jueves, 15 de abril de 2021

Notas sobre el pinsapo en la "Agricultura General" (1818) de Gabriel Alonso de Herrera.

La edición de 1818 del tratado "Agricultura General" de Gabriel Alonso de Herrera, publicado originalmente en 1513, se debe a la Real Sociedad Económica Matritense (ver Imagen 1). Esta edición revisada, mantiene el texto de la edición original, o lo corrige, según el caso, y añade y amplia los contenidos.

 

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Imagen 1: Portada de la edición de 1808 del tratado "Agricultura General" de Gabriel Alonso de Herrera, publicado originalmente en 1513, se debe a la Real Sociedad Económica Matritense. Fuente: https://bibdigital.rjb.csic.es/idurl/1/9700


La lista de los autores que revisaron y ampliaron ("que han compuesto las adiciones de la presente obra", tal como figura en la página que precede al inicio del Libro Tercero) las diversas materias tratadas en el tratado es la siguiente:

  • ARIAS (D. Antonio Sandalio de), catedrático de agricultura del Real Museo de Ciencias Naturales; académico de las Reales Academias Médica-Matritense y de Ciencias y Artes de Barcelona; individuo de mérito de la Real Sociedad económica Matritense, presidente de su clase de agricultura, y socio de las de Valladolid, Córdoba, Mallorca, Baena, Lucena, etc. Las adiciones al libro tercero, y la que va puesta al fin del prólogo del libro sesto. A.
  • BOUTELOU (D. Claudio), profesor de agricultura y botánica del jardín y establecimiento rural de la ciudad de Alicante; individuo de mérito de la Real Sociedad Económica Matritense; académico de las Reales Academias Médica de esta Corte y de Ciencias y Artes de Barcelona; socio de la de Historia Natural de París. Las adiciones á los libros primero y cuarto, que llevan la inicial B. 
  • CLEMENTE (D. Simón de Rojas), individuo de la Real Sociedad Económica Matritense , de la Fisiográfica de Lund, de la de Munich, etc. El prólogo de esta edición, las adiciones al capítulo 8 del libro primero sobre las castas de trigo, todas las del libro segundo, y el capítulo adicional al libro cuarto sobre el cultivo del algodón. C . 
  • ELIZONDO (D. Josef), individuo del departamento del Fomento General del Reino. Balanza del Comercio y Contribución General; de la Real Sociedad Económica Matritense, y secretario de su clase de Agricultura. Las adiciones a los tres diálogos de Juan de Arrieta sobre la fertilidad de España. E . 
  • LAGASCA (D. Mariano), profesor de botánica general del Real Museo de Ciencias Naturales, inspector general de los plantíos del Real Canal de Manzanares; individuo de mérito de la Real Sociedad Económica; de las Academias Médicas Matritense, de Cádiz y Murcia, Fisiográfica de Lund, de Ciencias de Stockolmo, de Ciencias y Artes de Barcelona; de las Sociedades de Valencia y Murcia; médico de número de los Reales egércitos, etc. Todas las ediciones de la obra sobre las virtudes de las plantas, el capítulo 13 adicional del libro primero sobre el cultivo y aprovechamiento de la barrilla y demás plantas saladas; las adiciones al libro sesto, los apuntamientos sobre ta vida de Gabriel Alonso de Herrera, y de varias de las ediciones de su libro de agricultura. L. 
  • MARTÍ (D. Francisco de Paula ), individuo de mérito de la Real Sociedad Económica, etc. El capítulo primero adicional del libro primero sobre el cultivo del arroz. M. 
  • MARTÍNEZ ROBLES (D. Francisco), catedrático de agricultura de Toledo; individuo de la Real Sociedad Económica; del colegio Médico-Matritense, etc. El capítulo 6 adicional al libro quinto sobre los prados naturales y artificiales. M. R. 
  • PASCUAL (D. Agustín), profesor de fisiología de la Real Escuela veterinaria; censor de la Real Sociedad Económica; individuo de la Real Academia Médica-Matritense, y socio corresponsal de la Sociedad de Agricultura de Florencia, etc. Las adiciones al libro quinto, y los índices de la obra. P. 

El tratado consta de cuatro tomos. El capítulo XXXIX del libro tercero se inicia en la página 399 del Tomo II y trata De los Pinos. El capítulo se divide en tres secciones: la primera, De las especies de pinos propiamente dichos (pág, 403), la segunda, De los abetos (Pinus abies. Lin.) (pág. 406), y la tercera, De los alerces (pág. 407). 

La "adición" a este capítulo corresponde, según el listado de autores de las "adiciones", a D. Antonio Sandalio de Arias, quien indica (pág. 402 y 403):

Mi adición se ceñirá á la noticia de algunas de las muchas especies que tenemos en España; y para mejor desempeñarla insertaré entrecomados á la letra los apuntes inéditos que con toda generosidad me ha franqueado mi sabio compañero D. Simón de Rojas Clemente, sin dejar por eso de tomar cuanto me pareciere digno de las obras de Duhamel, Rozier y otros autores.  

Así pues, el texto que figura entrecomado (,,) en este capítulo procede de apuntes no publicados de Simón de Rojas Clemente. Asumimos, por tanto, que el siguiente párrafo entrecomado sobre el pinsapo es de Clemente:

,, El abeto común, llamado pinsapo en el reino de Granada, y también pinabete por los artistas (Pinus picea. Lin. Abies pectinata. Decand.), abunda espontáneo en la sierra del Pinar, en la de Tolox y la de los Reales sobre Estepona, á la altura de unas mil novecientas hasta dos mil cuatrocientas varas sobre el nivel del mar; siendo su zona favorita la subalpina. Gusta de los terrenos calizos y de serpentina; mas no del granito. El tronco es derecho, y se eleva hasta mas de ciento veinte pies. Las ramas salen casi perpendiculares al horizonte, y se encorvan ó arquean hacia el suelo por las estremidades, formando el todo del árbol una especie de cono corto, y ancho por la base. La corteza es blanquecina, débil, quebradiza, y la madera tierna y resinosa. Las piñas son rojizas en su madurez, muy anchas por la base, y su punta mira constantemente al cielo. Es muy célebre y hermoso el pinsapo, que se encuentra en el camino de Ronda á Tolox cerca del puerto de las ánimas, llamado de las siete vigas por sus siete larguísimas ramas ó brazos principales, casi iguales, y distribuidos en derredor del tronco con maravillosa simetría."

Deducimos que Clemente, según lo expresado en el párrafo anterior, consideraba que el pinsapo era el abeto común, denominado así (pinsapo) en el Reino de Granada. En sus apuntes no publicados, detalla entre paréntesis la nomenclatura botánica de esta especie, descrita y clasificada taxonómicamente con anterioridad por otros botánicos: Pinus picea. Lin. Abies pectinata. Decand

Clemente no describe al pinsapo con una nueva nomenclatura de género y especie, sino que emplea en sus apuntes la nomenclatura existente para el abeto en los tratados de botánica de la época. En el tratado botánico "Flora Gallica: seu enumeratio plantarum in Gallia sponte nascentium", de 1807, de Auguste Loiseleur Deslongchamps, aparece en su página 664 la descripción botánica del abeto; es la siguiente:

Pinus Picea. Lin. sp. 1420 ... Sapin. P. foliis solitariis planis emarginatis pectinatis, squamis coni obtusissimis adpressis. Willd. sp. 4, p. 504 ... Abies pectinata. Decand. Fl. Fr. n . 2063. Floret maio, junio. In sylvis montium; circà Lutetiam, à Pont - Chartrain.


domingo, 11 de abril de 2021

Historia botánica de la planta "relojillo de Málaga" (o ¿quizás mejor "relojillo de Yunquera"?).

Se conoce en España entre los profesionales y aficionados a la botánica como "relojillo de Málaga" una planta rara cuyo nombre científico es Erodium guttatum (Desf) Wild. En 1837 el botánico Edmond Boissier la localizó por primera vez en Europa en un lugar próximo a Yunquera (Málaga), en la colina del "Castillo".

Au-dessus de Yunquera on trouve une vieille tour qui surmonte une éminence sablonneuse ou je recueillis deux plantes bien rares, mais trop avancées, la Jurinea pinnata et Erodium guttatum. (P. E. Boissier (1939-1945). Voyage Botanique dans le Midi de l'Espagne. Pág 157).

Según "Flora Ibérica" el género de plantas Erodium, que comprende 33 especies distintas, pertenece a la familia de las Geraniáceas y fue creado en el siglo XVIII por Charles Louis L'Héritier de Brutelle, magistrado y botánico francés. El nombre del género, de raíz griega, alude a la forma de los frutos, parecidos al pico de las garzas. 

Los niños de pueblo recordaremos haber jugado en más de una ocasión con los relojillos. Se les llama así a estas plantas porque el fruto seco al pincharlo en la ropa se retuerce y gira sobre sí, tal que el muelle de un reloj. 

Fué René Louiche Desfontaines, botánico y zoólogo francés, que viajó y recolectó plantas en Túnez y Argelia a final del siglo XVIII, quien la describió y publicó por primera vez. Desfontaines, a su regreso a Francia de su viaje, escribió la obra "Flora atlantica: sive historia plantarum quae in Atlante, agro tunetano et algeriensi crescunt", compuesta de dos tomos, publicados en 1798 y 1799. La descripción de la especie Geranium guttatum se encuentra en el tomo II de esta obra (pág. 113 y 114) y su dibujo en la lámina169 (ver Imagen 1).

Imagen 1
Fuente: "Flora atlantica: sive historia plantarum quae in Atlante, agro tunetano et algeriensi crescunt" de Desfontaines, René Louiche, 1750-1833; Redouté, Pierre Joseph, 1759-1840. Roses; Redouté, Henri-Joseph, 1766-1852.

Con posterioridad a Desfontaines, Carl Ludwig Willdenow, botánico y farmacéutico alemán, en el tomo III, Parte I (pág. 636), de su obra Species Plantarum" (título abreviado), publicada en 1801 (según nota de la contraportada del ejemplar consultado en Internet Archive), clasifica el Geranium guttatum de Desfontaines como Erodium guttatum; de aquí que en los tratados de Botánica posteriores figure como Erodium guttatum (Desf.) Willd.
 
En 1845 Heinrich Moritz Willkomm publica que la encuentra también en Yunquera, en el mismo lugar en el que la localizó Boissier.
 
Según las observaciones de Flora Ibérica para E. guttatum, recientemente Blanca y otros (2009) la han confirmado en Andalucía; y, Cabezudo y otros (2010) y Pérez Latorre y otros (2012) han localizado varias poblaciones en Sierra Cabrilla (Yunquera), conocida por los yunqueranos como Sierra Blanquilla.

En internet, el portal Global Biodiversity Information Facility (GBIF) nos indica sobre un mapa las localidades geográficas donde se distribuye Erodium guttatum (Noreste de África y provincia de Málaga) (ver imagen 2) y proporciona datos estadísticos de presencia (observación humana, muestra de material, espécimen preservado y espécimen vivo) por meses, años y países. Por último, indica los lugares donde se encuentran juegos de datos sobre la especie.
 
 Imagen 2
Fuente: Global Biodiversity Information Facility (GBIF). Los puntos amarillos indican las localizaciones donde ha sido observadao el Erodium guttatum. https://www.gbif.org/es/species/3827464
 
En Andalucía Erodium guttatum (Desf) Willd no aparece clasificada en ninguna categoría [extinta (EX), en peligro de extinción (EN) o vulnerable (VU)] de las del Listado y Catalogo de Flora y Hongos Amenazados; tampoco está sometida a Régimen de Protección Especial. La explicación a lo anterior parece encontrarse en la monografía Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía (2005), donde figura incluída (pág, 97) en el listado de especies con datos insuficientes (DD).  

jueves, 4 de marzo de 2021

El arbolado de la Sierra de las Nieves de interés para la Marina en el mapa de 1760 de José Espelíus.

En 1748 José Antonio Espelíus y Espresy, militar e ingeniero, fue encargado de realizar un conjunto de mapas de las Provincias de Marina del Departamento de Cádiz, trabajo que realizó entre 1748 y 1764. El mapa general o carta corográfica del Departamento de Cádiz comprende las Provincias de Marina de Andalucía: Ayamonte, Sevilla, Sanlúcar, Cádiz, Tarifa, Málaga, Motril, Almería y Segura (ver Imagen 1). El encargo a José Espelíus se sitúa en el marco temporal y político del reinado de Fernando VI, en el que la madera de construcción de navíos suponía un recurso estratégico de primer orden y a la vez un bien escaso.

Para situar al lector en el contexto histórico de esta texto diremos que el 31 de enero de 1748 se aprobó la REAL CEDULA sobre Montes, y Plantios en la Costa del mar, que deben servir para fabrica de Baxeles. Conocida como Ordenanza de Montes, ya en su primer artículo fijaba la jurisdicción de los Intendentes de Marina sobre los montes cercanos a la costa y a los ríos navegables:

El cuidado, y conservacion de los Montes situados en las immediaciones de la Mar, y Rios navegables, en distancias en que pueda facilitarse su conduccion à las Playas, continuará, como por repetidas Ordenes está mandado, à cargo de los Intendentes de Marina, establecidos en los tres Departamentos de Cadiz, Ferról, y Cartagena, cada uno de los quales exercerá en su Distrito la jurisdiccion competente, por si, ò sus Subdelegados, con total inhibicion de otras qualesquiera, del modo mismo que han estado encargados en lo pasado à los Jueces de Montes de los Reynos, y Provincias.

Además se obligaba a los Ministros de las Provincias de Marina a realizar inspecciones cada dos años. También se podían realizar inspecciones extraordinarias a requerimiento de los Intendentes. La Ordenanza recogía que:

... mandarán los Intendentes reconocer los Montes de su Jurisdiccion por los Ministros de Marina, establecidos en los principales Puertos de mis Reynos, señalandoles los Lugares que cada uno hubiere de visitar, para formar, con separacion de Jurisdicciones, individual relacion de sus Montes, y estado de ellos, con distincion de los que pertenezcan à Particulares, de los comunes, y proprios de los mismos Lugares, y de los que sean Dehesas, y Cotos Reales, expresando su latitud, situacion, y el numero de arboles que tengan en pie, asi Robles, como Encinas, Carrascas, Alcornoques, Alamos negros, y blancos, Chopos, Fresnos, Alisos, Nogales, Hayas, Castaños, y Pinos, dividiendolos en clases, segun la calidad, y distinguiendo su edad, con la nota de nuevos, crecidos, y viejos.

El Intendente del Departamento de Cádiz era el responsable de los Montes de Andalucia. Entre sus muchos cometidos se le encomendaba el cuidado de los plantios de Robles, Alcornoques, Encinas, y Carrascas en unas determinadas Jurisdicciones, entre ellas la de Ronda, Marbella, Mijas, Alfarnate, Velez - Malaga, Alhama, y Puerto de Competa, observando las reglas para los plantios, cria; y aumento de estos arboles, por la proximidad con que sus maderas pueden conducirse à los Puertos de sus Jurisdicciones.

Imagen 1

Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Fuente: Biblioteca Virtual de Andalucía. URL: http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=1002646

Imagen 1: Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Fuente: Biblioteca Virtual de Andalucía. 

 

El mapa general de 1765, además de la información cartográfica (poblaciones, caminos principales, montañas, ríos, etc.), contenía por cada Provincia de Marina tres tablas con la siguiente información (ver Imagen 2): 

  • Resumen general de su arbolado, con el inventario de existencias de madera de utilidad en construcción naval, por especie y edad, y la relación de las Dehesas Principales
  • Estado que manifiesta la gente de mar de todas clases, según la última revista de inspección de 1765, con el número de personas por puerto y oficio;.
  • Estado de las embarcaciones existentes, según la revista de inspección de 1765,  con el número de embarcaciones, por puerto y tipo de embarcación.

 Imagen 2

Detalle del Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Fuente: Biblioteca Virtual de Andalucía. URL: http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=1002646
Imagen 2: Detalle del margen derecho del mapa con con las tablas correspondientes a la Provincia de Marina de Málaga. Fuente: Mapa o carta corographica que comprehende todas las provincias de marina, que componen el departamento de Cadiz / reducido de las que en escala mayor se han formado, con real orden, por Dn. Joseph Antonio Espelius capitan del real cuerpo de Yngenieros. Año de 1765. Biblioteca Virtual de Andalucía. 

 

El Mapa de Espelíus de 1760 de la Provincia de Marina de Málaga (ver Imagen 3) muestra en sus márgenes derecho e izquierdo el inventario de montes y principales arboledas, los Justicias y guardas que los custodian, y el número de vecinos de los siguientes términos municipales: Villa de Canillas de Aceytuno, Villa de la Puebla de Riogordo, Villa de Álora, Ciudad de Antequera, Villa de la Puebla de Alfarnate, Villa de Alf[arnatejo], Villa de Sedella, Villa de Algarinejo, Villa de Archidona, Ciudad de Aljama, Ciudad de Ronda, Villa de Montefrío, Villa de Monda, Villa de Tolox y Villa del Burgo. Además muestra en una tabla el estado de gente de mar y de embarcaciones de tráfico y de pesca existentes según la revista de inspección de 1758.

Imagen 3

Imagen 3: Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga, segun la Ynspeccion del Año 1758. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

 

Se observa en el mapa que en el cuadro resumen del inventario de arbolado del término de Ronda figuran dos especies, Quejigos y Encinas (ver Imagen 4); en el caso de Monda, Quejigos y Alcornoques; y, en el caso de El Burgo y Tolox, además de las tres especies anteriores, Pinos.

Imagen 4

Imagen 4: Inventario de arbolado, corregidor, alcaldes, guarda y vecinos del término de la Ciudad de Ronda. Fuente: Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga.

 

El pinsapo no figuraba como tal en la lista de especies. Considerado por entonces como un tipo de Pino, sus existencias se debieron contabilizar con ese nombre. Como comprobaremos en los siguientes párrafos distintos autores dan cifras diferentes para el pinsapo. 

  • Así, por ejemplo, en el mapa de la Provincia de Marina de Sanlúcar de Barrameda, que recoge los datos de la inspección de 1754, en el término de Grazalema, figuran las especies siguientes: Quejigos, Encinas, Alcornoques, Pinos brabos, Álamos negros, Álamos blancos, Nogales, Chopos, Almeses, Fresnos y Algarrobos. Respecto a los Pinos brabos contabiliza: 1.008 nuevos, 0 crecidos y 18% [181 pies] viejos, lo que hace un total de 1.189 pies. Con relación a lo anterior, Diodoro Soto en su "Historia del Pinsapar de Grazalema" (1999) indica que las existencias de pinsapo del inventario de 1754 fueron: 1.100 pies nuevos (9 -25 cm de diámetro), 0 crecidos (25 - 98 cm de diámetro) y 200 viejos; en total 1.300 pies. 
  • En la "Guía de los paisajes del pinsapar: un recorrido a partir de las referencias históricas previas al siglo XXI" (Guzmán Álvarez, Giménez de Azcárate Fernández, Aparicio Martínez y otros, 2012) se indica que la inspección de 1754 proporciona las existencias probables de pinsapo en los términos municipales de Grazalema (1.195 pies) y Genalguacil-Estepona-Casares (3.150 pies); no aparecen datos de la Sierra de las Nieves. Ahora bien,  se hace constar que aunque "hay una cita interesante donde parece figurar el pinsapo, ... no está absolutamente acreditado al figurar con el nombre de “pinos” y podría tratarse de alguna verdadera especie de pino".
  • José Gómez Zotano en su tesis doctoral "El papel de los espacios montañosos como traspaís del litoral mediterráneo andaluz: el caso de Serra Bermeja (provincia de Málaga)" (2003) destaca la existencia de 30.150 pinsapos según datos de la inspección de 1749, realizada por las subdelegaciones de Marina de Manilva, Estepona y Marbella. Cifra muy superior a la indicada en el párrafo anterior.  
  • Si nos atenemos al inventario de maderas de 1758 del mapa de Espelíus de los términos municipales de la Sierra de las Nieves, se comprueba que aparecen datos de Pinos, en la Villa de Tolox, un total de 24.000 pies (6.000 nuevos, 6.500 medianos y 11.500 viejos), y en El Burgo, un total de 250 pies (150 nuevos, 0 crecidos y 100 viejos). No es posible determinar qué porcentaje de éstos Pinos son pinsapos. 

Resulta llamativo que en el mapa de José Espelíus no aparezcan datos de los inventarios de municipios malagueños de importancia forestal. También llama la atención que, a pesar del informe de Autrán de 1734 sobre el robledal y pinsapar de Ronda, no aparezca en el mapa información sobre estas especies. Pudiera ser que cada inspección, realizada con una periodicidad bianual, tuviese ámbitos zonales concretos y distintos. Sea como fuere, el mapa contabiliza para la provincia de Málaga el siguiente resumen general de arbolado (ver Imagen 5):
 
 Imagen 5
Resumen general de arbolado de la Provincia de Marina de Málaga. Obenido de la Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga, segun la Ynspeccion del Año 1758. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.
Imagen 5: Resumen general de arbolado de la Provincia de Marina de Málaga. Obenido de la Carta Geographica, o Mapa General de los Pueblos, Montes, y sus Principales Arboledas, y Extenciones, Justicias, Guardas q. los custodian, Vecindarios, Matriculas y Embarcaciones, q comprenden la Provincia de Marina de Malaga, segun la Ynspeccion del Año 1758. Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

 

domingo, 28 de febrero de 2021

La visita de inspección de Ciprián Autrán en 1734 a los bosques de la Serranía de Ronda y los montes de Málaga.

En mayo de 1734, José Patiño, Secretario de Estado de Felipe V, solicitó un informe sobre las existencias de madera en el Arsenal de la Carraca en Cádiz. El capitán Ciprian Autrán fue encargado de realizar una visita de inspección a los montes de Málaga y del Campo de Gibraltar y de informar sobre los bosques de los montes de la Serranía de Ronda y de Málaga y la distancia de éstos a embarcadero. 

Vicente Ruiz García, en su tesis doctoral (2018), ["La provincia marítima de Segura (1733-1836): poder naval, explotación forestal y resistencia popular en la España del Antiguo Régimen"], indica que "Autrán reconoció los parajes de la Sierra de Ronda y los montes de Málaga así como su distancia a los embarcaderos más cercanos".

Autrán reconoció los siguientes parajes y midió la distancia desde estos a los embarcaderos más cercanos:

a) Alazores [Puerto de los Alazores (próximo a Alfarnate)] y Venta Mellado [venta de Alcaucín (de ella consta que en 1569 era propietario un tal Pedro Mellado] distantes 8 [44,8 km] y 4 leguas [22,4 km] respectivamente del embarcadero de la Torre de Vélez [Torre del Mar]

b) Los montes de Casares, separados 5 leguas [28 km], aproximadamente, del embarcadero del río Guadiaro; y,

c) El robledal [rebollar de Quercus pyrenaica] y pinsapar de Ronda, separados entre 4 [22,4 km] y 7 leguas [39,2 km] cada uno del embarcadero de Guaysa [Río Guadaiza en San Pedro de Alcántara]

Además, Ruíz García detalla en su tesis:

Así mismo, el visitador debía contabilizar los árboles que se podían cortar y elaborar un estado de los robles ya talados, especificando su utilidad, aplicación y número. Más de un mes permaneció Autrán recorriendo los montes, realizando un exhaustivo informe de las masas forestales de robles, encinas y pinsapos que poblaban aquellos parajes. Para este constructor la calidad del roble malagueño [rebollo, Quercus Pyrenaica] era muy superior al que venía de Nueva Inglaterra y en cuanto a los pinsapos, estos árboles eran mejores y más económicos que los pinos para arboladuras enviados desde Tortosa".

José Gómez Zotano en su tesis doctoral (2003), ["El papel de los espacios montañosos como traspaís del litoral mediterráneo andaluz: el caso de Serra Bermeja (provincia de Málaga)]", indica que:

En un informe de Don Ciprian Autran (de Cádiz) del año 1738 ya se decía que la madera de las montañas malagueñas eran de buena calidad, igual a las de las montañas de Burgos. También se consideraba que los robles del Reino de Granada eran de igual calidad que los de Asturias para piezas de construcción enteras que eran empleadas en los fondos exteriores de los navíos y en la bodega donde se producía un contacto constante con el agua salada. De esta manera, en ese mismo año se examinó la posibilidad de conducir hasta Cádiz maderas de los montes de Marbella y Estepona. Sin embargo, continuas avenidas de agua destrozaron los caminos e impidieron el transporte de la preciada mercancía desde la sierra hasta el mar, tal y como demuestra el informe que a tal efecto se realizó en 1738.

Hay que considerar que para estimar la madera necesaria en la construcción de un navío de línea del siglo XVIII (ver Imagen 1) González García (2020), citando al Capitán Autrán, indica que se precisa: 

...una media de 2.574 árboles para un navío de 70 cañones y 3.516 ejemplares para uno armado con 80. Estas cifras dan una idea de que una escuadra de navíos de línea en la mar en el siglo XVIII, además de un espectáculo grandioso, era, verdaderamente, un bosque flotante. 

 Imagen 1

Maqueta del Navío San Genaro de 72 cañones. Fuente Biblioteca Virtual de Defensa.
Imagen 1: Maqueta del Navío de línea San Genaro de 72 cañones. Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa.

Los informes del Visitador Autrán así como los de otros Visitadores de la Marina debieron constatar "...el decadente estado en que estan preſentemente los Montes, con especialidad los immediatos à la mar, à causa de las Cortas, que indebidamente se han hecho con mucha freqüencia, Talas, y Quemas,..." (REAL CEDULA sobre Montes, y Plantios en la Costa del mar, que deben servir para fabrica de Baxeles), lo que contribuyó a que las autoridades de Marina impulsaran la aprobación, el 31 de enero de 1748, de la REAL CÉDULA, conocida como Ordenanza de Montes de la Jurisdicción de Marina de 1748.

Comenta Ruíz García que los bosques bajo la jurisdicción del Departamento de Marina de Cádiz comenzaron a agotarse en la década 1750-1760, siendo sustituídas por las maderas procedentes de la Provincia Marítima de Segura. Autrán informó muy favorablemente este cambio en base a las buenas cualidades de los pinos segureños para la construcción naval. 

Así pues la decadencia de los bosques de la Serranía de Ronda al inicio de la segunda mitad del siglo XVIII motivó el desinterés de la Marina por esta zona en favor de la Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Indudablemente este abandono y falta de celo en la gestión de los bosques serranos influyó negativamente en su conservación.


domingo, 21 de febrero de 2021

Contribución a la discusión etimológica del término Pinsapo.

Se contribuye a la discusión etimológica sobre el término pinsapo con la hipótesis de que dicho término es un localismo geográfico originado después de la conquista de la Serranía de Ronda a finales del siglo XV, resultado de la hibridación del término latino/romance pinus y del término árabe/andalusí Šūḥ o alguna de las variantes (Šāḥ, Šāḥa o Šuāḥ), con el que los árabes/andalusíes denominaban a este árbol, apuntadas por Martínez Enamorado, López García y Becerra Parra (2013) [1]. Según ésto, la primera referencia escrita conocida del término pinsapo que aparece en el "Dictionarium latino hispanicum" (1492) [2] sería inexacta. En este diccionario bilingüe de Nebrija se traduce el término del latín clásico sapinus por el término "hispano" pinsapo, seguido de la aclaración "especie de pino" (ver Imagen 1). 

Existen otras hipótesis sobre el origen terminológico de pinsapo, defendidas con anterioridad a ésta. Ruíz de la Torre y Ceballos (1979) [3] en "Árboles y arbustos" han expuesto que el término vulgar pinsapo es de Boissier, de pinus-sapinus, es decir, pino-abeto. En cambio, Calero González y Montilla Castillo (1991) [4] consideran que el término pinsapo hace referencia a la forma de sus piñas, en árabe Zubb.

Imagen 1

Sapinus.i. por el pinsapo, especie de pino. Fuente: Dictionarium latino hispanicum.
Imagen 1: Sapinus.i. por el pinsapo, especie de pino. Fuente: Dictionarium latino hispanicum.

 

Argumentos en los que se justifica la hipótesis que se presenta: 

En primer lugar.

Hay que partir de la base que la finalidad de Nebrija al publicar el diccionario latino/huspanicum, tal como él escribe en su prólogo, no era otra que la de mejorar el conocimiento del latín clásico entre las clases cultas, frente al latín medieval que se había degradado con el tiempo. El diccionario no tenía por tanto carácter enciclopédico.

Como segundo argumento y respecto al término Sapinus. 

En 1553 aparece el primer tratado de coníferas, "P. Bellonii cenomani De arboribus coniferis, resiniferis, aliis quoque nonnullis sempiterna fronde virentibus : cum earundem iconibus ad virum expressis : item de melle cedrino, cedria, agarico, resinis, & iis quae ex coniferis proficiscuntur..." [5]. Su autor, Pierre Belon, dibuja y describe profusamente como árboles distintos los siguientes: cedros, enebros, thuia, sabina utraque, picea, pinus, pinaster, larix, sapinus, abies y cupressus. Todos ellos de Europa Central y de la Cuenca Mediterránea. 

José M. Valderas, en su artículo "Gimnospermas en el renacimiento, Pierre Belon" (1993) [6], publicado en Collectanea Botanica (vol. 22), sugiere que, según la descripción y el grabado que Belon hace en el tratado, el Sapinus es la Picea excelsa subsp alpestris; especie originaria de las montañas de Europa central, Alpes, Jura y Vosgos. 

Con el término latino Sapinus se conocía en la Roma clásica un árbol que no era Pinus ni Abies. Las diferencias entre ellos son detalladas en el tratado de 1553, donde aparecen dibujados y descritos como árboles distintos.

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Imagen 2: Dibujo del Sapinus en el tratado de arboricultura "De arboribus coniferis..." (1553) del botánico Pierre Belon.


Como tercera constatación y respecto al término pinsapo

Se trata de un árbol, de reducida localización geográfica en la Serranía de Ronda, Sierra de Grazalema y Los Reales de Sierra Bermeja, que probablemente no fue conocido por los nuevos pobladores de la zona hasta  finales del siglo XV (Ronda fue conquistada por los Reyes Católicos en 1485). Por entonces, en las poblaciones de la Sierra de las Nieves sus habitantes andalusíes lo denominaban con el término árabe Šūḥ o con su derivada Šuwayḥ/Šuwayḥa (Martínez Enamorado, López García y Becerra Parra, 2013). Estos autores en su artículo "Cómo llamaban los andalusíes al pinsapo" (Takurunna, nº 3) llegan a la afirmación anterior trás analizar el término Juayha que aparece en el libro de apeo de Tolox de 1572. 

Los nuevos pobladores hallaron en estas sierras un árbol que no conocían de ningún otro lugar; un árbol parecido al pino pero que no era como los pinos conocidos por ellos. Este nuevo árbol, no solo no era conocido por los nuevos pobladores de la zona, sino tampoco por los botánicos centroeuropeos de la época, como hemos visto en párrafos anteriores. Es muy probable que en la zona de la Sierra de las Nieves los nuevos pobladores para denominar al nuevo árbol emplearan un nuevo término, resultado de la hibridación del término latino/romance, Pinus, al que ellos comunmente lo asociaban por cercanía conceptual, y del término árabe/andalusí Šūḥ, o alguna de las variantes (Šāḥ, Šāḥa o Šuāḥ) con el que lo conocían los habitantes de la zona, para diferenciarlo de los otros pinos de la comarca. Surgió así el localismo pinsapo.

Tómese todo lo expuesto en el párrafo anterior con las consabidas precauciones ya que, tal como indica Enrique Álvarez López, en "Comentarios históricos y botánicos con motivo de un Glosario hispano-musulmán de los siglos XI al  XII" (1946) [7]: Poco podemos sacar en claro acerca de las coniferas,... la terminología arábiga muy confusa y la romance reducida a muy pocos términos.

No obstante, este fenómeno de hibridación terminológica es común en nuestro idioma, por ejemplo Guadalupe, que significa río de los lobos, es un híbrido entre el árabe Wādī y el latín lupus. Así también, Federico Corriente (1996) [8], en "Hacia una revisión de los arabismos y otras voces con étimos del romance andalusí o lenguas medio-orientales en el Diccionario de la Real Academia Española", apunta que el término alcornoque procede  del romance y andalusí alqurnúq, que deriva a su vez del término latino quernus y del sufijo despectivo -ók

El término pinsapo, localismo de la Sierra de las Nieves, fue recogido por cronistas y geógrafos en los siglos posteriores. Como ejemplos de ello valgan los siguientes: 

  • en 1655 el historiador de la Orden de los carmelitas descalzos Fray Fco. de Santa María, en el segundo tomo de su obra Reforma escribe: "...en lo mas riguroso y empinado de ellas se halla un árbol (no sé si en otra parte de España hay otro semejante) que los serranos llaman pinçapo..." (Pino-Díaz, 2021) [9]
  • en 1772 el médico de Tolox (Málaga) Pedro Ximénez, en un manuscrito dirigido a Medina Conde como respuesta al requerimiento de información de éste, indica: "... Encinas no hay, sino tal cual de ninguna utilidad, y algunos chaparrales. Asimismo hay tres montes poblados de alcornoques y quejigos, mezclados unos con otros, que sirven para motanear puercos... Hay también algunos robles y chopos y muchos pinsapos" (Marmolejo Cantos, 2017) [10]
  • en 1789, el párroco de El Burgo Fco. Martínez Riscos en una carta dirigida al geógrafo Tomás López escribe: "... una sierra llamada la de la nieve,...poblada de arbolado de pinos y alcornoques y otra espesie que por estos paises llaman pinsapos demasiadamente gruesos y altos ..." (Pino-Díaz, 2020) [11]; y, por último.
  • Pascual Madoz en 1848 [12] escribe que "... los pinos para la construcción naval en Júscar, Benahavis, Estepona, Manilva, Villanueva de Tapia [?] y Yunquera, donde se les denominan Pinzapos, ...".

Según lo anterior, no cabe duda de que cuando Edmund Boissier describió, clasificó taxonómicamente y dió nombre a la nueva especie como Abies pinsapo Boiss (1838) [13] (Imagen 3) tomó el nombre vulgar con el que este árbol era conocido en la zona.

Imagen 3

Imagen 3: Lámina correspondiente al Abies pinsapo Boiss. Fuente: Edmond Boissier, "Voyage botanique dans le midi de l'Espagne pendant l'année 1837".

 

A modo de conclusión

La interpretación etimológica del término pinsapo como resultado de la unión de los términos latinos pinus y sapinus (pino + abeto) se ha mantenido hasta nuestros días en ambientes forestales. Mi contribución a la discusión etimológica es la hipótesis, que he argumentado en los párrafos anteriores, que determina que pinsapo es un localismo geográfico originado y conservado en la Sierra de las Nieves, resultado de la hibridación del término latino/romance pinus y del término árabe/andalusí Šūḥ o alguna de las variantes (Šāḥ, Šāḥa o Šuāḥ).  

 

Bibliografía

[1] V. Martínez Enamorado, E. López García y M. Becerra Parra. "Cómo llamaban los andalusíes al pinsapo", Takurunna, nº 3, pp. 364-372, 2013.

[2] A. de Nebrija. Dictionarium latino hispanicum, 1492. Accesible online en Biblioteca Digital Hispanica: https://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000178993

[3] J. Ruíz de la Torre y L. Ceballos y Fernández de Córdoba. "Árboles y arbustos de la España Peninsular",Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Sección de Publicaciones, Madrid, pp. 512, 1979.

[4] A. Calero González y D. Montilla Castillo. "El Pinsapar", Educo, 27, pp. 27-32, 1991.

[5] P. Bellonii Cenomani. "De arboribus coniferis, resiniferis, ...". París, 1553. Accesible online en Digibug: http://hdl.handle.net/10481/28068

[6] J.M. Valderas. "Gimnospermas en el renacimiento, Pierre Belon", Collectanea Botanica (Barcelona), nº 22, pp. 105-134, 1993.

[7] E. Álvarez López. "Comentarios históricos y botánicos con motivo de un Glosario hispano-musulmán de los siglos XI al  XII", Anales del Real jardín Botánico de Madrid, pp. 175, 1946.

[8] F. Corriente Córdoba. "Hacia una revisión de los arabismos y otras voces con étimos del romance andalusí o lenguas medio-orientales en el Diccionario de la Real Academia Española", Boletín de la Real Academia Española, pp. 55-118, 1996.

[9] J. Pino-Díaz. "Noticia del hallazgo de la descripción del pinsapo de 1655 de Fray Francisco de Santa María", pp. 5, 2021. Accesible online en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga: https://hdl.handle.net/10630/22700

[10] F. Marmolejo Cantos. "Tolox en el siglo XVIII. El manuscrito del doctor Pedro Ximénez", Grupo Editorial Círculo Rojo, pp. 138, 2017.

[11] J. Pino-Díaz. "Descripción de la "Sierra de la Nieve", 2020. Accesible online en áreadoc: https://areadoc.blogspot.com/2020/05/la-sierra-de-las-nieve-en-el.html

[12] Pascual Madoz. " Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1845-1850) - Madoz, Pascual, 1806-1870", tomo XI, p. 42, 1848.

[13] Boissier, E. "Notice sur l'Abies pinsapo", 1837. Accesible online en Biblioteca
Digital del Real Jardín Botánico: https://bibdigital.rjb.csic.es/idurl/1/9536

 

viernes, 19 de febrero de 2021

"Pinzapo, árbol que solo en este sitio se conoce en España" (Fray Fco. de Santa María, 1655).

Fernando Pérez del Pulgar y Cepeda nació en Granada el 13 de agosto de 1567 y murió en Madrid el 11 de septiembre de 1649,  más conocido como Fray Francisco de Santa María, fue historiador general de la Orden de los Carmelitas Descalzos. Escribió los dos primeros tomos de la crónica histórica sobre la Orden titulada Reforma de los descalços de Nuestra Señora del Carmen de la Primitiva observancia. Hecha por Santa Teresa de Jesús en la antiquísima Religión fundada por el Gran Profeta Elías [...]. El primer tomo acaba en 1582, año de la muerte de Santa Teresa, y se publicó el año 1644, el segundo tomo finaliza en 1594, año de la muerte del Superior General Nicolás Doria, y se pubicó el año 1655 [una rigurosa bibliografía sobre este historiador se encuentra en la web de la Real Academia de la Historia, Rodríguez, O. J. (2018)].

Fray Francisco de Santa María en el segundo tomo de la Reforma, en el capítulo LXIII, titulado Antigüedad de la Santa Iglesia de nuestra Señora de las Nieves y origen de sus ermitaños, describe la fundación del Convento de las Nieves (ver Imagen 1): "...con muy buena estrella entramos en el año de 1593 a historiar la fundación de la segunda casa de Desierto en Andalucia debajo de la proteccion de Nuestra Señora en una Imagen que llaman de las Nieves, por hallarse entre sierras nevadas".

Fray Fco. de Santa María describe como en las encumbradas y casi inaccesibles tierras de Ronda se halla un árbol que los Serranos llaman Pinçapo que no se encuentra en ninguno otro sitio de España (...no se si en otra parte de España ay otro semejante...) y realiza la que podría ser la primera descripción documentada del pinsapo; describe  su porte (las ramas, que del comun tronco salen, crecen en manera de Cruz ... el tronco camina derecho hacia el cielo, i remata en punta, como el Cipres), su corteza (en lo mas antiguo, es de sangre descolorida : En lo tierno de los cogollos es más clara, i viva), sus hojas (son espinas, como las del Henebro), su madera (que debaxo de la corteça tiene, es blanquisima) y el uso que los ermitaños hacen de él (sacan Cruces, que mueven a devoción).

 Imagen 1

Páginas del texto Reforma de los descalços de Nuestra Señora del Carmen de la Primitiva observancia. Hecha por Santa Teresa de Jesús en la antiquísima Religión fundada por el Gran Profeta Elías [...] (Fray Fco. de Santa María, 1655) donde se describe el pinsapo. Fuente: Áreadoc, blog de José Pino Díaz.

Imagen 1: Páginas del texto Reforma de los descalços de Nuestra Señora del Carmen de la Primitiva observancia. Hecha por Santa Teresa de Jesús en la antiquísima Religión fundada por el Gran Profeta Elías [...] (Fray Fco. de Santa María, 1655) donde se describe el pinsapo.

A continuación se transcribe el texto de Fray Francisco de Santa María donde describe al pinsapo: 

"... Entre las encumbradas y casi inaccesibles tierras de Ronda abrio la naturaleza, a la vivienda de las gentes, un sitio, que en hermosura, i comodidades excede a todos los de aquella Serrania, aunque sus cumbres son tan altas, que a vezes fatigan la vista; de tal manera se apartan entre si, que parecen huyen unas de otras, aunque en las raizes se busquen, y abracen. Con esto dan entrada por sus quiebras, i roturas a todos los vientos, i gozan del Sol en toda su rueda. El temple en lo más alto es frío, i en una de las sierras hizieron la naturaleza, y el arte tesoro de nieves, en unos pozos, que sirven al regalo de las ciudades circunvezinas, y a la de Sevilla. En lo mas baxo gozan estas sierras del abrigo, que recibe, i regala qualquier planta de las muy delicadas. Al olivo, a la vid, al naranjo, i a todo frutal. es madre. Por Malaga, de quien dista nueve leguas, le nace el Sol, i por la ciudad de Ronda, que dista solas tres, se le pone. Al medio dia se lebantan aquellas encumbradas, i asperisimas sierras de la nieve, desde las quales otea el mar Mediterraneo. De la elada tramontana le defienden otras cumbres no tan altas. Por medio de unas, i otras, quando se van a juntar, abrio la naturaleza una canal pendiente, por donde se despeñan las aguas del Ibierno con ruido i ligereza.

Esta vestido todo este sitio de matas, i arboles silvestres, que entretegidos con los riscos de diferentes figuras i montañetas, que aqui, i alli se lebantan sobre la corpulencia de las tierras; hazen una agradable, i devota vista, a la qual ayudan las frescuras de los valles, la hermosura, i variedad de las flores, la abundancia de yerbas medicinales, i la claridad de fuentes, que ya brotan de la tierra, ya rompen por las peñas. En lo mas riguroso i empinado dellas se halla un arbol (no se si en otra parte de España ay otro semejante) que los Serranos llaman Pinçapo, Dizenme que lo ay en Flandes, i que es lo mesmo que pino blanco; porque la madera que debaxo de la corteça tiene, es blanquisima. Las ramas, que del comun tronco salen, crecen en manera de Cruz, porque de ellas nacen otras, conservando la misteriosa figura con tanta puntualidad, que el arte no le iguala. De estas ramas salen otras i de estas otras, sin perder nunca la figura de la Cruz. Las hojas son espinas, como las del Henebro : La color de la corteza en lo mas antiguo, es de sangre descolorida : En lo tierno de los cogollos es más clara, i viva : I aunque las ramas son estendidas, el tronco camina derecho hacia el cielo, i remata en punta, como el Cipres, que siempre es una Cruz. Por todo lo cual se ve, que la naturaleza no solo es hermosa con su variedad, sino religiosa con las memorias, que nos da de nuestra redempcion, que ha sido la causa porque me he detenido en la noticia de estos árboles, de que los Ermitaños sacan Cruces, que mueven a devoción. En lo mas hondo del valle mayor ay una competente, i abrigada planura, que regada de un estanque, donde diferentes manantiales se juntan, sirve de huerta para frutas de Ibierno, i de Verano, hortalizas en abundancia, i otras plantas de regalo. ..."

Bibliografía

Rodríguez, O. J. (2018). Fernando Pérez del Pulgar y Cepeda. Recuperado el 28 de abril de
2021, de Real Academia de la Historia: http://dbe.rah.es/biografias/17305/fernando-
perez-del-pulgar-y-cepeda

Santa María (O.C.D.) , F. (1655). Reforma de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen de la
primitiva Observancia hecha por Santa Teresa de Iesus... Recuperado el 28 de abril de
2021, de Biblioteca Digital de Castilla y León:
https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.do?id=16562

domingo, 20 de diciembre de 2020

El incendio forestal de la Solana de las Camaretas, en el monte de Yunquera (Málaga), del 3 de diciembre de 1979.

Los trabajos forestales en el pinsapar de Yunquera en las memorias de José Pino Rivera (Parte XVIII)

El 3 de diciembre de 1979 a primera hora de la mañana se prendió fuego en la "Solana de las Camaretas", en el monte de Yunquera (ver Imagen 1). El incendio forestal se inició cuando un trabajador de una cuadrilla forestal, que realizaba plantaciones de pinsapo, prendió fuego a un trozo de aulaga seca en un claro de la maleza para calentar un trozo de tocino y el viento arrastró pavesas que prendieron el matorral cercano. 

 Imagen 1

Fotografía aérea de 1977 de la zona de la Solana de las Camaretas del Monte de Yunquera (zona central de la fotografia), antes de ser afectada por el incedio forestal de 1979. Fuente: Ortofotografía Digital de Andalucía (Pancromática) 1977-83.
Imagen 1: Fotografía aérea de 1977 de la zona de la Solana de las Camaretas del Monte de Yunquera (zona central de la fotografia), antes de ser afectada por el incedio forestal de 1979. Fuente: Ortofotografía Digital de Andalucía (Pancromática) 1977-83.


Los trabajos de extinción se iniciaron con inmediatez y se alargaron durante diez horas hasta poder controlar el incendio, desde las 8,45 h hasta las 18,45 h.

Según el parte del incendio redactado por D. José Pino Rivera, Agente Forestal del ICONA responsable de la dirección de la extinción, las llamas afectaron a una superficie del monte de Yunquera de 146 hectáreas; de esta superficie, 96 has fueron de pinar de pino carrasco (Pinus halepensis), 20 has de pinsapar (Abies pinsapo) y 30 has de matorral de aulagar y romeral (ver Imagen 1).  El incendio también calcinó 10 has de la finca privada Huarte, 8 has de pinar y 2 has de matorral (ver Imagen 3).

Imagen 2

Imagen 2:
Parte del incendio forestal de la Solana de las Camaretas (T.M. de Yunquera). Firmado por D. José Pino Rivera, Agente Forestal del ICONA responsable de su extinción, en Yunquera el  6 de diciembre de 1979. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
 
 

El incendio quemó 18.900 pinsapos, 2.400 pies mayores (diámetro mayor de 15 cm y una edad de entre 20 y 250 años) y 16.500 pies menores (diámetro menor de 15 cm y una edad de entre 3 y 20 años). El número de pinos quemados ascendió a 82.800 pies, 72.800 pies menores y 10.000 pies mayores.

Trabajaron en la extinción del incendio 159 trabajadores forestales, 6 guardia civiles, 7 guardas forestales y 3 empleados del ICONA.

Según el informe redactado por José Pino Rivera, reponsable de la dirección de los trabajos de extinción del incendio forestal, el relato de lo sucedido es el siguiente:

Se hace constar que cuando el que suscribe se dirigía hacia el monte denominado Morenas de Breñuelas para inspeccionar trabajos que allí se realizan, observó que del monte El Pinar de Yunquera y en su zona norte aparecía una columna de humo que por su color se manisfestaba que ardía bosque de arbolado, inmediatamente puso en marcha hacia dicho lugar la cuadrilla de obreros que realizaba trabajos en el monte Morenas de Breñuelas, en número de 15 personas, que se dirigió al flanco Este del incendio con el capataz D. Andrés García Gil, que apoyándose en el cortafuego existente en el filar del Cerro de la Cruz, logró aislar y controlar el fuego en dicha zona, evitando que se incendiara la zona del Barranco del Monje y Barranco de las Palomas, cuya labor es digna de elogiar, dado que el incendio había traspasado el cortafuegos en dos lugares debido a las chispas que saltaban por los aires con la fuerza del viento Sur-Este reinante. 

El que suscribe después de observar la situación del incendio y su magnitud, envió con un obrero un mensaje al Sr. Alcalde de la localidad, y al Sr. Sargento Comandante de Puesto, con el ruego de se comunicaran con la Jefatura del ICONA e informaran del siniestro existente, e inmediatamente se dirigió a dicho lugar tomando la dirección de la extinción del incendio ... y observó que el personal que había en la cuadrilla, en número de 25 obreros, habían hecho todo lo posible por extinguir el siniestro y que habían logrado aislarlo del pinsapar existente en la cabecera de Las Camaretas y desde allí hasta la Cueva de Cuberos, donde les encontró el que suscribe extenuados y agotados por el esfuerzo, al mismo tiempo observó que la cuadrilla de obreros que al  cuidado del Capataz Forestal D. José Romero Gil, que efectuaba trabajos de entresaca de pinsapos en otra zona del monte, y la cuadrilla de tratamiento de plagas que al cuidado del Capataz D. Miguel Sibaja Fernández se habían incorporado a la extinción avisados por el Capataz Francisco Romero Duarte, que cuidaba la cuadrilla donde se produjo el siniestro...  

El que suscribe observó que en la labor de extinción se emplearon principalmente faja de cortafuego de 1 1/2  m de ancho por el aulagar, ataque directo con batefuegos con ramas de los árboles y la ayuda del viento, que de alguna manera frenaba el siniestro hacia la zona Sur ladera arriba. El que suscribe encontró dicho personal muy agotado, que había sido dirigido por el Capataz Forestal D. José Romero Gil, con experiencia en extinción de incendios, y que había realizado una labor digna de mención, fue relevado por el que suscribe y animando al personal citado, lo distribuyó en grupos, y sin descanso se acometió la extinción llegándose a aislar el fuego hasta la parte baja de la Cueva del Hornillo, donde se incorporó a dicho grupo sobre las 16:40 horas de la tarde el Sr. Alcalde de Yunquera que habiendo estado reclutando personal, y que desarrolló una labor digna de mención por el espíritu de ánimo que infundió al personal agotado, lográndose controlar el incendio sobre las 18:45 horas, en el lugar límite con el término municipal de Ronda y en el cortafuegos existente. Por la extinción del avance del incendio hacia la zona Norte-Oeste no se pudo hacer nada ya que el personal de que se disponía se distribuyó en su totalidad a la defensa del pinsapar, y gracias a ello se ha podido salvar la mejor  masa de pinsapar que existe en dicha zona de la Umbría de la Chaparrera

Por el Agente Forestal del ICONA D. Francisco Romero Gil con destino en el pueblo de El Burgo se realizó una gran labor en la zona baja del Barranco de las Minas, que con personal de dicha localidad en dos coches de ICONA, y pese a lo dificultoso de la circulación y paso del camino forestal, abriéndose paso, logró llegar a tiempo a dicha zona siniestrada, evitando con riesgo de sus vidas que el fuego empujado por el fuerte viento  penetrase en la Umbría del Convento, apoyándose en la franja de terreno  debrozada de 200 m de ancho que existía en el límite entre Yunquera y El Burgo, preparada en años anteriores.

El Sr. Ingeniero Jefe de la Brigada, D. Luis Gómez Guillamón, al tener conocimiento de la existencia de dicho incendio se desplazó desde la Jefatura del ICONA en Málaga hasta el monte, visitando la zona siniestrada, así como el Sr. Guarda Mayor de la zona, D. Gregoro Gil Fernández, que encontrándose en la Jefatura del ICONA en Málaga se desplazó  con rapidez a la zona del siniestro, recorriendo dicha zona y tomando nota de lo ocurrido. 

A la hora en que se dió por controlado el siniestro y dominado a excepción de los troncos y restos de árboles en ignición, el que suscribe recomienda al personal que había intervenido en la extinción que descanse aunque con la correspondiente precaución, por si se observara alguna reproducción intervenir a tiempo, pero que no se podía abandonar el monte siniestrado hasta recibir los relevos oportunos, enviando a dos obreros para que se trajeran de la localidad comida y objetos de abrigo, recibiéndose poco despues el envío por el Sr. Alcalde de una partida de comida que se anticipó a la pedida por el que suscribe, y junto con esta primera partida, se recibe un contingente de 25 individuos, acompañados por el Sr. Teniente Jefe de Línea de Yunquera y el Guardia Civil conductor, que tiene contacto con el que suscribe a las 21 horas aproximadamente. Se envían los 25 indivuduos de refresco a la zona Norte-Este que aunque extinguida anteriormente pero con algunos troncos en ignición y el fuerte viento que continuaba moviendo las chispas, se distribuyeron por el filar del Cerro de la Cruz, para evitar reproducción algunos de focos de incendio.... 

En horas de la mañana se dispone el desayuno para el personal y poco después se efectúa el relevo del citado personal nocturno, por la llegada de un grupo de individuos procedente de las localidades de Carratraca y de Alozaina, continuando varios individuos de los ya empleados en la noche como voluntarios y práctios del terreno, y a cargo de dicho personal se queda el Agente Forestal D. José Román Bautista, que acompañaba al personal de Carratraca, el Capataz D. José Romero Gil como voluntario, despues del trabajo de extinción ya realizado con anterioridad, y el capataz que llega con personal de Alozaina D. Miguel Zambrana Gil, que distribuídos por el que suscribe, en los puntos más posiblemente comprometidos, realizan la labor de vigiilancia. El personal de turno de noche se retira de la extinción, y a su vez el personal de El Burgo, que había permanecido sin relevo por la zona de la parte baja de la Cañada de las Minas, sobre las 17 horas del día 4, no habiéndose reproducido ningún foco y quedando totalmente extinguido.

Lo que se hace constar a los efectos pertinentes.

Yunquera, a 6 de Diciembre de 1979. El Agente Forestal del ICONA: Fdo.: José Pino Rivera. 

Imagen 3

Imagen 3:  Fotografía aérea de 1984 de la zona de la Solana de las Camaretas del Monte de Yunquera (zona central de la fotografia), donde se indica la superficie afectada por el incedio forestal de 1979. Fuente de la fotografía aérea: Ortofotografía Digital de Andalucía (Pancromática) 1984-85.


sábado, 7 de noviembre de 2020

Pinsapos de Yunquera para los jardines de Ronda (diciembre de 1980 y febrero de 1982).

Los trabajos forestales en el pinsapar de Yunquera en las memorias de José Pino Rivera (Parte XVII) 

Según Soto García, García Viñas y Pérez Bujarrabal (2004) en el siglo XIX se introdujeron ejemplares de pinsapo en Europa, América y Asia. En España se realizaron pequeñas plantaciones en Espinelves (Girona, 1860-1911), El Escorial (Madrid, 1905), Viznar (Granada, 1905), Orcajo (Zaragoza, 1920), Ternero (enclave burgalés en La Rioja, 1945), Lanjarón (Granada, 1958-1965), Leza (La Rioja, 1975), Sotillos de Caracena (Soria, 1975) y Canillas de Albaida (Málaga, 1977).

Es habitual encontrar pinsapos o abetos híbridos de pinsapo en los jardines de muchas ciudades. El diario Ideal de Granada en su edición de 27 de agosto de 2019 publicó el reportaje "La ruta de los árboles singulares", de Juan Enrique Gómez y Merche S. Calle, en el que hacía una referencia a los dos grandes pinsapos, que se encuentran a la izquierda de la puerta de entrada de la facultad de Ciencias, transplantados desde la Sierra de las Nieves, obsequio del que fuese alcalde del Ayuntamiento de Yunquera, Modesto Sánchez Jurado, con el objetivo de que en la facultad de Biología hubiese una muestra de la flora de la Sierra de las Nieves.

En el archivo de José Pino Rivera se encuentran dos documentos testimonio del traslado y de la plantación de pinsapos de Yunquera en los jardines de Ronda:

  1. Carta de D. Juan Harillo Ordóñez, Alcalde del Ayuntamiento de Ronda, fechada el 10 de diciembre de 1980, de agradecimiento a D. José Pino. La Comisión Municipal Permanente celebró una sesión el 1 de diciembre de 1980 en la que acordó por unanimidad expresar el agradecimiento a D. José Pino, Guarda Forestal del ICONA, por las facilidades concedidas para el traslado de los pinsapos y su posterior plantación en las distintas barriadas de la ciudad (ver Figura 1). 
  2. Carta de D. Juan Harillo Ordóñez, Alcalde del Ayuntamiento de Ronda, fechada el 09 de febrero de 1982, de agradecimiento a D. José Pino. La Comisión Municipal Permanente celebró una sesión el 1 de febrero de 1982 en la que acordó por unanimidad expresar el agradecimiento a D. José Pino, Guarda Forestal del ICONA, en el Pinar de Yunquera, por la donación de cincuenta pinsapos arizonica 50 con destino al Servicio de Jardinería y para ser plantados en los jardines de esta ciudad (ver Figura 2). 

 Figura 1

Escrito de D. Juan Harillo Ordóñez, Alcalde del Ayuntamiento de Ronda, fechado el 10 de diciembre de 1980, de agradecimiento a D. José Pino. La Comisión Municipal Permanente celebró una sesión el 1 de diciembre de 1980 en la que acordó por unanimidad expresar el agradecimiento a D. José Pino, Guarda Forestal del ICONA, por las facilidades concedidas para el traslado de los pinsapos y su posterior plantación en las distintas barriadas de la ciudad. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera. 
Figura 1. Oficio de D. Juan Harillo Ordóñez, Alcalde del Ayuntamiento de Ronda, fechado el 10 de diciembre de 1980, de agradecimiento a D. José Pino. La Comisión Municipal Permanente celebró una sesión el 1 de diciembre de 1980 en la que acordó por unanimidad expresar el agradecimiento a D. José Pino, Guarda Forestal del ICONA, por las facilidades concedidas para el traslado de los pinsapos y su posterior plantación en las distintas barriadas de la ciudad.

 

Figura 2. Oficio de D. Juan Harillo Ordóñez, Alcalde del Ayuntamiento de Ronda, fechada el 09 de febrero de 1982, de agradecimiento a D. José Pino. La Comisión Municipal Permanente celebró una sesión el 1 de febrero de 1982 en la que acordó por unanimidad expresar el agradecimiento de ese Ayuntamiento a D. José Pino, Guarda Forestal del ICONA, en el Pinar de Yunquera, por la donación de cincuenta pinsapos arizonica con destino al Servicio de Jardinería y para ser plantados en los jardines de esta ciudad.

 

Transcurridos cuarenta años desde su plantación hoy podemos ver pinsapos de buen porte embelleciendo los jardines de Ronda. Las siguientes ocho imágenes tomadas el pasado mes de octubre de 2020 durante una visita a diferentes jardines de Ronda muestran el tamaño y la belleza de estos pinsapos.

Pinsapo en un jardín de Ronda (1). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (2). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (3). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (4). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (5). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (6). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (7). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).

Pinsapo en un jardín de Ronda (8). Fotografía de Antonio Pino Díaz  (octubre de 2020).


domingo, 13 de septiembre de 2020

A mi buen amigo y compañero de "fatigas" Sr. Pino con todo afecto (A. Asensi Marfil, 1976)

Los trabajos forestales en el pinsapar de Yunquera en las memorias de José Pino Rivera (Parte XVI)

Los pinsapares de la Sierra de Yunquera siempre han sido objeto de estudio por parte de naturalistas y cientificos nacionales e internacionales de las más diversas ramas del saber. En este blog se han comentado algunas visitas de naturalistas, botánicos y forestales, nacionales y extranjeros (Simón de Rojas, Edmond BoissierVázquez del Río, Laurent Minoux, G. Kunkel, Asociación Danesa de Dendrología y Rudolf Janda) y de personas altruistas amantes de la Sierra de las Nieves (Diego Marín Sepúlveda y Carmen Arcos Carvajal).

Una vez se crean puestos de guardas forestales encargados de estos montes, son ellos los que acompañan y guían a los investigadores en sus visitas y recorridos a la sierra. Como conocedores de todos los senderos y rincones de la montaña y de los animales y de las plantas comunes que en ellos habitan, sus opiniones, comentarios, experiencias y conocimiento del terreno son la mejor ayuda para los investigadores y académicos.

Los trabajos de campo junto a los investigadores y la entrega desinteresada de los guardas forestales hacían que normalmente surgieran relaciones de compañerismo y amistad entre unos y otros, que los académicos solían expresar en forma de agradecimiento en sus artículos (ver imágenes 1, 2 y 3).

En el archivo de José Pino Rivera se encuentran tres separatas de artículos científicos escritos en el periodo 1976-1982 por autores de la Universidad de Málaga, los botánicos Alfredo Asensi, Salvador Rivas Martínez y Juan Guerra, y los ornitólogos Rafael Haro y Juan Mario Vargas.

 Imagen 1

Imagen 1: Portada de la separata del artículo de Alfreso Asensi y Salvador Rivas-Martínez (1976) Contribución al conocimiento fitosociológico de los pinsapares de la Serranía de Ronda. Con la dedicatoria siguiente:  A mi buen amigo y compañero de "fatigas" Sr. Pino con todo afecto. A. Asensi Marfil. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera. 
 

Imagen 2

Portada de la separata del artículo de Alfredo Asensi y Juan Guerra (1980), Sobre la posición bioclimática y sintaxonómica de Abies pinsapo. Fuente: Archivo de José Pino Rivera.
Imagen 2: Portada de la separata del artículo de Alfredo Asensi y Juan Guerra (1980), Sobre la posición bioclimática y sintaxonómica de Abies pinsapo. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera. 

 Imagen 3

Portada de la separata del artículo de R. Haro y J. M. Vargas (1982), Avifauna nidificante en el entorno de los pinsapares. Con la dedicatoria siguiente: Con nuestro más sincero agradecimiento, J. Mario Vargas. Fuente: Archivo de José Pino Rivera.
Imagen 3:  Portada de la separata del artículo de R. Haro y J. M. Vargas (1982), Avifauna nidificante en el entorno de los pinsapares. Con la dedicatoria siguiente: Con nuestro más sincero agradecimiento, J. Mario Vargas. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
 
 
 En el archivo de José Pino tambén se encuentra la carta de 6 de noviembre de 1973 que le dirige Alfredo Asensi informándole de las próxima visita de miembros del Departamento de Botánica a los pinsapares de Yunquera (ver imagen 4).
 
Imagen 4
Carta fechada el 6 de noviembre de 1973 que dirige Alfredo Asensi Marfil, profesor del Departamento de Botánica del Colegio Universitario de Málaga, a José Pino Rivera, guarda forestal de Yunquera, notificándole la próxima visita a los pinsapares de Yunquera de miembros del Departemento. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.
Imagen 4: Carta fechada el 6 de noviembre de 1973 que dirige Alfredo Asensi Marfil, profesor del Departamento de Botánica del Colegio Universitario de Málaga, a José Pino Rivera, guarda forestal de Yunquera, notificándole la próxima visita a los pinsapares de Yunquera de miembros del Departemento. Fuente: Archivo personal de José Pino Rivera.