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sábado, 23 de noviembre de 2024

Guardería de montes y repoblación forestal en la provincia de Málaga (F. de Asís Pacheco, 1879).

 
El diario liberal El Imparcial publicó en 1879 quince reportajes de Francisco de Asís Pacheco, licenciado en derecho de veintisiete años de edad, sobre la situación económica de la provincia de Málaga. Según García Montoro [1]:

La decisión de publicar un grupo de reportajes sobre la provincia de Málaga se explica dentro de una política de la dirección del periódico de tratar en sus páginas los problemas de la España profunda, para llamar la atención de los gobernantes y clases dirigentes del canovismo sobre esa España inmóvil, atrasada, controlada por los caciques y necesitada de todo tipo de mejoras.
 
El reportaje nº XI dedicado a la "Guardería de montes - Repoblación" (ver Imagen 1), firmado y fechado por Pacheco en Ronda el 7 de enero do 1879, se publicó el viernes 28 de febrero [2].

Según Pacheco las necesidades de la provincia de Málaga en materia de montes se resumían en conservar la riqueza forestal existente y aumentarla mediante repoblación.

En cuanto a la guardería de montes, era preciso organizar un cuerpo dedicado en exclusividad a la vigilancia y custodia de los montes y liberar de estas tareas a la guardia civil, encargada de ellas desde 1816. Además, para que la vigilancia y custodia de las 146.990 hectáreas de monte fuese efectiva, era necesario incrementar la dotación de guardería, de diez guardas (ocho dedicados a tareas de guardería y dos a la oficina) a veintisiete (un capataz y dos guardas por cada una de las nueve comarcas forestales del distrito de Málaga), con residencia en sus respectivas comarcas, para lo que era preciso construir en cada una de ellas una pequeña casa como las de los peones camineros.

En lo referente a la repoblación, Pacheco propone las siguientes medidas:

  • que el 10 por 100 de los aprovechamientos forestales que realizan los pueblos se pague con puntualidad y se invierta completamente en los trabajos de la repoblación;
  • que se doten a los Distritos Forestales de personal y de medios suficientes para llevarla a cabo; 
  • que el caciquismo no tenga la influencia que ha adquirido en menoscabo de los intereses de los pueblos, y para garantizar la impunidad de los dañadores de montes y los abusos de los municipios en materia de aprovechamientos; 
  • que se cumplan las leyes con celo, perseverancia y firmeza frente a la apatía y al abandono de la Administración. 

Explica Pacheco que ya por entonces el Distrito Forestal de Málaga había realizado el bosquejo forestal a escala de 1:200.000, un proyecto de casa forestal con dos sequeros para producir semilla para la repoblación y un proyecto de vivero de cinco hectáreas para producción de planta. Para el futuro inmediato, con la recaudación del 10 por 100 de todos los aprovechamientos, se podría construir una casa forestal en Yunquera [3], con su estación meteorológica [4], en un lugar próximo al pinsapar de la Torrecilla, considerado, y no sin razón, como el punto mas importante de la provincia bajo este aspecto.


 Imagen 1
 
Reportaje XI "Guardería de Montes — Repoblación", del IMPARCIAL,  Diario Liberal, del viernes 28 de Febrero de 1879. Fuente: Biblioteca Nacional de España.
Imagen 1: Reportaje nº XI de Francisco de Asís Pacheco en El Imparcial, dedicado a la "Guardería de montes - Repoblación". Fuente: Biblioteca Nacional de España.

 

Transcripción del reportaje XI "Guardería de Montes — Repoblación" de Francisco de Asís Pacheco, publicado en EL IMPARCIAL - Diario Liberal, el viernes 28 de Febrero de 1879.

Las necesidades que siente nuestra riqueza forestal, por lo que a la provincia de Málaga se refiere, pueden reducirse a dos: a la de conservar la que tenemos y a la de ir estudiando y planteando seriamente los medios de aumentarla. De aquí las reformas indispensables que reclama la guardería de montes y la urgencia con que es preciso proceder a la repoblación de los mismos. Este distrito ha menester ante todo, para que ambos fines estén bien atendidos, para que sea posible realizarlos, de una organización distinta de la que que ahora tiene, de un personal mas numeroso. Ignoramos lo que en otros distritos sucede; pero sin duda alguna su situación será análoga a la del que forma la provincia de Málaga. Una mal entendida economía escatima aquí constantemente recursos para toda atención de primer orden, mientras que no hay temor en llegar hasta la prodigalidad y el despilfarro en materias que no merecen el mas pequeño sacrificio.

El distrito forestal de Málaga está constituido por un ingeniero jefe, dos ingenieros de montes, un ayudante y diez capataces. De la guardería está encargada desde 1816 la guardia civil. Antes hacían este servicio ocho guardas y cinco sobreguardas. Se han suprimido sus plazas que importaban 11.000 pesetas. Compárese con esta cifra la del término medio de los daños causados anualmente, en el quinquenio último, que asciende a 80.000 pesetas, y se deducirán tristes consecuencias de su comparación. De los diez capataces que hoy tiene este distrito, ocho están dedicados a las tareas de la guardería y dos a la oficina, porque en ésta no hay escribientes, delineantes, ni auxiliares de ningún genero.

El distrito se divide en nueve comarcas forestales, y cada comarca, si la vigilancia ha de ser efectiva, debe tener un capataz y dos guardas. Distribuida aquí en grandes grupos, separados unos de otros por distancias considerables, la riqueza forestal, su custodia es dificilísima. Con el personal que proponemos podría hacerse á costa de grandes esfuerzos; pero de otra manera será siempre totalmente imposible. El capataz y los guardas debieran residir además en sus respectivas comarcas, para lo que sería indispensable construir en el centro de cada una de ellas una pequeña casa como las de los peones camineros. 

En Alemania hay un gran número de estas casas. No se crea que exageramos. Los países que tienen riqueza forestal, que comprenden su inestimable valor, no regatean los medios de conservarla y mejorarla. En ninguna parte se obtiene esto con el escasísimo personal que aquí reputamos suficiente. el ilustrado ingeniero D. Francisco de P. Arrillaga, en su notabilísimo libro sobre La producción en la Producción en la exposición de Viena, habla de los montes del archiduque Alberto, situados en la antigua provincia de Teschen (Austria) y del número de empleados que se consagran a su conservación y mejora. Esos montes abarcan una extensión de 60.000 hectáreas, divididas en 19 distritos, y de las que 50.000 forman una sola masa con el personal siguiente: 1 inspector jefe, 6 inspectores de distrito, 22 ingenieros, 16 ayudantes, 10 sobre-guardas y 175 guardas. Nosotros no pedimos tanto para la provincia de Málaga, aunque hay que custodiar en ella 146.990 hectáreas de monte. Con el personal que hemos indicado se reducirían los daños que ahora se lamentan a una tercera parte. 

La guardia civil, que ha contribuido mucho a reducirlos, podría seguir como auxiliar y vigilante. Aunque nada puede decirse de su celo en el cumplimiento de aquel servicio, las condiciones en que se halla ese instituto le imposibilitan de prestarlo como todo en el mundo estima conveniente. La obligación que tiene la guardia civil de vigilar constantemente los caminos y las inmediaciones de las ciudades, la retraen de penetrar en lo interior de los montes con toda la asiduidad y la frecuencia que sus jefes desearían. Por esto se ha notado que la mayor parte de las denuncias que hacen las parejas de aquel cuerpo, se refieren a los caminos, llanuras y parte baja. La guardia civil tiene, además, gran número de servicios a qué atender para consagrarse a este de una manera preferente. Las necesidades de orden público obligarán a sus fuerzas a menudo a concentrarse, y entonces queda encomendada sólo a los alcaldes la custodia de los montes. Por último: el jefe del servicio forestal es el ingeniero jefe del distrito y los de la guardia civil los de su respectivo tercio, esta dualidad de dirección puede ser perjudicialísima para la vigilancia. De aquí lo necesario que es organizar un cuerpo exclusivamente consagrado a aquella tarea y dar a los trabajos de la guardia civil el carácter de auxiliares.

En cuanto a la repoblación, no hemos de insistir sobre la urgencia de llevarla a cabo. Sabido es para que nos ocupemos en repetirlo, que la abundancia de arbolado condensa las nubes y facilita las lluvias, mejora y regulariza la distribución de las aguas, disminuye las temperaturas extremas, dulcifica la impetuosidad de los vientos, impide el arrastre de las tierras y las inundaciones. De todo esto necesita, como pocas, la provincia de Málaga. Llevada aquí la repoblación al límite racional que señalan las condiciones de nuestro suelo y de nuestro clima, los productos forestales (maderas, corchos, etc.) aumentarían en la proporción de uno a diez, y las condiciones generales de la producción mejorarían extraordinariamente. 

Hace algún tiempo se dispuso que para llevar a cabo la repoblación ordenada en leyes recientes, estudiaran los distritos forestales las condiciones de cada localidad y propusieran los medios adecuados para repoblarla. Se dispuso también que el 10 por l00 de los aprovechamientos que realicen los pueblos en sus montes se destine a las operaciones de la repoblación y mejora. Algunas provincias han hecho ya ese estudio, que desearíamos hubiera mandado publicar la Dirección del ramo, porque estos trabajos interesan a todo el mundo. Los que se refieren al distrito de Málaga están muy adelantados, gracias al celo e inteligencia de los ingenieros de montes de esta provincia y a la fecunda iniciativa de su jefe el Sr. D. Mariano Sanías. A pesar de la escasez de medios de que disponen y de la insuficiencia de los recursos con que pueden contar, dentro de breve tiempo habrán terminado. Los ilustran un bosquejo forestal del distrito de Málaga en escala de 1.200.000, un proyecto de casa forestal con dos sequerías para trabajar con el calor artificial y el calor solar a fin de procurarse en todo tiempo semilla para la repoblación, y un proyecto de vivero de cinco hectáreas para la cría de las especies con destino a plantaciones. Los presupuestos de estas obras son extraordinariamente económicos. Con la cantidad que produzca la recaudación del 10 por 100 de todos los aprovechamientos que realicen los pueblos, bastaría para construir en un plazo breve la casa forestal que debe establecerse al S de Yunquera, en un lugar próximo al pinsapar de la Torrecilla, considerado, y no sin razón, como el punto mas importante de la provincia bajo este aspecto. Establecida la casa forestal, podría situarse en ella, como en todas las que, siguiendo este plan, se construyeran en España, una estación meteorológico-forestal servida por los individuos del cuerpo, y cuyo coste ascenderla a 1.800 rs., que es lo que importan los aparatos necesarios para montarla. Todos los pueblos donde la riqueza forestal se considera como elemento importante de su producción, tienen estaciones de eso género. En Prusia hay 13. En Austria existen también muchas. Para que sean completas y de todo punto eficaces las observaciones hechas en ellas, las estaciones meteorológico-forestales de un país están entre sí y con las del extranjero en constante comunicación.

A cuantas personas muestran interés por el mejoramiento de estos pueblos, hemos oído encomiar la urgencia de la repoblación. Su deseo no entraña un imposible; para realizarlo,no es preciso siquiera que el país haga sacrificios extraordinarios ó que apele a arbitrios da éxito dudoso y complicado mecanismo. Uno de los escritores malagueños que con más afán, si no siempre con éxito, se ocupan en estas cuestiones, el Sr. Casado, publicó hace poco tiempo en un folleto de pocas páginas dos proyectos, de ley el uno y de asociación el otro, para intentar la pronta repoblación de los montes de España. No estamos de acuerdo con las soluciones que el Sr. Casado ofrece, ni las tomamos en cuenta para otra cosa que para demostrar el anhelo que inspira a los habitantes de esta provincia aquel asunto. No hay necesidad de promover imposiciones de ahorros para recabar fondos con destino a la repoblación, ni en las condiciones económicas en que nos hallamos sería un negocio para nadie consagrar sus capitales a este objeto. Lo que es preciso hacer, y el Sr. Casado, que representa a la provincia de Málaga en las Cortes, podría reclamarlo con mas fortuna que otros; lo que es preciso hacer, es que el 10 por 100 de los aprovechamientos forestales que realizan los pueblos se pague con puntualidad y se invierta completamente en los trabajos de la repoblación; lo que hay que hacer es que se doten a los distritos de personal y de medios suficientes para llevarla a cabo; lo que hay que hacer es que el caciquismo no tenga la influencia que ha adquirido en menoscabo de los intereses de los pueblos, y para garantizar la impunidad de los dañadores de montes y los abusos de los municipios en materia de aprovechamientos; lo que hay que hacer, en una palabra, es que se cumplan las leyes con celo, con perseverancia, con firmeza. Esto seria preferible a cualquier género de quiméricos arbitrios, y preferible sobre todo a la apatía, al abandono con que la Administración mira estas cuestiones, como todas las que interesan más a los pueblos.  

FRANCISCO DE ASÍS PACHECO
Ronda 7 de enero do 1879

 

Bibliografía y notas

[1] Cristóbal García Montoro, 2005. Los montes de Málaga en 1879 (Dos reportajes de Francisco de Asís Pacheco). Revista de Estudios Regionales, nº 72, pp. 247-261.

[2] Francisco de Asís Pacheco, 1879. El Imparcial en Provincias. Málaga. XI. Guardería de montes y repoblación, en el Imparcial. Madrid.

[3] Casi un siglo más tarde, el verano de 1973, se inició la explanación de la parcela de la casa forestal de Yunquera. El Agente Forestal del ICONA, José Pino Rivera, envió el 12 de febrero de 1973 un oficio al Ingeniero Jefe Provincial del ICONA en Málaga, proponiendo la necesidad de construir en las inmediaciones de la localidad de Yunquera (Málaga) una casa forestal con las siguientes dependencias: vivienda de guardería, almacén para herramientas, cuadras y pajar para caballería y sequero de piñas de pinsapo. Ver el documento en el Archivo documental de José Pino Rivera: https://jpinod02.github.io/archivojosepinorivera/item.html?id=coll130

[4]  El 24 de marzo de 1981 el Agente Forestal del ICONA en Yunquera, José Pino Rivera, dirigió un oficio al Ingeniero Jefe Provincial del ICONA en Málaga poniendo en conocimiento la instalación de una estación termopluviométrica en la casa forestal de Yunquera (Málaga), con termómetros de máximas y de mínimas, evaporímetro y pluviómetro, de la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Sur. Ver el documento en el Archivo documental de José Pino Rivera: https://jpinod02.github.io/archivojosepinorivera/item.html?id=coll069

 

jueves, 4 de marzo de 2021

El arbolado de la Sierra de las Nieves de interés para la Marina en el mapa de 1760 de José Espelíus.

En 1748 José Antonio Espelíus y Espresy, militar e ingeniero, fue encargado de realizar un conjunto de mapas de las Provincias de Marina del Departamento de Cádiz, trabajo que realizó entre 1748 y 1764. El mapa general o carta corográfica del Departamento de Cádiz comprende las Provincias de Marina de Andalucía: Ayamonte, Sevilla, Sanlúcar, Cádiz, Tarifa, Málaga, Motril, Almería y Segura (ver Imagen 1). El encargo a José Espelíus se sitúa en el marco temporal y político del reinado de Fernando VI, en el que la madera de construcción de navíos suponía un recurso estratégico de primer orden y a la vez un bien escaso.

Para situar al lector en el contexto histórico de esta texto diremos que el 31 de enero de 1748 se aprobó la REAL CEDULA sobre Montes, y Plantios en la Costa del mar, que deben servir para fabrica de Baxeles. Conocida como Ordenanza de Montes, ya en su primer artículo fijaba la jurisdicción de los Intendentes de Marina sobre los montes cercanos a la costa y a los ríos navegables:

El cuidado, y conservacion de los Montes situados en las immediaciones de la Mar, y Rios navegables, en distancias en que pueda facilitarse su conduccion à las Playas, continuará, como por repetidas Ordenes está mandado, à cargo de los Intendentes de Marina, establecidos en los tres Departamentos de Cadiz, Ferról, y Cartagena, cada uno de los quales exercerá en su Distrito la jurisdiccion competente, por si, ò sus Subdelegados, con total inhibicion de otras qualesquiera, del modo mismo que han estado encargados en lo pasado à los Jueces de Montes de los Reynos, y Provincias.

Además se obligaba a los Ministros de las Provincias de Marina a realizar inspecciones cada dos años. También se podían realizar inspecciones extraordinarias a requerimiento de los Intendentes. La Ordenanza recogía que:

... mandarán los Intendentes reconocer los Montes de su Jurisdiccion por los Ministros de Marina, establecidos en los principales Puertos de mis Reynos, señalandoles los Lugares que cada uno hubiere de visitar, para formar, con separacion de Jurisdicciones, individual relacion de sus Montes, y estado de ellos, con distincion de los que pertenezcan à Particulares, de los comunes, y proprios de los mismos Lugares, y de los que sean Dehesas, y Cotos Reales, expresando su latitud, situacion, y el numero de arboles que tengan en pie, asi Robles, como Encinas, Carrascas, Alcornoques, Alamos negros, y blancos, Chopos, Fresnos, Alisos, Nogales, Hayas, Castaños, y Pinos, dividiendolos en clases, segun la calidad, y distinguiendo su edad, con la nota de nuevos, crecidos, y viejos.

El Intendente del Departamento de Cádiz era el responsable de los Montes de Andalucia. Entre sus muchos cometidos se le encomendaba el cuidado de los plantios de Robles, Alcornoques, Encinas, y Carrascas en unas determinadas Jurisdicciones, entre ellas la de Ronda, Marbella, Mijas, Alfarnate, Velez - Malaga, Alhama, y Puerto de Competa, observando las reglas para los plantios, cria; y aumento de estos arboles, por la proximidad con que sus maderas pueden conducirse à los Puertos de sus Jurisdicciones.

Imagen 1

Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Fuente: Biblioteca Virtual de Andalucía. URL: http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=1002646

Imagen 1: Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Fuente: Biblioteca Virtual de Andalucía. 

 

El mapa general de 1765, además de la información cartográfica (poblaciones, caminos principales, montañas, ríos, etc.), contenía por cada Provincia de Marina tres tablas con la siguiente información (ver Imagen 2): 

  • Resumen general de su arbolado, con el inventario de existencias de madera de utilidad en construcción naval, por especie y edad, y la relación de las Dehesas Principales
  • Estado que manifiesta la gente de mar de todas clases, según la última revista de inspección de 1765, con el número de personas por puerto y oficio;.
  • Estado de las embarcaciones existentes, según la revista de inspección de 1765,  con el número de embarcaciones, por puerto y tipo de embarcación.

 Imagen 2

Detalle del Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Fuente: Biblioteca Virtual de Andalucía. URL: http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=1002646
Imagen 2: Detalle del margen derecho del mapa con con las tablas correspondientes a la Provincia de Marina de Málaga. Fuente: Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Biblioteca Virtual de Andalucía. 

 

El Mapa de Espelíus de 1760 de la Provincia de Marina de Málaga (ver Imagen 3) muestra en sus márgenes derecho e izquierdo el inventario de montes y principales arboledas, los Justicias y guardas que los custodian, y el número de vecinos de los siguientes términos municipales: Villa de Canillas de Aceytuno, Villa de la Puebla de Riogordo, Villa de Álora, Ciudad de Antequera, Villa de la Puebla de Alfarnate, Villa de Alf[arnatejo], Villa de Sedella, Villa de Algarinejo, Villa de Archidona, Ciudad de Aljama, Ciudad de Ronda, Villa de Montefrío, Villa de Monda, Villa de Tolox y Villa del Burgo. Además muestra en una tabla el estado de gente de mar y de embarcaciones de tráfico y de pesca existentes según la revista de inspección de 1758.

Imagen 3

Imagen 3: Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga, segun la Ynspeccion del Año 1758. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

 

Se observa en el mapa que en el cuadro resumen del inventario de arbolado del término de Ronda figuran dos especies, Quejigos y Encinas (ver Imagen 4); en el caso de Monda, Quejigos y Alcornoques; y, en el caso de El Burgo y Tolox, además de las tres especies anteriores, Pinos.

Imagen 4

Imagen 4: Inventario de arbolado, corregidor, alcaldes, guarda y vecinos del término de la Ciudad de Ronda. Fuente: Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga.

 

El pinsapo no figuraba como tal en la lista de especies. Considerado por entonces como un tipo de Pino, sus existencias se debieron contabilizar con ese nombre. Como comprobaremos en los siguientes párrafos distintos autores dan cifras diferentes para el pinsapo. 

  • Así, por ejemplo, en el mapa de la Provincia de Marina de Sanlúcar de Barrameda, que recoge los datos de la inspección de 1754, en el término de Grazalema, figuran las especies siguientes: Quejigos, Encinas, Alcornoques, Pinos brabos, Álamos negros, Álamos blancos, Nogales, Chopos, Almeses, Fresnos y Algarrobos. Respecto a los Pinos brabos contabiliza: 1.008 nuevos, 0 crecidos y 18% [181 pies] viejos, lo que hace un total de 1.189 pies. Con relación a lo anterior, Diodoro Soto en su "Historia del Pinsapar de Grazalema" (1999) indica que las existencias de pinsapo del inventario de 1754 fueron: 1.100 pies nuevos (9 -25 cm de diámetro), 0 crecidos (25 - 98 cm de diámetro) y 200 viejos; en total 1.300 pies. 
  • En la "Guía de los paisajes del pinsapar: un recorrido a partir de las referencias históricas previas al siglo XXI" (Guzmán Álvarez, Giménez de Azcárate Fernández, Aparicio Martínez y otros, 2012) se indica que la inspección de 1754 proporciona las existencias probables de pinsapo en los términos municipales de Grazalema (1.195 pies) y Genalguacil-Estepona-Casares (3.150 pies); no aparecen datos de la Sierra de las Nieves. Ahora bien,  se hace constar que aunque "hay una cita interesante donde parece figurar el pinsapo, ... no está absolutamente acreditado al figurar con el nombre de “pinos” y podría tratarse de alguna verdadera especie de pino".
  • José Gómez Zotano en su tesis doctoral "El papel de los espacios montañosos como traspaís del litoral mediterráneo andaluz: el caso de Serra Bermeja (provincia de Málaga)" (2003) destaca la existencia de 30.150 pinsapos según datos de la inspección de 1749, realizada por las subdelegaciones de Marina de Manilva, Estepona y Marbella. Cifra muy superior a la indicada en el párrafo anterior.  
  • Si nos atenemos al inventario de maderas de 1758 del mapa de Espelíus de los términos municipales de la Sierra de las Nieves, se comprueba que aparecen datos de Pinos, en la Villa de Tolox, un total de 24.000 pies (6.000 nuevos, 6.500 medianos y 11.500 viejos), y en El Burgo, un total de 250 pies (150 nuevos, 0 crecidos y 100 viejos). No es posible determinar qué porcentaje de éstos Pinos son pinsapos. 

Resulta llamativo que en el mapa de José Espelíus no aparezcan datos de los inventarios de municipios malagueños de importancia forestal. También llama la atención que, a pesar del informe de Autrán de 1734 sobre el robledal y pinsapar de Ronda, no aparezca en el mapa información sobre estas especies. Pudiera ser que cada inspección, realizada con una periodicidad bianual, tuviese ámbitos zonales concretos y distintos. Sea como fuere, el mapa contabiliza para la provincia de Málaga el siguiente resumen general de arbolado (ver Imagen 5):
 
 Imagen 5
Resumen general de arbolado de la Provincia de Marina de Málaga. Obenido de la Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga, segun la Ynspeccion del Año 1758. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.
Imagen 5: Resumen general de arbolado de la Provincia de Marina de Málaga. Obenido de la Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga, segun la Ynspeccion del Año 1758. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.