domingo, 28 de febrero de 2021

La visita de inspección de Ciprián Autrán en 1734 a los bosques de la Serranía de Ronda y los montes de Málaga.

En mayo de 1734, José Patiño, Secretario de Estado de Felipe V, solicitó un informe sobre las existencias de madera en el Arsenal de la Carraca en Cádiz. El capitán Ciprian Autrán fue encargado de realizar una visita de inspección a los montes de Málaga y del Campo de Gibraltar y de informar sobre los bosques de los montes de la Serranía de Ronda y de Málaga y la distancia de éstos a embarcadero. 

Vicente Ruiz García, en su tesis doctoral (2018), ["La provincia marítima de Segura (1733-1836): poder naval, explotación forestal y resistencia popular en la España del Antiguo Régimen"], indica que "Autrán reconoció los parajes de la Sierra de Ronda y los montes de Málaga así como su distancia a los embarcaderos más cercanos".

Autrán reconoció los siguientes parajes y midió la distancia desde estos a los embarcaderos más cercanos:

a) Alazores [Puerto de los Alazores (próximo a Alfarnate)] y Venta Mellado [venta de Alcaucín (de ella consta que en 1569 era propietario un tal Pedro Mellado] distantes 8 [44,8 km] y 4 leguas [22,4 km] respectivamente del embarcadero de la Torre de Vélez [Torre del Mar]

b) Los montes de Casares, separados 5 leguas [28 km], aproximadamente, del embarcadero del río Guadiaro; y,

c) El robledal [rebollar de Quercus pyrenaica] y pinsapar de Ronda, separados entre 4 [22,4 km] y 7 leguas [39,2 km] cada uno del embarcadero de Guaysa [Río Guadaiza en San Pedro de Alcántara]

Además, Ruíz García detalla en su tesis:

Así mismo, el visitador debía contabilizar los árboles que se podían cortar y elaborar un estado de los robles ya talados, especificando su utilidad, aplicación y número. Más de un mes permaneció Autrán recorriendo los montes, realizando un exhaustivo informe de las masas forestales de robles, encinas y pinsapos que poblaban aquellos parajes. Para este constructor la calidad del roble malagueño [rebollo, Quercus Pyrenaica] era muy superior al que venía de Nueva Inglaterra y en cuanto a los pinsapos, estos árboles eran mejores y más económicos que los pinos para arboladuras enviados desde Tortosa".

José Gómez Zotano en su tesis doctoral (2003), ["El papel de los espacios montañosos como traspaís del litoral mediterráneo andaluz: el caso de Serra Bermeja (provincia de Málaga)]", indica que:

En un informe de Don Ciprian Autran (de Cádiz) del año 1738 ya se decía que la madera de las montañas malagueñas eran de buena calidad, igual a las de las montañas de Burgos. También se consideraba que los robles del Reino de Granada eran de igual calidad que los de Asturias para piezas de construcción enteras que eran empleadas en los fondos exteriores de los navíos y en la bodega donde se producía un contacto constante con el agua salada. De esta manera, en ese mismo año se examinó la posibilidad de conducir hasta Cádiz maderas de los montes de Marbella y Estepona. Sin embargo, continuas avenidas de agua destrozaron los caminos e impidieron el transporte de la preciada mercancía desde la sierra hasta el mar, tal y como demuestra el informe que a tal efecto se realizó en 1738.

Hay que considerar que para estimar la madera necesaria en la construcción de un navío de línea del siglo XVIII (ver Imagen 1) González García (2020), citando al Capitán Autrán, indica que se precisa: 

...una media de 2.574 árboles para un navío de 70 cañones y 3.516 ejemplares para uno armado con 80. Estas cifras dan una idea de que una escuadra de navíos de línea en la mar en el siglo XVIII, además de un espectáculo grandioso, era, verdaderamente, un bosque flotante. 

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Maqueta del Navío San Genaro de 72 cañones. Fuente Biblioteca Virtual de Defensa.
Imagen 1: Maqueta del Navío de línea San Genaro de 72 cañones. Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa.

Los informes del Visitador Autrán así como los de otros Visitadores de la Marina debieron constatar "...el decadente estado en que estan preſentemente los Montes, con especialidad los immediatos à la mar, à causa de las Cortas, que indebidamente se han hecho con mucha freqüencia, Talas, y Quemas,..." (REAL CEDULA sobre Montes, y Plantios en la Costa del mar, que deben servir para fabrica de Baxeles), lo que contribuyó a que las autoridades de Marina impulsaran la aprobación, el 31 de enero de 1748, de la REAL CÉDULA, conocida como Ordenanza de Montes de la Jurisdicción de Marina de 1748.

Comenta Ruíz García que los bosques bajo la jurisdicción del Departamento de Marina de Cádiz comenzaron a agotarse en la década 1750-1760, siendo sustituídas por las maderas procedentes de la Provincia Marítima de Segura. Autrán informó muy favorablemente este cambio en base a las buenas cualidades de los pinos segureños para la construcción naval. 

Así pues la decadencia de los bosques de la Serranía de Ronda al inicio de la segunda mitad del siglo XVIII motivó el desinterés de la Marina por esta zona en favor de la Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Indudablemente este abandono y falta de celo en la gestión de los bosques serranos influyó negativamente en su conservación.


domingo, 21 de febrero de 2021

Contribución a la discusión etimológica del término Pinsapo.

Se contribuye a la discusión etimológica sobre el término pinsapo con la hipótesis de que dicho término es un localismo geográfico originado después de la conquista de la Serranía de Ronda a finales del siglo XV, resultado de la hibridación del término latino/romance pinus y del término árabe/andalusí Šūḥ o alguna de las variantes (Šāḥ, Šāḥa o Šuāḥ), con el que los árabes/andalusíes denominaban a este árbol, apuntadas por Martínez Enamorado, López García y Becerra Parra (2013) [1]. Según ésto, la primera referencia escrita conocida del término pinsapo que aparece en el "Dictionarium latino hispanicum" (1492) [2] sería inexacta. En este diccionario bilingüe de Nebrija se traduce el término del latín clásico sapinus por el término "hispano" pinsapo, seguido de la aclaración "especie de pino" (ver Imagen 1). 

Existen otras hipótesis sobre el origen terminológico de pinsapo, defendidas con anterioridad a ésta. Ruíz de la Torre y Ceballos (1979) [3] en "Árboles y arbustos" han expuesto que el término vulgar pinsapo es de Boissier, de pinus-sapinus, es decir, pino-abeto. En cambio, Calero González y Montilla Castillo (1991) [4] consideran que el término pinsapo hace referencia a la forma de sus piñas, en árabe Zubb.

Imagen 1

Sapinus.i. por el pinsapo, especie de pino. Fuente: Dictionarium latino hispanicum.
Imagen 1: Sapinus.i. por el pinsapo, especie de pino. Fuente: Dictionarium latino hispanicum.

 

Argumentos en los que se justifica la hipótesis que se presenta: 

En primer lugar.

Hay que partir de la base que la finalidad de Nebrija al publicar el diccionario latino/huspanicum, tal como él escribe en su prólogo, no era otra que la de mejorar el conocimiento del latín clásico entre las clases cultas, frente al latín medieval que se había degradado con el tiempo. El diccionario no tenía por tanto carácter enciclopédico.

Como segundo argumento y respecto al término Sapinus. 

En 1553 aparece el primer tratado de coníferas, "P. Bellonii cenomani De arboribus coniferis, resiniferis, aliis quoque nonnullis sempiterna fronde virentibus : cum earundem iconibus ad virum expressis : item de melle cedrino, cedria, agarico, resinis, & iis quae ex coniferis proficiscuntur..." [5]. Su autor, Pierre Belon, dibuja y describe profusamente como árboles distintos los siguientes: cedros, enebros, thuia, sabina utraque, picea, pinus, pinaster, larix, sapinus, abies y cupressus. Todos ellos de Europa Central y de la Cuenca Mediterránea. 

José M. Valderas, en su artículo "Gimnospermas en el renacimiento, Pierre Belon" (1993) [6], publicado en Collectanea Botanica (vol. 22), sugiere que, según la descripción y el grabado que Belon hace en el tratado, el Sapinus es la Picea excelsa subsp alpestris; especie originaria de las montañas de Europa central, Alpes, Jura y Vosgos. 

Con el término latino Sapinus se conocía en la Roma clásica un árbol que no era Pinus ni Abies. Las diferencias entre ellos son detalladas en el tratado de 1553, donde aparecen dibujados y descritos como árboles distintos.

 Imagen 2

Imagen 2: Dibujo del Sapinus en el tratado de arboricultura "De arboribus coniferis..." (1553) del botánico Pierre Belon.


Como tercera constatación y respecto al término pinsapo

Se trata de un árbol, de reducida localización geográfica en la Serranía de Ronda, Sierra de Grazalema y Los Reales de Sierra Bermeja, que probablemente no fue conocido por los nuevos pobladores de la zona hasta  finales del siglo XV (Ronda fue conquistada por los Reyes Católicos en 1485). Por entonces, en las poblaciones de la Sierra de las Nieves sus habitantes andalusíes lo denominaban con el término árabe Šūḥ o con su derivada Šuwayḥ/Šuwayḥa (Martínez Enamorado, López García y Becerra Parra, 2013). Estos autores en su artículo "Cómo llamaban los andalusíes al pinsapo" (Takurunna, nº 3) llegan a la afirmación anterior trás analizar el término Juayha que aparece en el libro de apeo de Tolox de 1572. 

Los nuevos pobladores hallaron en estas sierras un árbol que no conocían de ningún otro lugar; un árbol parecido al pino pero que no era como los pinos conocidos por ellos. Este nuevo árbol, no solo no era conocido por los nuevos pobladores de la zona, sino tampoco por los botánicos centroeuropeos de la época, como hemos visto en párrafos anteriores. Es muy probable que en la zona de la Sierra de las Nieves los nuevos pobladores para denominar al nuevo árbol emplearan un nuevo término, resultado de la hibridación del término latino/romance, Pinus, al que ellos comunmente lo asociaban por cercanía conceptual, y del término árabe/andalusí Šūḥ, o alguna de las variantes (Šāḥ, Šāḥa o Šuāḥ) con el que lo conocían los habitantes de la zona, para diferenciarlo de los otros pinos de la comarca. Surgió así el localismo pinsapo.

Tómese todo lo expuesto en el párrafo anterior con las consabidas precauciones ya que, tal como indica Enrique Álvarez López, en "Comentarios históricos y botánicos con motivo de un Glosario hispano-musulmán de los siglos XI al  XII" (1946) [7]: Poco podemos sacar en claro acerca de las coniferas,... la terminología arábiga muy confusa y la romance reducida a muy pocos términos.

No obstante, este fenómeno de hibridación terminológica es común en nuestro idioma, por ejemplo Guadalupe, que significa río de los lobos, es un híbrido entre el árabe Wādī y el latín lupus. Así también, Federico Corriente (1996) [8], en "Hacia una revisión de los arabismos y otras voces con étimos del romance andalusí o lenguas medio-orientales en el Diccionario de la Real Academia Española", apunta que el término alcornoque procede  del romance y andalusí alqurnúq, que deriva a su vez del término latino quernus y del sufijo despectivo -ók

El término pinsapo, localismo de la Sierra de las Nieves, fue recogido por cronistas y geógrafos en los siglos posteriores. Como ejemplos de ello valgan los siguientes: 

  • en 1655 el historiador de la Orden de los carmelitas descalzos Fray Fco. de Santa María, en el segundo tomo de su obra Reforma escribe: "...en lo mas riguroso y empinado de ellas se halla un árbol (no sé si en otra parte de España hay otro semejante) que los serranos llaman pinçapo..." (Pino-Díaz, 2021) [9]
  • en 1772 el médico de Tolox (Málaga) Pedro Ximénez, en un manuscrito dirigido a Medina Conde como respuesta al requerimiento de información de éste, indica: "... Encinas no hay, sino tal cual de ninguna utilidad, y algunos chaparrales. Asimismo hay tres montes poblados de alcornoques y quejigos, mezclados unos con otros, que sirven para motanear puercos... Hay también algunos robles y chopos y muchos pinsapos" (Marmolejo Cantos, 2017) [10]
  • en 1789, el párroco de El Burgo Fco. Martínez Riscos en una carta dirigida al geógrafo Tomás López escribe: "... una sierra llamada la de la nieve,...poblada de arbolado de pinos y alcornoques y otra espesie que por estos paises llaman pinsapos demasiadamente gruesos y altos ..." (Pino-Díaz, 2020) [11]; y, por último.
  • Pascual Madoz en 1848 [12] escribe que "... los pinos para la construcción naval en Júscar, Benahavis, Estepona, Manilva, Villanueva de Tapia [?] y Yunquera, donde se les denominan Pinzapos, ...".

Según lo anterior, no cabe duda de que cuando Edmund Boissier describió, clasificó taxonómicamente y dió nombre a la nueva especie como Abies pinsapo Boiss (1838) [13] (Imagen 3) tomó el nombre vulgar con el que este árbol era conocido en la zona.

Imagen 3

Imagen 3: Lámina correspondiente al Abies pinsapo Boiss. Fuente: Edmond Boissier, "Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837".

 

A modo de conclusión

La interpretación etimológica del término pinsapo como resultado de la unión de los términos latinos pinus y sapinus (pino + abeto) se ha mantenido hasta nuestros días en ambientes forestales. Mi contribución a la discusión etimológica es la hipótesis, que he argumentado en los párrafos anteriores, que determina que pinsapo es un localismo geográfico originado y conservado en la Sierra de las Nieves, resultado de la hibridación del término latino/romance pinus y del término árabe/andalusí Šūḥ o alguna de las variantes (Šāḥ, Šāḥa o Šuāḥ).  

 

Bibliografía

[1] V. Martínez Enamorado, E. López García y M. Becerra Parra. "Cómo llamaban los andalusíes al pinsapo", Takurunna, nº 3, pp. 364-372, 2013.

[2] A. de Nebrija. Dictionarium latino hispanicum, 1492. Accesible online en Biblioteca Digital Hispanica: https://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000178993

[3] J. Ruíz de la Torre y L. Ceballos y Fernández de Córdoba. "Árboles y arbustos de la España Peninsular",Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Sección de Publicaciones, Madrid, pp. 512, 1979.

[4] A. Calero González y D. Montilla Castillo. "El Pinsapar", Educo, 27, pp. 27-32, 1991.

[5] P. Bellonii Cenomani. "De arboribus coniferis, resiniferis, ...". París, 1553. Accesible online en Digibug: http://hdl.handle.net/10481/28068

[6] J.M. Valderas. "Gimnospermas en el renacimiento, Pierre Belon", Collectanea Botanica (Barcelona), nº 22, pp. 105-134, 1993.

[7] E. Álvarez López. "Comentarios históricos y botánicos con motivo de un Glosario hispano-musulmán de los siglos XI al  XII", Anales del Real jardín Botánico de Madrid, pp. 175, 1946.

[8] F. Corriente Córdoba. "Hacia una revisión de los arabismos y otras voces con étimos del romance andalusí o lenguas medio-orientales en el Diccionario de la Real Academia Española", Boletín de la Real Academia Española, pp. 55-118, 1996.

[9] J. Pino-Díaz. "Noticia del hallazgo de la descripción del pinsapo de 1655 de Fray Francisco de Santa María", pp. 5, 2021. Accesible online en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga: https://hdl.handle.net/10630/22700

[10] F. Marmolejo Cantos. "Tolox en el siglo XVIII. El manuscrito del doctor Pedro Ximénez", Grupo Editorial Círculo Rojo, pp. 138, 2017.

[11] J. Pino-Díaz. "Descripción de la "Sierra de la Nieve", 2020. Accesible online en áreadoc: https://areadoc.blogspot.com/2020/05/la-sierra-de-las-nieve-en-el.html

[12] Pascual Madoz. " Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1845-1850) - Madoz, Pascual, 1806-1870", tomo XI, p. 42, 1848.

[13] Boissier, E. "Notice sur l'Abies pinsapo", 1837. Accesible online en Biblioteca
Digital del Real Jardín Botánico: https://bibdigital.rjb.csic.es/idurl/1/9536

 

viernes, 19 de febrero de 2021

"Pinzapo, árbol que solo en este sitio se conoce en España" (Fray Fco. de Santa María, 1655).

Fernando Pérez del Pulgar y Cepeda nació en Granada el 13 de agosto de 1567 y murió en Madrid el 11 de septiembre de 1649,  más conocido como Fray Francisco de Santa María, fue historiador general de la Orden de los Carmelitas Descalzos. Escribió los dos primeros tomos de la crónica histórica sobre la Orden titulada Reforma de los descalços de Nuestra Señora del Carmen de la Primitiva observancia. Hecha por Santa Teresa de Jesús en la antiquísima Religión fundada por el Gran Profeta Elías [...]. El primer tomo acaba en 1582, año de la muerte de Santa Teresa, y se publicó el año 1644, el segundo tomo finaliza en 1594, año de la muerte del Superior General Nicolás Doria, y se pubicó el año 1655 [una rigurosa bibliografía sobre este historiador se encuentra en la web de la Real Academia de la Historia, Rodríguez, O. J. (2018)].

Fray Francisco de Santa María en el segundo tomo de la Reforma, en el capítulo LXIII, titulado Antigüedad de la Santa Iglesia de nuestra Señora de las Nieves y origen de sus ermitaños, describe la fundación del Convento de las Nieves (ver Imagen 1): "...con muy buena estrella entramos en el año de 1593 a historiar la fundación de la segunda casa de Desierto en Andalucia debajo de la proteccion de Nuestra Señora en una Imagen que llaman de las Nieves, por hallarse entre sierras nevadas".

Fray Fco. de Santa María describe como en las encumbradas y casi inaccesibles tierras de Ronda se halla un árbol que los Serranos llaman Pinçapo que no se encuentra en ninguno otro sitio de España (...no se si en otra parte de España ay otro semejante...) y realiza la que podría ser la primera descripción documentada del pinsapo; describe  su porte (las ramas, que del comun tronco salen, crecen en manera de Cruz ... el tronco camina derecho hacia el cielo, i remata en punta, como el Cipres), su corteza (en lo mas antiguo, es de sangre descolorida : En lo tierno de los cogollos es más clara, i viva), sus hojas (son espinas, como las del Henebro), su madera (que debaxo de la corteça tiene, es blanquisima) y el uso que los ermitaños hacen de él (sacan Cruces, que mueven a devoción).

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Páginas del texto Reforma de los descalços de Nuestra Señora del Carmen de la Primitiva observancia. Hecha por Santa Teresa de Jesús en la antiquísima Religión fundada por el Gran Profeta Elías [...] (Fray Fco. de Santa María, 1655) donde se describe el pinsapo. Fuente: Áreadoc, blog de José Pino Díaz.

Imagen 1: Páginas del texto Reforma de los descalços de Nuestra Señora del Carmen de la Primitiva observancia. Hecha por Santa Teresa de Jesús en la antiquísima Religión fundada por el Gran Profeta Elías [...] (Fray Fco. de Santa María, 1655) donde se describe el pinsapo.

A continuación se transcribe el texto de Fray Francisco de Santa María donde describe al pinsapo: 

"... Entre las encumbradas y casi inaccesibles tierras de Ronda abrio la naturaleza, a la vivienda de las gentes, un sitio, que en hermosura, i comodidades excede a todos los de aquella Serrania, aunque sus cumbres son tan altas, que a vezes fatigan la vista; de tal manera se apartan entre si, que parecen huyen unas de otras, aunque en las raizes se busquen, y abracen. Con esto dan entrada por sus quiebras, i roturas a todos los vientos, i gozan del Sol en toda su rueda. El temple en lo más alto es frío, i en una de las sierras hizieron la naturaleza, y el arte tesoro de nieves, en unos pozos, que sirven al regalo de las ciudades circunvezinas, y a la de Sevilla. En lo mas baxo gozan estas sierras del abrigo, que recibe, i regala qualquier planta de las muy delicadas. Al olivo, a la vid, al naranjo, i a todo frutal. es madre. Por Malaga, de quien dista nueve leguas, le nace el Sol, i por la ciudad de Ronda, que dista solas tres, se le pone. Al medio dia se lebantan aquellas encumbradas, i asperisimas sierras de la nieve, desde las quales otea el mar Mediterraneo. De la elada tramontana le defienden otras cumbres no tan altas. Por medio de unas, i otras, quando se van a juntar, abrio la naturaleza una canal pendiente, por donde se despeñan las aguas del Ibierno con ruido i ligereza.

Esta vestido todo este sitio de matas, i arboles silvestres, que entretegidos con los riscos de diferentes figuras i montañetas, que aqui, i alli se lebantan sobre la corpulencia de las tierras; hazen una agradable, i devota vista, a la qual ayudan las frescuras de los valles, la hermosura, i variedad de las flores, la abundancia de yerbas medicinales, i la claridad de fuentes, que ya brotan de la tierra, ya rompen por las peñas. En lo mas riguroso i empinado dellas se halla un arbol (no se si en otra parte de España ay otro semejante) que los Serranos llaman Pinçapo, Dizenme que lo ay en Flandes, i que es lo mesmo que pino blanco; porque la madera que debaxo de la corteça tiene, es blanquisima. Las ramas, que del comun tronco salen, crecen en manera de Cruz, porque de ellas nacen otras, conservando la misteriosa figura con tanta puntualidad, que el arte no le iguala. De estas ramas salen otras i de estas otras, sin perder nunca la figura de la Cruz. Las hojas son espinas, como las del Henebro : La color de la corteza en lo mas antiguo, es de sangre descolorida : En lo tierno de los cogollos es más clara, i viva : I aunque las ramas son estendidas, el tronco camina derecho hacia el cielo, i remata en punta, como el Cipres, que siempre es una Cruz. Por todo lo cual se ve, que la naturaleza no solo es hermosa con su variedad, sino religiosa con las memorias, que nos da de nuestra redempcion, que ha sido la causa porque me he detenido en la noticia de estos árboles, de que los Ermitaños sacan Cruces, que mueven a devoción. En lo mas hondo del valle mayor ay una competente, i abrigada planura, que regada de un estanque, donde diferentes manantiales se juntan, sirve de huerta para frutas de Ibierno, i de Verano, hortalizas en abundancia, i otras plantas de regalo. ..."

Bibliografía

Rodríguez, O. J. (2018). Fernando Pérez del Pulgar y Cepeda. Recuperado el 28 de abril de
2021, de Real Academia de la Historia: http://dbe.rah.es/biografias/17305/fernando-
perez-del-pulgar-y-cepeda

Santa María (O.C.D.) , F. (1655). Reforma de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen de la
primitiva Observancia hecha por Santa Teresa de Iesus... Recuperado el 28 de abril de
2021, de Biblioteca Digital de Castilla y León:
https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.do?id=16562

domingo, 20 de diciembre de 2020

El incendio forestal de la Solana de las Camaretas, en el monte de Yunquera (Málaga), del 3 de diciembre de 1979.

Los trabajos forestales en el pinsapar de Yunquera en las memorias de José Pino Rivera (Parte XVIII)

El 3 de diciembre de 1979 a primera hora de la mañana se prendió fuego en la "Solana de las Camaretas", en el monte de Yunquera (ver Imagen 1). El incendio forestal se inició cuando un trabajador de una cuadrilla forestal, que realizaba plantaciones de pinsapo, prendió fuego a un trozo de aulaga seca en un claro de la maleza para calentar un trozo de tocino y el viento arrastró pavesas que prendieron el matorral cercano. 

 Imagen 1

Fotografía aérea de 1977 de la zona de la Solana de las Camaretas del Monte de Yunquera (zona central de la fotografia), antes de ser afectada por el incedio forestal de 1979. Fuente: Ortofotografía Digital de Andalucía (Pancromática) 1977-83.
Imagen 1: Fotografía aérea de 1977 de la zona de la Solana de las Camaretas del Monte de Yunquera (zona central de la fotografia), antes de ser afectada por el incedio forestal de 1979. Fuente: Ortofotografía Digital de Andalucía (Pancromática) 1977-83.


Los trabajos de extinción se iniciaron con inmediatez y se alargaron durante diez horas hasta poder controlar el incendio, desde las 8,45 h hasta las 18,45 h.

Según el parte del incendio redactado por D. José Pino Rivera, Agente Forestal del ICONA responsable de la dirección de la extinción, las llamas afectaron a una superficie del monte de Yunquera de 146 hectáreas; de esta superficie, 96 has fueron de pinar de pino carrasco (Pinus halepensis), 20 has de pinsapar (Abies pinsapo) y 30 has de matorral de aulagar y romeral (ver Imagen 1).  El incendio también calcinó 10 has de la finca privada Huarte, 8 has de pinar y 2 has de matorral (ver Imagen 3).

Imagen 2

Imagen 2:
Parte del incendio forestal de la Solana de las Camaretas (T.M. de Yunquera). Firmado por D. José Pino Rivera, Agente Forestal del ICONA responsable de su extinción, en Yunquera el  6 de diciembre de 1979. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
 
 

El incendio quemó 18.900 pinsapos, 2.400 pies mayores (diámetro mayor de 15 cm y una edad de entre 20 y 250 años) y 16.500 pies menores (diámetro menor de 15 cm y una edad de entre 3 y 20 años). El número de pinos quemados ascendió a 82.800 pies, 72.800 pies menores y 10.000 pies mayores.

Trabajaron en la extinción del incendio 159 trabajadores forestales, 6 guardia civiles, 7 guardas forestales y 3 empleados del ICONA.

Según el informe redactado por José Pino Rivera, reponsable de la dirección de los trabajos de extinción del incendio forestal, el relato de lo sucedido es el siguiente:

Se hace constar que cuando el que suscribe se dirigía hacia el monte denominado Morenas de Breñuelas para inspeccionar trabajos que allí se realizan, observó que del monte El Pinar de Yunquera y en su zona norte aparecía una columna de humo que por su color se manisfestaba que ardía bosque de arbolado, inmediatamente puso en marcha hacia dicho lugar la cuadrilla de obreros que realizaba trabajos en el monte Morenas de Breñuelas, en número de 15 personas, que se dirigió al flanco Este del incendio con el capataz D. Andrés García Gil, que apoyándose en el cortafuego existente en el filar del Cerro de la Cruz, logró aislar y controlar el fuego en dicha zona, evitando que se incendiara la zona del Barranco del Monje y Barranco de las Palomas, cuya labor es digna de elogiar, dado que el incendio había traspasado el cortafuegos en dos lugares debido a las chispas que saltaban por los aires con la fuerza del viento Sur-Este reinante. 

El que suscribe después de observar la situación del incendio y su magnitud, envió con un obrero un mensaje al Sr. Alcalde de la localidad, y al Sr. Sargento Comandante de Puesto, con el ruego de se comunicaran con la Jefatura del ICONA e informaran del siniestro existente, e inmediatamente se dirigió a dicho lugar tomando la dirección de la extinción del incendio ... y observó que el personal que había en la cuadrilla, en número de 25 obreros, habían hecho todo lo posible por extinguir el siniestro y que habían logrado aislarlo del pinsapar existente en la cabecera de Las Camaretas y desde allí hasta la Cueva de Cuberos, donde les encontró el que suscribe extenuados y agotados por el esfuerzo, al mismo tiempo observó que la cuadrilla de obreros que al  cuidado del Capataz Forestal D. José Romero Gil, que efectuaba trabajos de entresaca de pinsapos en otra zona del monte, y la cuadrilla de tratamiento de plagas que al cuidado del Capataz D. Miguel Sibaja Fernández se habían incorporado a la extinción avisados por el Capataz Francisco Romero Duarte, que cuidaba la cuadrilla donde se produjo el siniestro...  

El que suscribe observó que en la labor de extinción se emplearon principalmente faja de cortafuego de 1 1/2  m de ancho por el aulagar, ataque directo con batefuegos con ramas de los árboles y la ayuda del viento, que de alguna manera frenaba el siniestro hacia la zona Sur ladera arriba. El que suscribe encontró dicho personal muy agotado, que había sido dirigido por el Capataz Forestal D. José Romero Gil, con experiencia en extinción de incendios, y que había realizado una labor digna de mención, fue relevado por el que suscribe y animando al personal citado, lo distribuyó en grupos, y sin descanso se acometió la extinción llegándose a aislar el fuego hasta la parte baja de la Cueva del Hornillo, donde se incorporó a dicho grupo sobre las 16:40 horas de la tarde el Sr. Alcalde de Yunquera que habiendo estado reclutando personal, y que desarrolló una labor digna de mención por el espíritu de ánimo que infundió al personal agotado, lográndose controlar el incendio sobre las 18:45 horas, en el lugar límite con el término municipal de Ronda y en el cortafuegos existente. Por la extinción del avance del incendio hacia la zona Norte-Oeste no se pudo hacer nada ya que el personal de que se disponía se distribuyó en su totalidad a la defensa del pinsapar, y gracias a ello se ha podido salvar la mejor  masa de pinsapar que existe en dicha zona de la Umbría de la Chaparrera

Por el Agente Forestal del ICONA D. Francisco Romero Gil con destino en el pueblo de El Burgo se realizó una gran labor en la zona baja del Barranco de las Minas, que con personal de dicha localidad en dos coches de ICONA, y pese a lo dificultoso de la circulación y paso del camino forestal, abriéndose paso, logró llegar a tiempo a dicha zona siniestrada, evitando con riesgo de sus vidas que el fuego empujado por el fuerte viento  penetrase en la Umbría del Convento, apoyándose en la franja de terreno  debrozada de 200 m de ancho que existía en el límite entre Yunquera y El Burgo, preparada en años anteriores.

El Sr. Ingeniero Jefe de la Brigada, D. Luis Gómez Guillamón, al tener conocimiento de la existencia de dicho incendio se desplazó desde la Jefatura del ICONA en Málaga hasta el monte, visitando la zona siniestrada, así como el Sr. Guarda Mayor de la zona, D. Gregoro Gil Fernández, que encontrándose en la Jefatura del ICONA en Málaga se desplazó  con rapidez a la zona del siniestro, recorriendo dicha zona y tomando nota de lo ocurrido. 

A la hora en que se dió por controlado el siniestro y dominado a excepción de los troncos y restos de árboles en ignición, el que suscribe recomienda al personal que había intervenido en la extinción que descanse aunque con la correspondiente precaución, por si se observara alguna reproducción intervenir a tiempo, pero que no se podía abandonar el monte siniestrado hasta recibir los relevos oportunos, enviando a dos obreros para que se trajeran de la localidad comida y objetos de abrigo, recibiéndose poco despues el envío por el Sr. Alcalde de una partida de comida que se anticipó a la pedida por el que suscribe, y junto con esta primera partida, se recibe un contingente de 25 individuos, acompañados por el Sr. Teniente Jefe de Línea de Yunquera y el Guardia Civil conductor, que tiene contacto con el que suscribe a las 21 horas aproximadamente. Se envían los 25 indivuduos de refresco a la zona Norte-Este que aunque extinguida anteriormente pero con algunos troncos en ignición y el fuerte viento que continuaba moviendo las chispas, se distribuyeron por el filar del Cerro de la Cruz, para evitar reproducción algunos de focos de incendio.... 

En horas de la mañana se dispone el desayuno para el personal y poco después se efectúa el relevo del citado personal nocturno, por la llegada de un grupo de individuos procedente de las localidades de Carratraca y de Alozaina, continuando varios individuos de los ya empleados en la noche como voluntarios y práctios del terreno, y a cargo de dicho personal se queda el Agente Forestal D. José Román Bautista, que acompañaba al personal de Carratraca, el Capataz D. José Romero Gil como voluntario, despues del trabajo de extinción ya realizado con anterioridad, y el capataz que llega con personal de Alozaina D. Miguel Zambrana Gil, que distribuídos por el que suscribe, en los puntos más posiblemente comprometidos, realizan la labor de vigiilancia. El personal de turno de noche se retira de la extinción, y a su vez el personal de El Burgo, que había permanecido sin relevo por la zona de la parte baja de la Cañada de las Minas, sobre las 17 horas del día 4, no habiéndose reproducido ningún foco y quedando totalmente extinguido.

Lo que se hace constar a los efectos pertinentes.

Yunquera, a 6 de Diciembre de 1979. El Agente Forestal del ICONA: Fdo.: José Pino Rivera. 

Imagen 3

Imagen 3:  Fotografía aérea de 1984 de la zona de la Solana de las Camaretas del Monte de Yunquera (zona central de la fotografia), donde se indica la superficie afectada por el incedio forestal de 1979. Fuente de la fotografía aérea: Ortofotografía Digital de Andalucía (Pancromática) 1984-85.


sábado, 7 de noviembre de 2020

Pinsapos de Yunquera para los jardines de Ronda (diciembre de 1980 y febrero de 1982).

Los trabajos forestales en el pinsapar de Yunquera en las memorias de José Pino Rivera (Parte XVII) 

Según Soto García, García Viñas y Pérez Bujarrabal (2004) en el siglo XIX se introdujeron ejemplares de pinsapo en Europa, América y Asia. En España se realizaron pequeñas plantaciones en Espinelves (Girona, 1860-1911), El Escorial (Madrid, 1905), Viznar (Granada, 1905), Orcajo (Zaragoza, 1920), Ternero (enclave burgalés en La Rioja, 1945), Lanjarón (Granada, 1958-1965), Leza (La Rioja, 1975), Sotillos de Caracena (Soria, 1975) y Canillas de Albaida (Málaga, 1977).

Es habitual encontrar pinsapos o abetos híbridos de pinsapo en los jardines de muchas ciudades. El diario Ideal de Granada en su edición de 27 de agosto de 2019 publicó el reportaje "La ruta de los árboles singulares", de Juan Enrique Gómez y Merche S. Calle, en el que hacía una referencia a los dos grandes pinsapos, que se encuentran a la izquierda de la puerta de entrada de la facultad de Ciencias, transplantados desde la Sierra de las Nieves, obsequio del que fuese alcalde del Ayuntamiento de Yunquera, Modesto Sánchez Jurado, con el objetivo de que en la facultad de Biología hubiese una muestra de la flora de la Sierra de las Nieves.

En el archivo de José Pino Rivera se encuentran dos documentos testimonio del traslado y de la plantación de pinsapos de Yunquera en los jardines de Ronda:

  1. Carta de D. Juan Harillo Ordóñez, Alcalde del Ayuntamiento de Ronda, fechada el 10 de diciembre de 1980, de agradecimiento a D. José Pino. La Comisión Municipal Permanente celebró una sesión el 1 de diciembre de 1980 en la que acordó por unanimidad expresar el agradecimiento a D. José Pino, Guarda Forestal del ICONA, por las facilidades concedidas para el traslado de los pinsapos y su posterior plantación en las distintas barriadas de la ciudad (ver Figura 1). 
  2. Carta de D. Juan Harillo Ordóñez, Alcalde del Ayuntamiento de Ronda, fechada el 09 de febrero de 1982, de agradecimiento a D. José Pino. La Comisión Municipal Permanente celebró una sesión el 1 de febrero de 1982 en la que acordó por unanimidad expresar el agradecimiento a D. José Pino, Guarda Forestal del ICONA, en el Pinar de Yunquera, por la donación de cincuenta pinsapos arizonica 50 con destino al Servicio de Jardinería y para ser plantados en los jardines de esta ciudad (ver Figura 2). 

 Figura 1

Escrito de D. Juan Harillo Ordóñez, Alcalde del Ayuntamiento de Ronda, fechado el 10 de diciembre de 1980, de agradecimiento a D. José Pino. La Comisión Municipal Permanente celebró una sesión el 1 de diciembre de 1980 en la que acordó por unanimidad expresar el agradecimiento a D. José Pino, Guarda Forestal del ICONA, por las facilidades concedidas para el traslado de los pinsapos y su posterior plantación en las distintas barriadas de la ciudad. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera. 
Figura 1. Oficio de D. Juan Harillo Ordóñez, Alcalde del Ayuntamiento de Ronda, fechado el 10 de diciembre de 1980, de agradecimiento a D. José Pino. La Comisión Municipal Permanente celebró una sesión el 1 de diciembre de 1980 en la que acordó por unanimidad expresar el agradecimiento a D. José Pino, Guarda Forestal del ICONA, por las facilidades concedidas para el traslado de los pinsapos y su posterior plantación en las distintas barriadas de la ciudad.

 

Figura 2. Oficio de D. Juan Harillo Ordóñez, Alcalde del Ayuntamiento de Ronda, fechada el 09 de febrero de 1982, de agradecimiento a D. José Pino. La Comisión Municipal Permanente celebró una sesión el 1 de febrero de 1982 en la que acordó por unanimidad expresar el agradecimiento de ese Ayuntamiento a D. José Pino, Guarda Forestal del ICONA, en el Pinar de Yunquera, por la donación de cincuenta pinsapos arizonica con destino al Servicio de Jardinería y para ser plantados en los jardines de esta ciudad.

 

Transcurridos cuarenta años desde su plantación hoy podemos ver pinsapos de buen porte embelleciendo los jardines de Ronda. Las siguientes ocho imágenes tomadas el pasado mes de octubre de 2020 durante una visita a diferentes jardines de Ronda muestran el tamaño y la belleza de estos pinsapos.

Pinsapo en un jardín de Ronda (1). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (2). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (3). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (4). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (5). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (6). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (7). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (8). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).


domingo, 13 de septiembre de 2020

A mi buen amigo y compañero de "fatigas" Sr. Pino con todo afecto (A. Asensi Marfil, 1976)

Los trabajos forestales en el pinsapar de Yunquera en las memorias de José Pino Rivera (Parte XVI)

Los pinsapares de la Sierra de Yunquera siempre han sido objeto de estudio por parte de naturalistas y cientificos nacionales e internacionales de las más diversas ramas del saber. En este blog se han comentado algunas visitas de naturalistas, botánicos y forestales, nacionales y extranjeros (Simón de Rojas, Edmond BoissierVázquez del Río, Laurent Minoux, G. Kunkel, Asociación Danesa de Dendrología y Rudolf Janda) y de personas altruistas amantes de la Sierra de las Nieves (Diego Marín Sepúlveda y Carmen Arcos Carvajal).

Una vez se crean puestos de guardas forestales encargados de estos montes, son ellos los que acompañan y guían a los investigadores en sus visitas y recorridos a la sierra. Como conocedores de todos los senderos y rincones de la montaña y de los animales y de las plantas comunes que en ellos habitan, sus opiniones, comentarios, experiencias y conocimiento del terreno son la mejor ayuda para los investigadores y académicos.

Los trabajos de campo junto a los investigadores y la entrega desinteresada de los guardas forestales hacían que normalmente surgieran relaciones de compañerismo y amistad entre unos y otros, que los académicos solían expresar en forma de agradecimiento en sus artículos (ver imágenes 1, 2 y 3).

En el archivo de José Pino Rivera se encuentran tres separatas de artículos científicos escritos en el periodo 1976-1982 por autores de la Universidad de Málaga, los botánicos Alfredo Asensi, Salvador Rivas Martínez y Juan Guerra, y los ornitólogos Rafael Haro y Juan Mario Vargas.

 Imagen 1

Imagen 1: Portada de la separata del artículo de Alfreso Asensi y Salvador Rivas-Martínez (1976) Contribución al conocimiento fitosociológico de los pinsapares de la Serranía de Ronda. Con la dedicatoria siguiente:  A mi buen amigo y compañero de "fatigas" Sr. Pino con todo afecto. A. Asensi Marfil. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera. 
 

Imagen 2

Portada de la separata del artículo de Alfredo Asensi y Juan Guerra (1980), Sobre la posición bioclimática y sintaxonómica de Abies pinsapo. Fuente: Archivo de José Pino Rivera.
Imagen 2: Portada de la separata del artículo de Alfredo Asensi y Juan Guerra (1980), Sobre la posición bioclimática y sintaxonómica de Abies pinsapo. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera. 

 Imagen 3

Portada de la separata del artículo de R. Haro y J. M. Vargas (1982), Avifauna nidificante en el entorno de los pinsapares. Con la dedicatoria siguiente: Con nuestro más sincero agradecimiento, J. Mario Vargas. Fuente: Archivo de José Pino Rivera.
Imagen 3:  Portada de la separata del artículo de R. Haro y J. M. Vargas (1982), Avifauna nidificante en el entorno de los pinsapares. Con la dedicatoria siguiente: Con nuestro más sincero agradecimiento, J. Mario Vargas. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
 
 
 En el archivo de José Pino tambén se encuentra la carta de 6 de noviembre de 1973 que le dirige Alfredo Asensi informándole de las próxima visita de miembros del Departamento de Botánica a los pinsapares de Yunquera (ver imagen 4).
 
Imagen 4
Carta fechada el 6 de noviembre de 1973 que dirige Alfredo Asensi Marfil, profesor del Departamento de Botánica del Colegio Universitario de Málaga, a José Pino Rivera, guarda forestal de Yunquera, notificándole la próxima visita a los pinsapares de Yunquera de miembros del Departemento. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
Imagen 4: Carta fechada el 6 de noviembre de 1973 que dirige Alfredo Asensi Marfil, profesor del Departamento de Botánica del Colegio Universitario de Málaga, a José Pino Rivera, guarda forestal de Yunquera, notificándole la próxima visita a los pinsapares de Yunquera de miembros del Departemento. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.

 

jueves, 13 de agosto de 2020

Descripción de la "Sierra de la Nieve" según Francisco Martínez Riscos (1781).


A finales del siglo XVIII Tomás López de Vargas Machuca es encargado de la realización de la obra "Geografía Histórica de España". Obra que nunca llegaría a publicarse pero de la cual se conserva la documentación recopilada al efecto. Su mapa del Reyno de Granada (1795) es una composición de la información  gráfica que los numerosos párrocos y otros colaboradores le hicieron llegar en sus cartas (ver Figura 1).
 
Figura 1
Fragmento del mapa geográfico del Reyno de Granada contiene los partidos de la ciudad de Granada, su vega y sierra: el Temple y... (año de 1795) - López, Tomás, 1730-1802, geógrafo de los Dominios de S. M. Fuente: Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico.  https://bvpb.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=16101&presentacion=pagina&posicion=4&registrardownload=0
Figura 1:  Fragmento del mapa geográfico del Reyno de Granada contiene los partidos de la ciudad de Granada, su vega y sierra: el Temple y... (año de 1795) - López, Tomás, 1730-1802, geógrafo de los Dominios de S. M. Fuente: Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico.  https://bvpb.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=16101&presentacion=pagina&posicion=4&registrardownload=0 
 
Entre esa documentación figuran varias cartas que Francisco Martínez Riscos, párroco de El Burgo, dirige a Tomás López describiendo la comarca de El Burgo, Yunquera y otras poblaciones cercanas (ver Figura 2). 
 
Figura 2
Imagen de la carta que Francisco Martínez Riscos, párroco de El Burgo, dirige a Tomás López describiendo la zona de El Burgo y Yunquera. Fuente: BNE, Diccionario geográfico de España : Málaga y Granada, de Tomás López. http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000137759&page=1
 Figura 2: Imagen de la carta que Francisco Martínez Riscos, párroco de El Burgo, dirige a Tomás López describiendo la zona de El Burgo y Yunquera. Fuente: BNE, Diccionario geográfico de España : Málaga y Granada, de Tomás López. http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000137759&page=1
 
Francisco Martínez Riscos sitúa en el centro de su descripción a El Burgo y describe las poblaciones que existen en sus límites geográficos.
 
"...
Que siendo el Burgo centro tiene a su poniente a las tres leguas a Ronda, su capital, asimismo tiene a dicho poniente y a la derecha de Ronda, Arriate otras tres leguas e igualmente tiene al lugar de Igualeja y a su izquierda otras tres leguas, todo esto desde el dicho centro, a su mediodia de dicho centro tiene a Junquera una legua y via ... al mediodía a Tolox dos leguas y pasando a el levante desde el centro dista Casarabonela dos leguas, Handales otras dos leguas, Alozaina otras dos leguas a la derecha, todo esto mirando desde el centro al levante, Guaro en la misma vía de Alozaina dista del centro tres leguas y saliendo del centro al Norte dista Teba tres leguas y mirando a dicho Norte  distan Zerrato y la Cueba del centro a dos leguas cada uno y a la izquierda de teba mirando al Norte.
...
Febrero 20 del 1784, en el Burgo de Ronda.
...".
 
El croquis de la comarca en su carta del 10 de marzo de 1781 (ver Figura 3) es el que sigue:

 Figura 3
Mapa de Francisco Martínez Riscos (marzo de 1781); en el constan, entre otros, los siguientes topónimos: Junquera, Santo Desierto de las Nieves, Sierra de la Nieve, La Fuente Santa, El Burgo de Ronda, Dientes de la Vieja, Ronda, Igualeja, Tolox, Río Grande, Fuente de Jorol, Alozaina, Casarabonela, etc. Fuente: BNE, Diccionario geográfico de España : Málaga y Granada, de Tomás López. http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000137759&page=1
Figura 3: Mapa de Francisco Martínez Riscos (marzo de 1781); en el constan, entre otros, los siguientes topónimos: Junquera, Santo Desierto de las Nieves, Sierra de la Nieve, La Fuente Santa, El Burgo de Ronda, Dientes de la Vieja, Ronda, Igualeja, Tolox, Río Grande, Fuente de Jorol, Alozaina, Casarabonela, etc. Fuente: BNE, Diccionario geográfico de España : Málaga y Granada, de Tomás López. http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000137759&page=1
 
Observando el croquis se comprueba que la Sierra de la Nieve está mal situada. El autor la ubica entre las poblaciones de El Burgo y Junquera. Error que trasladará Tomás López a su mapa del Reyno de Granada de 1795.   
 
Francisco Martínez Riscos describe así la Sierra de la Nieve en su carta de  25 de enero de 1781:
 
"...
Y saliendo del termino del sentro [se refiere al témino municipal de El Burgo] por esta parte se sube a la altura de una sierra llamada la de la nieve por unas sendas de marcadamente asperas y escabrosas pobladas de jensinas blancas y prietas, poblada de arbolado de pinos y alcornoques y otra especie que por estos paises llaman pinsapos, de marcadamente gruesos y altos, y llegando a su altura o cumbre se demuestra una espaciosa llanura compuesta de aspesas jensinas desde la qual se logra la mas vella vista a todas quatro sierras por su altura desde la qual se avista parte del occeano, parte del mediterraneo, peñón de gibraltar hasta las garitas de sus guardias, sierra Buyones en  africa y poblacion de ceuta aunque en confuso manifestandose de esta mas sus almagasenes por hallarse blanqueados, y volviendo a la altura de esta sierra nevada en lo mas (...) de ella se halla como corona un serro de piedra blanca y en este en su altura un peñasco masiso y a su mediodia siendo liso y terso en su mediación por un .. despide un golpe de agua el qual recogido en un estanque de canteria (...) fabrica socorre a quantos ganados por el estio suben a esta sierra.
...".
 
Este párrafo es para mi de gran interés porque contiene una de las primeras referencias escritas sobre los pinsapos y sobre los quejigos de la Sierra de las Nieves, es la siguiente: "...y otra especie que por estos paises llaman pinsapos, de marcadamente gruesos y altos, y llegando a su altura o cumbre se demuestra una espaciosa llanura compuesta de aspesas jensinas ..." (ver Figura 4).
 
Figura 4
Párrafo de la carta que Francisco Martínez Riscos envió a Tomás López que contiene una de las primeras referencias escritas sobre los pinsapos y sobre los quejigos de la Sierra de las Nieve: "...y otra especie que por estos paises llaman pinsapos, de marcadamente gruesos y altos, y llegando a su altura o cumbre se demuestra una espaciosa llanura compuesta de aspesas jensinas ...". Fuente: BNE, Diccionario geográfico de España : Málaga y Granada, de Tomás López. http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000137759&page=1
 
Figura 4:  Párrafo de la carta que Francisco Martínez Riscos envió a Tomás López que contiene una de las primeras referencias escritas sobre los pinsapos y sobre los quejigos de la Sierra de las Nieve: "...y otra especie que por estos paises llaman pinsapos, de marcadamente gruesos y altos, y llegando a su altura o cumbre se demuestra una espaciosa llanura compuesta de aspesas jensinas ...". Fuente: BNE, Diccionario geográfico de España : Málaga y Granada, de Tomás López. http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000137759&page=1
 
 

viernes, 1 de mayo de 2020

Visita del naturalista Simón de Rojas Clemente a la Sierra de las Nieves, septiembre de 1809.


Miguel Colmeiro en su obra La Botánica y los botánicos de la Península Hispano-Lusitana; estudios bibliográficos y biográficos (1858) (ver Figura 1) resume la obra de Simón de Rojas "Historia Natural de Granada" como una obra proyectada e inconclusa, que no es mas que una suma de materiales. Para ella debían servirle las plantas que reunió y se conservan en el Jardín Botánico de Madrid, donde se guardan igualmente los diarios de los viajes de Clemente y los demás materiales manuscritos que había acumulado.

Figura 1
Portada de obra de Miguel Colmeiro "La Botánica y los botánicos de la Península Hispano-Lusitana; estudios bibliográficos y biográficos" (1858). Fuente: https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.cmd?id=13431.
Figura 1: Portada de obra de Miguel Colmeiro "La Botánica y los botánicos de la Península Hispano-Lusitana; estudios bibliográficos y biográficos" (1858). Fuente: https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.cmd?id=13431.


En 1992 Carmen Quesada Ochoa defendió en la Universidad de Granada su tesis doctoral Estudio y transcripción de la Historia Natural del Reino de Granada, de Simón de Rojas Clemente y Rubio, 1777-1827 (ver Figura 2).

Describe Quesada Ochoa que los manuscritos correspondientes a la "Historia Natural del Reino de Granada" conforman un total de ocho volumenes independientes, encuadernados cada uno en piel y un total de 2.406 páginas, numeradas por el propio autor. Entre estas aparecen intercaladas algunas sin numeración, que generalmente apuntan detalles concretos que no guardan relación directa con la narración. Estos libros se encuentran depositados en el Archivo del Real Jardín Botánico de Madrid con las siguientes signaturas: 10 Div., n. 03: I,53,4; I,54,1; I,54,2; I,54,3; I,54,4; I,54,5; I,55,1 y I,55,2.

Junto a la memoria de su tesis doctoral Quesada Ochoa realiza la transcripción del manuscrito de Clemente (ver Figura 3). En el octavo volumen de "Historia Natural del Reino de Granada" se relata el quinto viaje de Clemente que tuvo que realizarse, según la autora, en septiembre 1810.

Sobre la fecha del viaje de Simón a la Serranía de Ronda existen discrepancias. Colmeiro, citando a Lagasca, escribe que los resultados del viaje de Clemente a la Serranía de Ronda y de sus observaciones hechas en el reino de Sevilla en 1807, 1808 y 1809 se perdieron en esa ciudad. Martos Martín (2011) indica, en su artículo sobre el viaje de Simón de Rojas Clemente Rubio por Sierra Bermeja (Málaga), que se realizó en agosto de 1809. Martín Polo (2010) expone en su tesis doctoral, titulada "Simón de Rojas Clemente y Rubio; vida y obra; el compromiso ilustrado", que el viaje malagueño de Clemente acabó en Sevilla a final de octubre de 1809 y que la pérdida de parte de su material de investigación en esa ciudad se produjo a inicios de 1810, debido a los disturbios y al caos producidos ante la llegada de las topas francesas a Sevilla.

Figura 2
Portada de la Tesis doctotral de Carmen Quesada Ochoa "Estudio y transcripción de la Historia Natural del Reino de Granada, de Simón de Rojas Clemente y Rubio, 1777-1827" defendida en la Universidad de Granada en mayo de 1992. Fuente: Universidad de Granada.
Figura 2: Portada de la Tesis doctotral de Carmen Quesada Ochoa "Estudio y transcripción de la Historia Natural del Reino de Granada, de Simón de Rojas Clemente y Rubio, 1777-1827" defendida en la Universidad de Granada en mayo de 1992. Fuente: Universidad de Granada.


Según la transcripción de Quesada Ochoa, Clemente escribe en su diario de viaje que llega a Ronda procedente de Grazalema el 4 de septiembre y que el 5 de septiembre inicia la ruta hacia Tolox. Seguidamente se muestran algunos párrafos, en cursiva, de la transcripción del diario del viaje.

Figura 3
Trancripción de Carmen Quesada Ochoa de la obra de Simón de Rojas "Historia Natural del Reino de Granada". Fuente: Universidad de Granada.
Figura 3: Trancripción de Carmen Quesada Ochoa de la obra de Simón de Rojas "Historia Natural del Reino de Granada". Fuente: Universidad de Granada.


5 de septiembre, de Ronda a Tolox.
...
Fastidiosísimo fué el viaje por la sierra tan árida, tan desnuda de plantas y tan barrancadísima que todo se nos volvía vueltas y revueltas y subir y bajar para volver a subir, a pesar de que nuestro camino era el de los Neveros y el que traen para Ronda los de Tolox cuando no quieren dar el rodeo por Junquera y el Burgo. Pasamos luego el río de Ronda que va a salir de la sierra por entre tajos calizos verticales, altos y que lo estrechan fuertemente, como si fuera la suerte de este río ir por entre tajos.
...
Entramos luego en el Pinar [se refiere Simón de Rojas al Pinsapar de Ronda] en que hay algunos quejigos y todo lo demás Pinsapos. Se parecen algo estos vistos de cierta distancia al ciprés por lo obscuro de su color y por su forma cónica, bien que el cono es de base más ancha y muy poco prolongado. Sus ramas salen casi horizontales y cuelgan por la punta arqueándose algo. Aquí se crían más altos (hasta de más de 40 varas) que en el Pinar [se refiere el autor al Pinsapar de Grazalema], al parecer porque a estos del Pinar les cortan la guia de jóvenes para palas de hornos y otros usos, y los hay bastante gruesos. Uno de ellos que llaman de las 7 vigas tiene en efecto siete ramas que suben muy altas y casi iguales muy perpendiculares, partiendo en cerco y con simetría alrededor del centro del tronco que está ileso. Fenómeno hermoso, que no deja de ser notable y y que llama la atención a cuantos pasan este camino, hallándose por fortuna junto a el a la izquierda, poco antes de llegar al Puertecillo de las Ánimas. 
...
Paré a comer bajo una peña en que se albergan los Neveros, y estos, que se ocupan mucho en recoger las plantas de la sierra que tienen fama de medicinales para enviarlas a su tierra de Grazalema y otras partes, me hicieron ver la Salvia officinalis, que llaman Celima, la Santolina chamaecisp. que llaman Manzanilla, una Achillea microphilla que llaman hierba de las heridas y había yo visto frecuente desde 500 varas o poco menos bajo el Puerto del oso hasta este, y la de la sangre que es la Herniaria polygonoides, con la que llaman Artemisa que me pareció un Teucrium, diferente según me aseguran de la Artemisa del Boyar.
Del tejo hacen buenas cucharas, y cajas de escopeta que suelen abrirse. Todos los que cito (y al parecer todos los de la Sierra) son viejos y como se van gastando para hacer carbón, es probable que no tarde mucho en extinguirse la especie. Ningún animal lo gusta, sino las cabras.
... 
En la Sierra de Tolox usan mucho Alpargates (así las llaman siendo de  esparto), porque tienen en ella esparto. Calzado desconocido enteramente por los de Grazalema, donde el esparto escasea.
Sierra de Tolox y Sierra de Ronda son enteramente una misma. Vertientes a Ronda o parte que mira a Ronda de visos allá llaman Sierra de Ronda y lo contrario Sierra de Tolox. Así pasa la mojonera por el Puerto del Oso.
... 
Sólo se cría un cebro (aquí le llaman cedro) en Sierra de Tolox, algún agracejo, ningún laurel, alcornoques muchos abajo, ningún mesto. Muchos madroños y algunos durillos.
Sierra de Tolox es muy nebulosa y lluviosa y muy fría.
...

7 de septiembre, subida a la Torrecilla.

Esta mañana, del día destinado para subir a lo más alto de la sierra, no lo permitió la densa y húmeda niebla que había estado goteando toda la noche. Ya me lamento no haber aprovechado la tarde del día anterior, que aunque calinosa nos hubiera permitido ver lo más importante del terreno. Subimos en la tarde del 7 aprovechando un rato de claridad que duró ya hasta la noche, y nos satisfizo tanto más cuanto no esperabamos se prolongase tanto y fué muy suficiente para nuestro objeto. Sólo el viento Noroeste nos incomodó bastante por lo fuerte. La subida a la Torrecilla es muy rápida como para Mulahacen. En la cumbre hay un mojón de piedras, puesto no sé porqué. 
...
Volvime al hato de los Neveros casi vía recta de él y el Peñón de los Enamorados. Encontré a muy poco de bajada el cerro como 500 v[aras] largas bajo la cumbre la fuente del pilar de muy poca agua, que recogen en balsa para que beban los animales, pero fresca y de buen sabor.
...

8 de septiembre, de la sierra a Tolox.

Al amanecer nos despedimos de nuestros Neveros y retrocedimos un poco para buscar la vereda de Tolox. Toda la gran bajada hasta este pueblo es muy rápida menos en dos trechos cortos, siempre sostenida y no con revueltas y cruzando barrancos como la que por el lado opuesto va a Ronda. No tardamos mucho en dar con el Tajo de la Caína a la derecha del cual y tocando con el pasa el camino. Mira el tajo al Oeste y se eleva tanto como el de Ronda, todo de una caliza negra con venas y listas blancas de buen pulim[ien]to y que daría grandes y bellas piezas, pues el tajo nada presenta de capas. Corre bastante largo y bien vertical. Tiene una cueva irregular, entre otras, q[u]e con el goteo llega en invierno a echar agua fresca, y que siempre tiene alguna. Se sube a ella con dificultad, pues está sobre pie del tajo como 15 o 20 varas.
...
Ya desde el tajo de Caina había visto al frente con no poco gusto la unión de Sierra parda con Sierra Blanca o de Tolox (ver Figura 4).
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Una diferencia bien notable entre las sierras blancas y pardas o sea la roca caliza y la primitiva, es que ésta críe mucho alcornoque, sólo algún quejigo, y sólo algún pinsapo ruín, como participación de la caliza, en la vecindad de ésta: Mientras que la caliza, es casa de alcornoques, rica en quejigos y más en pinspos abunda también en chaparros que en la primitiva faltan del todo.
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Figura 4
Mapa cartográfico de 1916 sobre el que se ha señalado el camino seguido por Simón de Rojas Clemente el 5 de septiembre de 1809 desde la Sierra a Tolox. Fuente cartográfica: http://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadisticaycartografia/cartoteca/
Figura 4: Mapa cartográfico de 1916 sobre el que se ha señalado el camino seguido por Simón de Rojas Clemente el 5 de septiembre de 1809 desde la Sierra a Tolox. Fuente cartográfica: http://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadisticaycartografia/cartoteca/


10 de septiembre, de Tolox a Coin

Dos leguas largas y áun más largas por lo tortuoso del camino y las lomas que obligan continuam[en]te a subir y bajar. Se va un rato por el cauce del río y otros por las ramblas. En invierno debe ser muy mal camino éste cuando llueva. Ahora nos parecía excelente despues de tanto malo andado. No esperaba yo tanta desigualdad de terreno camimando por hoya de Málaga (de la cual es Tolox el primer Pueblo).
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Desde el camino de Tolox a Coín, a un cuarto de legua de Tolox, Clemente realiza un dibujo de la vista de la la Sierra de Tolox (ver Figura 5). En el lado superior izquierdo del dibujo figuran las siguientes anotaciones: a. La Torrecilla; o. Barrancos; b. Sierra Parda; Lo señalado con lápiz es pinar de abetos. En el lado inferior izquierdo las anotaciones son las siguientes: Las Plazoletas; 1. Calamorro de las Minas; 2. Calamorro del Alcornocalejo; 3. Calamorro de los Mármoles; 4. Pto. del Cuco para ir de Junquera a Igualeja; 5. Cerro de Fatalandá.

Figura 5
Vista de la Sierra de Tolox, tomada a 1/4 de legua del Pueblo en el camino a Coín. Esquema de la vegetación de la Sierra de Tolox de Simón de Rojas Clemente. Tinta negra y lápiz sobre papel verjurado, y la vegetación indicada por sombreado a lápiz (16x22 cm); procedente de la Historia Natural del Reino de Granada (Real Jardín Botánico de Madrid). Fuente: http://acadcienciasplantas.blogspot.com/p/museum.html
Figura 5: Vista de la Sierra de Tolox, tomada a 1/4 de legua del Pueblo en el camino a Coín. Esquema de la vegetación de la Sierra de Tolox de Simón de Rojas Clemente. Tinta negra y lápiz sobre papel verjurado, y la vegetación indicada por sombreado a lápiz (16x22 cm); procedente de la Historia Natural del Reino de Granada (Real Jardín Botánico de Madrid). Fuente: http://acadcienciasplantas.blogspot.com/p/museum.html


23 de Sept[iem]bre, de Junquera al Monasterio de las Nieves
 
Camino tomado Por Simón de Rojas desde Yunquera a Ronda por el Convento de las Nieves (ver Figura 6).

Figura 6
Figura 6: Mapa cartográfico de 1916 sobre el que se ha señalado el camino seguido por Simón de Rojas Clemente el 23 de septiembre de 1809 desde Yunquera a Ronda pasando por el Convento de las Nieves. Fuente cartográfica: http://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadisticaycartografia/cartoteca/


De Junquera al Monasterio de las Nieves una legua de dos horas de andadura por el mal camino. Al 1/4 pasamos el P[uer]to de las Abejas que une la Sierra de Tolox con el grupo de Caparain y Junquera: puerto de poca altura sobre Junquera, y que hace vertientes hacia este por un lado y hacia el Burgo por el opuesto, situado en linea recta con el de Carratraca o Málaga y las alturas de Caparain q[u]e median.
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Pasado el P[uer]to entramos en pinar, cosa nueva desde que habiamos salido de Ista[n]: a poco atravesamos un arroyo: inclinando a la izquierda atravesamos hasta el Monasterio por entre pinos, quejigos y alcornoques viendo solo uno u otro pinsapo.
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Ya desde los puntos más altos del camino se empezaban a divisar las ermitas en los alto de los puntales. Escarpados rodeadas de bosque, ya divisamos el convento. Entramos en su cerca y por una calle de cipreses de 1/4 de hora con cruces sobre peanas rústicas de trecho en trecho subimos al Convento. La cerca rodea unos 2/3 del ámbito suyo teniendo de largo como 3/4 legua. El otro tercio está natural[en]te cerrado por la sierra escarpadísima en este paraje. El muro es de poca altura débil, en partes y de piedra sola donde sube por los tajos de la Sierra más o menos derrumbiado . En su recinto hay además de su pobre y pequeño convento 11 ermitas diseminadas con su campana capilla cocina y cuarto cada una. (ver Figura 7).

Figura 7
Dibujo del Desierto Carmelita de Nuestra Señora de las Nieves en el siglo XVIII. Fuente: Rodríguez Marín y Morales Folguera (1990). El Desierto Carmelita de Nuestra Señora de las Nieves en El Burgo (1599-1835), revista Jábega, núm 70.
Figura 7: Dibujo del Desierto Carmelita de Nuestra Señora de las Nieves en el siglo XVIII. Fuente: Rodríguez Marín y Morales Folguera (1990). El Desierto Carmelita de Nuestra Señora de las Nieves en El Burgo (1599-1835), revista Jábega, núm 70.

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La situación del Convento de las Nieves es en la palabra santo del Mapa de López
(ver Figura 8). Yerra éste mucho en pintar el Desierto como tierra llana. No supieron darme razón de lo que él llama Fuente Santa, y muchísimo menos de lo que llama S[ierr]a de la Nieve sin dibujarlo.

Figura 8
Mapa de Francisco Martínez Riscos (marzo de 1781) de la zona de Junquera, Santo Desierto de las Nieves, Sierra de la Nieve, El Burgo, Dientes de la Vieja, Ronda, Igualeja, Tolox, Río Grande, Fuente de Jorol, Alozaina, Casarabonela, etc. Fuente: BNE, Diccionario geográfico de España : Málaga y Granada, de Tomás López. http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000137759&page=1
Figura 8: Fragmento del mapa de Francisco Martínez Riscos (marzo de 1781); en el constan: Junquera, Santo Desierto de las Nieves, Sierra de la Nieve, El Burgo, Dientes de la Vieja, Ronda, Igualeja, Tolox, Río Grande, Fuente de Jorol, Alozaina, Casarabonela, etc. Fuente: BNE, Diccionario geográfico de España : Málaga y Granada, de Tomás López. http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000137759&page=1

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Desde el Convento de las Nieves a Ronda tres leguas que se andan en 6 horas. Salí por la puerta que llaman de Ronda, y llegué a duras penas al camino que llevan para esta Ciudad los de Junquera y Tolox cuando no van por el Burgo. Desde aqui se empieza a subir por camino tal cual para ser de Sierra hasta que viene la mala y larga bajada al barranco de Lifa.