleadas en los fondos exteriores de los navíos y en la bodega donde se producía un contacto constante con el agua salada. De esta manera, en ese mismo año se examinó la posibilidad de conducir hasta Cádiz maderas de los montes de Marbella y Estepona. Sin embargo, continuas avenidas de agua destrozaron los caminos e impidieron el transporte de la preciada mercancía desde la sierra hasta el mar, tal y como demuestra el informe que a tal efecto se realizó en 1738.

Hay que considerar que para estimar la madera necesaria en la construcción de un navío de línea del siglo XVIII (ver Imagen 1) González García (2020), citando al Capitán Autrán, indica que se precisa: 

...una media de 2.574 árboles para un navío de 70 cañones y 3.516 ejemplares para uno armado con 80. Estas cifras dan una idea de que una escuadra de navíos de línea en la mar en el siglo XVIII, además de un espectáculo grandioso, era, verdaderamente, un bosque flotante. 

 Imagen 1

Maqueta del Navío San Genaro de 72 cañones. Fuente Biblioteca Virtual de Defensa.
Imagen 1: Maqueta del Navío de línea San Genaro de 72 cañones. Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa.

Los informes del Visitador Autrán así como los de otros Visitadores de la Marina debieron constatar "...el decadente estado en que estan preſentemente los Montes, con especialidad los immediatos à la mar, à causa de las Cortas, que indebidamente se han hecho con mucha freqüencia, Talas, y Quemas,..." (REAL CEDULA sobre Montes, y Plantios en la Costa del mar, que deben servir para fabrica de Baxeles), lo que contribuyó a que las autoridades de Marina impulsaran la aprobación, el 31 de enero de 1748, de la REAL CÉDULA, conocida como Ordenanza de Montes de la Jurisdicción de Marina de 1748.

Comenta Ruíz García que los bosques bajo la jurisdicción del Departamento de Marina de Cádiz comenzaron a agotarse en la década 1750-1760, siendo sustituídas por las maderas procedentes de la Provincia Marítima de Segura. Autrán informó muy favorablemente este cambio en base a las buenas cualidades de los pinos segureños para la construcción naval. 

Así pues la decadencia de los bosques de la Serranía de Ronda al inicio de la segunda mitad del siglo XVIII motivó el desinterés de la Marina por esta zona en favor de la Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Indudablemente este abandono y falta de celo en la gestión de los bosques serranos influyó negativamente en su conservación.


domingo, 21 de febrero de 2021

Contribución a la discusión etimológica del término Pinsapo.

Se contribuye a la discusión etimológica sobre el término pinsapo con la hipótesis de que dicho término es un localismo geográfico originado después de la conquista de la Serranía de Ronda a finales del siglo XV, resultado de la hibridación del término latino/romance pinus y del término árabe/andalusí Šūḥ o alguna de las variantes (Šāḥ, Šāḥa o Šuāḥ), con el que los árabes/andalusíes denominaban a este árbol, apuntadas por Martínez Enamorado, López García y Becerra Parra (2013) [1]. Según ésto, la primera referencia escrita conocida del término pinsapo que aparece en el "Dictionarium latino hispanicum" (1492) [2] sería inexacta. En este diccionario bilingüe de Nebrija se traduce el término del latín clásico sapinus por el término "hispano" pinsapo, seguido de la aclaración "especie de pino" (ver Imagen 1). 

Existen otras hipótesis sobre el origen terminológico de pinsapo, defendidas con anterioridad a ésta. Ruíz de la Torre y Ceballos (1979) [3] en "Árboles y arbustos" han expuesto que el término vulgar pinsapo es de Boissier, de pinus-sapinus, es decir, pino-abeto. En cambio, Calero González y Montilla Castillo (1991) [4] consideran que el término pinsapo hace referencia a la forma de sus piñas, en árabe Zubb.

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Sapinus.i. por el pinsapo, especie de pino. Fuente: Dictionarium latino hispanicum.
Imagen 1: Sapinus.i. por el pinsapo, especie de pino. Fuente: Dictionarium latino hispanicum.

 

Argumentos en los que se justifica la hipótesis que se presenta: 

En primer lugar.

Hay que partir de la base que la finalidad de Nebrija al publicar el diccionario latino/huspanicum, tal como él escribe en su prólogo, no era otra que la de mejorar el conocimiento del latín clásico entre las clases cultas, frente al latín medieval que se había degradado con el tiempo. El diccionario no tenía por tanto carácter enciclopédico.

Como segundo argumento y respecto al término Sapinus. 

En 1553 aparece el primer tratado de coníferas, "P. Bellonii cenomani De arboribus coniferis, resiniferis, aliis quoque nonnullis sempiterna fronde virentibus : cum earundem iconibus ad virum expressis : item de melle cedrino, cedria, agarico, resinis, & iis quae ex coniferis proficiscuntur..." [5]. Su autor, Pierre Belon, dibuja y describe profusamente como árboles distintos los siguientes: cedros, enebros, thuia, sabina utraque, picea, pinus, pinaster, larix, sapinus, abies y cupressus. Todos ellos de Europa Central y de la Cuenca Mediterránea. 

José M. Valderas, en su artículo "Gimnospermas en el renacimiento, Pierre Belon" (1993) [6], publicado en Collectanea Botanica (vol. 22), sugiere que, según la descripción y el grabado que Belon hace en el tratado, el Sapinus es la Picea excelsa subsp alpestris; especie originaria de las montañas de Europa central, Alpes, Jura y Vosgos. 

Con el término latino Sapinus se conocía en la Roma clásica un árbol que no era Pinus ni Abies. Las diferencias entre ellos son detalladas en el tratado de 1553, donde aparecen dibujados y descritos como árboles distintos.

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Imagen 2: Dibujo del Sapinus en el tratado de arboricultura "De arboribus coniferis..." (1553) del botánico Pierre Belon.


Como tercera constatación y respecto al término pinsapo

Se trata de un árbol, de reducida localización geográfica en la Serranía de Ronda, Sierra de Grazalema y Los Reales de Sierra Bermeja, que probablemente no fue conocido por los nuevos pobladores de la zona hasta  finales del siglo XV (Ronda fue conquistada por los Reyes Católicos en 1485). Por entonces, en las poblaciones de la Sierra de las Nieves sus habitantes andalusíes lo denominaban con el término árabe Šūḥ o con su derivada Šuwayḥ/Šuwayḥa (Martínez Enamorado, López García y Becerra Parra, 2013). Estos autores en su artículo "Cómo llamaban los andalusíes al pinsapo" (Takurunna, nº 3) llegan a la afirmación anterior trás analizar el término Juayha que aparece en el libro de apeo de Tolox de 1572. 

Los nuevos pobladores hallaron en estas sierras un árbol que no conocían de ningún otro lugar; un árbol parecido al pino pero que no era como los pinos conocidos por ellos. Este nuevo árbol, no solo no era conocido por los nuevos pobladores de la zona, sino tampoco por los botánicos centroeuropeos de la época, como hemos visto en párrafos anteriores. Es muy probable que en la zona de la Sierra de las Nieves los nuevos pobladores para denominar al nuevo árbol emplearan un nuevo término, resultado de la hibridación del término latino/romance, Pinus, al que ellos comunmente lo asociaban por cercanía conceptual, y del término árabe/andalusí Šūḥ, o alguna de las variantes (Šāḥ, Šāḥa o Šuāḥ) con el que lo conocían los habitantes de la zona, para diferenciarlo de los otros pinos de la comarca. Surgió así el localismo pinsapo.

Tómese todo lo expuesto en el párrafo anterior con las consabidas precauciones ya que, tal como indica Enrique Álvarez López, en "Comentarios históricos y botánicos con motivo de un Glosario hispano-musulmán de los siglos XI al  XII" (1946) [7]: Poco podemos sacar en claro acerca de las coniferas,... la terminología arábiga muy confusa y la romance reducida a muy pocos términos.

No obstante, este fenómeno de hibridación terminológica es común en nuestro idioma, por ejemplo Guadalupe, que significa río de los lobos, es un híbrido entre el árabe Wādī y el latín lupus. Así también, Federico Corriente (1996) [8], en "Hacia una revisión de los arabismos y otras voces con étimos del romance andalusí o lenguas medio-orientales en el Diccionario de la Real Academia Española", apunta que el término alcornoque procede  del romance y andalusí alqurnúq, que deriva a su vez del término latino quernus y del sufijo despectivo -ók

El término pinsapo, localismo de la Sierra de las Nieves, fue recogido por cronistas y geógrafos en los siglos posteriores. Como ejemplos de ello valgan los siguientes: 

  • en 1655 el historiador de la Orden de los carmelitas descalzos Fray Fco. de Santa María, en el segundo tomo de su obra Reforma escribe: "...en lo mas riguroso y empinado de ellas se halla un árbol (no sé si en otra parte de España hay otro semejante) que los serranos llaman pinçapo..." (Pino-Díaz, 2021) [9]
  • en 1772 el médico de Tolox (Málaga) Pedro Ximénez, en un manuscrito dirigido a Medina Conde como respuesta al requerimiento de información de éste, indica: "... Encinas no hay, sino tal cual de ninguna utilidad, y algunos chaparrales. Asimismo hay tres montes poblados de alcornoques y quejigos, mezclados unos con otros, que sirven para motanear puercos... Hay también algunos robles y chopos y muchos pinsapos" (Marmolejo Cantos, 2017) [10]
  • en 1789, el párroco de El Burgo Fco. Martínez Riscos en una carta dirigida al geógrafo Tomás López escribe: "... una sierra llamada la de la nieve,...poblada de arbolado de pinos y alcornoques y otra espesie que por estos paises llaman pinsapos demasiadamente gruesos y altos ..." (Pino-Díaz, 2020) [11]; y, por último.
  • Pascual Madoz en 1848 [12] escribe que "... los pinos para la construcción naval en Júscar, Benahavis, Estepona, Manilva, Villanueva de Tapia [?] y Yunquera, donde se les denominan Pinzapos, ...".

Según lo anterior, no cabe duda de que cuando Edmund Boissier describió, clasificó taxonómicamente y dió nombre a la nueva especie como Abies pinsapo Boiss (1838) [13] (Imagen 3) tomó el nombre vulgar con el que este árbol era conocido en la zona.

Imagen 3

Imagen 3: Lámina correspondiente al Abies pinsapo Boiss. Fuente: Edmond Boissier, "Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837".

 

A modo de conclusión

La interpretación etimológica del término pinsapo como resultado de la unión de los términos latinos pinus y sapinus (pino + abeto) se ha mantenido hasta nuestros días en ambientes forestales. Mi contribución a la discusión etimológica es la hipótesis, que he argumentado en los párrafos anteriores, que determina que pinsapo es un localismo geográfico originado y conservado en la Sierra de las Nieves, resultado de la hibridación del término latino/romance pinus y del término árabe/andalusí Šūḥ o alguna de las variantes (Šāḥ, Šāḥa o Šuāḥ).  

 

Bibliografía

[1] V. Martínez Enamorado, E. López García y M. Becerra Parra. "Cómo llamaban los andalusíes al pinsapo", Takurunna, nº 3, pp. 364-372, 2013.

[2] A. de Nebrija. Dictionarium latino hispanicum, 1492. Accesible online en Biblioteca Digital Hispanica: https://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000178993

[3] J. Ruíz de la Torre y L. Ceballos y Fernández de Córdoba. "Árboles y arbustos de la España Peninsular",Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Sección de Publicaciones, Madrid, pp. 512, 1979.

[4] A. Calero González y D. Montilla Castillo. "El Pinsapar", Educo, 27, pp. 27-32, 1991.

[5] P. Bellonii Cenomani. "De arboribus coniferis, resiniferis, ...". París, 1553. Accesible online en Digibug: http://hdl.handle.net/10481/28068

[6] J.M. Valderas. "Gimnospermas en el renacimiento, Pierre Belon", Collectanea Botanica (Barcelona), nº 22, pp. 105-134, 1993.

[7] E. Álvarez López. "Comentarios históricos y botánicos con motivo de un Glosario hispano-musulmán de los siglos XI al  XII", Anales del Real jardín Botánico de Madrid, pp. 175, 1946.

[8] F. Corriente Córdoba. "Hacia una revisión de los arabismos y otras voces con étimos del romance andalusí o lenguas medio-orientales en el Diccionario de la Real Academia Española", Boletín de la Real Academia Española, pp. 55-118, 1996.

[9] J. Pino-Díaz. "Noticia del hallazgo de la descripción del pinsapo de 1655 de Fray Francisco de Santa María", pp. 5, 2021. Accesible online en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga: https://hdl.handle.net/10630/22700

[10] F. Marmolejo Cantos. "Tolox en el siglo XVIII. El manuscrito del doctor Pedro Ximénez", Grupo Editorial Círculo Rojo, pp. 138, 2017.

[11] J. Pino-Díaz. "Descripción de la "Sierra de la Nieve", 2020. Accesible online en áreadoc: https://areadoc.blogspot.com/2020/05/la-sierra-de-las-nieve-en-el.html

[12] Pascual Madoz. " Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1845-1850) - Madoz, Pascual, 1806-1870", tomo XI, p. 42, 1848.

[13] Boissier, E. "Notice sur l'Abies pinsapo", 1837. Accesible online en Biblioteca
Digital del Real Jardín Botánico: https://bibdigital.rjb.csic.es/idurl/1/9536