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viernes, 13 de diciembre de 2024

Sobre la colaboración de Pablo Prolongo en la clasificación taxonómica del pinsapo (P. Prolongo, 1880).

Es conocida la relación de los farmaceúticos malagueños Haenseler [1] y Prolongo con Boissier, el botánico suizo que clasificó taxonómicamente el Abies pinsapo. Ambos lo acompañaron en septiembre de 1837 en su visita a la Sierra de la Nieve, en la que observaron y recogieron piñas de pinsapo [2]. 

Boissier quedó muy agradecido a Haenseler y a Pablo Prolongo. De este último decía que era un joven [3] lleno de futuro e inteligencia, que me acompañó en mis investigaciones y que me ayudó mucho, tanto durante mi viaje como a mi regreso.

 

Que je dise encore tout ce que je dois à l'amitié d'un autre habitant de Malaga, don Pablo Prolongo, botaniste aussi, jeune homme plein d'avenir et d'intelligence, qui voulut bien s'associer de coeur à mes recherches et m'a puissamment aide par ses communications, soit pendant mon voyage, soit depuis mon retour.

 

Boissier en su Notice sur l'Abies Pinsapo, disertación ante la Societé de Phisique de Genève de 15 de febrero de 1838, indicó que no describía los órganos masculinos y femeninos del pinsapo por no haberlos observado en floración, lo cual haría más adelante gracias a la generosidad de sus amigos malagueños [4]. 


Comme il m'a été impossible d'observer les organes mâles et femelles à l'époque de la floraison, je n'en parlerai pas. J'espère remplir plus tard cette lacune, grâce à l'obligeance de mes amis de Malaga.


En enero de 1880 Pablo Prolongo, con setenta y seis años de edad, publicó "Jarabe Pectoral de Abietina preparado ... con la savia del Abies pinsapo" [5]en el primer número de La Clínica de Málaga (Revista de Medicina y Cirugía Prácticas), boletín oficial del Colegio de Médicos de Málaga. En su texto recuerda como Boissier y Haenseler le encargaron, tras su excursión al pinsapar de Yunquera en 1837, la descripción de los órganos florales del pinsapo.

 

[El pinsapo] es una planta propia de nuestro suelo, y que por no ser reconocido en la época de su florescencia, fue clasificado por Lamark, como una especie diferente denominada Pinus maritima.

El célebre naturalista D. Simón de Rojas Clemente y el eminente sabio D. Félix Haensseler, alemán naturalizado en España, farmacéutico muy versado en ciencias naturales y corresponsal de varias sociedades científicas, en 1808 fueron de opinión, que el árbol designado por Lamark con el nombre de Pinus maritima, era otra especie, si bien no hallándolo en flor no pudieron clasificarlo.

En 1837 Mr. Boissier, D. Félix Haenseler y yo, herborizando juntos, lo encontramos en fruto, y tuve el honor de ser encargado por mis sabios compañeros de excursión, para describir los órganos florales de dicha planta, en la primavera próxima, con cuyos datos obtenidos por mí quedó clasificado Abies pinsapo (de Boissier).

 

Boissier en el segundo tomo de Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837 (1939-1945) [6] completa la descripción botánica del pinsapo e indica que gracias a Haenseler y Prolongo y a sus valiosas notas sobre las partes florales de este árbol, puedo dar aquí una descripción completa y mostrarlo en todos sus estados


Grâce à l'amitié de MM. Haenseler et Prolongo, qui ont bien voulu gravir, au printemps, la Sierra de la Nieve, et qui m'ont envoyé de bons échantillons et des notes précieuses sur les parties florales de cet arbre, je puis donner ici sa description complète et le figurer dans tous ses états.

 

Así pues, se constata que Pablo Prolongo describió los órganos masculinos y femeninos del pinsapo (ver Imagen), lo cual contribuyó a la clasificación taxonómica y publicación del Abies pinsapo por Boissier como nueva especie.

 

  Imagen

 
 
Imagen: Órganos masculinos y femeninos del pinsapo. Fuente: Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837, de Edmond Boissier.


Las bibliografías de Prolongo

Narciso Díaz de Escovar (1898) anota las siguientes obras de Pablo Prolongo: "Memoria sobre la Sulfuraria Carratraquense"; "Irregularidades de los frutos de las Aurantiáceas"; "Mapa botánico de la provincia de Málaga"; "Sinonimia de la Flora Española" (obra inédita); "Chlosis malacitana o Breve exposición de la verdura en esta provincia" (inédita y no concluida); "Proyecto de obra sobre los insectos que atacan a las plantas en las diversas épocas de su vida" (inédita); y, "Excursión botánica y geológica a la Sierra de Mijas" (inédita) [7].  

Casares López (1932) cita, además de las obras recogidas por Díaz de Escovar, su obra "Estudio sobre vinos" [8].

Álvarez Calvente (2006) amplía la bibliografía de Prolongo a diecisiete textos, incluyendo las colaboraciones de Prolongo en prensa y con otros autores, y otros manuscritos, entre ellos el "Jarabe pectoral de abietina (Preparado con savia de Abies pinsapo)" [9].

Manuel Garrido y Juan Pérez-Rubín dan a conocer y transcriben el artículo sobre el jarabe de abietina de Prolongo en Acta Botanica Malacitana (2011), por su interés y por que no consta en las reseñas que de su producción científica (publicaciones y manuscritos) hemos consultado [10].


Bibliografía y notas

[1] Félix Haenseler [Durach (Baviera, Alemania) (1780) - Málaga (1841)], discípulo y colaborador de Simón de Rojas Clemente. Ver "El naturalista y farmacéutico germano- español Félix Hänseler Jeger (1780 – 1841) en la Málaga de su época", de Juan P. Rubín (2012).

[2] El botánico suizo Edmond Boissier en Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837, en su tomo I, Narration et géographie botanique, describe en su capítulo XIV, Excursion à la Sierra de la Nieve, su llegada a Yunquera, las visitas a Río Grande y al Convento y la subida a la Sierra de las Nieves para buscar y recolectar semillas de pinsapo. Ver en Áreadoc "La Yunquera que conoció el botánico suizo Edmond Boissier en septiembre de 1837".

[3] Boissier, E., 1938. Notice sur l'Abies Pinsapo. Accesible online en https://bibdigital.rjb.csic.es/records/item/9536-notice-abies-pinsapo , consultado el 13/12/2024.

[4] Prolongo, P., 1880. Jarabe Pectoral de Abietina preparado por el Dr. D. Pablo Prolongo y García, con la savia del Abies pinsapo de Mr. Boissier, en La Clínica de Málaga (Revista de Medicina y Cirugía Prácticas), 1 (1), pp. 23-24.

[5] En 1837, cuando Boissier conoció a Pablo Prolongo, éste tenía treinta y un años de edad. Desde los 17 años trabajó como aprendiz en la farmacia de Haenseler y con 19 años inició sus estudios de Farmacia en Madid, allí tuvo de profesores a Mariano Lagasca y Demetrio Rodríguez.

[6]  Boissier, E. (1839-1845). Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837. Tome II.
Enumeration des plantes du Royaume de Granade.
París, pp. 757.

[7] Díaz de Escovar, N., 1898. Galería Literaria de Málaga, apuntes para un Indice biográfico bibliográfico, relativos a escritores hijos de esta Provincia, residentes en ella ó que han escrito respecto a la misma. Accesible online en https://bibliotecavirtual.malaga.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1101964 , consultado el 12/12/2024.

[8] Casares López, D. R. (1932). Datos biográficos de Juan José García, Félix Haenseler y Pablo Prolongo; farmacéuticos malagueños de los siglos XVIII y XIX, en Anales de la Academia Nacional de Farmacia.

[9] Álvarez Calvente, M,. (2006). Féliz Haenseler y Pablo Prolongo. Semblanza de dos botánicos malagueños, en Boletín de la Academia Malagueña de Ciencias, vol VIII, pp. 89-100.

[10] Garrido, M. y Pérez-Rubín J., (2011). Un artículo de 1880 sobre el "Jarabe de pinsapo" elaborado en la farmacia del malagueño Pablo Prolongo García (1806-1885), en Acta Botanica Malacitana, nº 32, pp. 242-245.

 

viernes, 23 de agosto de 2019

La Yunquera que conoció el botánico suizo Edmond Boissier en septiembre de 1837.


El botánico suizo Edmond Boissier en su obra Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837, en su tomo I, Narration et géographie botanique, describe en su capítulo XIV, "Excursion à la Sierra de la Nieve", su llegada a Yunquera, las visitas a Río Grande y al Convento y la subida a la Sierra de las Nieves para buscar y recolectar semillas de pinsapo. En esta entrada del blog se recoge la traducción que he realizado de la parte del capítulo XIV en la que se hace mención a Yunquera y su sierra, y se incluyen varias imágenes y detalles tomadas de la monografía.

Para situarnos en contexto, es conveniente recordar que en 1.887 Yunquera alcanzó los 4.798 habitantes (Bardón Garcés, 2016), cifra no superada desde entonces. En aquellos años Yunquera vivió una de las épocas más prósperas de su historia en la que la población creció de forma paralela a su economía. Esta prosperidad se debió a la agricultura, fundamentalmente gracias el cultivo de la vid y la producción de mosto, a la elevada producción de aguardiente y a la floreciente industria textil lanera (Juan Bardón Garcés estima una superficie cultivada de viñedo de 2000 has y una produccion de 70.000 arrobas, en 1.888). En 1.837, año de la visita de Boissier, el casco urbano de Yunquera, la distribución y los nombres de las calles, debió ser muy similar al que se muestra en este plano del año 1894.

Imagen 1
Detalle del plano callejero de Yunquera en 1894. Fuente: Instituto Cartográfico de Andalucía.
Imagen 1: Detalle del plano callejero de Yunquera en 1894. Fuente: Instituto Cartográfico de Andalucía.

Edmomd Boissier fue el primero en publicar la descripción botánica del pinsapo y por ello su apellido es el que, junto con el género y la especie, completa la nomenclatura científica del pinsapo, es decir, Abies pinsapo Boiss.

Imagen 2
Lámina correspondiente al Abies pinsapo Boiss. Fuente: Edmond Boissier, "Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837".
Imagen 2: Lámina correspondiente al Abies pinsapo Boiss. Fuente: Edmond Boissier, "Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837".

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VIAJE BOTÁNICO AL SUR DE ESPAÑA DURANTE EL AÑO 1837
TOMO I (RELATO Y GEOGRAFÍA BOTÁNICA)
CAPÍTULO XIV
Excursión a la Sierra de la Nieve,
por Edmond Boissier (traducción del autor del blog).

Aunque la temporada estaba muy avanzada para herborizar, tenía muchas ganas de visitar la Sierra de la Nieve o de Tolox, situada a ocho leguas de Málaga, donde esperaba encontrar el Pinsapo, el famoso pino de las montañas de Estepona sobre el que todavía tenía un conocimiento imperfecto. Acompañado por los Sres. Haenseler y Prolongo, con quienes decidí hacer esta visita, salí en una hermosa mañana a finales de septiembre. Esta época del año es deliciosa para viajar por Andalucía, el tiempo sigue siendo estable, el calor moderado y las noches frescas, en todas partes hay uvas tan exquisitas que por sí solas pueden ser empleadas como alimento; su variedad es infinita en cuanto a color, tamaño, sabor, estado de madurez y uso al que están destinadas: algunas sólo se utilizan para hacer vino, otras para secar, otras para comer frescas. La naturaleza empezaba a despertar de ese sueño al que está condenada al final del verano en España;...

Después de la venta de Cartama, un gran edificio situado a media milla al norte del pueblo del mismo nombre, y donde el camino que conduce a los populares baños de Carratraca se encuentra a la derecha, dejamos el llano para ir subiendo imperceptiblemente por los suelos arcillosos que ocupan la base de las montañas. Se contemplan olivares y trigales que en años demasiado secos no producen. Solo algunos Asparagus, Teucrium spinosum y Phlomis herbaventi cubren este paisaje monótono, cubierto de tallos secos de Cynara horrida, Cardunculus y Echinops strigosus. Dejamos dos leguas más al oeste, el gran pueblo de Casarabonela, que estaba pintorescamente enclavado al pie de las montañas, y llegamos a Alozaina, desde donde una subida bastante rápida de una hora y media a través de las colinas nos llevó a Yunquera donde tuvimos que hacer una parada; es un pueblo ubicado a más de 2000 pies* de altura [más de 650 metros sobre el nivel del mar] en las faldas de la Sierra, en medio de una llanura fértil y bien regada; su aire vivo y su hermosa vista lo convierten en uno de los lugares más agradables de toda la provincia. Nos alojamos en la vivienda de uno de sus habitantes más importante, un amigo del Sr. Prolongo, y pasamos tres días allí muy agradablemente, ocupados en visitar los alrededores. Cerca del pueblo, en el fondo de una pintoresca garganta, se encuentra una de las fuentes del Guadalhorce o Río Grande de Málaga; este lugar encajado entre montañas estaba todavía tapizado de un verdor encantador.

Sobre Yunquera hay una antigua torre sobre una colina de terreno arenoso donde recogí dos plantas muy raras pero muy avanzadas, Jurinea pinnata y Erodium guttatum. Allá se abre un valle entre la Sierra de la Nieve a la izquierda y otra montaña más baja de naturaleza calcárea, llamada Sierra de Yunquera [se refiere a la que hoy conocemos como Sierra Blanquilla]. Es por este camino, siguiendo el piedemonte de la sierra, por donde tomamos para visitar, hacia el norte, el Desierto de las Nieves, un bonito y solitario valle plantado de viñas en sus zonas bajas y rodeado por todos sus lados de terrenos elevados boscosos o arbustivos. En el fondo del valle, en una finca rodeada por un muro y plantada de todo tipo de árboles, se eleva el conjunto de construcciones abandonadas, de lo que hasta hace poco fue el Convento de Nuestra Señora de las Nieves. Este nombre se refiere probablemente a las nieves que cubren durante cinco meses las cimas de la Sierra; porque en el valle situado solamente a 3.500 pies de altura [1.137 m.s.n.m.], no deben cubrir el suelo durante mucho tiempo; en cualquier caso, el emplazamiento del monasterio había sido admirablemente elegido, soledad completa, aire puro y fresco, lugar variado y romántico, todo se encontraba allí reunido. Nos paramos en un lagar que estaba en actividad; al igual que en los otros países del Sur, los viticultores pisan las uvas con sus pies desnudos en una gran superficie de piedra antes de llevarla a la prensa. Allí nos separamos, y mientras mis compañeros iban a explorar los terrenos cercados del Convento, de donde trajeron una notable variedad de Odontites viscosa, subí hacia la izquierda al pie de los tajos. Por los restos que encontré, pude imaginar la riqueza botánica que esta localidad debe proporcionar en una mejor estación, el Sarcocapnos enneaphylla formaba allí grandes manchones aún en flor, así como un bonito Galium con hojas brillantes que me pareció nueva especie. Un poco más abajo, las hendiduras de las rocas estaban decoradas con Dorycnium suffruticosum, Cephalaria leacantha y por el elegante Bupleurum gibraltaricum que, por primera vez, encontré en una posición accesible para mi.

Al día siguiente por la tarde comenzamos el ascenso a la Sierra. Hasta el primer tercio del camino de subida, las laderas están cubiertas de matorrales, la vegetación; en cuanto a las especies existentes, presenta mucha analogía con la Sierra de Mijas; el terreno es de la misma naturaleza, caliza compacta y brillante mexclada con arena. A lo largo de las viñas que, en esta ladera, se encuentran hasta muy alto, observé los tallos secos de una salvia con hojas muy olorosas y recogí sus semillas, y desde entonces me han proporcionado una de las plantas ornamentales más hermosas que me he traído desde España.

Imagen 2
Límites de altitud de la vegetación más característica del Reino de Granada (Fuente E. Boissier).
Imagen 2: Gráfico de los límites de altitud de la vegetación más característica del Reino de Granada. Fuente: Edmond Boissier, "Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1.837".

Imagen 3
Detalle del gráfico de los límites de altitud de la vegetación más característica del Reino de Granada, donde se aprecia Junquera (Yunquera) por encima de los 2000 pies y el Abies pinsapo entre 3500 y 5600 pies de altitud. Fuente: Edmond Boissier, "Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837".
Imagen 3: Detalle del gráfico de los límites de altitud de la vegetación más característica del Reino de Granada, donde se aprecia Junquera (Yunquera) por encima de los 2000 pies y el Abies pinsapo entre 3.500 y 5.600 pies de altitud. Fuente: Edmond Boissier, "Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1.837".

En la parte alta de esta zona de arbustos comienza el Cistus laurifolius, que es muy abundante durante el segundo tercio de la subida; muy cerca de allí, el guía nos mostró a lo lejos el primer pinsapo; gritando de alegría corrimos llenos de emoción, pero desgraciadamente, el árbol no tenía piñas; un segundo, un tercero, me daban sucesivamente falsas esperanzas; por fin, vimos uno con sus ramas superiores cargadas de conos erectos, lo cual me hizo muy feliz. Nos apresuramos a recogerlos, y ya no tenemos ninguna duda sobre el género de este árbol único. Era ciertamente una especie de Abies, cercana a nuestro abeto blanco; pero muy distinta por la longitud corta y la disposición de sus hojas y por las brácteas de sus piñas, más cortas y no más largas que las escamas carpelares. El objetivo principal de mi excursión se había cumplido, y me dirigí a la cima de la montaña con nuevo coraje, a pesar de que la lluvia ligera y la niebla no me permitía verla desde lejos; este neblina era para nosotros, en Andalucía, una novedad muy agradable. Una vez que entré en la región alpina, encontré una gran cantidad de viejos conocidos de las sierras Tejeda y Nevada, Phlomis crinita, Erodium trichomanefolium, una variedad muy peluda de Astragalus aristatus, Ononis dumosa, Erinacea, etc. Mis compañeros, especialmente el Sr. Prolongo, que sólo tenía hierbas de las zonas bajas, se sorprendieron por la riqueza de esta flora, y ya estaban impacientes por volver a estudiarla en una estación más favorable. En la parte alta de esta Sierra, las laderas son muy suaves, la zona es muy extensa y está ocupada por pequeñas mesetas y cuencas o depresiones poco profundas. Se ven arboledas de una encina que, por su aspecto, se asemeja a un manzano, pero que alcanza los 30 o 40 pies de altura [de 10 a 13 metros de altura]; la forma curiosa y muy variable de sus hojas, su estación superior en más de 2.000 pies [más de 650 metros] a la de Quercus faginea y algunos otras características me hacen considerarla como una especie distinta, y las muestras de floración que he recibido desde entonces, me han mostrado que era la misma especie que observé en primavera entre Igualeja y Ronda. El estudio de la encina española dista mucho de estar completo, debido a las numerosas variedades que presenta y a la diferencia de sus hojas según el momento de su recolección. Sólo un botánico establecido en el país puede resolver estas dificultades y enseñarnos, entre otras cosas, si la encina de bellota dulce es realmente una especie distinta o simplemente una variedad de la encina. El Abies pinsapo formaba pequeños bosquetes diseminados, también encontré algunos pies aislados de tejo, serbal y Acer opulifolium. Nos instalamos a dormir en una cabaña de ramas, construida por neveros de Ronda y desocupada en esa ocasión, los restos de un ventisquero nos proporcionaron la nieve y el agua para preparar la comida, y pasamos alegremente una noche lluviosa. El sitio me recordaba algunos lugares de los bosques del Jura, eran roquedos calizos casi escarpados pero agrietados, cubiertos de musgo y sombreados por los pinsapos que habían crecido en sus grietas, a sus pies había una ladera cubierta también de pinsapos más grandes, algunos de los cuales tenían una altura de unos 60 pies [casi 20 metros]. Este árbol tiene en su juventud una forma piramidal; pero luego se vuelve cilíndrica, porque las ramas comienzan muy abajo en el tronco y son casi todas de la misma longitud. Los conos sólo se encuentran en los pies más viejos y sólo en las ramas terminales; se sabe que entre las especies de este género nunca caen, pero sus escamas se desprenden a finales de otoño dejando sus ejes pelados; esto me indicó por qué en primavera no pude encontrar ningún rastro de piña en Sierra Bermeja. Recogí una gran cantidad de piñas que ya alcanzaban su tamaño, pero que estaban verdes aún, no obstante terminaron de madurar en la caja donde los tenía guardados, y de vuelta a Suiza, muchas semillas me proporcionaron el medio para extender este árbol que, espero, soporte los inviernos de la Europa central, ya que crece aquí hasta una altura de 5.600 pies [1.819 metros].

A la mañana siguiente, dejamos el lado oeste de la montaña, y después de una hora de caminata por las mesetas y valles, sin subir. mucho, llegamos al lugar llamado Pilar de Tolox, ubicado cerca de un bosque muy grande y muy antiguo de pinsapos, que alcanzan allí su límite superior; es un sitio encantador, aunque no tiene vistas; de una pared de roca agrietada, surten muchos manantiales que son recogidos en grandes pilares rústicos para el uso de los rebaños que habitan la Sierra durante el verano. Estas cuevas, donde la humedad fertilizante rezuma, están cubiertas de varias plantas, Erinus alpinus, Jasione foliosa y una encantadora Asperula con tallos colgantes y flores de color amarillo anaranjado. También crecen en las hendiduras Rhamnus pumilus y una curiosa forma atrofiada de Rhamnus alaternus. En lo alto del Pilar se levanta un montículo desnudo con una fuerte pendiente que forma el punto más alto de toda la montaña, conocido como las Plazolelas, y su altitud es de 6.000 pies [1.949 m.s.n.m.]. Subí y encontré restos de una multitud de plantas, algunas de las cuales eran nuevas para mí, y que desde entonces me han sido enviadas por mis dos compañeros. La vista se extiende por toda la Vega de Málaga y toda la costa desde las montañas de África y Gibraltar, hasta el Picacho y el Cerro del Caballo, que se distingue en la distancia. La llanura y la ciudad de Ronda, aunque muy cerca, están ocultos por la montaña de piedra caliza situada al sureste de esta ciudad y detrás de la cual se alza el pico de San Cristobal; sin embargo no perdemos ningún detalle del valle de Igualeja. De la vista panorámica lo más nuevo para mí, era lo que estaba al norte, donde se extendían las sierras peladas de Antequera y Loja, y más allá, las inmensas llanuras estériles de Osuna y Estepa, con varios lagos salados que brillaban al sol.

Bajamos al pueblo de Tolox por un camino escarpado, por el cual abandonamos muy rápidamente la zona boscosa. A una altura de unos 4.000 pies [1.299 m.s.n.m.], llegamos al Tajo de la Caína, una pared rocosa muy alta y escarpada, orientada al sur y en la cual, según algunas indicaciones dadas anteriormente por Clémente al Sr. Haenseler, esperaba encontrar algunas plantas raras. Es bastante difícil aproximarse al pie de estas rocas, sólo se puede hacer siguiendo un camino muy estrecho; pero estamos encantados de descubrir una magnífica Centaurea con un tronco tan grande como el brazo y hojas plateadas en forma de las de la Centaurea ragusina y mucho más grandes; desafortunadamente, la floración había pasado hace tiempo, pero gracias a mis dos amigos que regresaron al año siguiente, tengo unos pies vivos jóvenes y las colecciones de naranjos se enriquecerán con una planta que se convertirá en uno de sus ornamentos más bellos. Rhamnus lycioides, Stachys circinnala, Jasminum fruticans, Bupleurum gibraltaricum adornaban las inaccesibles paredes rocosas. A partir de entonces comenzaban de nuevo los viñedos que cubrían el resto de la ladera. Cansados y sedientos, tuvimos el placer de encontrarnos con un hombre que, con su escopeta al hombro, velaba por la seguridad de las uvas y que fue a buscarnos unos buenos racimos sin querer aceptar ninguna retribución de nuestra parte. Tolox, donde pasamos la noche, está situado mucho más abajo que Yunquera, a dos leguas al sur de esta última localidad, en otro afluente del Río-Grande.

Al día siguiente, día en el que regresamos a Málaga, bajamos atravesando olivares que se extendían hasta los arroyos que bajaban de los alrededores de Monda, donde recogí los Cyperus globosus y turfosus. Toda esta zona es pintoresca, fértil y debe ser encantadora en primavera. Encontré, tanto en suelos arcillosos como pedregosos,  flores de Colchicum lusitanum, grandes, rosadas, rayadas con vetas cruzadas y pálidas, parecidas a las Fritillarias, dos o tres en el mismo tallo; es difícil entender como estas tiernas plantitas logran perforar un suelo tan seco y duro, donde apenas podía cavar mi piocha.
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*) 1 pie de Rey o pie de Paris, es la sexta parte de una toise o toesa (la toise o toesa fue la unidad fundamental de medida de longitud en Francia hasta la creación y adopción del Sistema Métrico Decimal), es decir, aproximadamente 32,48 cm. (Fuente: http://fuentepalmera.org/cast/peu.htm).
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NOTA DEL AUTOR: En mi trabajo "La evolución de los pinsapares malagueños" de 1988, premiado en 1989 con el primer premio sobre Conocimiento y Protección de la Serranía de Ronda, describo como el declive del viñedo en Yunquera a finales de siglo XIX, ocasionado por la plaga de la filoxera (1878), provocó una aguda crisis económica y demográfica (Justicia A, y Ruiz J. D., 1987) y tuvo una enorme trascendencia en la evolución del pinsapar de Yunquera. Aún hoy día se pueden encontrar restos de los muros realizados en los bancales de las laderas de la sierra; un ejemplo de ello lo encontramos en la umbría de "Los Lajares", hoy cubierta de un denso bosque de pinsapar joven (más información aquí).

miércoles, 10 de abril de 2019

El pinsapo más antiguo de Europa Central proviene de semillas de Yunquera.


A finales de septiembre de 1837, el botánico suizo Edmond Boissier se alojó durante tres días en Yunquera (Málaga) y visitó los pinsapares de la sierra, junto con Félix Haenseler y Pablo Prolongo, farmacéuticos malagueños. Boissier recolectó piñas de pinsapo y de regreso a Suiza distribuyó las semillas por jardines suizos y franceses.

"Revenu à la fin de septembre des Alpes de Grenade, je proposai à M. Haenseler une promenade à la Sierra de la  Nieve. Déjà à Yunquera, au pied de la montagne, on nous dit que nos recherches seraient couronnées de succès, et que les cônes étaient presque à leur maturité. En effet, à une hauteur de 3500' environ, nous rencontrâmes les premiers  pieds de pinsapo,  et  notre joie  fut bientôt à son comble à la vue  d'un de ces arbres dont le sommet était chargé de fruits." (Boissier, E. 1838. "Notice sur l'Abies pinsapo". Bibliothèque Universelle de Genève, Genève) (Fuente RJB CSIC).

La siguiente imagen, tomada por A. Barbey, nieto del botánico, en 1911, muestra un pinsapo de 19 m de alto y 73 años de edad proveniente de una semilla de Yunquera, sembrado por E. Boissier en 1838 en su finca de Valeyres-sous-Rances, situada en el cantón suizo de Vaud.


"Barbey, A. (1931). À travers les forêts de pinsapo d'Andalousie: Étude de dendrologie, de sylviculture et d'entomologie forestière. Paris: Librairie agricole de la Maison rustique."

Una reseña del jardín botánico de Boissier escrita por  M. P. Graells el año 1879 se encuentra en la biblioteca digital del Real Jardín Botánico de Madrid (ver el documento)

Pro Natura Vaud ofrece visitas guiadas gratuitas para conocer la naturaleza de Vaud. Una de estas excursiones es la ruta "Tras los pasos de Pierre Edmond Boissier" (ver la web de Valeyres-sous-Rances).

Edmond Boissier fue el botánico que publicó la descripción científica del pinsapo ("Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837"; Fuente RJB CSIC).